San Valentín


stvalSe acerca un nuevo 14 de febrero, hoy conocido como el “Día del Amor y la Amistad”, pero también aún se le sigue llamando al día por su nombre original, el “Día de San Valentín”.  Normalmente, asociamos el día con el amor romántico, las rosas, chocolates y nunca faltan las tradicionales imágenes de Cupido (palabra en latín que significa “deseo”), el mítico personaje de la mitología romana -en la mitología griega conocido como Eros– a quién se le conocía como el dios del amor y la atracción sexual.

Sin embargo, ¿por qué San Valentín? ¿De dónde sale este nombre tan peculiar para esta celebración que se ha vuelto en comercialmente muy importante a lo largo de los años? ¿Existió un San Valentín? ¿Cuándo? ¿Quién era? ¿Qué hizo?

La respuesta es .  San Valentín fue una persona real y la razón porque se celebra el Día de San Valentín el 14 de febrero, es porque fue un 14 de febrero entre los años 269 y 280 después de Cristo que murió como mártir en Roma.  ¿Por qué murió? La tradición nos cuenta que San Valentín se dedicaba a evangelizar en Roma y a casar a parejas cristianas en medio de la persecución iniciada durante el gobierno del emperador Claudio II.  Valentín incluso tuvo la osadía de evangelizar al emperador y fue después de ese intento que fue condenado a ser vapuleado y posteriormente decapitado por no renunciar a su fe.  La tradición también cuenta que el día de su ejecución el entregó una nota firmada “tu Valentín” a una niña que recibió de parte suya un milagro de sanidad.  De allí para adelante, todo es historia.

Aunque no podemos conectar a San Valentín de manera directa con la celebración del día del cariño a como hoy lo conocemos y vivimos, vemos en lo poco que podemos saber de su vida, una vida dedicada a mostrar el verdadero amor, el amor de Dios tal cual lo conocemos y lo vemos descrito en la Biblia:

  • 9»Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor. 10Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo. 12Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. 13No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo. 16Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.17Este es mi mandato: ámense unos a otros. (Juan 15:9-17, NTV)
  • 7Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; 8pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
    9Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
    11Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.
    13Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. 14Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo. 15Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.
    Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; 17y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.
    18En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 19Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.
    20Si alguien dice: «Amo a Dios» pero odia a un hermano en Cristo, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? 21Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios amen también a sus hermanos en Cristo. (1 Juan 4:7-21, NTV)

San Valentín amó primero y se entregó a sí mismo por amor de aquellos a quienes Jesús amó y por quienes Jesús dio su vida.  Predicar el Evangelio es un acto de amor, más aún en medio de las despiadadas persecuciones romanas en contra de los cristianos.  Atreverse a oficiar las bodas de parejas cristianas es una declaración de esperanza en el sí al futuro que expresa el matrimonio cristiano y fe en la soberanía de Dios en medio de la incertidumbre que significa estar marcado para la muerte por causa de profesar una fe que con el paso del tiempo llegó, sin usar la fuerza, a derrocar el sistema que regía en aquel entonces.

Más allá del amor como sacrificio, como fantasía, como la engañosa reducción del mismo a puro deseo físico, San Valentín imitó a Jesús en su forma de expresar el amor, una forma que hoy es cada vez menos común: SACRIFICIO.

En una época confusa, en donde la palabra AMOR ha perdido todo su significado y profundidad, el sacrificio, el dar la vida por el otro, el donarse a sí mismo en favor de la persona amada, es quizás la evidencia más grande de la existencia de Dios que existe, el testimonio entre seres humanos de la belleza del Evangelio y la más clara demostración de fe que hay en la posibilidad de redención para seres imperfectos que aún así, por pura gracia, aprenden a imitar a Su hacedor y aman.  Esa es la lección de San Valentín.

Por San Valentín y su ejemplo de vida podemos afirmar que el verdadero amor ya ganó la batalla contra la mentira, la superficialidad y la mera sensualidad que hoy se nos vende.  Por la fe que nos mostró San Valentín, podemos confiar que el amor de Dios nunca cambia, que es para siempre y que es para aquellos que menos lo merecen, pero que en un despertar de humildad provocado por el Espíritu Santo, alzan la mirada al cielo y se dan cuenta de lo mucho que lo necesitan.

San Valentín amó porque entendió cuánto fue él amado primero y en respuesta a ese amor, el pudo hacer lo mismo.  Hoy, en este año, podemos redimir este y el resto de 14’s de febrero que queden y hacer lo mismo, una persona a la vez, y así, mostrarle al mundo la gloria, belleza y esperanza que hay en el amor de Dios.

Gracia, Esperanza y Amor


Comparto hoy con ustedes el Capítulo XXXV del Tratado Tercero de “La Imitación de Cristo” de Tomás de Kempis titulado “Que se debe pedir el favor divino y tener confianza de cobrar la gracia”.  Espero sea fuente de renovación y esperanza para cada uno:

Hijo, yo soy el Señor que esfuerzo en el día de la tribulación; vente a mí cuando no te hallares bien.  Lo que más impide la consolación celestial es que muy tarde te vuelves a la oración: que antes que me ruegues con atención, buscas muchas recreaciones y consolaciones en lo exterior.  Y de aquí viene que todo te aprovecha poco, hasta que conozcas que yo soy el que libro a los que esperan en mí, y fuera de mí no hay consejo que valga ni aproveche, ni remedio durable.

