Libertad de Consciencia en Riesgo


ac9c8def-d89d-1347-b15a-abe3776df9cfEl pasado jueves 27 de abril, el diputado del partido VIVA Aníbal Rojas, con el respaldo de la Coordinadora Evangélica Nacional presentó el “Proyecto de Iniciativa de Ley para la Protección de la Vida y la Familia”.  Los objetivos principales de esta propuesta son (ver aquí las notas de El Periódico y Prensa Libre):

  1. Prohibir expresamente el matrimonio entre personas del mismo sexo en Guatemala.
  2. Prohibir expresamente y penalizar el aborto (a excepción del “terapéutico” una vez este haya sido avalado por dos médicos).
  3. Prohibir a establecimientos educativos el educar a niños de acuerdo a la ideología de género que normaliza las distintas expresiones de género que una persona desee adoptar según se identifique, independientemente de su género biológico.

La respuesta no se hizo esperar.  Pocos días después, el pasado 4 de mayo, la diputada Sandra Morán del partido Convergencia presentó una propuesta que busca, de acuerdo al reportaje que escribió Nómada el mismo 4 de mayo, 4 cosas:

  1. Endurecer las penas por crímenes de odio
  2. Prevenir el acoso escolar por orientación sexual
  3. Reconocer la unión civil entre personas del mismo sexo
  4. Reconocer la identidad y derechos de las personas trans

No debemos olvidar tampoco que fue la misma diputada Morán quien propuso una iniciativa de ley para ampliar los casos en los que el aborto sea legal en Guatemala, además de que ejerce un fuerte activismo en pro agenda “progresista” en el país.

Si bien es muy difícil que alguna de estas iniciativas pase a discusión formal en el Congreso (a pesar del antecedente de la fallida ley de la juventud que pretendía incluir la famosa “educación integral en sexualidad”), es importante hacer una reflexión un poco más de fondo de los serios problemas que AMBAS iniciativas de ley presentan y la amenaza que son para la libertad de conciencia de los Guatemaltecos.

Sobre la primera iniciativa de ley, los antecedentes evangélicos de buscar influencia vía las políticas públicas o la inclinación de preferencia de voto por ciertos candidatos en la historia reciente del país da mucho de qué hablar:

Mi criterio es que la iniciativa recién propuesta se equivoca desde un inicio metiendo dos temas en una misma ley: aborto y temas relacionados a identidad de género.  Son dos temas que deben tratarse por aparte, primero porque el primero, el aborto, es un tema que involucra una clara violación al derecho a la vida de los no nacidos y el segundo trata con cuestiones morales.

En relación al aborto, es claro desde nuestra misma Constitución Política de la República que el derecho a la vida en Guatemala se reconoce, por parte del Estado, desde su concepción hasta la muerte natural.  Esta provisión es suficiente para entender que el aborto es una clara violación a esta provisión constitucional y por ende, debe ser perseguido y sancionado de acuerdo a las leyes que protegen la vida de cada persona.  Legislar más sobre el tema puede generar más avenidas para la corrupción y/o la clandestinidad.  Sin embargo, en este caso, reconozco que es importante la acción estatal en velar por la protección de la vida de toda persona no nacida y de perseguir y castigar a aquellos que atenten contra ella o deliberadamente busquen terminarla.

El segundo tema, el relativo al matrimonio entre personas del mismo sexo y la prohibición a la enseñanza de los temas de identidad de género en establecimientos educativos es quizás el más complicado porque es donde ambas iniciativas de ley -la “conservadora” y la “progresista”- chocan de frente.  Y es en este punto donde ambos grupos de ponentes amenazan nuestra libertad de consciencia:

  1. Al buscar prohibir legalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, se corre el riesgo de criminalizar a un grupo de personas con preferencias diferentes a las de la mayoría de la población. Sin embargo…el otro grupo, en encabezado por Sandra Morán, propone la legalización de “uniones civiles” -uniones que ya ocurren de hecho- que les permita proteger temas patrimoniales a las parejas que entren este tipo de arreglo -un sencillo contrato legal entre dos partes donde se acuerde la distribución de activos puede ser suficiente-.  Aquí el problema es que la agenda no va a terminar en una formalización de uniones civiles limitadas a proteger herencias y activos, sino que es simplemente el primer paso que para avanzar en adopciones de niños por parte de parejas homosexuales e incluso, el instrumentalizar a mujeres y niños cual mercancías a través del alquiler de vientres para la procreación de niños.  Esto termina siendo deshumanizante y pone en riesgo el desarrollo normal psicológico y social de los niños, algo ampliamente comprobado por diversos estudios.  El tema de fondo en esta situación no es la legalización o prohibición legal de este tipo de uniones, sino el hecho de que hemos cedido al gobierno la potestad de normar qué es y qué no es un matrimonio.  Recordemos que el matrimonio civil es una institución relativamente moderna -de los siglos XVI y XVII- a pesar de que el matrimonio como tal -entre un hombre y una mujer, una vez y para siempre-, tiene su origen en Dios mismo y antecede cualquier disposición gubernamental. La pregunta clave entonces debe ser: ¿debe el gobierno normar la institución del matrimonio y meterse a definirlo?  No es una pregunta fácil de responder, pero queda evidente que la vía de la legislación positiva se ha quedado corta.
  2. En el tema educativo, nuevamente encontramos un choque entre ambas posturas y una amenaza a la libertad de consciencia de los padres de familia y los niños.  A pesar de que el artículo 73 de nuestra Constitución ya protege el rol y la autoridad que los padres de familia tienen sobre la educación para sus hijos, ambas iniciativas de ley pretenden darle al gobierno la autoridad de definir qué debe y que no debe enseñarse.  Una busca prohibir la enseñanza de acuerdo a la “ideología de género” en establecimientos educativos y la otra, a través de la criminalización del “acoso en base a orientación sexual” podría meter en problemas legales a instituciones educativas de orientación religiosa o incluso, a establecimientos por enseñar de manera científica la biología binaria del ser humano: hombres y mujeres.  Esto se amplía cuando la propuesta de ley progresista utiliza lenguaje como “homofobia” y “crimen de odio” para tipificar nuevos delitos sujetos a persecución legal.  Esto puede poner en aprieto a iglesias, organizaciones de carácter religioso y empleadores que por la naturaleza de su organización, se rijan por estándares morales de trabajo y conducta que no les permitan contratar a personas de orientación homosexual.  ¿Será sujeto de persecución penal el pastor, sacerdote o padre de familia que, en el libre ejercicio de su consciencia, enseñe de acuerdo a los dictados de su creencia religiosa que la homosexualidad es pecado? De aprobarse una iniciativa de ley como esta, se abre una caja de Pandora legal muy complicada.  Pero al final de cuentas, y lo más importante, es que se está pasando por encima del derecho a los padres de familia de educar a sus hijos de acuerdo al conjunto de principios y valores que ellos consideran mejores para su formación moral.  Esto es un grave atentado a la libertad de consciencia y una grave intromisión del gobierno en la intimidad familiar.
  3. En el tema del reconocimiento por parte del gobierno de “identidades de género” distintas al género biológico con el que una persona nació, abre otro inmenso grupo de problemas.  La ciudad de Nueva York ya habla de al menos 31 identidades de género “legalmente reconocidas”. ¿Se imaginan lo problemático que esto se puede volver? Esta “fluidez” en identidad puede traer consigo problemas de índole legal –si hoy me identifico como hombre y cometo un crimen, pero mañana me identifico como mujer, ¿quién cometió el crimen?-, fiscal –si hoy me identifico como mujer y mañana me identifico como gato, ¿es posible cobrar impuestos a un animal?e incluso, problemas de índole penal para aquellos que no estén de acuerdo con reconocer como ciertas personas eligen identificarse. Hoy la ley no prohibe a nadie de vestirse como desean o incluso comportarse de acuerdo a sus preferencias, sin embargo, debemos guardarnos de no criminalizar a aquellos que así deciden hacerlo y también de obligar a quienes no estamos de acuerdo con ese estilo de vida, a aceptarlo y sobre todo a normalizarlo.

