Lutero a la Teología de la Prosperidad


martinluteroEste año por todos es, o llegará a ser conocido al menos como una nota de prensa, que el 31 de octubre se marcarán 500 años desde que Martín Lutero clavó las 95 Tesis que marcarían el inicio de lo que hoy se conoce como la “Reforma Protestante” que dividió la iglesia occidental.  Para la causa protestante, este cisma y posterior reforma de la Iglesia, significó buscar asentar la vida, fe y práctica cristiana en 5 pilares íntimamente entrelazados entre sí:

  1. Sola Scriptura – solo la Escritura
  2. Sola fide – solo la fe
  3. Sola gratia – solo la gracia
  4. Solus Christus – solo Cristo
  5. Soli Deo gloria – solo a Dios la gloria

En el momento que Lutero clavó sus tesis, su intención original no fue partir la iglesia en dos, sino reformarla desde adentro, en concreto, reformar la mezquina práctica de la venta de indulgencias -certificados papales de perdón y remisión de pecados- que habían alcanzado un nivel insostenible bíblicamente por las implicaciones soteriológicas -relativas a la salvación de cada persona- que estas tenían.  La idea de las tesis era generar un robusto debate interno que condujera a enmendar el camino, pero por el milagro de la imprenta -y sin el conocimiento o aprobación de Lutero- las tesis se difundieron por toda Alemania y llegaron hasta la misma Roma.

Al ver la reacción negativa y visceral que generaron sus tesis, Lutero buscó aclarar más sus postulados y poder, a través del uso del idioma alemán, transmitir a sus lectores sus intenciones y razones de por qué cuestionaba esta práctica de venta y emisión de indulgencias, dado que no las encontraba en la Escritura.  Es por esta razón que en abril de 1518 publica su “Tratado sobre la indulgencia y la gracia” con el que buscaba traer mayor claridad al debate y donde termina, de manera magistral, exponiendo el grave error de las indulgencias en contraposición con la doctrina bíblica de la gracia y la Cruz.

Cuando uno lee este tratado con ojos de cristiano evangélico viviendo en Guatemala en el año 2017, no puede dejar de hacerse el paralelo con lo que sin mayor dificultado podríamos hoy calificar como las “indulgencias modernas” del falso “evangelio” de la prosperidad.  En esencia, la relación transaccional entre los hombres y Dios que propone la teología de la prosperidad (salud/prosperidad/felicidad a cambio de ofrendas/diezmos/pactos) es muy similar a la que a inicios del siglo XVI planteaba la propuesta de las indulgencias.  Si caemos en cuenta de que el propósito de los fondos generados para las indulgencias que predicadores como el dominico Juan Tetzel vendían eran para financiar la construcción de la basílica de San Pedro en Roma, no podemos dejar de ver la extraña coincidencia con los grandes proyectos para la construcción de templos y auditorios que usualmente van atados a las promesas de prosperidad que se ofrecen a cambio de las ofrendas/diezmos/pactos de las iglesias evangélicas modernas.

Lutero dijo sobre esto mucho en su “Tratado sobre la indulgencia y la gracia”.  Reproduzco aquí algunos párrafos para que podamos reflexionar sobre las ideas de Lutero y lo que implican hoy para nosotros, 499 años después de su publicación:

“13. Es un error mayúsculo querer satisfacer uno por sus pecados, cuando Dios los perdona sin cesar gratuitamente por su inestimable gracia y sin ninguna exigencia a cambio, a no ser la de que en adelante se lleve una vida buena. La cristiandad exige algunas cosas; también puede remitirlas y no imponer nada que resulte difícil e insoportable.
 
14. La indulgencia se ha autorizado en atención a los cristianos imperfectos y perezosos, que no quieren ejercitarse con valentía en las buenas obras, o a causa de los rebeldes. Como la indulgencia no anima a nadie a enmendarse, sino que más bien tolera y autoriza su imperfección, no se debe hablar en contra de la indulgencia, pero tampoco hay que aconsejársela a nadie.
 
15. Obraría mucho mejor quien diese algo puramente por amor de Dios para la fábrica de San Pedro o para otra cosa, en lugar de adquirir a cambio una indulgencia. Porque se corre el peligro de hacer tal donativo por amor a la indulgencia y no por amor a Dios.
 
