Cerrar filas alrededor de la Cruz


“El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.”
131120131627421Vivimos momentos difíciles como iglesia cristiana en Guatemala.  El entorno cultural y social se ha tornado cada vez más agresivo hacia cualquier institución que simbolice algún tipo de autoridad o que pretenda marcar una dirección moral para la nación.  La “lucha contra la corrupción” ha cobrado sus víctimas a diestra y siniestra.  Sin duda, muchas de las personas sindicadas han sido sindicadas con razón y el tiempo y el debido proceso nos dará los resultados.  Otros han sido arrastrados como parte del maremoto de desconfianza hacia las estructuras tradicionales de autoridad en el país.
En medio de esa tormenta, la Iglesia -y concretamente la Iglesia Evangélica- está atravesando sus propias tormentas.  Cuatro casos paradigmáticos han marcado esta crisis:
  1. El caso de “la bandera” que impactó a Casa de Dios
  2. El caso de irregularidades en un negocio de bienes raíces que impactó a Bethania en Quetzaltenango
  3. El caso contra el hijo de Sergio Enríquez por lavado de dinero que impactó a Eben Ezer
  4. El caso de la demanda de paternidad en contra de Jorge H. López que impactó a Fraternidad Cristiana

De estos casos, el que quizás -a mi juicio- ha sido mejor manejado y que merece todo mi respeto y consideración es la manera en que Fraternidad Cristiana ha manejado la situación (ver comunicado oficial aquí) y más allá de eso, la vulnerabilidad, humildad y esperanza mostrada por Alex López -hijo mayor de Jorge H. López- en su más reciente blog titulado “Llorar de gratitud en la dirección correcta”.  Alex escribe:

“Es el sacrificio del Justo en la cruz del Calvario, el que permite que el Dios justo que no tolera el pecado y castiga al pecador, sea a la vez el que justifica. Es su sacrificio el que aplaca la ira de Dios, es su sacrificio como Jesús me sustituye ante el Padre en el castigo que debía recibir. Es su sacrificio el que me limpia de pecados, mi conciencia, me declara justo ante el Padre, me hace nacer de nuevo en mi espíritu y el que me da el poder para llevar una nueva vida.”

En medio de la crisis, en medio de esta tormenta que a los ojos de la opinión pública busca minar la confianza en la Iglesia Evangélica como institución, párrafos como este revelan el punto de reunión alrededor del cual todos los que hoy en Guatemala afirmamos la fe cristiana evangélica debemos reunirnos: la Cruz.

No es tiempo para excusas, justificaciones e incluso, tampoco es tiempo para echarle la culpa al diablo por todo.  Esta es la gran oportunidad para la Iglesia en Guatemala de mostrarse humana, quebrantada, llena de amor por los suyos y de rodillas clamando por misericordia, perdón y esperanza.

Jesús nos dijo cuando instituyó la Santa Cena, ese momento eucarístico que recuerda y reafirma la esperanza que tenemos en Él:

“Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».” (Juan 13:34-35, NTV)

Al orar por nosotros, Jesús le pidió al Padre:

»Mi oración no es por el mundo, sino por los que me has dado, porque te pertenecen. Todos los que son míos te pertenecen, y me los has dado, para que me den gloria. Ahora me voy del mundo; ellos se quedan en este mundo, pero yo voy a ti. Padre santo, tú me has dado tu nombre; ahora protégelos con el poder de tu nombre para que estén unidos como lo estamos nosotros. Durante el tiempo que estuve aquí, los protegí con el poder del nombre que me diste. Los cuidé para que ni uno solo se perdiera, excepto el que va camino a la destrucción como predijeron las Escrituras.
»Ahora voy a ti. Mientras estuve con ellos en este mundo, les dije muchas cosas para que estuvieran llenos de mi alegría. Les he dado tu palabra, y el mundo los odia, porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo. Y me entrego por ellos como un sacrificio santo, para que tu verdad pueda hacerlos santos.
»No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos. Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:9-21, NTV)
Es tiempo de unidad y de amor.  Es tiempo de mostrar al mundo que no huimos excusando el pecado, sino que lo enfrentamos con humildad y esperanza, confiando en la suficiencia del sacrificio de Jesús en la Cruz.  Como dice el salmista:
“Oh Señor, te entrego mi vida.
¡Confío en ti, mi Dios!
No permitas que me avergüencen,
ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.
Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado,
pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros.
Muéstrame la senda correcta, oh Señor;
señálame el camino que debo seguir.
Guíame con tu verdad y enséñame,
porque tú eres el Dios que me salva.
Todo el día pongo en ti mi esperanza.
Recuerda, oh Señor, tu compasión y tu amor inagotable,
que has mostrado desde hace siglos.
No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud.
Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable,
porque tú eres misericordioso, oh Señor.” (Salmo 25:1-7, NTV)
Es tiempo de vulnerabilidad y de reconocer que necesitamos arrepentirnos aún de aquello de lo que no nos damos cuenta y que sin embargo, es pecado delante de Dios:
“¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón?
Límpiame de estas faltas ocultas.
¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!
No permitas que estos pecados me controlen.
Entonces estaré libre de culpa
y seré inocente de grandes pecados.” (Salmo 19:12-13. NTV)
El testimonio que Guatemala necesita de la Iglesia es ese….el arrepentimiento continuo lleno de esperanza y fe en la obra completa de Jesús, en Su vida sin pecado, Su sacrificio propiciatorio, Su resurrección, ascensión y promesa de retorno como fundamento de nuestra esperanza.  Viviendo a la luz de eso, podremos entre nosotros como iglesia amarnos los unos a los otros en nuestras congregaciones locales, llamarnos al arrepentimiento y exhortarnos a buenas obras.  Solamente la gracia de Dios podrá hacer eso en nosotros y el único camino para eso es Jesús…
No olvidemos que siempre, siempre, siempre hay lugar a los pies de la Cruz y que la promesa de la fiesta en el cielo es para TODO pecador que se arrepiente, cada vez que se arrepiente porque quiere decir, como escribió Alex López, que estamos llorando en la dirección correcta en donde ninguna lágrima de tristeza, quebrantamiento o arrepentimiento pasa desapercibida o es en vano.
Es hora de cerrar filas alrededor de la Cruz…ese es nuestro Castillo Fuerte. ¡Siempre hay esperanza!