El camino para la Iglesia en Guatemala no a través de las políticas públicas, aunque si alzar su voz profética cuando se atenta contra la dignidad y valor ineherentes de cualquier persona humana. C.S. Lewis ya nos advirtió sobre los peligros de este tipo de organización política de la Iglesia en su ensayo “Meditaciones sobre el Tercer Mandamiento”. La Iglesia tiene un claro llamado a la formación moral de sus miembros a través del evangelismo y el discipulado.  Las familias tienen la responsabilidad de la formación moral de los niños y niñas.  La confianza que tenemos como cristianos no está en hombres o en leyes desarrolladas o impuestas por los hombres.  Nuestra confianza está puesta en Dios, en Su diseño perfecto para la humanidad y en la esperanza que tenemos en la vida, obra, muerte, resurrección y ascención de Jesús en respuesta a nuestra rebelión contra ese diseño perfecto.

Es hora de buscar otro camino, un mejor camino.  Es hora de defender con más fuerza nuestras libertades y de asumir nuestra responsabilidad individual y familiar ante estos fuertes cambios culturales por los que atravesamos.  El odio y la criminalización no nos llevarán a puerto seguro.  La fe, la esperanza y el amor sí.  Recordemos que estamos tratando, independiente de ideologías, con personas, todas y cada una creadas a imagen y semejanza de Dios con dignidad innata y por ende, merecedoras de respeto y consideración.  Para nosotros como cristianos, especialmente en relación con aquellos que se oponen a nosotros, estamos llamados a amarles y eso implicará sacrificio, paciencia, disponibilidad de escuchar, de servir y de enseñar de manera firme, clara y llena de gracia la verdad de quién es Dios, quienes somos nosotros y cuál es la esperanza que nos sostiene.

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Mostrando los Colores


Los meses de mayo y junio han sido bastante turbulentos en el mundo. Primero Irlanda, a través de un referendo popular, y luego Estados Unidos, a través de una decisión de su Corte Suprema, legalizaron e impusieron el reconocimiento legal de las uniones entre dos personas del mismo sexo bajo un intento de redefinición de la institución del matrimonio.

Las reacciones no se dieron a esperar. Por todo el mundo hubo celebración y por todo el mundo se sintió también el rechazo a semejante medida por parte de hombres y mujeres cristianos comprometidos con la definición del matrimonio bíblica e histórica.

Quizás de los fenómenos más interesantes fue la cantidad de personas e instituciones que decidieron literalmente mostrar sus colores y manifestar su aprobación a la decisión de la Corte Suprema de EEUU colocando en sus perfiles de redes sociales e incluso a través de decoraciones físicas en edificios públicos en distintas ciudades el símbolo que por décadas ha identificado al movimiento homosexual: el arco iris.

Admito que me sorprendió ver a tanta gente conocida mía manifestándose de esa forma. Pareciera que en estos últimos días se está trazando una línea muy clara: los que tienen arco iris y los que no. El apoyo a esto se racionaliza a través de etiquetas como #LoveWins (“el amor gana”) y #LoveIsLove (“el amor es amor”) y sobre todo, argumentando que al ser esta decisión una decisión privada entre dos individuos, esto no afecta a nadie más y por ende, oponerse a tal medida, es atentar contra la propia libertad y dignidad de estos individuos y su derecho a ser felices. La otra clara manifestación que este tema está generando, es la tipificación inmediata de homofóbicos e intolerantes a todos aquellos que sostenemos y defendemos a la institución del matrimonio como:

  • Diseñada por Dios
  • La unión entre un hombre y una mujer, una vez y para siempre
  • Anterior a cualquier estado, gobierno y legislación

¿Dónde está el problema? Más allá de los argumentos legales, morales y religiosos, mi preocupación principal es la visión individualista que se tiene del problema. Se plantea una visión del matrimonio reduccionista, de carácter eminentemente privado y sin implicaciones o ramificaciones sociales. Al mostrar los colores, queda en evidencia que vivimos en una sociedad individualista, intolerante y sujeta a una ética meramente circunstancial y que no considera al otro como sujeto moral y con quien se tienen obligaciones si es que hemos de vivir en sociedad.