16. Es mucho más valiosa la limosna dada al indigente que la otorgada para este edificio; incluso es mucho mejor que la indulgencia conseguida a cambio. Porque, como ya se ha dicho, vale mucho más una obra buena cumplida que muchas menospreciadas. Con la indulgencia, o se prescinde de muchas obras buenas o no se consigue la remisión de nada. Fijaos bien en lo que os voy a decir para instruiros como es debido: antes de nada (y sin tener en cuenta al edificio de San Pedro y a la indulgencia), si quieres dar algo, tienes que dárselo al pobre. Si ocurre que en tu ciudad no hay nadie necesitado de socorro (lo que si Dios quiere nunca sucederá), entonces, si así lo deseas, podrás dar para iglesias, altares, ornamentos, cálices de tu ciudad. Si esto no fuere necesario al presente, y si te parece, podrás dar para la fábrica de San Pedro o para lo que sea. Pero ni en este caso deberás hacerlo para ganar la indulgencia, porque declara san Pablo: «Quien no cuida de los miembros de su familia no es cristiano, es peor que un pagano» . En fin, para expresar paladinamente mi pensamiento: quienquiera que te hable de otra manera te está induciendo al error o anda buscando tu alma dentro de tu bolsillo, y si en él encontrara peniques, los preferiría a todas las almas. Si dices que no volverás a comprar indulgencias, te respondo: «ya lo he dicho antes; mi voluntad, mi deseo, mi ruego constante y mi consejo es que nadie compre la indulgencia. Deja que los cristianos perezosos y amodorrados las compren; tú sigue tu camino».
 
17. La indulgencia no está recomendada ni aconsejada: entra dentro de las cosas autorizadas y permitidas. Por este motivo, no es una obra de obediencia, ni incluso meritoria, sino una evasión de la obediencia. Por lo tanto, aunque no se deba prohibir a nadie que las adquiera, se debería alejar de ellas a todos los cristianos y estimularlos a cambio a que se fortificasen precisamente por las obras y las penas que remite la indulgencia.”
Como mínimo, la reflexión sobre estos párrafos es obligatoria, no solo para entender el por qué de la Reforma que estamos celebrando este año, sino también para darnos cuenta de la necesidad continua que tenemos de revisar nuestros paradigmas y nuestras inclinaciones a cometer los mismos errores que pusieron a la iglesia en una posición muy débil en el siglo XVI y que obligaron a un fuerte cisma para buscar regresarla a su confianza plena en Cristo, la Cruz, el Evangelio y la Palabra de Dios.
Como bien lo afirmó Lutero en su tesis número 62:
“El tesoro verdadero de la iglesia consiste en el sacrosanto evangelio de la gloria y la gracia de Dios;”

Una Oración para esta Navidad


advent_wreath_with_candles“4Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! 5Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto.
6No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. 7Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
8Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. 9No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes.” (Filipenses 4:4-9, NTV)

Tomada del Capítulo XVI, Tratado IV de “Imitación de Cristo” por Tomás de Kempis

Que debemos manifsetar a Cristo nuestras necesidades y pedirle su gracia

¡Oh dulcísimo y muy amado Señor, a quin yo deseo ahora recibir devotamente, tú sabes mi enfermedas, y la necesidad que padezco, y en cuántos males y vicios estoy caído, cuántas veces soy agraviado, tentado, turbado y ensuciado! A ti vengo por remedio, a ti demando consolación y alivio.  A ti, Señor, que sabes todas las cosas, hablo, a quien son manifiestos todos los secretos de mi corazón, y que solo me puedes consolar y perfectamente ayudar.  Tú sabes mejor que ninguno lo que me falta, cuán pobre soy de virtudes; vesme aquí delante de ti, pobre y desnudo, demandando gracia y pidiendo misericordia.

Harta, Señor, a este tu hambriento mendigo, enciende mi frialdad con el fuego de tu amor, alumbra mi ceguedad con la claridad de tu presencia, vuélveme todo lo terreno en amargura, todo lo contrario y pesado en paciencia, todo lo criado en menosprecio y olvido.  Levanta, Señor, mi corazón a ti en el cielo, y no me dejes vaguear por la tierra.  Tú solo, Señor, desde ahora me seas dulce para siempre, que tú solo eres mi manjar, mi amor, mi gozo, mi dulzura y todo mi bien.

¡Oh si me encendieses del todo en tu presencia y me abrasases y trasmudases en ti, para que sea hecho un espíritu contigo por la gracia de la unión interior y por derretimiento de tu abrasado amor!  No me consientas, Señor, partirme de ti ayuno y seco, mas obra conmigo piadosamente, como muchas veces lo has hecho maravillosamente con tus santos.  ¡Qué maravilla si todo yo estuviese hecho fuego por ti y desfalleciese en mí, pues tú eres fuego que siempre arde y nunca cesa, amor que alimpia los corazones y alumbra los entendimientos!

 

La Gratitud que Necesitamos


palabras-de-reflexion-gratitudEste próximo jueves se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias.  En Guatemala, esta fecha ha venido adquiriendo popularidad y no es extraño ver a más familias y grupos de amigos reunirse a celebrar.  Independiente de las razones de por qué o cómo llegó a implantarse esta celebración en nuestra cultura, hay aquí una inmensa oportunidad para recordar y fortalecer uno de los pilares más importantes de la vida cristiana: la gratitud.