Lázaro, un Rico, una Cabaña, Atlas y la Verdad


la-cabana-pelicula-poster-2“19Jesús dijo: «Había un hombre rico que se vestía con gran esplendor en púrpura y lino de la más alta calidad y vivía rodeado de lujos. 20Tirado a la puerta de su casa había un hombre pobre llamado Lázaro, quien estaba cubierto de llagas. 21Mientras Lázaro estaba tendido, deseando comer las sobras de la mesa del hombre rico, los perros venían y le lamían las llagas abiertas.
22»Con el tiempo, el hombre pobre murió, y los ángeles lo llevaron a estar con Abraham.16:22  En griego al seno de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado, 23y su alma fue al lugar de los muertos.16:23  En griego al Hades. Allí, en medio del tormento, vio a Abraham a lo lejos con Lázaro junto a él.
24»El hombre rico gritó: “¡Padre Abraham, ten piedad! Envíame a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua. Estoy en angustia en estas llamas”.
25»Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia. 26Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí”.
27»Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. 28Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.
29»Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.
30»El hombre rico respondió: “¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios”.
31»Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”».” (Lucas 16:19-31, NTV) -énfasis mío-
Vivimos en una época compleja.  Peter Kreeft, filósofo cristiano y catedrático universitario, dijo: “En esta época de relativismo, la ortodoxia es la única rebelión que nos queda.” Esta frase parece ser más cierta y fuerte dentro de la iglesia.  La fluidez y lo turbio de las aguas teológicas que navegamos hoy colocan a quienes quieren pararse sobre la firmeza de la ortodoxia histórica y bíblica del cristianismo en un estado de rebeldía.  Vivimos en una época donde la relevancia importa más que la verdad, la unidad se confunde con el consenso y la espiritualidad privada basada en la experiencia sensorial ha reemplazado el discipulado y formación teológica que la Iglesia debe dar a sus miembros.
La prueba moderna que nos está tocando vivir ahora es con el famoso libro -y ahora película- “La Cabaña” de William Young.  Presentada como una novela de ficción, Young nos presenta una visión de Dios que se acerca lo suficiente a la verdad -hace muchas afirmaciones acerca de la Trinidad que podemos aceptar- que hace muy sencillo introducir de manera sutil su teología universalista y peligroso entendimiento del Evangelio.  Sus ideas se presentan como un billete falso que es tan parecido a los originales, que tomará un buen tiempo hasta que alguien se de cuenta y lo pare y se venga abajo la torre de naipes que ha venido construyendo.  El nuevo libro de Young -un libro de no ficción- titulado “Lies we believe about God” (“Mentiras que creemos acerca de Dios”) presentan de manera explícita su teología y es allí en donde quedan en evidencia para el cristiano, las mentiras que su libro “La Cabaña” comunica (recomiendo mucho la lectura de este artículo de Tim Challies al respecto).  Este video expone, de boca propia de Young, su teología, visión de la Biblia y del cristianismo:
Aclaro, no he leído el libro ni he visto la película.  No quiero hacerlo y en este caso en particular, no considero necesario hacerlo.  Gracias a Dios personas más preparadas e inteligentes que yo se han dedicado a ir desarmando los argumentos del libro para ayudarnos a tomar decisiones informadas y sustentadas en la Biblia para ya optar por leer y/o ver el material de “La Cabaña”.  Se me ha criticado por esto….¿cómo puedo criticar “La Cabaña” sin haber leído el libro o visto la película? Me pregunto si la misma posición debería adoptarse también para libros y películas como “Las 50 Sombras de Grey”…..no lo creo.
La técnica de introducir una filosofía a través de una novela no es nueva.  Una de las personas que mejor lo ha hecho es Ayn Rand, filosofa rusa famosa por su novela “La Rebelión de Atlas“.  A través de esta novela y otras que escribió, Rand logró esbozar una visión atea y darwinista del capitalismo conocida hoy como “Objetivismo“.  En este video, podemos ver algo del pensamiento de Rand que tanta influencia ha tenido en el pensamiento económico y moral a partir de la segunda mitad del siglo XX:
.  El John Galt de “La Rebelión de Atlas” cumple una función mesiánica en la historia…pero queda claro que es una distorsión de Jesús:
Al final, la metodología es la misma: introducir a través de una historia cautivante, una determinada filosofía y cosmovisión en particular y luego, a partir de allí, presentar de manera explícita la filosofía con la que se quiere ganar seguidores y formar su propio movimiento.
¿Qué tiene que ver esto con la parábola de Lázaro y el Rico citada al inicio de este artículo? 
Vivimos en  tiempos de poco conocimiento del Evangelio y poca confianza en el Evangelio.  Ante esta situación, sumado al velado gnosticismo en el que está sumido mucho del liderazgo de las iglesias (la “alta teología” solo está disponible para los “líderes” y/o “iluminados”), se apela a recursos que simplifican -pero a la vez, diluyen- los conceptos principales del evangelio y los hacen más “relevantes” a las masas, que, a saber de los líderes eclesiásticos, “no entenderían conceptos tan complejos”.  Se busca intercambiar el conocimiento objetivo de Dios a través de la Palabra por una experiencia cristiana sensorial y basada en si “me hace sentir bien”, “me revela algo nuevo”, “me da paz”, etc.  El uso del cerebro y la razón en la experiencia evangélica moderna pareciera que se entiende como incompatible con una fe basada principalmente -si no es que únicamente- en corazonadas y lo que “se siente rico”.
En la parábola, el fallecido hombre rico, apeló a Abraham para que a través de una experiencia (que Lázaro -que también había muerto pero no estaba en el infierno- fuera a visitar -o espantar- a sus familiares) se diera el arrepentimiento de su familia y evitaran llegar al infierno a la hora de morir.  La respuesta de Abraham es contundente:
29»Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.
31»Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”». (Lucas 16: 29 y 31, NTV)
Abraham apela a la suficiencia de las Escrituras para poder llegar al arrepentimiento del y conocimiento de Dios y fe en Él.  La confianza no está en las experiencias espirituales o sensoriales, sino en la exposición y conocimiento de la Palabra.  Pareciera ser que hoy estamos perdiendo esa confianza y certeza en la suficiencia, inerrancia e infalibilidad de las Escrituras.  A 500 años de la Reforma Protestante, vale la pena rescatar la idea de Sola Scriptura.
¿Es hacer ficción con temas cristianos algo malo? ¡Por supuesto que no! Somos parte de una Gran Historia, y las historias nos ayudan a conectar con esa idea de una gran narrativa que nos conecta con el pasado, nos da sentido al presente y nos impulsa al futuro.  Hay mucha y muy buena ficción de autores cristianos que a través de sus historias y novelas comunican -sin necesidad de hacerlo explícito- su cristianismo y pasión por el Evangelio.  Autores como C.S. Lewis, J.R.R. Tolkien, Charles Sheldon, John Bunyan, Dostoevsky y otros muchos, que han escrito ficción muy valiosa, literariamente rica, además de cautivante y entretenida.
El llamado es al discernimiento crítico y separar lo verdadero de lo equivocado o incluso, lo herético.  En sí mismo, leer un libro como “La Cabaña” -y/o ver la película- no es malopecado.  Mucho menos es el papel de los líderes de la iglesia el prohibir y/o autorizar a las personas en las congregaciones el hacerlo.  Sin embargo, se debe enseñar cómo hacerlo y estar dispuestos incluso, a hacer las denuncias necesarias cuando la teología de estos libros y/o películas, atenta contra la ortodoxia, la Biblia y el Evangelio.  La Epístola de Pablo a Tito así lo exhorta:
9Debe tener una fuerte creencia en el mensaje fiel que se le enseñó; entonces podrá animar a otros con la sana enseñanza y demostrar a los que se oponen en qué están equivocados.
10Pues hay muchos rebeldes que participan en conversaciones inútiles y engañan a otros. Me refiero especialmente a los que insisten en que es necesario circuncidarse para ser salvo. 11Hay que callarlos, porque, con su falsa enseñanza, alejan a familias enteras de la verdad, y solo lo hacen por dinero. (Tito 1:9-11, NTV)
La primera parte del verso 11 debería ser razón suficiente.  La falsa doctrina y los falsos maestros “…alejan a familias enteras de la verdad…”.  Amar a las personas de la congregación exige coraje, valentía y muchas veces, ser un ortodoxo rebelde.
De nuestro lado, como personas, queda en el ejercicio responsable de nuestra libertad el asignar tiempo y dinero a leer un libro como este y ver la película, o usar ese mismo recurso para algo más.  La exhortación es que no tomemos tal cual todo lo que se muestra y lo que se dice.  Seamos buenos Bereanos:
“10Esa misma noche, los creyentes enviaron a Pablo y a Silas a Berea. Cuando llegaron allí, fueron a la sinagoga judía. 11Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad. 12Como resultado, muchos judíos creyeron, como también lo hicieron muchos griegos prominentes, tanto hombres como mujeres.” (Hechos 17:10-12, NTV)
Para profundizar en el tema, recomiendo estas lecturas:
Además, recientemente el diseñador gráfico del libro “La Cabaña” se arrepintió públicamente de haber participado en el proyecto y de haberlo prometido.  El artículo, en inglés, pueden leerlo aquí. El texto completo en Facebook de su declaración pública pueden leerlo aquí.