Mas cobrado ya aliento después de la tempestad, esfuérzate en la luz de las misericordias mías, que cerca estoy para reparar toda cosa perdida, no sólo cumplida, mas abundante y colmadamente. ¿Por ventura hay cosa difícil para mí, o seré yo como el que dice y no hace? ¿A dónde está tu fe? Está firme y persevera; sé constante y esforzado, que el consuelo en su tiempo te vendrá.  Espérame, espera, que yo vendré y te curaré.  La tentación te atormenta y el vano temor te espanta.  ¿Qué aprovecha tener cuidado de lo que está por venir, que puede acaecer o no, sino para tener tristeza sobre tristeza? Bástale al día su trabajo (Mateo 6:34).  Vana cosa es y sin provecho entristecerte o alegrarte de lo que quizá nunca acaecerá.  Mas cosa humana es ser burlado con tales imaginaciones;  y también es señal de poco ánimo dejarse burlar tan ligeramente del enemigo.  Mira que él no cura que sea verdadero o falso aquello con que burla y engaña, o si derrocará con amor de lo presente, o con temor de lo porvenir.

Pues no se turbe tu corazón ni tema.  Cree en mí y ten mucha confianza en mi misericordia, que cuando tú piensas estar más lejos de mí, estoy yo muchas veces más cerca de ti.  Y cuando tú piensas que es todo perdido, entonces muchas veces está cerca la ganancia del merecer.  No es todo perdido cuando alguna cosa te acaece en contrario.  No debes juzgar como sientes al presente, ni embarazarte, ni congojarte con cualquiera contrariedad que te venga, como que no hubiese esperanza de remedio.

No te tengas por desamparado del todo, aunque te envíe a tiempos alguna tribulación o te retirare la deseada consolación: que de esta manera se pasa al reino del cielo.  Y sin duda más convenible es así a ti y a todos mis siervos que os ejercitéis en adversidades, que si todo sucediese a vuestro sabor.  Yo conozco los pensamientos escondidos, y mucho conviene para tu salud que algunas veces te deje desabrido;  por que podría ser que alguna vez te ensoberbecieses en lo que bien sucediese, y pensases complacerte a ti mismo en lo que no eres.  Lo que yo te di te lo puedo quitar y tornártelo cuando quisiere.  Cuando te lo diere, mío es, y cuando te lo quitase, no tomo lo tuyo, que mío es cualquier dádiva y todo perfecto don.

Si te enviare alguna tribulación o angustia, no te indignes ni se caiga tu corazón, que luego te puedo enviar favor y mudar cualquier angustia en gozo.  En verdad justo soy y mucho de loar en hacerlo así contigo.  Si algo sabes y miras de verdad, nunca te debes entristecer tan de caída por las adversidades; mas gozarte más, y agradecerlo, y tener por principal alegría que, afligiéndote con dolores, no te dejo pasar sin castigo.  Así como me amó el Padre, yo os amo (Juan 15:9), dije a mis amados discípulos.  Los cuales ciertamente no envié a gozos temporales, mas a grades peleas; no a honras, sino a desprecios; no a holgar, sino a trabajar y a hacer gran fruto en paciencia.  Hijo mío, acuérdate de estas palabras.

La única respuesta a esto es caer de rodillas y adorar…

Shakespeare y la Naturaleza Inamovible del Amor


el-buen-amor-con-nube-de-marc3adaSe acerca una fecha que para muchos es motivo de gran celebración, para otros es de mucho estrés y ansiedad, y para muchos otros incontables, una fecha de mucha nostalgia.  El día del cariño, o día de San Valentín –un santo cristiano de la antigüedad que se ocupaba de celebrar el amor y el matrimonio en medio de tiempos difíciles y de persecución– es un día cargado de emociones, de carreras y de deseos por que ese día o noche “sean perfectos”.  Es un buen deseo, sin embargo, en medio de lo que ese día representa para muchos, se nos puede llegar a escapar la naturaleza del amor genuino, el amor cristiano, el amor que viene de Dios.

Colosenses nos llama a buscar la unidad sobre la base del amor “que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14), Efesios nos llama siempre a hablar entre nosotros “la verdad en amor” (Efesios 4:15), Jesús nos recordó que el amor más grande es estar dispuestos a sacrificar la vida por el otro (Juan 15:12-17) y Pablo nos recuerda que ese tipo de amor, el amor genuino, el amor cristiano, el amor que viene de Dios, “nunca deja de ser” (1 Corintios 13:1-8).

Curiosamente, ninguno de esos pasajes tiene por objeto tratar el amor de pareja (¡ni siquiera 1 de Corintios 13!), sin embargo nos sientan algunas bases que deben ayudarnos a reflexionar acerca de la manera en que vivimos nuestros sentimientos afectivos y aún de amor romántico.  Shakespeare, el gran dramaturgo británico, a mi criterio, toma algunos de estos conceptos y los traslada al ámbito del amor de pareja en su Soneto 116:

“Permitid que no admita impedimento
ante el enlace de las almas fieles
no es amor el amor que cambia siempre por momentos
o que a distanciarse en la distancia tiende.

El amor es igual que un faro imperturbable,
que ve las tempestades y nunca se estremece.
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.

No es juguete del Tiempo, aun si rosados labios
o mejillas alcanza, la guadaña implacable.
Ni se altera con horas o semanas fugaces,
sino que aguanta y dura hasta el último abismo.

Si es error lo que digo y en mí puede probarse,
decid, que nunca he escrito, ni amó jamás el hombre.”

(original en inglés puede leerse aquí)

Shakespeare resalta que la cualidad más importante, la que define el amor entre un hombre y una mujer es su inamovilidad a pesar y en medio aún de las peores circunstancias, la confusión y/o la incertidumbre.