El Salmo 100:4 nos recuerda que las llaves a la presencia de Dios son la gratitud y la alabanza.  La gratitud nos mantiene humildes ante la majestad, grandeza y absoluta soberanía de Dios sobre toda las cosas, todas las personas y todas las circunstancias.  Nos recuerda nuestro lugar como criaturas delante de un Creador que es santo y misericordioso y como consecuencia de eso, transforma la manera en que reaccionamos a lo bueno y lo malo en la vida y la manera en que tratamos y nos relacionamos con nuestros semejantes, con nuestro prójimo.

Como cristianos que buscamos vivir constantemente en la presencia de Dios, la gratitud es más que un simple lindo sentimiento que aflora en fechas especiales del año.  La gratitud para el cristiano es una respuesta a la gracia recibida y a la segura esperanza prometida por Dios a través de Jesús.

El apóstol Pablo coloca nuestra necesidad de vivir agradecidos dentro del contexto de exhortaciones e instrucciones que pueden servirnos durante esta semana de Thanksgiving como pie para nuestra reflexión este jueves y las discusiones alrededor de la mesa:

12Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. 13Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. 14Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. 15Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos. (Colosenses 3:12-15, NTV)

  • Pablo nos llama a ser agradecidos bajo la sombrilla de la elección soberana de Dios de nuestras vidas para salvación.
  • Nuestra gratitud y el cambio en nuestras vidas son derivados y respuestas naturales del Evangelio y el poder transformador de la gracia de Dios sobre nuestras vidas.
  • El amor, la comprensión, el perdón y la gratitud son virtudes que son inseparables para quienes han sido tocados y traídos de vuelta a la vida por el Padre a través de Jesús, en el poder del Espíritu Santo.

16Estén siempre alegres. 17Nunca dejen de orar. 18Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:16-18, NTV)

  • En el contexto de las instrucciones finales que Pablo da en esta primera carta a los creyentes de Tesalónica, vemos que ser agradecidos es parte fundamental de nuestro cumplimiento de la voluntad de Dios.
  • Vemos que la voluntad de Dios se define en términos de lo que Dios ya ha ordenado para nosotros en lugar de la noción popular de que la voluntad de Dios es todo lo bueno que nosotros queremos y que deseamos que Dios nos conceda.
  • El gozo, la oración y la gratitud son nuevamente virtudes inseparables en la vida de aquellos que han sido verdaderamente transformados por la gracia de Dios.

Ante esto, ¿cómo enfrentar esta semana especial en que hablar de gratitud estará a la orden del día? ¿Cómo darle significado a la fecha más allá de la imitación de una costumbre foránea y de un artificial pico comercial?  La respuesta va más allá del simple buscar razones por las cuales estar agradecidos.  La Biblia nunca nos manda a eso, la Biblia nos manda a ser y estar agradecidos.  Pero….¿agradecidos por qué? Agradecidos por Jesús….nada más es necesario y ninguna otra razón podría superar jamás la inmensa misericordia mostrada por nosotros los pecadores en Jesús.

El Salmo 23, en su primer versículo nos recuerda que porque “El Señor es mi pastor”, entonces “tengo todo lo que necesito”. Otras traducciones lo dicen de esta manera: “…nada me faltará.” La tradicional traducción en inglés de este texto lo refuerza más aún: “I shall not want…” (“No querré nada más”).  Meditemos en el peso de estas palabras y que nuestra oración y vida sea cada vez más volcada a agradecer con humildad y rodilla doblada.  Allí nos encontraremos en la hermosa presencia de Dios….no necesitamos más.

 

Gracia a los 40


IMG_0573¡Hoy es mi cumpleaños! Se llegó el día de cumplir 40 años de nacido.  Para mí, marcar cada año de vida siempre ha sido algo importante y cada año siempre llama a la reflexión y a revisar un poco dónde he estado, dónde estoy y hacia dónde voy.

Cumplir 40 me invita a escribir algunas de estas reflexiones y agradezco a cada uno de ustedes que tome un tiempo para leer estas líneas.

Este año quiero reconocer y celebrar la gracia de Dios.  Por definición, hablar de la gracia de Dios sobre mi vida -o sobre la vida de cualquier persona- es hablar de lo que no merezco, lo que no he ganado y que a pesar de la falta de mérito e incluso a pesar de mucho demérito, Dios en Su misericordia ha decidido soberanamente otorgarme.