San Valentín


stvalSe acerca un nuevo 14 de febrero, hoy conocido como el “Día del Amor y la Amistad”, pero también aún se le sigue llamando al día por su nombre original, el “Día de San Valentín”.  Normalmente, asociamos el día con el amor romántico, las rosas, chocolates y nunca faltan las tradicionales imágenes de Cupido (palabra en latín que significa “deseo”), el mítico personaje de la mitología romana -en la mitología griega conocido como Eros– a quién se le conocía como el dios del amor y la atracción sexual.

Sin embargo, ¿por qué San Valentín? ¿De dónde sale este nombre tan peculiar para esta celebración que se ha vuelto en comercialmente muy importante a lo largo de los años? ¿Existió un San Valentín? ¿Cuándo? ¿Quién era? ¿Qué hizo?

La respuesta es .  San Valentín fue una persona real y la razón porque se celebra el Día de San Valentín el 14 de febrero, es porque fue un 14 de febrero entre los años 269 y 280 después de Cristo que murió como mártir en Roma.  ¿Por qué murió? La tradición nos cuenta que San Valentín se dedicaba a evangelizar en Roma y a casar a parejas cristianas en medio de la persecución iniciada durante el gobierno del emperador Claudio II.  Valentín incluso tuvo la osadía de evangelizar al emperador y fue después de ese intento que fue condenado a ser vapuleado y posteriormente decapitado por no renunciar a su fe.  La tradición también cuenta que el día de su ejecución el entregó una nota firmada “tu Valentín” a una niña que recibió de parte suya un milagro de sanidad.  De allí para adelante, todo es historia.