Este tipo de amor es humanamente imposible.  Sin embargo, es precisamente esa imposibilidad la que nos debe llenar de esperanza, ya que la única manera en que se puede llegar a expresar un amor de este tipo es si primero lo hemos recibido.  De esto se trata el Evangelio, del amor inamovible de Dios, del amor confiable de Dios, el amor que amó primero, aún cuando aquellos que eran objeto de su amor no se dieron cuenta o incluso, no lo querían.

“7Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; 8pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
9Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
11Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.
13Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. 14Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo.15Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.
Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; 17y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.
18En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 19Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.
20Si alguien dice: «Amo a Dios» pero odia a un hermano en Cristo, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? 21Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios amen también a sus hermanos en Cristo.” (1 Juan 4:7-21, NTV)
Descansemos sobre esta inmensa verdad.  El amor genuino depende única y exclusivamente de la gracia de Dios, la gracia que fue, es y siempre será incondicional e irresistible.  Si aprendemos a ser amados así, podremos amar así.  Que la verdad del inamovible amor de Dios y la posibilidad del amor inamovible (aunque siempre imperfecto) entre personas, sustentado y facultado por la gracia de Dios, alivie nuestra ansiedad de anclar el amor que podamos sentir o que querramos expresar, a un “día del Cariño perfecto”.

 

Amar Bien: Comunidad, Solidaridad y Libertad


Nadie dijo que sería fácil.  Tampoco se nos prometió la “felicidad”.  Sin embargo, aquí estamos, viviendo día a día, en un lugar que no es nuestra casa, y del que sin embargo, el Señor no nos dejó escapar así de fácil como hubiésemos querido…arrebatados cual Elías, o Matusalén…o llevados por un platillo volador en dónde finalmente, pudiésemos estar en paz.

Estamos aquí.  No solo aquí, sino también estamos ahora.  Estamos aquí y ahora, viviendo tiempos como estos y creyendo locuras como las que creemos.  ¿Para qué? ¿Por qué?

Descarto la idea de la casualidad, y tampoco me mata la idea de que esto es un gran “chiste cósmico” de Dios.  En medio del caos, hay una idea.  En medio de la tormenta de nieve, la perfecta simetría de cada copo de nieve, nos invita a considerar la posibilidad de que hay Alguien detrás de todo, y que hay una idea….un sueño, un propósito por el cual estamos aquí y ahora.

Ahora, seamos realistas por un ratito.  Diariamente vemos, leemos y en el peor de los casos, vivimos, asesinatos, drogas, robos, violencia, corrupción, infidelidad, traición y un sin número de situaciones más.  Diariamente también caemos en muchas de esas cosas, y nuestro grito es ¡SEÑOR, SACAME DE AQUÍ YA!  Pero…como el Señor no nos saca “del mundo”, pues no nos queda otra, muchas veces, que refugiarnos en “la burbuja”.  Si, la burbuja…esa misma que creamos con nuestra propia sub-cultura cristiano-evangélica pop…con nuestro propio idioma (shámbara broder…), nuestra música, nuestras propias celebridades, libros, seminarios, gurús de la motivación personal, etc., etc., etc. Es sin duda, una burbuja cómoda, aunque he de admitir, que algo empalagosa a ratos.  Sin embargo, nos gusta estar allí…por lo menos, es cómodo, nadie dice malas palabras, no se chupa, fuma o baila pegado (por lo menos…nadie lo admite).  Nos distanciamos de lo que pasa alrededor, es prohibido “creer” lo que dicen los periódicos, “no recibimos” nada, y pues siempre tenemos (porque si no quién sabe en qué lío andamos) que sonreír y decir “Dios es bueno” esté pasando lo que esté pasando.  La gente “del mundo” pasan a ser una especie de seres alienígenas destinados al fuego eterno, o en el mejor de los casos, una especie de masa amorfa de “almas por rescatar” que están listas para que el mejor orador capture su oído, y más adelante, su bolsillo.  Y nosotros….tranquilos en la burbuja.

Sin embargo, aunque pareciera que estamos en una mejor situación que los Israelitas cautivos en Babilonia (porque no nos esclavizó nadie todavía), y a pesar de la burbuja, la realidad, fea como parezca es que seguimos “en el mundo”…y peor aun, Jesús le pidió al Padre que no nos sacara de aquí.  ¿Qué hacemos entonces?  Tenemos 4 opciones creo yo:

1. No hacer nada

2. Seguir en la burbuja

3. Seguir la corriente del mundo

4. Amar nuestra ciudad…¡hacer algo!

Personalmente, me inclino por la opción #4.  ¡Claro, dicen todos…esa es la respuesta!  Mi pregunta es, ¿sabemos qué quiere decir eso? Debemos ir más allá de creer que amar es solo besos y abrazos.  Debemos entender “amar” de la forma en que Dios se los definió a los Israelitas que fueron cautivos a Babilonia, específicamente en Jeremías 29:7: “Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.”

¿¡Qué!? ¿Buscar el bienestar de la ciudad? ¿De Babilonia? Puesto en nuestros términos, ¿del mundo? ¿Qué nuestro bienestar (o prosperidad) depende del bienestar de la ciudad? ¿No era que dependía de mi fe, diezmos, etc.? ¡Sorpresa!

Buscar el bienestar del mundo implica entonces un compromiso más profundo con la ciudad, sociedad y cultura en la que vivimos (y de la que, por petición del Señor al Padre, no podemos salir).  Implica relación, implica interacción, implica relacionarnos con todos en tres niveles: en comunidad, solidaridad y libertad.