Durante estos años he aprendido a buscar evidencias de la gracia de Dios en mi vida.  Estas evidencias me han llevado a conocerle un poco más, a maravillarme un poco más y a reconocer mi fragilidad e incapacidad un poco más.  Dios ha sido bueno.  He experimentado lo que significa estar rodeado de Su amor al reconocerlo en la incondicionalidad, paciencia y misericordia que mi familia me ha mostrado.  He aprendido del milagro de la vida y un poco del amor del Padre a través de mi corta e sumamente falible experiencia como papá de dos hermosas niñas.  He aprendido a conocerle como verdaderamente suficiente en los momentos cuando verdaderamente no he tenido a nada ni a nadie más, y en eso, conocer la gracia que sostiene y empuja hacia adelante.  He conocido lo mucho que me falta y el gran amor derramado en la Cruz cada vez que el Espíritu me hace doblar rodilla en arrepentimiento.  He degustado -imperfectamente- la libertad del perdón hacia quienes me han lastimado y la libertad que viene cuándo he sido perdonado por mis múltiples ofensas y pecados.

Quienes me conocen, saben de mis imperfecciones, conocen mis debilidades y aún así, algunos han permanecido con paciencia y amor a mi lado.  Sepan que mi gratitud es profunda y que uds. han sido verdaderas fuentes de la gracia de Dios para mi vida, gracia que espero a través de mi amistad, amor y servicio, poder también darles siempre.

“12No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. 13No, amados hermanos, no lo he logrado,pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 3:12-14, NTV)

Mi deseo hoy es que en los años que Dios tiene planificados para mi, me permita vivir para Su gloria siendo obediente, fiel, humilde y agradecido.  Mi anhelo es amar bien, servir bien y hacer el bien.  Espero ser usado por Dios para que mis hijas puedan conocerle, amarle y servirle.  Espero poder dar a conocer a otros la “multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)ser un buen hijo, tío, hermano y amigo.

Sé que jamás podré pagar a Dios el amor, misericordia y gracia que me ha mostrado.  Solo puedo doblar rodilla, agradecer y -tomando una frase de Gloria Estefan- levantar a mi Dios y Salvador esta oración: “…con los años que me quedan por vivir, te mostraré cuánto te quiero…”.

Han sido 40 años…40 años en los que puedo afirmar que en definitiva, la gracia de Dios cambia todo….TODO.

Una Dosis de Sobriedad (Cortesía de Kempis)


buscad-al-senor-con-alegria-orarQue debemos entender en cosas bajas cuando cesan las altas

Hijo, no puedes estar de continuo en el ferviente deseo de las virtudes, ni en el más alto grado de la contemplación.  Necesario es, por la corrupción del pecado original, que desciendas algunas veces a cosas bajas y también a lleva la carga de esta vida, aunque te pese. En tanto que traes el cuerpo mortal, enojo sentirás y pesadumbre de corazón.  Por eso conviene gemir muchas veces estando en la carne por el peso de la carne;  porque no puedes ocuparte perfectamente en los estudios espirituales y en la divina contemplación.

Cuando así te hallares grave, conviene que tomes obras exteriores y que te recrees en buenos actos, esperando mi venida con firme confianza.  Y sufre con paciencia el destierro y la sequedad del espíritu hasta que otra vez yo te visite y seas librado de toda congoja.

Yo te haré olvidar los enojos y haré que goces de gran reposo interior.  Yo extenderé ante ti los prados de las Escrituras, para que, ensanchando tu corazón, corras la carrera de mis mandamientos y digas: “No son iguales las pasiones de este tiempo en comparación de la gloria que nos será manifestada.” (Romanos 8:18)

(“La Imitación de Cristo” -tratado tercero, capítulo LVI)

Gracia, Esperanza y Amor


Comparto hoy con ustedes el Capítulo XXXV del Tratado Tercero de “La Imitación de Cristo” de Tomás de Kempis titulado “Que se debe pedir el favor divino y tener confianza de cobrar la gracia”.  Espero sea fuente de renovación y esperanza para cada uno:

Hijo, yo soy el Señor que esfuerzo en el día de la tribulación; vente a mí cuando no te hallares bien.  Lo que más impide la consolación celestial es que muy tarde te vuelves a la oración: que antes que me ruegues con atención, buscas muchas recreaciones y consolaciones en lo exterior.  Y de aquí viene que todo te aprovecha poco, hasta que conozcas que yo soy el que libro a los que esperan en mí, y fuera de mí no hay consejo que valga ni aproveche, ni remedio durable.