El matrimonio es por definición una institución social. Es la unidad social más básica y es el lugar ideal para la crianza de niños que lleguen a ser personas verdaderamente libres, responsables y virtuosas. El tomarse el gobierno (a través del poder coercitivo de la ley) o la sociedad (a través de un mal ejercicio de la “tiranía de la mayoría” –la democracia) atribuciones que no le corresponden e intentar redefinir el matrimonio para convertirlo en una mera institución de conveniencia económica, cuyo uno objetivo es el placer y una elusiva garantía de felicidad individual, buscamos como sociedad abstraernos de ser precisamente eso, seres sociales. Alimentar este narcisismo, solo nos llevará a ser cada vez más intolerantes, divisivos y hostiles contra aquellos que no comparten nuestras ideas.

No olvidemos que cada matrimonio nuevo entre un hombre y una mujer es un SI a la vida, un sí a la posibilidad de vida nueva, de creer en un futuro mejor y en la posibilidad de construir una vida diferente.  Parte del carácter socializador del matrimonio está en su potencial de procreación, porque nos obliga a salirnos de nosotros mismos y a vivir enteramente entregados a otros y en eso, encontrar nuestra verdadera vocación y propósito en la vida.

¿Qué nos corresponde hacer como Iglesia? Nos corresponde la defensa férrea del matrimonio, pero no a partir del moralismo o incluso, a través de la argumentación legal como única camino de incidencia social. El matrimonio lo defendemos porque es a través del matrimonio como Dios eligió revelar las más hermosas sombras del Evangelio (Efesios 5). Porque no hay nada más importante que el Evangelio (1 Corintios 15), el matrimonio es crucial como institución a través de la cual aprendemos a vivir la gracia, el perdón, la misericordia y la restauración. Al igual que el arco iris original de Génesis 9 apunta a una esperanza mejor que la que presenta el logo homosexual, el matrimonio entre un hombre y una mujer nos revela el Evangelio, algo mucho mejor que la vacía etiqueta de #LoveWins que coloca su esperanza en el mero sentimentalismo, narcisismo y búsqueda del placer individual como cúspide de la aspiración humana.

Lo que está en juego es mucho más grande de lo que pensamos. Las implicaciones para el futuro de nuestra sociedad, de nuestros hijos, son mucho más profundas. Los desafíos que enfrentaremos son abrumadores y debemos prepararnos para perder muchas batallas a lo largo del camino. Pero a pesar de esto, no cedamos ante la falsa idea de que “vox populi, vox dei”, porque Dios ya ha hablado y tampoco nos creamos la mentira que el gobierno es la fuente de nuestros derechos, dignidad e instituciones más preciadas como el matrimonio. Mucho antes que hubiera gobierno, Dios ES y de Él se deriva nuestra dignidad como personas y es en Sus instituciones en donde encontramos la mayor oportunidad de florecer dentro de esa dignidad y alcanzar nuestro máximo potencial como hombres, mujeres, esposos, esposas, padres, madres, hijos e hijas.

¡Ánimo!

¿Por qué me opongo a una redefinición jurídica de la institución social del matrimonio en Guatemala?


Escribo esto, después de dos días de gran reflexión, y después de una montaña rusa de emociones y sentimientos. Gracias a todos aquellos que se han tomado el tiempo de escribirme, de enviarme artículos, de llamarme, con el fin de poder entender lo que para nosotros, los guatemaltecos que creemos en el matrimonio, significa la decisión que tomo la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, con respecto a la redefinición del matrimonio.

¿Por qué me opongo a una redefinición jurídica de la institución social del matrimonio en Guatemala?

El matrimonio es una institución natural que antecede al Estado, y como tal, no es una realidad social que cambia y evoluciona al libre sentir de las personas, ni es potestad del Estado definir qué se entiende por matrimonio. Las normas sobre el surgimiento de la familia, como lo son el matrimonio, han sido producto de un surgimiento espontáneo y desarrollo del matrimonio como institución natural, que ha existido siempre independientemente del Estado. El Estado no es el poder que creó la institución del matrimonio, ni son sus leyes las que determinan su naturaleza.

Históricamente, en Guatemala los cuatro Códigos Civiles que han regido nuestro ordenamiento jurídico, han definido el matrimonio como uno entre un hombre y una mujer, y el propósito de protección y reconocimiento del mismo ha sido siempre y especialmente porque a partir de él se establece la familia, y de ella la subsistencia del Estado. La diferencia de sexos en el matrimonio, es uno de los elementos esenciales, interpretando a la institución junto con sus fines, la potencialidad de la pareja de continuar con la preservación de la especie humana. El pretender despojarla de estos fines, desnaturalizaría el propósito de la existencia del matrimonio. Si bien es cierto, no todas las uniones de matrimonio traen como consecuencia la procreación, todas las uniones entre un hombre y una mujer tienen el potencial de hacerlo.

El argumento principal de los proponentes del matrimonio homosexual es la existencia de una discriminación al no tener igualdad de derecho de que la unión se equipare a un matrimonio. En este caso, considero que no existe tal discriminación ya que las consideraciones hechas en cuanto a la naturaleza y finalidades de la institución justifican el mantenimiento de la normativa tal y como nuestro Código Civil la mantiene. La igualdad ante la ley no significa que no se excluyan a unos de lo que se otorga en igualdad de condiciones a otros. En igualdad de condiciones, tanto hombres como mujeres tienen derecho a acceder a la institución del matrimonio, cumpliendo con los requisitos objetivos y razonables impuestos por la institución, no existe impedimento alguno para hacerlo. Las personas que practican la homosexualidad tienen igual dignidad como personas que el resto, pero ello no implica admitir que se equipare el matrimonio como institución a una relación homosexual, ya que como se ha expuesto anteriormente, desnaturalizaría la institución y desvirtuaría la finalidad de la misma.