Comunidad porque “el amor es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14).  No vivimos solos.  Solos no podemos proveernos de todo lo que necesitamos y queremos, y sobre todo, solos no podemos amar.  Necesitamos los unos de los otros.  No vivimos de manera independiente y tampoco dependiente.  Somos interdependientes.  Lo que hacemos o dejamos de hacer, afecta a todos, y es por eso que necesitamos reconocer el valor de vivir en comunidad.  Empezando por nuestra familia, pasando por el colegio, trabajo, iglesia, en fin…vivamos el clamor de Jesús al Padre de Juan 17…de ser uno, como ellos son uno.

Solidaridad porque definitivamente uno de los más grandes regalos que nos dejó el Señor es la oportunidad de ayudarnos unos a otros.  La promesa de que “los pobres siempre estarán entre nosotros” (Mateo 26:11), lejos de ser una promesa pesimista, es una gran oportunidad, una oportunidad de trabajar, crear, desarrollar nuevas ideas, extendernos en generosidad, en fin, de ser solidarios con el prójimo.

Libertad, porque solo así podemos vivir las virtudes.  Sin que nos obliguen, sino escogiendo amar, siendo responsables por lo que hacemos.  Libertad, definida no como el que podamos hacer lo que queramos, sino como que tengamos la capacidad de hacer lo que debemos.  La libertad que se fundamenta en la verdad (Juan 8:32) y no en los arranques del momento.

Comunidad, solidaridad y libertad.  Tres ideas para “buscar la prosperidad de la ciudad”.  Tres ideas para trabajar bien, actuar bien, estar bien, enseñar bien, dar bien, en resumen, para amar bien.  No le tengamos miedo al mundo, no nos escondamos de el, participemos de el, y transformémoslo a partir del amor.  Al final de cuentas, aquí estamos, aquí y ahora, y por el momento, no vamos a ninguna parte.

Tres Oraciones de Gratitud (3): 1 Tesalonicenses 1:2-4


2Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y continuamente los tenemos presentes en nuestras oraciones. 3Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa de nuestro Señor Jesucristo.
4Sabemos, amados hermanos, que Dios los ama y los ha elegido para que sean su pueblo. (1 Tesalonicenses 1:2-4, NTV)
Concluimos esta serie de preparación para el Día de Acción de Gracias con esta tercera oración que hace el Apóstol Pablo, esta vez, por los creyentes en Tesalónica.
Vemos reflejada en esta oración un corazón similar al que vimos de parte de Pablo para Colosas y Efeso.  Gratitud a Dios por ellos, gratitud anclada en verdades muy concretas, eternas y que vienen a desafiar las razones por las que cada uno de nosotros normalmente dice primero a la hora de dar gracias a Dios.
¿Por qué está agradecido Pablo en esta ocasión?
1. El fiel trabajo que hacen: La iglesia en Tesalónica es una iglesia trabajadora, fiel y comprometida.  Pablo lo reconoce y los motiva a seguir adelante (1 Tesalonicences 4:1) luego de haber recibido excelentes noticias de ellos de parte de Timoteo (1 Tesalonicenses 3:6).
2. Las acciones de amor que realizan: La iglesia en Tesalónica es una volcada al servicio.  Es una iglesia generosa que se apoya entre sí y apoya a otras iglesias de la región.  Es por esto que Pablo los reconoce, porque es este amor el que demuestra a Quién pertenecemos y de Quién somos discípulos y por eso, a manera de testimonio vivo ante los no creyentes, los motiva a crecer en ese amor (1 Tesalonicenses 4:9-12).
3. La constante esperanza que tienen a causa de Jesús:  De nuevo, la base de la gratitud, la base de las buenas acciones y la base del fiel trabajo es la ESPERANZA, la esperanza que tienen en Jesús y a causa de Su obra salvadora.  Trabajar incansablemente y esforzarnos por amar a los demás no tiene sentido alguno si no partimos de la certeza y seguridad de que todo lo que necesitamos para la vida eterna ya fue provisto para nosotros gracias al precio que Jesús pagó en nuestro favor en la Cruz.  Es justamente esta certeza la que libera nuestro potencial humano de hacer bien y amar bien.  Esto no proviene de ninguna fuerza interna que podamos desarrollar a partir de fuerza de voluntad, motivación o esfuerzo propio…esto viene de fuera, viene del Cielo mismo (1 Tesalonicenses 5:8-11).  Ese por esto que Pablo, al cerrar esta primera carta a los Tesalonicenses, concluye re-afirmando esta misma esperanza: 23Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva. 24Dios hará que esto suceda, porque aquel que los llama es fiel. (1 Tesalonicenses 5:23-24, NTV)
Trabajo fiel
Amor por todos
Esperanza
¡Qué razones más increíbles para agradecer y para reconocer que, al final de cuentas estos es únicamente posible por el inmenso amor de Dios y prueba irrefutable de Su soberana e incondicional elección de aquellos pecadores que -como nosotros mismos- sin merecerlo, sin mérito o atributo alguno que nos permita acceder a ello, han sido electos por el Padre para salvación!
¡Disfrutemos con profunda gratitud el banquete que mañana nos espera!