Aunque no podemos conectar a San Valentín de manera directa con la celebración del día del cariño a como hoy lo conocemos y vivimos, vemos en lo poco que podemos saber de su vida, una vida dedicada a mostrar el verdadero amor, el amor de Dios tal cual lo conocemos y lo vemos descrito en la Biblia:

  • 9»Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor. 10Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo. 12Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. 13No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo. 16Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.17Este es mi mandato: ámense unos a otros. (Juan 15:9-17, NTV)
  • 7Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; 8pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
    9Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
    11Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.
    13Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. 14Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo. 15Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.
    Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; 17y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.
    18En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 19Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.
    20Si alguien dice: «Amo a Dios» pero odia a un hermano en Cristo, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? 21Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios amen también a sus hermanos en Cristo. (1 Juan 4:7-21, NTV)

San Valentín amó primero y se entregó a sí mismo por amor de aquellos a quienes Jesús amó y por quienes Jesús dio su vida.  Predicar el Evangelio es un acto de amor, más aún en medio de las despiadadas persecuciones romanas en contra de los cristianos.  Atreverse a oficiar las bodas de parejas cristianas es una declaración de esperanza en el sí al futuro que expresa el matrimonio cristiano y fe en la soberanía de Dios en medio de la incertidumbre que significa estar marcado para la muerte por causa de profesar una fe que con el paso del tiempo llegó, sin usar la fuerza, a derrocar el sistema que regía en aquel entonces.

Más allá del amor como sacrificio, como fantasía, como la engañosa reducción del mismo a puro deseo físico, San Valentín imitó a Jesús en su forma de expresar el amor, una forma que hoy es cada vez menos común: SACRIFICIO.

En una época confusa, en donde la palabra AMOR ha perdido todo su significado y profundidad, el sacrificio, el dar la vida por el otro, el donarse a sí mismo en favor de la persona amada, es quizás la evidencia más grande de la existencia de Dios que existe, el testimonio entre seres humanos de la belleza del Evangelio y la más clara demostración de fe que hay en la posibilidad de redención para seres imperfectos que aún así, por pura gracia, aprenden a imitar a Su hacedor y aman.  Esa es la lección de San Valentín.

Por San Valentín y su ejemplo de vida podemos afirmar que el verdadero amor ya ganó la batalla contra la mentira, la superficialidad y la mera sensualidad que hoy se nos vende.  Por la fe que nos mostró San Valentín, podemos confiar que el amor de Dios nunca cambia, que es para siempre y que es para aquellos que menos lo merecen, pero que en un despertar de humildad provocado por el Espíritu Santo, alzan la mirada al cielo y se dan cuenta de lo mucho que lo necesitan.

San Valentín amó porque entendió cuánto fue él amado primero y en respuesta a ese amor, el pudo hacer lo mismo.  Hoy, en este año, podemos redimir este y el resto de 14’s de febrero que queden y hacer lo mismo, una persona a la vez, y así, mostrarle al mundo la gloria, belleza y esperanza que hay en el amor de Dios.

La Belleza de la Religión Cristiana


dfcbbfa57127ab9882263a158b51a629“La religión no es el lugar en dónde el problema del egoísmo del hombre se resuelve automáticamente.  Al contrario, es allí en donde la batalla entre el orgullo humano y la gracia de Dios se da con más intensidad.  En tanto el orgullo humano gane la batalla, la religión puede y llega a convertirse en uno de los instrumentos de pecado en el hombre.  Pero, en tanto ese sea el lugar de encuentro dónde el “yo” se encuentre con Dios y pueda allí rendirse a algo que va más allá de su interés propio, la religión puede proveer la única posibilidad para la tan necesitada y tan rara liberación que necesitamos de nuestro común egoísmo.” (Reinhold Niebuhr)

¿Cuántas veces hemos escuchado a una persona evangélica definir el cristianismo como “una relación” y afirmar que “no es una religión”?  Esta es quizás una de las primeras cosas que muchos aprendimos y que se nos enseñaba para enfatizar el carácter personal de nuestra relación con Jesús y en cierta forma, presentar la posibilidad de liberarnos de las “cadenas” de la religiosidad o de los sistemas tradicionales de religión que conocíamos.  En el contexto evangélico latinoamericano, la palabra “religión” está casi prohibida y tiende a tener una connotación negativa.  A nuestra mente vienen imágenes de fariseos, saduceos y de todo aquello que, a primera vista, está mal con el cristianismo individualista que hoy se predica y enseña.

Sin embargo, vemos a través de las Escrituras, que el cristianismo no es únicamente esa relación personal con Dios a través del Espíritu Santo, sino que esa relación se vive y florece en su máxima expresión en el contexto de una comunidad muy específica diseñada por Dios para encarnar allí expresiones de Su gracia, amor y misericordia que son imposibles de encontrar en una relación con Él estrictamente vertical.  Esa comunidad es la iglesia local.  La Iglesia -el cuerpo místico de Cristo-, compuesta por todos los cristianos a través de todos los años y en todos los lugares del mundo, se manifiesta al mundo a través de cada iglesia local.  Encontramos iglesias en cada lugar donde se reúnen seguidores de Jesús a escuchar la Palabra de Dios y a ser ministrados a través de los sacramentos, concretamente, los sacramentos del bautismo y de la comunión (o Santa Cena, o eucaristía).