El matrimonio como institución natural, que antecede al Estado, ha tenido históricamente elementos que la han consolidado como el fundamento esencial para la convivencia en sociedad y el desarrollo integral de la persona. El redefinir la institución traería consecuencias catastróficas para la vida en sociedad ya que si se hace de acuerdo con las tendencias legislativas mundiales, se estaría despojando la protección a los elementos esenciales que componen el matrimonio y por lo tanto se estaría desnaturalizando la institución como la conocemos aún hoy.

Al redefinir el matrimonio, no se estaría simplemente modificando la institución, sino se estaría tratando de crear una completamente distinta a la que originalmente existe y que sería producto de una reingeniería constructivista de la voluntad humana, o peor aún una imposición gubernamental, desvirtuando por completo siglos de historia.

La redefinición del matrimonio, considerándola como una institución sin género, conlleva riesgos a violaciones de libertades fundamentales, para quienes creemos en la definición del matrimonio, como unión entre un hombre y una mujer. La verdadera libertad y dignidad de la persona se ve externalizada en el momento de poder actuar y tomar decisiones conforme a su consciencia, el poder expresar sus ideales y su voluntad sin que exista discriminación por sus decisiones como persona viviendo en sociedad pacíficamente. Uno de los problemas principales con la redefinición del matrimonio es que amenazaría con la libertad de las personas de vivir de acuerdo con sus creencias religiosas. Además, a los profesionales los obligaría a llevar a cabo actos jurídicos que pudieran ir en contra de su consciencia[1] y el Estado estaría coaccionando a la participación de esos actos tanto a los profesionales como a los grupos religiosos. Iglesias de influencia predominante en Guatemala, se verían coaccionados por el Estado a participar en autorizar matrimonios en contra de sus creencias. Las convicciones religiosas serían descalificadas y se instauraría un pensamiento intolerante hacia lo religioso en un país de tradiciones religiosas importantes. Asimismo, se limitaría la libertad de expresión del individuo y de empresas que quisieran manifestar su desacuerdo con la modificación y redefinición del matrimonio. Estas consecuencias de actuar intolerante, ya las hemos visto en varios países que han adoptado la nueva definición del matrimonio.[2]

Guatemala no debe ceder a presiones internacionales de redefinición de una de las instituciones más primitivas de cuya subsistencia depende el desarrollo de una sociedad libre y virtuosa. La sociedad evoluciona, pero los valores fundamentales y principios sobre los cuales se forma no deben hacerlo.

Abro el espacio para dialogo, dialogo sin sentimentalismos ni insultos, esperando que como Guatemaltecos entendamos que la única forma de contribuir a un país libre, es aprendiendo a respetar las ideas de quienes no piensan igual que nosotros.

[1] Ejemplo: http://blog.alliancedefendingfreedom.org/2015/06/17/same-sex-marriage-doesnt-affect-anyone-just-ask-jack-phillips/

[2] Historia de Barronelle Stutzman: https://www.youtube.com/watch?v=MDETkcCw63c

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 5 y final)


marchaContinuamos con la reflexión acerca del quinto y último punto del Manifiesto por la Vida y la Familia.   Este punto termina de amarrar el espíritu de lo que se busca alcanzar a través tanto de documentos como este, como a través de la próxima Marcha por la Vida y la Familia el 11 de mayo.

El quinto punto del manifiesto dice así:

Los gobiernos contribuyen al bien común y a la sostenibilidad de la sociedad cuando favorecen políticas que fortalecen a las familias.   

El Estado, a través de las autoridades de gobierno, tiene una responsabilidad muy grande dentro de las funciones básicas que debe cumplir y en las que se debe enfocar: la protección de la vida, la libertad y la propiedad privada de cada ciudadano.

El Estado se organiza para poder dar estructuras básicas de soporte a la sociedad que permitan a cada persona alcanzar su máximo potencial y florecer de manera integral.  Para esto, es necesario recordar y afirmar que el Estado -y de la misma forma, el gobierno- NO es fuente de nuestros derechos individuales, sino simplemente los reconoce y protege.  La importancia de esto es crucial, porque si entendemos esto, entendemos entonces que ningún Estado o gobierno puede hacer suya la prerrogativa de re-definir o ampliar a través del poder coercitivo de la ley, las instituciones fundamentales de la sociedad: el matrimonio y la familia.

Estas instituciones, al igual que nuestros derechos individuales, nacen del corazón de Dios como parte de Su providencia y gracia común para toda la humanidad.  Es a partir de ese entendimiento que vemos en la Biblia un interesante rayado de cancha para el gobierno y su relación con los ciudadanos (al igual que la responsabilidad de cada ciudadano para con las autoridades temporales):

1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen.7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. (Romanos 13:1-6, NTV)
13Por amor al Señor, respeten a toda autoridad humana, ya sea al rey como jefe de Estado 14o a los funcionarios que él ha nombrado. Pues a ellos el rey los ha mandado a que castiguen a aquellos que hacen el mal y a que honren a los que hacen el bien.
15La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes haga callar a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. 16Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal.17Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo.Teman a Dios y respeten al rey. (1 Pedro 2:13-17, NTV)
Vemos la instrucción clara de la responsabilidad que tienen las autoridades temporales de procurar el bien de la ciudadanía.  El servicio público -como cualquier otra vocación humana- es un servicio a Dios, y como tal, está sujeto a sus directrices, principios y preceptos.
La construcción de una sociedad de individuos libres y responsables que genere el mejor ambiente posible para que cada persona florezca, se fundamenta en la fortaleza de la familia y el matrimonio.  Para que la familia y el matrimonio puedan ser fuertes y desarrollarse con libertad, apoyados por las instituciones sociales de carácter privado que la apoyan en fortalecer la cultura, la espiritualidad, salud, educación y formación de los niños y cada miembro de la familia, estas instituciones deben estar protegidas por el Estado.
Las políticas públicas que atentan contra la libertad, que no permiten que cada miembro de la sociedad disfrute plenamente del fruto de su trabajo para proveer de la mejor manera posible a sus necesidades y las de su familia, que limitan el potencial de inversión e innovación, que protegen a unos a expensas de otros con privilegios legales o que buscan re-definir al matrimonio o privilegiar conductas contrarias al diseño bíblico de la persona humana, son políticas que atentan directamente contra la familia y por ende, deben ser rechazadas.
Más que leyes que sean “pro-familia”, el Estado debe limitarse a la protección de la vida, libertad y propiedad de las personas, para que sean ellas, con el apoyo de la Iglesia y demás instituciones sociales, las que desarrollen esa cultura sustentada en profundos valores que dignifican el valor intrínseco de la persona humana.
¡Nos vemos este 11 de mayo!