Tres Oraciones de Gratitud (1): Colosenses 1:3-5


Estamos en la semana oficial del Día de Acción de Gracias, que a pesar de uno ser una celebración guatemalteca, es uno de los días más importantes del año para mi, mi familia y mi iglesia, Casa de Libertad.  De esa cuenta, y en preparación para este jueves, quiero hacer una serie de 3 reflexiones sobre tres oraciones de acción de gracias que encontramos en el Nuevo Testamento y que pueden ser útiles para preparar nuestro corazón para el gran banquete.

3Siempre oramos por ustedes y le damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4porque hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todo el pueblo de Dios. 5Ambas cosas provienen de la firme esperanza puesta en lo que Dios les ha reservado en el cielo. Ustedes han tenido esa esperanza desde la primera vez que escucharon la verdad de la Buena Noticia. (Colosenses 1:3-5, NTV – -énfasis mío)
En este bello pasaje con el que arranca la carta del Apóstol Pablo a la iglesia en Colosas, vemos que Pablo está muy agradecido por dos cosas muy específicas con respecto a sus hermanos allí: 1. ellos dan testimonio de su fe en Cristo Jesús y 2. ellos demuestran su amor los unos con los otros.
Vamos por partes:
1. Pablo oraba por ellos: Esto pareciera ser un ejercicio en citar lo obvio, pero creo que cuando normalmente leemos las epístolas de Pablo, pasamos por alto los saludos y vamos directo a “la carne” del texto.  Estos saludos son también Palabra de Dios, inspirados por el Espíritu Santo y por ende, valiosísimos para crecer en nuestro conocimiento acerca del carácter y naturaleza de Dios, así como Su Voluntad para nuestra vida.  Pablo oraba por sus amigos, amigas, hermanos y hermanas en Colosas.  Pero, como vemos aquí, su oración, al menos al inicio, no es una petición….es ACCION DE GRACIAS.  ¿Para qué una oración de acción de gracias? ¿Acaso no sirve más una petición a Dios a favor de ellos de parte de este gran apóstol?  Lo que Pablo está demostrándonos aquí -que es algo que hemos perdido y que hemos de volver a tomar para nuestras vidas- es un reconocimiento del inmenso valor que tiene la vida de cada persona y reconociendo a Dios mismo como fuente de esa vida.  Pablo no les agradece a ellos su buena conducta o muestras de vida piadosa…agradece al Padre, agradece Su inmensa bondad en conceder a los creyentes en Colosas la capacidad de poder vivir de esa forma.  Es aquí en dónde vemos claramente la importancia de reconocer el verdadero e inmenso don que es la vida que Dios nos da.
2. Gratitud por la fe de ellos en Cristo Jesús: Pablo pudo haber agradecido por cualquier cosa.  Por las ofrendas, por escuchar sus mensajes, leer sus cartas o quién sabe qué otras razones.  Sin embargo, Pablo empieza agradeciéndoles por aquello que, incluso para él mismo, es lo más importante (1 Corintios 15:1-8): la fe de ellos en el Evangelio.  No existe nada más crucial y vital en la vida de cualquier persona que haya vivido, viva o vivirá que esto.  La eternidad de cada uno depende de dónde esté puesta nuestra fe….en Jesús o en cualquier otra cosa.  Pablo reconoce en los Colosenses esta fe y la afirma, valora y resalta como primordial.  ¿Estamos agradecidos cada uno por la fe que tenemos en Jesús? ¿Estamos agradecidos por la fe que aquellos a quienes más amamos tienen en Jesús?  ¿Es esto lo más importante en nuestras vidas y las vidas de quienes más amamos?
3. Gratitud por el amor que se muestran entre ellos: Pablo agradece porque los creyentes están mostrando la evidencia más sublime y real de la transformación que el Evangelio produce en una persona y en una comunidad: el amor.  Es interesante ver que el amor que demuestra la iglesia en Colosas no es únicamente para una comunidad cerrada, sino para todo el pueblo de Dios.  Jesús mismo lo dijo: 34Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos». (Juan 13:34-35, NTV)  Y es que este amor no es únicamente para el bienestar de la comunidad inmediata o la Iglesia en general….el amor que nos tenemos entre nosotros es un ANUNCIO del Evangelio.  Es la forma más importante de demostrar el Evangelio que nos cambió hacia el mundo que aún no conoce a Jesús.
El Fundamento de la Gratitud
Esperanza. ¡Qué palabra más sublime! Pablo le da fundamento sólido a la razón por la cual los Colosenses demuestran su fe en Jesús y demuestran amor los unos por los otros y por toda la Iglesia: la esperanza de vida eterna.  Pablo no fundamenta la esperanza en mejores circunstancias terrenales o buenos deseos, sino en una sólida, verdadera y tangible esperanza: el Cielo.  El Cielo es REAL no porque una muy mala película nos lo diga, sino porque Jesús está allí.  Jesús ascendió físicamente al cielo y es allí en dónde está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros y preparando la morada que tendremos allí.  Esa es la base de nuestra esperanza y la base de la esperanza de los Colosenses que los llevó a proclamar y vivir el Evangelio de tal manera que constantemente movió al apóstol Pablo a agradecer al Padre por ellos.
Fe.
Amor.
Esperanza.
¡Qué grandes motivos para dar gracias este jueves!

8 formas de amar a nuestra esposa


Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. (Colosenses 3:19, NBLH)

Cuándo Dios dice, “Maridos, amen a sus mujeres,” Él se está refiriendo a la mujer como un ser complejo.  Él llama a todos los hombres a que amen a sus esposas de la misma manera en la que el hombre se ama a sí mismo (Efesios 5:29).  Esto significa que un esposo debe hacer todo lo que pueda para entender el mundo de su esposa.  Lo que sigue son ocho recomendaciones a través de las cuales podemos amar a nuestra esposa en varias de sus facetas.