Es inescapable ver también cuánto del Nuevo Testamento está escrito para comunidades.  Pablo escribió a las iglesias en Roma, Corinto, Galacia, Éfeso, Filipos, Colosas y Tesalónica.  La carta a los Hebreos también va dirigida a una comunidad, así como la epístola universal de Santiago, las dos cartas de Pedro y 1 de Juan, sin contar los capítulos dedicados a mensajes a iglesias específicas que encontramos en Apocalipsis.  Las instrucciones que vemos en esos textos son imposibles de cumplir a menos que sean vividos en comunidad.  Es difícil “tolerarse los unos a los otros” si no hay a quién más tolerar o quién lo tolere a uno.  Jesús también nos coloca en una posición en la que se torna inescapable la vida en comunidad si es que queremos dar fiel testimonio de Él: 34Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».” (Juan 13:34-35, NTV)

Todo esto ha ido tomando forma a lo largo de los siglos y se constituye en lo que hoy conocemos como la religión cristiana, una expresión de fe que gira alrededor de una comunidad de creyentes que comparten ideas y prácticas que les ayudan a acercarse y conocer más y mejor a Jesús.  Todos los que nos llamamos cristianos y formamos parte de una iglesia, participamos de esta hermosa vida religiosa y hemos heredado de quienes nos antecedieron al menos las siguientes cosas:

  1. Credos en Común: como cristianos, somos herederos de una serie de afirmaciones que en los primeros siglos del cristianismo ayudaron a defender la sana doctrina y la fe de herejías que tenían el potencial de distorsionar y hasta destruir la fe:
    1. El Credo de los Apóstoles
    2. El Credo de Nicea
    3. El Credo de Calcedonia
    4. El Credo de San Atanasio
  2. Una Liturgia: aunque nos cueste admitirlo y por más “moderna” o “relevante” que sea la iglesia a donde vamos, seguimos una liturgia cada vez que nos reunimos.  La liturgia varía de iglesia en iglesia pero al menos tenemos algunos de estos elementos:
    1. Oración
    2. Alabanza
    3. Tiempo de ofrenda/diezmo
    4. Prédica/Sermón/Homilía
    5. Oración
    6. Alabanza
  3. Sacramentos: Aunque el énfasis e importancia que le demos a cada uno también varía entre iglesias y denominaciones, todos los cristianos alrededor del mundo y en todas las denominaciones observan como mínimo 2 sacramentos:
    1. Bautismo
    2. Comunión/Santa Cena/Eucaristía
  4. Doctrina: Ya sea de manera explícita o quizás implícita, todas las iglesias adoptan una línea doctrinal particular adherida a alguna denominación histórica o construida a partir de elementos de varias denominaciones o incluso que parte de la visión personal del liderazgo de la congregación.

La combinación de estos 4 elementos nos coloca dentro del contexto de una religión y ESO ES BUENO.  Contrario a los prejuicios anti-religión que hoy prevalecen dentro de la iglesia evangélica y que son aún más fuertes fuera del contexto cristiano, afirmar que tenemos y formamos parte de una religión es algo bueno. ¿Por qué?

  1. Es bueno porque nos une con otros cristianos a través de diferencias geográficas, culturales, idiomáticas e incluso históricas.  Nos da una historia común.
  2. Nos ayuda a crecer espiritualmente de una manera consistente, disciplinada y con la oportunidad de aprender de aquellos que nos han precedido.
  3. Nos coloca en el contexto de una comunidad local en donde podemos apoyarnos, a la que podemos servir, en donde somos instruidos, fortalecidos y enviados a servir a los demás.
  4. Nos empuja a salir de nuestro individualismo y nos abre a la consideración del otro y ver en los demás a personas creadas a la imagen y semejanza de Dios que tienen dignidad y valor propio que se desprende de ser portadores de esa imagen.

Al ser justificados individualmente por Dios y Su gracia a través de la fe en Jesús y el poder regenerativo del Espíritu Santo, nacemos de nuevo a una familia de creyentes en dónde nuestro proceso de discipulado y santificación inicia y progresa hasta el día que seamos todos reunidos de vuelta con el Padre por toda la eternidad.  No fuimos hechos para vivir como islas en una relación estrictamente vertical con Dios, sino a extendernos horizontalmente hacia los demás y experimentar de esa manera encarnada y sacrificial, las más altas expresiones del amor, misericordia y la gracia de Dios.

El mundo afuera necesita algo mejor que el aislamiento y el individualismo que está arrancando la esperanza de tantos corazones y dejándolos vacíos y desconectados.  La iglesia está llamada a ofrecer algo mejor, a ofrecer una comunidad y un sentido de estabilidad a través de la consistencia en la enseñanza, práctica y vivencia de la fe que hemos heredado y que estamos llamados a heredar a las futuras generaciones.  Es allí donde muchos se encontrarán cara a cara con Jesús.

 

Una Oración para esta Navidad


advent_wreath_with_candles“4Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! 5Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto.
6No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. 7Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
8Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. 9No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes.” (Filipenses 4:4-9, NTV)

Tomada del Capítulo XVI, Tratado IV de “Imitación de Cristo” por Tomás de Kempis

Que debemos manifsetar a Cristo nuestras necesidades y pedirle su gracia

¡Oh dulcísimo y muy amado Señor, a quin yo deseo ahora recibir devotamente, tú sabes mi enfermedas, y la necesidad que padezco, y en cuántos males y vicios estoy caído, cuántas veces soy agraviado, tentado, turbado y ensuciado! A ti vengo por remedio, a ti demando consolación y alivio.  A ti, Señor, que sabes todas las cosas, hablo, a quien son manifiestos todos los secretos de mi corazón, y que solo me puedes consolar y perfectamente ayudar.  Tú sabes mejor que ninguno lo que me falta, cuán pobre soy de virtudes; vesme aquí delante de ti, pobre y desnudo, demandando gracia y pidiendo misericordia.