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 2)


marchaContinuando con las reflexiones acerca del Manifiesto por la Vida y la Familia, y en apoyo a la marcha este próximo 11 de mayo y a su organización, hoy nos corresponde comentar algo acerca del punto 2 del manifiesto:

“La familia se funda sobre el compromiso estable entre un hombre y una mujer, en el que ambos hacen donación de sí mismos, comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos.”

Ha varios puntos muy importantes que vale la pena resaltar y que debemos ir tocando en esta reflexión:

  1. Compromiso estable entre un hombre y una mujer:  La piedra angular de la unión familiar es el matrimonio, y este, definido como la unión entre un hombre y una mujer, una sola vez, para toda la vida.  El matrimonio es, como lo vemos en la Biblia, una institución que nace en el corazón de Dios y no es, contrario a la opinión popular, producto de la evolución cultural o una simple convención social que es redefinible de acuerdo a la “sazón de los tiempos”.  Estudios en Guatemala, como el realizado por FADEP titulado “Determinantes del Crecimiento Económico, Población y Familia: el Caso Guatemala” reflejan como las unidades familiares estables -tanto por matrimonio como la figura de “unión de hecho”- tienden a presentar indicadores más positivos de desarrollo económico y social (salvaguardando las enormes distancias que faltan recorrer para llegar a un desarrollo ideal) que aquellas familias monoparentales o desintegradas por el divorcio, la violencia y la migración hacia otros países.  Nuestra mismo Código Civil, en su artículo 78 define el matrimonio de esta forma: El matrimonio es una institución social por la que un hombre y una mujer se unen legalmente, con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí.  Pero, aún sobre todo esto, vemos el corazón de Dios en las Escrituras acerca del matrimonio: en Génesis 2 vemos su diseño e institución como la unión entre un hombre y una mujer de por vida; en Deuteronomio 24 vemos la protección de Dios en temas concernientes al divorcio y vemos a Jesús hacer eco de esto en Mateo 5, Marcos 10 y Lucas 16 en dónde también Pablo se pronuncia al respecto en 1 de Corintios 7.  Vemos también cómo Dios resalta la belleza de la unión matrimonial en Cantar de los Cantares, y vemos cómo la equipara con el Evangelio y la relación misma de Jesús con la Iglesia en Efesios 5, clave para comprender el inmenso amor de Dios mostrado en el libro del profeta Oseas.  El compromiso y estabilidad del matrimonio son el mejor fundamento para construir una familia.  Quisiera recomendar la lectura del libro “Love & Economics” de la Dra. Jennifer Roback Morse y el ensayo “The Estate of Marriage” de Martín Lutero.
  2. Donación de sí mismos: Esta frase es una bella expresión sacada del cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia.  Es una excelente forma de describir el tipo de amor que dirige la unión matrimonial y la familia.  En Juan 15:13, Jesús nos recuerda que “No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos.” y 1 de Corintios 13 nos define el paradigma de amor que debe guiar nuestras vidas.  De estos y otros pasajes como los citados anteriormente, vemos que el amor matrimonial no es uno que consume o busca únicamente la felicidad de cada miembro de la pareja a través de la extracción de placer, alegría personal o comodidad.  El amor entre la pareja es un amor que da, que se entrega y es en esa entrega que encuentra la satisfacción propia y completa.  Es un amor que modela el amor de Dios hacia nosotros expresado en la vida, muerte, resurrección y ascención de Jesús (Juan 3:16).  Es la entrega el uno al otro, y la entrega de los padres hacia los hijos, lo que sostiene en el largo plazo a las familias.  Sobre estos puntos, recomiendo muchísimo la lectura de las encíclicas papales de Benedicto XVI “Deus Caritas Est” y “Caritas in Veritate“.
  3. Comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos: Luego de su creación, la primera bendición que vemos a Dios dar al hombre y a la mujer unidos en matrimonio es la siguiente: Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo». (Génesis 1:28, NTV).  La capacidad de procrearnos y criar hijos es una de las mayores bendiciones que Dios nos puede dar.  El Salmo 127 nos dice:  3Los hijos son un regalo del Señorson una recompensa de su parte. 4Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. 5¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad. (Salmo 127:305, NTV)  El principio de la cultura de vida que deseamos crear radica en el valor que le demos a los niños y a la procreación.  No podemos seguirnos tragando la mentira Malthusiana del crecimiento demográfico, ni podemos seguir viendo a los niños como una carga u obstáculo a nuestra felicidad.  La mentalidad anti-conceptiva nos está haciendo muchísimo daño.  Recomiendo ver el documental “Demographic Winter” y leer el capítulo 8 (por lo menos) de “La Fatal Arrogancia” de Hayek.   Comparto también este corto video de Carroll Ríos de Rodríguez para la organización Poverty Cure sobre el tema de población:

Hay muchísimo que decir sobre este tema, y este segundo punto del manifiesto está bastante cargado y debemos abrirlo a la discusión.