1. Ama su corazón – Amor Emocional

La Biblia usa la palabra “amor” más de 350 veces.  Casi el 10% de esas veces ocurren en el Cantar de los Cantares (que apenas es el 0.5% de toda la Biblia).  Algo que aprendemos de esto es que un esposo debe usar sus palabras para expresar su amor por su esposa.  “Mi amado habló, y me dijo: ‘Levántate, amada mía, hermosa mía, Y ven conmigo.” (Cantares 2:10, NBLH) No conozco a ninguna mujer que no le encantaría escuchar palabras así de su esposo.

2. Ama su mente – Amor Intelectual

Un esposo amoroso convence a su esposa que, para él, ella es la persona más importante en el mundo.  Al decir esto no quiero decir que él la persuade de que nunca la dejará.  Eso no es suficiente, por supuesto.  ¿Sabe tu esposa que la valores por encima de todo?  El amor intelectual significa también relacionarte con la mente de tu esposa.  Muchos hombres ganan el amor de sus esposas a través de conversaciones profundas y bien pensadas.  Muchos hombres fracasan en llevar este hábito a su matrimonio.

3. Ama su cuerpo – Amor Físico

Al nivel más básico, un esposo busca, a través del amor físico, satisfacer las necesidades físicas de su esposa.  Un hombre que está en todas capacidades y elige no proveer  para las necesidades físicas de su esposa, no la ama.  Al mismo tiempo, los hombres deben ayudar a sus esposas a ejercer buena mayordomía sobre la provisión de Dios para poder maximizar sus recursos.

El amor físico también es complementario.  Tu esposa no necesita ser una súper modelo para recibir halagos sinceros de forma regular.  El amor físico debe ser exclusivo.  Ver de reojo a otras mujeres o hablar acerca de su belleza es destructivo.  Cada hombre debe procurar agradar a su propia esposa ( 1 Corintios 7:3 y 33).

4. Amar su alma – Amor Espiritual

Los hombres tendemos a orientarnos hacia las tareas.  Sin embargo, haces de lado una de nuestras mayores responsabilidades; la cultivación de la piedad en nuestras esposas.  Debemos apropiarnos de la frase “…yo y mi casa ” (Josué 24:14-15).  Josué entendió que como cabeza del pacto, sus decisiones tenían un profundo impacto en aquellos bajo su cuidado.   Él debe pensar siempre en el bienestar espiritual de sus dependientes.

Esto significa el tomar decisiones bien pensadas y oradas, aún si estas no son las más populares. “Hoy iremos a la iglesia aunque esa otra señora te haya dicho algo ofensivo la semana pasada.  Debemos tomar tiempo devocional familiar aún a pesar de nuestra apretada agenda.”  Estas son expresiones de amor.

5. Amar sus relaciones – Amor Relacional

Para las parejas con niños, el amor relacionar pueda requerir que el esposo proteja a su esposa de sus “familiares más cercanos”.  Se decisivo y pronto para disciplinar a los niños cuándo le faltan el respeto a mamá.  Resiste la tentación de contradecirla frente a los niños.  Dale un descanso cuándo sea necesario.  Fuera de casa, desarrolla interés por sus amistades.  Ayúdale a enfocarse en aquellas amistades que más bendigan su vida.

6. Ama su humanidad – Amor Realista

Se tierno durante los fracasos de tu esposa.  Ella necesita saber que tu la amas aún si su pecado te entristece.  Se agradecido de que ella es diferente a ti.  Un esposo amoroso ve a su esposa como un regalo de Dios para él, aún si ella no es perfecta.

7. Ama su llamado – Amor que Apoya

Si el llamado más alto de una esposa es el sujetarse a su esposo (Colosenses 3:18), un esposo amoroso ayuda a su esposa a sujetarse.  Algunas esposas nunca aprenden lo que es la sujeción bíblica porque sus esposos rara vez les dan un ejemplo positivo.  Ellos se pelean contra el consejo de la iglesia, hablan de manera blasfema en contra de las autoridades civiles o alegan siempre acerca de las políticas de sus empleos.  Aún así, ellos demandan la total sujeción de sus esposas.  Dios dice que todos los hombres deben someterse a la autoridad (Romanos 13:1).  Apenas podrás ayudar a tu esposa hacer esto si no lo estás haciendo tu mismo.

8. Ama a su Hacedor – Amor Teológico

En última instancia, carecemos de amor porque nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios y estamos insatisfechos con Su provisión.  Esto significa que mientras más amemos a Dios, mejor equipados estaremos para verdaderamente amar a nuestra esposa.

Por Su incomparable gracia, Dios nos atrae para amarle y nos faculta para amar a otros.  Matthew Henry recalca que las epístolas que más se enfocan en la gloria de la gracia divina y en la majestad del Señor Jesús, “son las que más se enfocan en las responsabilidades entre las distintas relaciones entre personas”.  El Evangelio contiene las buenas nuevas de que el Hijo de Dios “…me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gálatas 2:20).  Cristo ama al cristiano entero -corazón, mente, cuerpo, alma- y todo lo demás.  Únicamente cuándo nos damos cuenta de lo que esto significa es que podremos realmente obedecer la Palabra de Dios.  Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.

(Traducción mía del artículo “Husbands, 8 Admonitions to Love Your Wife” escrito por William Boekestein y disponible en inglés aquí.)