Mas cobrado ya aliento después de la tempestad, esfuérzate en la luz de las misericordias mías, que cerca estoy para reparar toda cosa perdida, no sólo cumplida, mas abundante y colmadamente. ¿Por ventura hay cosa difícil para mí, o seré yo como el que dice y no hace? ¿A dónde está tu fe? Está firme y persevera; sé constante y esforzado, que el consuelo en su tiempo te vendrá.  Espérame, espera, que yo vendré y te curaré.  La tentación te atormenta y el vano temor te espanta.  ¿Qué aprovecha tener cuidado de lo que está por venir, que puede acaecer o no, sino para tener tristeza sobre tristeza? Bástale al día su trabajo (Mateo 6:34).  Vana cosa es y sin provecho entristecerte o alegrarte de lo que quizá nunca acaecerá.  Mas cosa humana es ser burlado con tales imaginaciones;  y también es señal de poco ánimo dejarse burlar tan ligeramente del enemigo.  Mira que él no cura que sea verdadero o falso aquello con que burla y engaña, o si derrocará con amor de lo presente, o con temor de lo porvenir.

Pues no se turbe tu corazón ni tema.  Cree en mí y ten mucha confianza en mi misericordia, que cuando tú piensas estar más lejos de mí, estoy yo muchas veces más cerca de ti.  Y cuando tú piensas que es todo perdido, entonces muchas veces está cerca la ganancia del merecer.  No es todo perdido cuando alguna cosa te acaece en contrario.  No debes juzgar como sientes al presente, ni embarazarte, ni congojarte con cualquiera contrariedad que te venga, como que no hubiese esperanza de remedio.

No te tengas por desamparado del todo, aunque te envíe a tiempos alguna tribulación o te retirare la deseada consolación: que de esta manera se pasa al reino del cielo.  Y sin duda más convenible es así a ti y a todos mis siervos que os ejercitéis en adversidades, que si todo sucediese a vuestro sabor.  Yo conozco los pensamientos escondidos, y mucho conviene para tu salud que algunas veces te deje desabrido;  por que podría ser que alguna vez te ensoberbecieses en lo que bien sucediese, y pensases complacerte a ti mismo en lo que no eres.  Lo que yo te di te lo puedo quitar y tornártelo cuando quisiere.  Cuando te lo diere, mío es, y cuando te lo quitase, no tomo lo tuyo, que mío es cualquier dádiva y todo perfecto don.

Si te enviare alguna tribulación o angustia, no te indignes ni se caiga tu corazón, que luego te puedo enviar favor y mudar cualquier angustia en gozo.  En verdad justo soy y mucho de loar en hacerlo así contigo.  Si algo sabes y miras de verdad, nunca te debes entristecer tan de caída por las adversidades; mas gozarte más, y agradecerlo, y tener por principal alegría que, afligiéndote con dolores, no te dejo pasar sin castigo.  Así como me amó el Padre, yo os amo (Juan 15:9), dije a mis amados discípulos.  Los cuales ciertamente no envié a gozos temporales, mas a grades peleas; no a honras, sino a desprecios; no a holgar, sino a trabajar y a hacer gran fruto en paciencia.  Hijo mío, acuérdate de estas palabras.

La única respuesta a esto es caer de rodillas y adorar…

BBQ Challenge 2016: Evidencia de la Gracia


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Foto: Facebook BBQ Challenge

Hoy tuve la oportunidad de ir con mi hermano al BBQ Challenge 2016 organizado por el Club Rotario en Ciudad de Guatemala.  Por sexto año consecutivo, con el objetivo de recaudar fondos para sus diversas obras sociales, los Rotarios han reunido a más de 40 equipos de parrilleros amateur, conformado por familiares y amigos entusiastas de la parrilla, a que puedan dar a conocer su talento culinario y proveer a los asistentes de una experiencia familiar deliciosa y por demás agradable.

El BBQ Challenge de este año abrió mis ojos a una nueva manifestación de la gracia de Dios, una que nos debe abrir los ojos sobre la posibilidad real de ver en nuestras iglesias algo de lo que todos hablamos y que la gran mayoría de las veces, nos deja con nuestras expectativas cortas.  El BBQ Challenge hoy me reflejó la posibilidad real de hacer, tener, experimentar y compartir en una comunidad orgánica, genuina y libre.

Varias cosas suceden en un BBQ Challenge a las que hoy pude poner atención:

  1. Vemos a grupos de familias y amigos que pagan para poder tener la oportunidad de servir a otros a través de hacer su máximo y mejor esfuerzo en preparar los platillos con los que buscan agradar y sorprender a los comensales que llegamos.
  2. Vemos a familias completas, amigos y personas de todas las edades compartir en el caótico orden espontáneo de ir de puesto en puesto degustando, respetándose los unos a los otros, esperando turno -sin que nadie se los diga u ordene- y cediendo lugar de manera natural, fluida, orgánica.
  3. Sobre todo, vemos que el BBQ Challenge nos hace capaz de reunirnos en un ambiente de alegría, paz y del simple disfrute de la buena comida, bebida y compañía.  El BBQ Challenge nos reúne alrededor de un punto focal muy importante para nuestra vida, nos reúne alrededor de la mesa.