Harta, Señor, a este tu hambriento mendigo, enciende mi frialdad con el fuego de tu amor, alumbra mi ceguedad con la claridad de tu presencia, vuélveme todo lo terreno en amargura, todo lo contrario y pesado en paciencia, todo lo criado en menosprecio y olvido.  Levanta, Señor, mi corazón a ti en el cielo, y no me dejes vaguear por la tierra.  Tú solo, Señor, desde ahora me seas dulce para siempre, que tú solo eres mi manjar, mi amor, mi gozo, mi dulzura y todo mi bien.

¡Oh si me encendieses del todo en tu presencia y me abrasases y trasmudases en ti, para que sea hecho un espíritu contigo por la gracia de la unión interior y por derretimiento de tu abrasado amor!  No me consientas, Señor, partirme de ti ayuno y seco, mas obra conmigo piadosamente, como muchas veces lo has hecho maravillosamente con tus santos.  ¡Qué maravilla si todo yo estuviese hecho fuego por ti y desfalleciese en mí, pues tú eres fuego que siempre arde y nunca cesa, amor que alimpia los corazones y alumbra los entendimientos!

 

Entre el Árbol del Oakland y el Corcovado de Cayalá


Esta ha sido una semana agitada alrededor de dos sucesos comerciales en la Ciudad de Guatemala que han generado revuelo en redes sociales.

El primero suceso tiene que ver con la instalacion de un árbol navideño en Oakland Mall patrocinado por la prestigiosa marca de joyería de cristal Swarovski y el segundo suceso tiene que ver con la campaña “White Weekend Trip” de Paseo Cayalá en donde se utilizó la imagen del Cristo de Corcovado ubicado en Río de Janeiro, Brasil. Read More

La Gratitud que Necesitamos


palabras-de-reflexion-gratitudEste próximo jueves se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias.  En Guatemala, esta fecha ha venido adquiriendo popularidad y no es extraño ver a más familias y grupos de amigos reunirse a celebrar.  Independiente de las razones de por qué o cómo llegó a implantarse esta celebración en nuestra cultura, hay aquí una inmensa oportunidad para recordar y fortalecer uno de los pilares más importantes de la vida cristiana: la gratitud.

El Salmo 100:4 nos recuerda que las llaves a la presencia de Dios son la gratitud y la alabanza.  La gratitud nos mantiene humildes ante la majestad, grandeza y absoluta soberanía de Dios sobre toda las cosas, todas las personas y todas las circunstancias.  Nos recuerda nuestro lugar como criaturas delante de un Creador que es santo y misericordioso y como consecuencia de eso, transforma la manera en que reaccionamos a lo bueno y lo malo en la vida y la manera en que tratamos y nos relacionamos con nuestros semejantes, con nuestro prójimo.

Como cristianos que buscamos vivir constantemente en la presencia de Dios, la gratitud es más que un simple lindo sentimiento que aflora en fechas especiales del año.  La gratitud para el cristiano es una respuesta a la gracia recibida y a la segura esperanza prometida por Dios a través de Jesús.

El apóstol Pablo coloca nuestra necesidad de vivir agradecidos dentro del contexto de exhortaciones e instrucciones que pueden servirnos durante esta semana de Thanksgiving como pie para nuestra reflexión este jueves y las discusiones alrededor de la mesa:

12Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. 13Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. 14Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. 15Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos. (Colosenses 3:12-15, NTV)

  • Pablo nos llama a ser agradecidos bajo la sombrilla de la elección soberana de Dios de nuestras vidas para salvación.
  • Nuestra gratitud y el cambio en nuestras vidas son derivados y respuestas naturales del Evangelio y el poder transformador de la gracia de Dios sobre nuestras vidas.
  • El amor, la comprensión, el perdón y la gratitud son virtudes que son inseparables para quienes han sido tocados y traídos de vuelta a la vida por el Padre a través de Jesús, en el poder del Espíritu Santo.

16Estén siempre alegres. 17Nunca dejen de orar. 18Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:16-18, NTV)

  • En el contexto de las instrucciones finales que Pablo da en esta primera carta a los creyentes de Tesalónica, vemos que ser agradecidos es parte fundamental de nuestro cumplimiento de la voluntad de Dios.
  • Vemos que la voluntad de Dios se define en términos de lo que Dios ya ha ordenado para nosotros en lugar de la noción popular de que la voluntad de Dios es todo lo bueno que nosotros queremos y que deseamos que Dios nos conceda.
  • El gozo, la oración y la gratitud son nuevamente virtudes inseparables en la vida de aquellos que han sido verdaderamente transformados por la gracia de Dios.

Ante esto, ¿cómo enfrentar esta semana especial en que hablar de gratitud estará a la orden del día? ¿Cómo darle significado a la fecha más allá de la imitación de una costumbre foránea y de un artificial pico comercial?  La respuesta va más allá del simple buscar razones por las cuales estar agradecidos.  La Biblia nunca nos manda a eso, la Biblia nos manda a ser y estar agradecidos.  Pero….¿agradecidos por qué? Agradecidos por Jesús….nada más es necesario y ninguna otra razón podría superar jamás la inmensa misericordia mostrada por nosotros los pecadores en Jesús.

El Salmo 23, en su primer versículo nos recuerda que porque “El Señor es mi pastor”, entonces “tengo todo lo que necesito”. Otras traducciones lo dicen de esta manera: “…nada me faltará.” La tradicional traducción en inglés de este texto lo refuerza más aún: “I shall not want…” (“No querré nada más”).  Meditemos en el peso de estas palabras y que nuestra oración y vida sea cada vez más volcada a agradecer con humildad y rodilla doblada.  Allí nos encontraremos en la hermosa presencia de Dios….no necesitamos más.