El Amor ya Ganó


Ayer se publicó en Plaza Pública un artículo titulado “El Amor Gana“, por María Isabel Carrascosa. El artículo es un escueto comentario a favor del matrimonio homosexual usando como base el título del libro de Rob Bell y su controversial declaración en favor del matrimonio homosexual este pasado domingo.  María Isabel incluso se columpia de estos débiles argumentos para soñar que quizás el Papa siga los pasos del Rob Bell: “Con la elección del nuevo Papa, Francisco I, será interesante ver cómo va a manejarse este tema. En ocasiones anteriores el actual Papa se pronunció al respecto, sobre todo cuando en la Argentina se aprobó la ley que reformó el Código Civil y liberó al matrimonio del concepto tradicional de unión entre hombre y mujer. Dentro de los argumentos principales de Bergoglio está el derecho que tienen los niños de tener una familia tradicional (mamá, papá e hijos). Yo creo que este tipo de argumento no es congruente con el mensaje de amor y aceptación. Solo el tiempo dirá si el actual Papa cambiará de postura. No sería la primera figura pública que pasa de una postura en contra a una a favor, quizá  al final de la historia el amor sí gané.”

María Isabel, el amor ya ganó.  El amor que usted entiende bajo ideas modernas de “tolerancia” o “aceptación” no es el que ganó.  El amor que ganó es el amor verdadero que los cristianos alrededor del mundo, estaremos celebrando esta semana que se avecina, Semana Santa.

El amor verdadero no es un amor color de rosa, basado en sentimientos y en un sentido de tolerancia permisiva (que al final es cruel y tiránica).  El amor verdadero se fundamenta en el sacrificio, en la obediencia y en la verdad.  En la Biblia, Jesús nos dice: “12Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 13Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” (Juan 15:12-13 NVI)

Esto es justamente lo que Jesús vino a hacer por cada uno de nosotros.  Lo paradójico de esto es que Jesús fue un paso más allá.  Él no dio su vida por sus amigos.  Él la dio por sus enemigos.

“4¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. 5¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros? 6Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura:

«Dios se opone a los orgullosos,
pero da gracia a los humildes.»
7Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!9Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. 10Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.” (Santiago 4:4-10 NVI)

“6A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. 7Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

9Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios!10Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! 11Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.” (Romanos 5:6-11 NVI)
¡Ese sí es amor! Y lo más hermoso de esto es que Dios lo viene anunciando desde el principio de los tiempos y una de las maneras que Él escogió para revelar su Evangelio al mundo es a través del diseño del matrimonio, el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida:
“18Luego Dios elSeñordijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios elSeñorformó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.

21Entonces Dios elSeñorhizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios elSeñorhizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.” (Génesis 2:18-25 NVI)
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.

25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.” (Efesios 5:21-33 NVI)

Este, María Isabel, es el amor que ganó.  Ganó porque Jesús no sólo murió en la Cruz en su y mi lugar, pagando el precio por nuestros pecados, sino también, por amor, nos imputó Su justicia y nos da la esperanza de vida eterna con Él gracias a Su Resurrección…..y esa Gran Historia, está contenida en la perla preciosa diseñada por Dios del Matrimonio.  Matrimonio que yo y muchos otros cristianos que creemos esto, incluyendo el Papa Francisco, seguiremos defendiendo ante la intolerancia de aquellos buscan destruir la obra de Dios expresada en el matrimonio y la familia.

¡El amor ganó! ¡Invito a que lo conozca!

Reto de los 90 Días #72: Hechos 4 – Denuedo y Firmeza, Pedir lo Correcto, Comunidad Libre


El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Hechos 4.   La Iglesia se está fortaleciendo día con día, creciendo en número, en influencia y en profundidad.  Esto empieza a inquietar al liderazgo religioso y es aquí dónde arranca el capítulo.

1. Denuedo y Firmeza (Hechos 4:1-22)

La incipiente Iglesia empieza a ganar fuerza e influencia a partir del milagro en el que un paralítico fue sano a través de la obra del Espíritu Santo manifestada en Pedro y Juan.  Desde la primera predicación de Pedro ya la Iglesia tenía más de 3,000 miembros y en este capítulo vemos que sólo hombres ya hay 5,000.  Esta situación y el hecho de que la Palabra y el Evangelio están siendo expuestos y predicados en el Templo empieza a preocupar al liderazgo religioso que ve como su influencia empieza a perder fuerza y la gente se está volcando masivamente a este “nuevo” Mensaje.

Lo que más me impresiona de este pasaje es:

  • La claridad de Pedro y Juan de atribuir todo a Jesús y no llevarse nada del crédito y cómo fueron guiados por el Espíritu Santo para decir lo que dijeron
  • La exposición tan clara que hacen del Evangelio y de los propósitos de Dios en todo, aún en usar las malas intenciones del liderazgo de matar a Jesús como parte de Su Plan de Salvación para la humanidad
  • Lo irrefutable de la evidencia física del poder del Evangelio manifestada en el paralítico sanado

Ante tal situación, los cobardes líderes religiosos sólo les queda amenazar a Pedro y a Juan, ante lo cual su respuesta es aún más impresionante.  Es mejor obedecer a Dios que a los hombres. ¿Cuántas veces hemos renegado del Evangelio y nuestros principios por ceder a la presión humana? Tenemos mucho que aprender de Pedro y Juan.