Cierro con unas fuertes palabras de Martín Lutero:

Para que no procedamos ciegamente, sino que nos conduzcamos de una manera cristiana, asegúrate de entender esto, que el hombre y la mujer son obra de Dios.  Mantén una firme postura en tu corazón y en tus labios; no critiques Su obra, o llames malo aquello que Él Mismo ha llamado bueno. /…/ Por esta razón los hombres jóvenes deben guardarse cuándo lean libros paganos y escuchen las quejas comunes acerca del matrimonio, no sea que inhalen veneno.  El estado matrimonial no le sienta bien al diablo, porque es la buena voluntad y obra de Dios. (traducción mía de “The Estate of Marriage” (part 3) de Martín Lutero)

 

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 1)


marchaEste próximo domingo 11 de mayo se estará realizando una Marcha por la Vida y la Familia en Guatemala.  El objetivo es promover dentro de la sociedad guatemalteca la importancia, valor y dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez, para toda la vida, además de también proteger la institución de la familia como núcleo de la sociedad y cómo el contexto ideal para criar y proteger a los niños y niñas que más adelante se convertirán en los forjadores del destino de nuestra nación y que también aspirarán a formar sus propias familias.  Se busca también la promoción de una cultura de vida que la defienda desde su concepción, hasta la muerte natural -tal y cómo lo indica la Constitución Política de la República de Guatemala.

Pueden obtener más información de la Marcha aquí:

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Como parte de este esfuerzo, la organización de la marcha, apoyados por la organización LA FAMILIA IMPORTA, han emitido un manifiesto que me gustaría por este medio compartir y comentar en 5 entregas.  En esta, trataremos el punto 1 del manifiesto:

“La vida desde su concepción, es el derecho fundamental de todo ser humano.  La vida inicia en la familia.”

Esta es una frase bastante sencilla, pero a la vez, sumamente contundente.  Resalta el derecho a la vida que cada persona tiene desde el momento que esta inicia -desde la concepción en el vientre de la madre- y la enmarca dentro del contexto en dónde esa vida puede verdaderamente florecer y alcanzar su máximo potencial: la familia.

No existe otra institución como la familia y no existe mejor marco para el inicio de una familia que el matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez en la vida, para toda la vida.

No es casualidad que esto sea así.  El matrimonio y la familia no son simplemente una convención social producto de alguna especie de evolución cultural.  Ambas instituciones son parte del designio, buena voluntad y misericordia de Dios para la humanidad.  Lo vemos desde el mismo Génesis:

26y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo.»
27Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
29También les dijo: «Yo les doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto les servirá de alimento.
30Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra.»
Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ése fue el sexto día.
 18Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.
 21Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
 25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.
Vemos también cómo la institución del matrimonio es la que Dios designó para modelar el Evangelio y la relación entre Jesús y la Iglesia:
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
 25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. 
Y así, a lo largo de toda la Escritura vemos instrucciones, mandatos, bendiciones y salvaguardas para el matrimonio y la familia, porque es allí en donde por excelencia, la consciencia moral, virtuosa y de plena responsabilidad y libertad de cada individuo es formada.  Es allí donde aprendemos a vivir en sociedad y a ver más allá de nosotros mismos para considerar, servir y dignificar la vida del otro , de nuestro prójimo.
¡Apoyemos este movimiento y unámonos este 11 de mayo a la Marcha por la Vida y la Familia!

8 formas de amar a nuestra esposa


Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. (Colosenses 3:19, NBLH)

Cuándo Dios dice, “Maridos, amen a sus mujeres,” Él se está refiriendo a la mujer como un ser complejo.  Él llama a todos los hombres a que amen a sus esposas de la misma manera en la que el hombre se ama a sí mismo (Efesios 5:29).  Esto significa que un esposo debe hacer todo lo que pueda para entender el mundo de su esposa.  Lo que sigue son ocho recomendaciones a través de las cuales podemos amar a nuestra esposa en varias de sus facetas.

1. Ama su corazón – Amor Emocional

La Biblia usa la palabra “amor” más de 350 veces.  Casi el 10% de esas veces ocurren en el Cantar de los Cantares (que apenas es el 0.5% de toda la Biblia).  Algo que aprendemos de esto es que un esposo debe usar sus palabras para expresar su amor por su esposa.  “Mi amado habló, y me dijo: ‘Levántate, amada mía, hermosa mía, Y ven conmigo.” (Cantares 2:10, NBLH) No conozco a ninguna mujer que no le encantaría escuchar palabras así de su esposo.

2. Ama su mente – Amor Intelectual

Un esposo amoroso convence a su esposa que, para él, ella es la persona más importante en el mundo.  Al decir esto no quiero decir que él la persuade de que nunca la dejará.  Eso no es suficiente, por supuesto.  ¿Sabe tu esposa que la valores por encima de todo?  El amor intelectual significa también relacionarte con la mente de tu esposa.  Muchos hombres ganan el amor de sus esposas a través de conversaciones profundas y bien pensadas.  Muchos hombres fracasan en llevar este hábito a su matrimonio.

3. Ama su cuerpo – Amor Físico

Al nivel más básico, un esposo busca, a través del amor físico, satisfacer las necesidades físicas de su esposa.  Un hombre que está en todas capacidades y elige no proveer  para las necesidades físicas de su esposa, no la ama.  Al mismo tiempo, los hombres deben ayudar a sus esposas a ejercer buena mayordomía sobre la provisión de Dios para poder maximizar sus recursos.

El amor físico también es complementario.  Tu esposa no necesita ser una súper modelo para recibir halagos sinceros de forma regular.  El amor físico debe ser exclusivo.  Ver de reojo a otras mujeres o hablar acerca de su belleza es destructivo.  Cada hombre debe procurar agradar a su propia esposa ( 1 Corintios 7:3 y 33).

4. Amar su alma – Amor Espiritual

Los hombres tendemos a orientarnos hacia las tareas.  Sin embargo, haces de lado una de nuestras mayores responsabilidades; la cultivación de la piedad en nuestras esposas.  Debemos apropiarnos de la frase “…yo y mi casa ” (Josué 24:14-15).  Josué entendió que como cabeza del pacto, sus decisiones tenían un profundo impacto en aquellos bajo su cuidado.   Él debe pensar siempre en el bienestar espiritual de sus dependientes.