Como cristianos, alrededor del mundo, la mesa del Señor ha sido -y debe seguir siendo- el

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Foto: Facebook BBQ Challenge

punto focal que nos une como comunidad y que nos mueve a fortalecer nuestra vida en comunidad con gozo y alegría.  La mesa del Señor nos afianza en un hecho histórico concreto que es el punto central de nuestra fe y la restauración de nuestras vidas: la Cruz.  La mesa del Señor también nos catapulta en fe hacia el futuro, hacia el retorno del Señor, hacia la restauración de todas las cosas, hacia la vida eterna.

Si el BBQ Challenge nos ayuda a recordar el poder de reunirnos a celebrar la gracia de la buena comida, bebida y compañía, nuestra fe nos permite unirnos como comunidad alrededor del espíritu genuino de celebración.  Josef Pieper, en su ensayo acerca del “Ocio y la Vida Intelectual” nos lo plantea de esta manera:

El alma del ocio, puede decirse, descansa en la “celebración”. La celebración es el punto en donde los tres elementos del ocio emergen juntos: la calma y relajación, la sencillez y su superioridad a toda y cualquier actividad funcional.  

Pero si la “celebración” es el corazón del ocio, entonces el ocio solo puede ser posible e incluso justificable sobre la misma base que un banquete de celebración: la adoración divina.

No existe tal cosa como un banquete “sin los dioses”- sea este un carnaval o una boda.  No existe fiesta alguna que no derive en última instancia su vida de la adoración divina y que no obtenga su vitalidad de esa misma adoración divina.”

Celebrar, en última instancia, es el punto más alto de nuestro reconocimiento de las evidencias de la gracia de Dios en nuestra vida.  Cuando nuestra celebración -de un cumpleaños, de una boda, de Semana Santa, de un hito importante en la vida, de Navidad, etc.- nos orienta de manera orgánica y genuina a ver hacia arriba, entonces nuestros ojos nos permiten contemplar la hermosura de Dios y literalmente “probar” que Él es bueno.

Que nos inspire lo que sucedió en la vida de las personas que compartieron la mesa con el Señor: los discípulos en la Última Cena, los dos discípulos en el camino a Emaús, el desayuno con Pedro y los otros discípulos a la orilla de la playa.  El Salmo 23 y el libro de Apocalipsis nos recuerdan también que estamos invitados a celebrar alrededor de la mesa con Jesús.

Como cristianos, familias e iglesias, necesitamos abrir los ojos a la simpleza de la comunidad orgánica reunida para celebrar las evidencias de la gracia de Dios con buena comida, bebida y compañía.  Estamos llamados a servirnos los unos a los otros y si algo nos enseña el BBQ Challenge, es que esto es verdaderamente posible.

¡Gracias a los Rotarios y a todos los equipos que hoy pusieron a nuestro servicio su increíble talento culinario! ¡Gracias por enseñarme lecciones tan valiosas! ¡Gracias por haber reflejado -de manera consciente o inconsciente- algo de la gracia de Dios sobre la vida de todos los que hoy estuvimos allí!

Shakespeare y la Naturaleza Inamovible del Amor


el-buen-amor-con-nube-de-marc3adaSe acerca una fecha que para muchos es motivo de gran celebración, para otros es de mucho estrés y ansiedad, y para muchos otros incontables, una fecha de mucha nostalgia.  El día del cariño, o día de San Valentín –un santo cristiano de la antigüedad que se ocupaba de celebrar el amor y el matrimonio en medio de tiempos difíciles y de persecución– es un día cargado de emociones, de carreras y de deseos por que ese día o noche “sean perfectos”.  Es un buen deseo, sin embargo, en medio de lo que ese día representa para muchos, se nos puede llegar a escapar la naturaleza del amor genuino, el amor cristiano, el amor que viene de Dios.

Colosenses nos llama a buscar la unidad sobre la base del amor “que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14), Efesios nos llama siempre a hablar entre nosotros “la verdad en amor” (Efesios 4:15), Jesús nos recordó que el amor más grande es estar dispuestos a sacrificar la vida por el otro (Juan 15:12-17) y Pablo nos recuerda que ese tipo de amor, el amor genuino, el amor cristiano, el amor que viene de Dios, “nunca deja de ser” (1 Corintios 13:1-8).

Curiosamente, ninguno de esos pasajes tiene por objeto tratar el amor de pareja (¡ni siquiera 1 de Corintios 13!), sin embargo nos sientan algunas bases que deben ayudarnos a reflexionar acerca de la manera en que vivimos nuestros sentimientos afectivos y aún de amor romántico.  Shakespeare, el gran dramaturgo británico, a mi criterio, toma algunos de estos conceptos y los traslada al ámbito del amor de pareja en su Soneto 116:

“Permitid que no admita impedimento
ante el enlace de las almas fieles
no es amor el amor que cambia siempre por momentos
o que a distanciarse en la distancia tiende.