 

Razones para Creer


yocreo-2(Este artículo lo escribí originalmente para y fue publicado por Revista Contrapoder el jueves 6 de octubre de 2016 bajo el título “En Defensa de la Religión”)

Creer. Creer…¿en qué? Creer…¿por qué? Creer…¿para qué? Vivimos un momento de la historia en que pareciera ser que todo debe ser cuestionado y debe ser cuestionable…especialmente todo aquello que reclama para sí mismo alguna medida de autoridad, se hace más que necesario e importante para quienes nos consideramos personas de fe estar listos para esto: “Si alguien les pregunta acerca de la esperanza cristiana que tienen, estén siempre preparados para dar una explicación; pero háganlo con humildad y respeto.” (1 Pedro 3:15b-16a , NTV)

 “Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo?  Parece como si creyeses que los razonamientos son el mejor medio de librarle de las garras del Enemigo.” De esta manera es dirige Escrútopo a Orugario en la primera de las Cartas del Diablo a su Sobrino, de C.S. Lewis –autor de las Crónicas de Narnia-.

El razonamiento detrás del argumento de Escrútopo es un contra argumento de lo que la cultura hoy grita a voces: debemos alejarnos de la fe y la religión porque son irracionales.  Este es uno de los argumentos más poderosos en contra de la fe hoy en día, pero Escrútopo –como buen viejo diablo- reconoce el error en este pensamiento. Él sabe que la fe NO ES irracional y que la religión no nos aleja de la razón…al contrario, nos libera de la esclavitud de nuestra naturaleza animal e instintiva: “Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio.  Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer.” (“Cartas del Diablo a su Sobrino”, C.S. Lewis).

 ¿Por qué es importante para el ser humano, entonces, creer, tener fe y profesar una religión?  Es importante responder a estas tres preguntas porque en la fluidez cultural que vivimos hoy, mucho del mensaje que se predica –desde los púlpitos y desde las redes sociales- es de que lo único que se necesita es “creer” o “tener fe” pero pareciera que es “creer en creer” o “tener fe en la fe” y esa ha sido la mayor frustración que genera tanta animosidad hacia la religión porque, entendiblemente, esa trampa del pensamiento positivo nos deja vacíos, insatisfechos y muchas veces, con sentimientos de culpa cuando no pareciera que tenemos suficiente fe para hacer que las cosas sucedan a nuestro favor.  Nuestra fe necesita un objeto un “en qué creer” y además, la experiencia de fe es una experiencia profundamente comunitaria e individual a la vez, aunque nunca individualista.  La fe, además, siempre apunta hacia fuera de sí misma, nunca ve hacia adentro –contrario al mantra cultural de “cree en ti”-, sino que busca constantemente aquello más grande que nosotros, aquello que sostiene, da forma y sentido a todo lo que nos rodea y orienta nuestra visión de futuro y esperanza.

En un mundo profundamente individualista y terriblemente desesperanzado, es a través de la fe y la religión –encontrada en la tradición judeocristiana- que tenemos la posibilidad de considerar “al otro”, a valorar y respetar a la persona humana en su dignidad e individualidad intrínsecas y de allí sale la posibilidad de construir comunidades que valoran la libertad individual, la responsabilidad y la solidaridad.  Es también a través de la fe judeocristiana que podemos hablar de manera concreta y certera de esperanza.  La esperanza en la tradición judeocristiana –la “escatología”- nos apunta hacia una solución definitiva y final al problema del mal, y elimina el miedo natural que nos genera la muerte…ese miedo que nos permite intuir que no fuimos diseñados para morir y que debe haber algo mejor.   Recordemos la desesperanza que el príncipe Hamlet plasmó en su inolvidable soliloquio:

La muerte, aquel país que todavía

está por descubrirse,

país de cuya lóbrega frontera

ningún viajero regresó, perturba

la voluntad, y a todos nos decide

a soportar los males que sabemos

más bien que ir a buscar lo que ignoramos.

Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos

haces unos cobardes, y la ardiente

resolución original decae

al pálido mirar del pensamiento.

Así también enérgicas empresas,

de trascendencia inmensa, a esa mirada

torcieron rumbo, y sin acción murieron.

(Hamlet, Acto 3 Escena 1, William Shakespeare)

 

Finalmente, a través de la religión podemos dar sentido a nuestra inclinación natural a creer en algo.  La tradición judeocristiana nos apunta hacia Jesús como “autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2) y ancla en realidades históricas y objetivas nuestra esperanza.  En la concepción, vida, ministerio, muerte, resurrección y ascensión de Jesús vemos consumadas todas nuestras esperanzas (la posibilidad de ser verdaderamente humanos, el inmenso amor y misericordia de Dios por la humanidad, la realidad de las consecuencias de nuestra naturaleza malvada y la redención de esa naturaleza, y la esperanza real de vida eterna).

Como creación “maravillosamente compleja” (Salmo 139:14) de Dios, fuimos diseñados para creer en y conocer a Dios de manera directa y en relación con los demás.  Blaise Pascal, el ilustre filósofo y matemático del siglo XVII, lo dijo así: “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios.  Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada.  Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús.” La posibilidad de que nuestra fe tenga sentido y sustancia comienza cuando reconocemos ese vacío y depositamos nuestra confianza y esperanza en Alguien infinitamente mayor que nosotros y vivimos esa esperanza en comunidad con otros conectados por una historia común que trasciende culturas, geografías y épocas.  La fe y la religión son inseparables porque como individuos, nuestra vida solo tiene sentido en comunidad.  La religión nos da ese espacio para encarnar nuestra fe, enriquecerla y fortalecerla.

Podemos insistir en querer tener “fe” aparte de la pertenencia a una religión o comunidad de fe.  Ese camino nos llevará a la construcción de nuestro propio “dios”, ese genio de la lámpara que nunca nos desafía y que nos alcahuetea en todo.  Nuestra mirada no será hacia arriba, sino hacia nuestro propio ombligo y poco a poco nos tornaremos más egoístas, menos humanos y nuestra esperanza irá languideciendo hasta que no nos quede otra más que ceder a la esclavitud de las circunstancias y las satisfacciones inmediatas en la infructuosa búsqueda del gozo.