Esto significa el tomar decisiones bien pensadas y oradas, aún si estas no son las más populares. “Hoy iremos a la iglesia aunque esa otra señora te haya dicho algo ofensivo la semana pasada.  Debemos tomar tiempo devocional familiar aún a pesar de nuestra apretada agenda.”  Estas son expresiones de amor.

5. Amar sus relaciones – Amor Relacional

Para las parejas con niños, el amor relacionar pueda requerir que el esposo proteja a su esposa de sus “familiares más cercanos”.  Se decisivo y pronto para disciplinar a los niños cuándo le faltan el respeto a mamá.  Resiste la tentación de contradecirla frente a los niños.  Dale un descanso cuándo sea necesario.  Fuera de casa, desarrolla interés por sus amistades.  Ayúdale a enfocarse en aquellas amistades que más bendigan su vida.

6. Ama su humanidad – Amor Realista

Se tierno durante los fracasos de tu esposa.  Ella necesita saber que tu la amas aún si su pecado te entristece.  Se agradecido de que ella es diferente a ti.  Un esposo amoroso ve a su esposa como un regalo de Dios para él, aún si ella no es perfecta.

7. Ama su llamado – Amor que Apoya

Si el llamado más alto de una esposa es el sujetarse a su esposo (Colosenses 3:18), un esposo amoroso ayuda a su esposa a sujetarse.  Algunas esposas nunca aprenden lo que es la sujeción bíblica porque sus esposos rara vez les dan un ejemplo positivo.  Ellos se pelean contra el consejo de la iglesia, hablan de manera blasfema en contra de las autoridades civiles o alegan siempre acerca de las políticas de sus empleos.  Aún así, ellos demandan la total sujeción de sus esposas.  Dios dice que todos los hombres deben someterse a la autoridad (Romanos 13:1).  Apenas podrás ayudar a tu esposa hacer esto si no lo estás haciendo tu mismo.

8. Ama a su Hacedor – Amor Teológico

En última instancia, carecemos de amor porque nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios y estamos insatisfechos con Su provisión.  Esto significa que mientras más amemos a Dios, mejor equipados estaremos para verdaderamente amar a nuestra esposa.

Por Su incomparable gracia, Dios nos atrae para amarle y nos faculta para amar a otros.  Matthew Henry recalca que las epístolas que más se enfocan en la gloria de la gracia divina y en la majestad del Señor Jesús, “son las que más se enfocan en las responsabilidades entre las distintas relaciones entre personas”.  El Evangelio contiene las buenas nuevas de que el Hijo de Dios “…me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gálatas 2:20).  Cristo ama al cristiano entero -corazón, mente, cuerpo, alma- y todo lo demás.  Únicamente cuándo nos damos cuenta de lo que esto significa es que podremos realmente obedecer la Palabra de Dios.  Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.

(Traducción mía del artículo “Husbands, 8 Admonitions to Love Your Wife” escrito por William Boekestein y disponible en inglés aquí.)

El Amor ya Ganó


Ayer se publicó en Plaza Pública un artículo titulado “El Amor Gana“, por María Isabel Carrascosa. El artículo es un escueto comentario a favor del matrimonio homosexual usando como base el título del libro de Rob Bell y su controversial declaración en favor del matrimonio homosexual este pasado domingo.  María Isabel incluso se columpia de estos débiles argumentos para soñar que quizás el Papa siga los pasos del Rob Bell: “Con la elección del nuevo Papa, Francisco I, será interesante ver cómo va a manejarse este tema. En ocasiones anteriores el actual Papa se pronunció al respecto, sobre todo cuando en la Argentina se aprobó la ley que reformó el Código Civil y liberó al matrimonio del concepto tradicional de unión entre hombre y mujer. Dentro de los argumentos principales de Bergoglio está el derecho que tienen los niños de tener una familia tradicional (mamá, papá e hijos). Yo creo que este tipo de argumento no es congruente con el mensaje de amor y aceptación. Solo el tiempo dirá si el actual Papa cambiará de postura. No sería la primera figura pública que pasa de una postura en contra a una a favor, quizá  al final de la historia el amor sí gané.”

María Isabel, el amor ya ganó.  El amor que usted entiende bajo ideas modernas de “tolerancia” o “aceptación” no es el que ganó.  El amor que ganó es el amor verdadero que los cristianos alrededor del mundo, estaremos celebrando esta semana que se avecina, Semana Santa.

El amor verdadero no es un amor color de rosa, basado en sentimientos y en un sentido de tolerancia permisiva (que al final es cruel y tiránica).  El amor verdadero se fundamenta en el sacrificio, en la obediencia y en la verdad.  En la Biblia, Jesús nos dice: “12Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 13Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” (Juan 15:12-13 NVI)

Esto es justamente lo que Jesús vino a hacer por cada uno de nosotros.  Lo paradójico de esto es que Jesús fue un paso más allá.  Él no dio su vida por sus amigos.  Él la dio por sus enemigos.

“4¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. 5¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros? 6Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura:

«Dios se opone a los orgullosos,
pero da gracia a los humildes.»
7Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!9Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. 10Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.” (Santiago 4:4-10 NVI)

“6A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. 7Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

9Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios!10Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! 11Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.” (Romanos 5:6-11 NVI)
¡Ese sí es amor! Y lo más hermoso de esto es que Dios lo viene anunciando desde el principio de los tiempos y una de las maneras que Él escogió para revelar su Evangelio al mundo es a través del diseño del matrimonio, el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida:
“18Luego Dios elSeñordijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios elSeñorformó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.

21Entonces Dios elSeñorhizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios elSeñorhizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.” (Génesis 2:18-25 NVI)
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.

25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.” (Efesios 5:21-33 NVI)

Este, María Isabel, es el amor que ganó.  Ganó porque Jesús no sólo murió en la Cruz en su y mi lugar, pagando el precio por nuestros pecados, sino también, por amor, nos imputó Su justicia y nos da la esperanza de vida eterna con Él gracias a Su Resurrección…..y esa Gran Historia, está contenida en la perla preciosa diseñada por Dios del Matrimonio.  Matrimonio que yo y muchos otros cristianos que creemos esto, incluyendo el Papa Francisco, seguiremos defendiendo ante la intolerancia de aquellos buscan destruir la obra de Dios expresada en el matrimonio y la familia.