2. Pedir lo Correcto (Hechos 4:23-31)

Pedro y Juan salen de su arresto temporal a buscar refugio y fortaleza con sus hermanos y hermanas…con la Iglesia.  Allí, luego de agradecer a Dios por lo ocurrido hacen lo que pocos haríamos.  Si somos honestos, muchos oraríamos por protección, por no tener que pasar la tribulación que Pedro y Juan pasaron (que sería la más liviana que vivirían).  Les aconsejaríamos a “ser prudentes”, a “ser mansos pero no mensos”, etc.  Muchos de nosotros quizás recibiríamos esos consejos y haríamos caso.

La Iglesia no hizo eso.  La Iglesia oró por fortaleza, por denuedo y por firmeza al seguir haciendo la obra que Jesús les encomendó.  Nada era más importante.  La historia de la Iglesia a lo largo de estos 2,000 años está teñida de la sangre, sudor y lágrimas de gente que entendió esto…que no hay nada más importante.  Tu y yo estamos aquí con Biblias, leyendo blogs, escuchando prédicas y comprando libros cristianos porque ellos, en su momento, pelearon y dieron la vida por la Verdad.  Somos herederos indignos de una tradición de sufrimiento y entrega que deshonramos cada vez que queremos huir, que predicamos falsos evangelios de prosperidad, que nos creemos merecedores de más.  ¡Doblemos rodilla, demos gracias y lancémonos a la aventura!

3. Comunidad Libre (Hechos 4:32-37)

El resultado práctico de esta vida se ve en una Iglesia que vive libremente al servicio de los demás.  La vocación del servicio es un llamado único y me atrevería a decir, exclusivamente cristiano en dónde entendemos que podemos vivir de manos abiertas no porque así ganaremos algo, sino porque Él vivió de manos abiertas para recibirnos, restaurarnos y reconciliarnos consigo mismo.  Aquí vemos en este pasaje no un modelo económico de distribución de la riqueza (es un absurdo querer igualar esto con el comunismo o socialismo).  Lo que vemos es el amor en acción, el desprendimiento de los ídolos que muchas veces nos atrapan y el atrevimiento de AMAR DE VERDAD a otros.

Esto sólo ocurre en el contexto de la Iglesia, en el contexto de Comunidad genuina, en el contexto de la Libertad.

Reto de los 90 Días #40 (parte 2): Lucas 7 – Su Palabra, Compasión y Familia, el primo Juan, Simón


Continuando con las lecturas de hoy del Reto de los 90 Días, nos enfocaremos en Lucas 7.   Vamos a enfocarnos en los siguientes temas:

1. Su Palabra (Lucas 7:1-10)

Jesús sólo tiene que hablar para que las cosas sucedan.  Así como con Su Palabra el mundo fue creado, así con solo comandarlo, el siervo del centurión fue sano.  Lo interesante aquí es la diferencia tan grande entre como los siervos del centurión llegaron a Jesús y como el centurión llegó a Jesús.

  • Los siervos: Los siervos apelaron a las buenas obras del centurión para decirle a Jesús que él se “merecía” el milagro.  Jesús, en su misericordia fue con ellos, pero a todas luces, el argumento de los siervos está diametralmente opuesto al Evangelio y al carácter y naturaleza de Dios.
  • El centurión: El centurión fue en humildad.  Llamó a Jesús “Señor” y reconoció Su autoridad y la autoridad de Su Palabra en hacer que las cosas sucedan.  El centurión fue reconocido por su fe….el entendía de qué se trata la cosa.

2. Compasión y Familia (Lucas 7:11-17)

Esta es una historia que nos muestra la ternura de Jesús.  Al ver la tristeza de una madre viuda por la muerte de su único hijo, Jesús para todo lo que hace y restaura a esta familia.  El motor de compasión de Jesús es inagotable.  Lo más hermoso de todo es la reacción que provocó en la gente….alabanza a Dios.

3. El Primo Juan (Lucas 7:18-35)

Es interesante lo que sucede en esta historia.  Los discípulos de Juan están siguiendo a Jesús.  Son testigos de Su enseñanza y los milagros que hace.  Al reportarle esto a Juan, aún así quiere validar el reporte pidiéndole a sus discípulos que le hagan la pregunta a Jesús de manera directa.  La respuesta de Jesús no se hace esperar….no se las dice, se las demuestra y se las confirma con lo que la Palabra dice acerca de Él.

Sin embargo, no se queda sólo allí.  El afirma la obra que Juan hace…al punto que la gente ve la necesidad de bautizarse y recurren a Juan para que siga haciendo su obra…para que siga cumpliendo la misión que Dios le encomendó a él.   Los únicos que no hicieron esto fueron, por supuesto, los religiosos…..triste.  Jesús expone la doble moral de estos y continúa haciendo Su trabajo.

4. Simón (Lucas 7:36-50)

Podríamos enfocarnos inmediatamente en la mujer pecadora que lavó los pies de Jesús al leer este pasaje, pero paremos un momento y reflexionemos sobre la historia inconclusa de Simón el fariseo.  Simón invitó a Jesús a cenar….seguramente, con toda la pompa y circunstancia que ameritaba tener a la celebridad del momento allí con él.  De algún modo, esta mujer, conocida por todos y con fama de pecadora, se cuela en la fiesta y cae postrada ante Jesús lavando sus pies con lágrimas, perfume y secándolos con su cabello.  Hay juicio allí en ese momento…sobre la mujer y sobre Jesús.

Jesús le muestra a Simón lo equivocado que está.  Le revela la gracia, el amor y el perdón y la respuesta apropiada a esto.  Simón lo sabe….contesta bien a las preguntas….sin embargo, su historia queda inconclusa…¿habrá cambiado su corazón luego de esto? ¿cambió el tuyo?