El amor es igual que un faro imperturbable,
que ve las tempestades y nunca se estremece.
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.

No es juguete del Tiempo, aun si rosados labios
o mejillas alcanza, la guadaña implacable.
Ni se altera con horas o semanas fugaces,
sino que aguanta y dura hasta el último abismo.

Si es error lo que digo y en mí puede probarse,
decid, que nunca he escrito, ni amó jamás el hombre.”

(original en inglés puede leerse aquí)

Shakespeare resalta que la cualidad más importante, la que define el amor entre un hombre y una mujer es su inamovilidad a pesar y en medio aún de las peores circunstancias, la confusión y/o la incertidumbre.

Este tipo de amor es humanamente imposible.  Sin embargo, es precisamente esa imposibilidad la que nos debe llenar de esperanza, ya que la única manera en que se puede llegar a expresar un amor de este tipo es si primero lo hemos recibido.  De esto se trata el Evangelio, del amor inamovible de Dios, del amor confiable de Dios, el amor que amó primero, aún cuando aquellos que eran objeto de su amor no se dieron cuenta o incluso, no lo querían.

“7Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; 8pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
9Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
11Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.
13Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. 14Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo.15Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.
Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; 17y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.
18En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 19Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.
20Si alguien dice: «Amo a Dios» pero odia a un hermano en Cristo, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? 21Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios amen también a sus hermanos en Cristo.” (1 Juan 4:7-21, NTV)
Descansemos sobre esta inmensa verdad.  El amor genuino depende única y exclusivamente de la gracia de Dios, la gracia que fue, es y siempre será incondicional e irresistible.  Si aprendemos a ser amados así, podremos amar así.  Que la verdad del inamovible amor de Dios y la posibilidad del amor inamovible (aunque siempre imperfecto) entre personas, sustentado y facultado por la gracia de Dios, alivie nuestra ansiedad de anclar el amor que podamos sentir o que querramos expresar, a un “día del Cariño perfecto”.

 

Mirando Atentamente la Ley de la Libertad (Reflexiones de Santiago 1:25)


Este pasado domingo 11 de agosto, continuamos con la serie “Echando Raíces” en Casa de Libertad.  La serie es un estudio del libro de Santiago y en esta ocasión, el mensaje se centró en el pasaje de Santiago 1:19-25, titulado “Hacedores de la Palabra” (MP3 y PDF disponibles gratis aquí).

“19Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. 20El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea. 21Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para salvar su alma.

22No solo escuchen la palabra de Dios, tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. 23Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; 24te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. 25Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.”  (Santiago 1:19-25, NTV)
Uno de los puntos centrales del mensaje, y dónde quisiera reflexionar hoy, fue en que debemos, como cristianos, rescatar el valor y la importancia que debe tener la Ley en nuestra vida cristiana.  Nuestro pobre entendimiento de la Meta Narrativa bíblica nos ha hecho desestimar el Antiguo Testamento o quizás, en el mejor de los casos, lo hemos relegado a historias para niños de escuela dominical (David y Goliat, etc.) que terminan siendo meros relatos moralistas en dónde el centro de la acción somos nosotros y no Dios.
Me llama la atención especialmente el versículo 25 en dónde Santiago nos hace un especial llamado a “mirar atentamente la ley perfecta que te hace libre”.  ¿A qué se está refiriendo? ¿Cuál es esa “ley perfecta”? ¿Por qué y cómo nos hace libres?
El primero punto es: ¿Cuál es el propósito de la Ley? Recordemos que en el tiempo de Santiago, no existía una Biblia tal y como la conocemos hoy.  La audiencia original seguramente hizo referencia cómo mínimo al Pentateuco (Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio), sino es que incluyó también el resto del Antiguo Testamento.  El propósito de la Ley nos lo da Jesús mismo en la conversación que tiene con dos discípulos que van camino a Emaús en aquel primer Domingo de Resurrección:
25Entonces Jesús les dijo:

—¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. 26¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria?
27Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo. (Lucas 24:25-27, NTV)
Vemos aquí que todo el AT apunta hacia un lugar….mejor dicho, hacia una persona, Jesús.
Jesús también nos revela que es en el conocimiento y puesta en práctica de la Verdad y lo que nos manda a hacer que podemos encontrar la verdadera libertad:
31Jesús les dijo a los que creyeron en él:

—Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas; 32y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (Juan 8:31-32, NTV)
Adicional a esto, Jesús mismo también se presenta a sí mismo como la Verdad:
6Jesús le contestó:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. (Juan 14:6, NTV)
Por último, Jesús mismo es el “Logos Divino”, la Palabra Encarnada:
1En el principio la Palabra ya existía.

La Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
2El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3Dios creó todas las cosas por medio de él,
y nada fue creado sin él.
4La Palabra le dio vida a todo lo creado,
y su vida trajo luz a todos.
5La luz brilla en la oscuridad,
y la oscuridad jamás podrá apagarla. (Juan 1:1-6, NTV)
14Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de fidelidad y amor inagotable.Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre. (Juan 1:14, NTV)
¿Qué concluimos entonces? “Ver atentamente la Ley de la Libertad” como nos indica Santiago, se convierte en un llamado al Evangelio, a ver a Jesús como fuente de libertad y gracia para poder hacer lo que nos corresponde hacer.
El cristiano se esfuerza en cumplir la Ley porque entiende que la Ley ya fue cumplida en su totalidad y a su favor en la vida, obra, muerte, resurrección y ascensión de Jesús.  Quién ha sido redimido por la Sangre es ahora libre para cumplir la Ley sin miedo y temor de fracasar, porque sabe que siempre hay y habrá Gracia para quienes con arrepentimiento genuino buscan siempre al Señor (2 Corintios 10:7).
Es la gracia la que nos rescata de todos nuestros fracasos ante la ley.
Es la gracia la que nos da el poder para cumplir con libertad y sin ansiedades los preceptos de la ley.
Es la gracia la que nos da la seguridad y certeza de nuestra salvación.
Todo al final, se trata de Jesús y ese es el llamado que Santiago, Su hermanito, hace a todos nosotros en quienes Dios ha optado manifestar Su amor, gracia y misericordia en el poder del Espíritu Santo, gracias a Jesús.

Una Oración para Llevar Corazones Cargados a Jesús


28“Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. 29Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallaran descanso para sus almas. 30Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.” (Mateo 11:28-30, NBLH)

22Echa sobre el Señor tu carga, y El te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido. (Salmo 55:22, NBLH)

6Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El los exalte a su debido tiempo, 7echando toda su ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de ustedes. (1 Pedro 5:6-7, NBLH)

Amado Señor Jesús, me estoy amarrando los zapatos esta mañana para llegar a ti lo mas rápido que pueda.  Tu gentil y humilde corazón es simplemente irresistible para mi.  Tu fácil yugo y ligera carga me llaman, y con gusto los llevare.  Tu promesa de descanso para el alma jamás había llegado tan en tiempo o había sido tan necesaria, porque hoy empiezo el día con ansiedad.  Gracias por recibirme, por entenderme y por ser tan bondadoso conmigo.

La carga y confusión que estoy sintiendo están claramente conectadas con viejas heridas y un dolor latente.  Algunas veces las heridas frescas se convierten en lupas o megáfonos a través de los cuales nos recuerdas de lo mucho que todavía necesita resolverse en nuestras almas.  Como un hueso roto que no ha pegado correctamente, los corazones quebrantados que no fueron sanados la primera vez son susceptibles al dolor recurrente.  Te alabo porque no desprecias ni nuestras lagrimas y nuestros desgarres – nuestro quebrantamiento ni nuestra debilidad.

Señor Jesús, te necesitamos.  Inunda nuestros corazones con tu paz.  Besa nuestras almas con la seguridad de que tú eres suficiente.  Confirma la promesa de que podemos –que yo puedo, hacer todas las cosas a través de ti que nos fortaleces.  Danos la gracia suficiente que nos has prometido, las nuevas misericordias y tu permanente presencia –agua viva en el desierto; flores en el desierto; tu gozo que nos deja sin palabras en medio de los gritos del desastre.

Mientras abogas por nosotros delante de nuestro Padre, no permitas que el enemigo aproveche el caos para disparar sus toxinas.  No tendré mil bocas para alabarte, pero permite que la única que tengo hable con la sabiduría del Evangelio, en lugar de hablar con el veneno de la incredulidad.

Mientras avanza el día, ayúdame a separar cada tema.  Necesito sabiduría para tratar con las preocupaciones inmediatas delante de mi.  No puedo darme el lujo de arrastrar dolores antiguos este día.   Si hago eso, me pondré a la defensiva y estaré a la ofensiva.  Como siempre, no se trata de mi, sino se trata de tu gloria.

Jesús, ayúdame a caminar hoy como una persona de fe, esperanza y amor.  Dame la sabiduría y el poder que prometes.  ¡Glorifícate hoy!  Escribe historias de arrepentimiento y restauración, por la fe y verdad del Evangelio.  Así que, ¡AMEN! Oro en tu Nombre tan digno y lleno de gracia. ¡Amén!

(Traducido del artículo “A Prayer for Bringing Heavy-Laden Hearts to Jesus” por Scotty Smith, disponible en inglés aquí)