¡El amor ganó! ¡Invito a que lo conozca!

Orando por nuestra esposa: 10 sugerencias


Vivimos en una cultura pseudo cristiana en donde la responsabilidad por las “cosas espirituales” y la formación espiritual en el contexto del hogar la hemos relegado al segundo plano y de manera irresponsable los hombres la hemos cargado sobre nuestras esposas quienes deben ahora agregar un peso más a sus ya agitadas tareas.

El sacerdocio del hogar es responsabilidad del hombre como esposo y papá.  Cumplir con esa responsabilidad debe ser una tarea que hagamos con gozo porque en la medida que cada miembro de nuestra familia aprenda y viva la fe cristiana, en esa medida estaremos no sólo más cerca de Dios, sino más cerca los unos de los otros.

Se hace mucho énfasis en los círculos cristianos sobre la necesidad de las esposas de orar e interceder por sus maridos.  Esto es algo sumamente importante que debemos seguir motivando e impulsando, sin embargo, es de crucial y vital importancia también que cada uno de nosotros como esposo doble rodilla y ore por su esposa.

Debemos renovar en este año nuestra vida de oración, y es importante que en ella apartemos de manera intencional un tiempo especial para orar e interceder por nuestras esposas.  Ellas son una de las mayores y más hermosas bendiciones que el Señor nos ha dado.  Son una muestra evidente y tangible de la hermosa gracia de Dios.  No las merecemos y sin embargo, el Señor nos ha amado tanto al permitirnos encontrar en ellas el bien para nuestras vidas (Proverbios 18:22).

A continuación, mi traducción de un artículo más que oportuno para ayudarnos en este privilegio de llevar delante de Dios a nuestra esposa.  El artículo original en inglés, escrito por Jonathan Parnell, está disponible aquí.

10 Peticiones de Oración para nuestra Esposa

No dejaremos que nuestra hambre por Dios quede guardada en el clóset.  Conforme vamos conociéndole y vamos encontrando nuestro placer en todo lo que Él es para nosotros en Jesús, nuestro gozo en Él va más allá de nuestra experiencia personal a buscar que esta se reproduzca en otros.  Una de las maneras más simples en que nos damos cuenta de esto es tomando en serio nuestra vida de oración al querer y pedir para otros las mismas cosas que queremos y pedimos para nosotros mismos.

Es algo verdaderamente hermoso – un milagro – cuándo invertimos nuestras vidas en la santificación de otros de la misma manera que lo hacemos por nosotros mismos.  El mejor lugar para empezar es con nuestras esposas.

Así que, hombres, a continuación encontrarán 10 peticiones que debemos hacer a Dios en favor de nuestras esposas:

  1. Qué Él sea su Dios: que sea su máximo y mayor tesoro, que sea su todo.  Que la haga celosa por Su exclusiva supremacía sobre cualquiera de sus afectos como mujer, madre y esposa. (Salmos 73:24-25)
  2. Que incremente su fe: que reciba una sólida confianza de que Su incomparable poder siempre está obrando para su absoluto bien en Cristo. (Romanos 8:28-30)
  3. Que su gozo sea intensificado: un gozo en Él que abandona todo en favor de las riquezas de la gracia en Jesús y que firmemente puede decir, de manera clara y gozosa: “Iré a cualquier lado y haré cualquier cosa si Tú estás allí.” (Éxodo 33:14-15)
  4. Que suavize su corazón: que sea rescatada del cinismo y la haga sensible a Su presencia aún en los detalles más complicados desde pañales sucios y cada una de las múltiples necesidades que ha sido llamada a suplir. (Hebreos 1:3)
  5. Que ame su iglesia: que construya relaciones en su vida que la reten y la motiven a caminar en la verdad del Evangelio y la muevan a amar las reuniones corporativas, la Mesa del Señor y la vida diaria del cuerpo. (Marcos 3:35)
  6. Que le de sabiduría: que pueda ver todas las dimensiones de la realidad que yo como hombre paso por alto y que su visión sea acompañada por un espíritu quieto y gentil que se sienta seguro y celebrado. (1 Pedro 3:3-4)
  7. Que sostenga su salud: que siempre cuente con el don de la salud en su vida y que siempre tenga presente que es únicamente a través de Su gracia, comprada con Su sangre. (Salmo 139:14)
  8. Que su influencia sea multiplicada: que sea motivada a profundizar su impacto en nuestros hijos.  Que pueda ver Tu obra en ellos a través de ella.  Que pueda servir en amor a otros y que reciba maneras creativas de comunicarles el mensaje del Evangelio. (Juan 12:24)
  9. Que escuche Su Voz: que pueda leer la Biblia y aceptarla como Su Palabra, Su Palabra para ella en dónde está, llena de gracia y poder y de todo lo que necesita para llevar una vida piadosa.  (2 Pedro 1:3)
  10. Que sea tomada por Jesús: que sea unida a Él, que sea una nueva criatura en Él, que sea Su hija en Él…Ya no más en Adán y muerta por el pecado; sino que en Cristo y viva para Dios, por siempre. (Romanos 6:11)

Aquí tenemos 10 cosas para empezar.  Seamos diligentes y disciplinados con esto, amando bien a nuestras esposas al dedicar tiempo de oración por ellas.  El Señor seguramente irá añadiendo más peticiones a nuestro corazón.

De por qué el Matrimonio se trata más del Evangelio que de nosotros


¡Nunca podemos perder la esperanza cuándo esta descansa sobre Jesús y la Eternidad que nos garantizó a quienes hemos depositado nuestra confianza en Él a través de Su Vida, Muerte y Resurrección!

Este video apunta a la Eternidad, cimentado en la realidad del día a día que a pesar de lo dura que es, manifiesta la gracia que salva, sostiene y empodera para seguir adelante….sin importar qué….