Fuimos creados para más.  Fuimos creados para ser y para pertenecer.  Nuestros corazones anhelan conocer el amor y dentro de nosotros reside esa fuerte intuición de que tiene que haber algo mejor, algo más permanente, algo eterno que valga la pena.  El mundo visible y lo que podemos conocer de él a través de la ciencia y la investigación nos puede empezar a encaminar a encontrar esto que anhelamos y buscamos (Romanos 1:20)  pero la Verdad que anhelamos encontrar, la Verdad que libera (Juan 8:31-32), la Verdad que es objetivamente conocible (Juan 14:6) la hallaremos cuando nuestra fe y esperanza esté depositada en Jesús.  Cuando descubramos esto nos daremos cuenta que la fe y la religión no son una camisa de fuerza ni una opresiva lista de reglas y prohibiciones.  Cuando descubramos esto aprenderemos a vivir y convivir en verdadera libertad, amor y esperanza.

Gracia a los 40


IMG_0573¡Hoy es mi cumpleaños! Se llegó el día de cumplir 40 años de nacido.  Para mí, marcar cada año de vida siempre ha sido algo importante y cada año siempre llama a la reflexión y a revisar un poco dónde he estado, dónde estoy y hacia dónde voy.

Cumplir 40 me invita a escribir algunas de estas reflexiones y agradezco a cada uno de ustedes que tome un tiempo para leer estas líneas.

Este año quiero reconocer y celebrar la gracia de Dios.  Por definición, hablar de la gracia de Dios sobre mi vida -o sobre la vida de cualquier persona- es hablar de lo que no merezco, lo que no he ganado y que a pesar de la falta de mérito e incluso a pesar de mucho demérito, Dios en Su misericordia ha decidido soberanamente otorgarme.

Durante estos años he aprendido a buscar evidencias de la gracia de Dios en mi vida.  Estas evidencias me han llevado a conocerle un poco más, a maravillarme un poco más y a reconocer mi fragilidad e incapacidad un poco más.  Dios ha sido bueno.  He experimentado lo que significa estar rodeado de Su amor al reconocerlo en la incondicionalidad, paciencia y misericordia que mi familia me ha mostrado.  He aprendido del milagro de la vida y un poco del amor del Padre a través de mi corta e sumamente falible experiencia como papá de dos hermosas niñas.  He aprendido a conocerle como verdaderamente suficiente en los momentos cuando verdaderamente no he tenido a nada ni a nadie más, y en eso, conocer la gracia que sostiene y empuja hacia adelante.  He conocido lo mucho que me falta y el gran amor derramado en la Cruz cada vez que el Espíritu me hace doblar rodilla en arrepentimiento.  He degustado -imperfectamente- la libertad del perdón hacia quienes me han lastimado y la libertad que viene cuándo he sido perdonado por mis múltiples ofensas y pecados.

Quienes me conocen, saben de mis imperfecciones, conocen mis debilidades y aún así, algunos han permanecido con paciencia y amor a mi lado.  Sepan que mi gratitud es profunda y que uds. han sido verdaderas fuentes de la gracia de Dios para mi vida, gracia que espero a través de mi amistad, amor y servicio, poder también darles siempre.

“12No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. 13No, amados hermanos, no lo he logrado,pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 3:12-14, NTV)

Mi deseo hoy es que en los años que Dios tiene planificados para mi, me permita vivir para Su gloria siendo obediente, fiel, humilde y agradecido.  Mi anhelo es amar bien, servir bien y hacer el bien.  Espero ser usado por Dios para que mis hijas puedan conocerle, amarle y servirle.  Espero poder dar a conocer a otros la “multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)ser un buen hijo, tío, hermano y amigo.

Sé que jamás podré pagar a Dios el amor, misericordia y gracia que me ha mostrado.  Solo puedo doblar rodilla, agradecer y -tomando una frase de Gloria Estefan- levantar a mi Dios y Salvador esta oración: “…con los años que me quedan por vivir, te mostraré cuánto te quiero…”.

Han sido 40 años…40 años en los que puedo afirmar que en definitiva, la gracia de Dios cambia todo….TODO.

Una Dosis de Sobriedad (Cortesía de Kempis)


buscad-al-senor-con-alegria-orarQue debemos entender en cosas bajas cuando cesan las altas

Hijo, no puedes estar de continuo en el ferviente deseo de las virtudes, ni en el más alto grado de la contemplación.  Necesario es, por la corrupción del pecado original, que desciendas algunas veces a cosas bajas y también a lleva la carga de esta vida, aunque te pese. En tanto que traes el cuerpo mortal, enojo sentirás y pesadumbre de corazón.  Por eso conviene gemir muchas veces estando en la carne por el peso de la carne;  porque no puedes ocuparte perfectamente en los estudios espirituales y en la divina contemplación.

Cuando así te hallares grave, conviene que tomes obras exteriores y que te recrees en buenos actos, esperando mi venida con firme confianza.  Y sufre con paciencia el destierro y la sequedad del espíritu hasta que otra vez yo te visite y seas librado de toda congoja.

Yo te haré olvidar los enojos y haré que goces de gran reposo interior.  Yo extenderé ante ti los prados de las Escrituras, para que, ensanchando tu corazón, corras la carrera de mis mandamientos y digas: “No son iguales las pasiones de este tiempo en comparación de la gloria que nos será manifestada.” (Romanos 8:18)

(“La Imitación de Cristo” -tratado tercero, capítulo LVI)