¡Gracias Rony!


11150717_10153332927449243_5821440948041006267_nRony, hoy quiero hacerte un agradecimiento público.  Tengo el gusto de conocerte de hace algunos años y siempre te he tenido mucho aprecio por tu humildad, carácter genuino y el gran corazón pastoral que tenés.  Hoy, quiero agregar a eso mi respeto y admiración.

Una de las cosas que más le falta a Guatemala son voces morales creíbles.  Existen voces de protesta, existen mensajes políticos y existen cualquier cantidad de charlatanes motivacionales.  Lo que no existen son voces morales creíbles, puras y cristalinas que no solo hablen, sino que den la cara.

En mi opinión, la tuya es una de esas voces.  Verte convocando a los cristianos a tomar acción y orar en la madrugada en el Parque Central (no una, ¡sino dos veces!) y no solamente convocar, sino estar allí, megáfono en mano como un Juan el Bautista del siglo XXI es admirable.  No buscaste jamás protagonismo, sino que alzaste la verdadera voz profética de la Iglesia al pedir perdón por Guatemala y llamar a Guatemala…a todos los guatemaltecos…..al arrepentimiento y a volverse a Dios.  Ese es el corazón del Evangelio.  No necesitamos “proclamas proféticas”, necesitamos alzar la voz profética que le pertenece a la Iglesia y que es la que mueve a los cristianos a actuar empoderados por el Espíritu y sostenidos por la gracia de Dios en Jesús.

Espero Rony que esto continúe para que la Iglesia se fortalezca y pierda el miedo de hacer lo que le corresponde hacer en sacrificio, servicio y entrega por el prójimo.  Espero que este esfuerzo no sea secuestrado por políticos y que tampoco pierda su clara distinción cristiana.  Se sembró una preciosa semilla que hoy es tarea de todos los que invocamos el nombre de Jesús cuidar y cultivar.  Contás con mi apoyo.

Reitero mi aprecio, admiración y respeto por vos y el trabajo que estás haciendo.  Gracias por hacerlo, gracias por ser valiente, gracias por ser cristiano.  ¡Gracias Rony!

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Me opongo a la lectura obligatoria de la Biblia en clase


El día de ayer, viernes 30 de enero de 2015, leí con mucha preocupación una nota en Prensa Libre titulada: “Promueven ley que haría obligatoria lectura bíblica en clases” que estaría siendo planteada al Congreso de la República por parte de una de las bancadas más grandes.  Esta es definitivamente una noticia que debería generar gran preocupación entre padres de familia y especialmente aquellos que amamos la Palabra de Dios y que amamos la libertad de la persona humana.

De acuerdo a la nota:

Según el proyecto, la lectura de la Biblia sería obligatoria a nivel preprimario, primario, básico y diversificado en escuelas públicas, privadas y por cooperativa.

“El ministerio de Educación debe preparar maestros en la Biblia”, argumentó el parlamentario opositor.

Empecemos por allí:

1. Se hace obligatoria la lectura bíblica a todo nivel educativo antes de la universidad y en todos los establecimientos, aún en los privados.  Solo aquí ya hay una clara violación a la libertad de los establecimientos educativos -particularmente los privados- de orientar su educación de acuerdo a su propio planteamiento educativo.  Hay también una clara -y quizás más preocupante- violación a la libertad de elección y libertad de consciencia de los padres de familia al verse sin opciones del tipo de formación que deben recibir sus hijos en la escuela/colegio y también una clara violación a la libertad de consciencia de los estudiantes a quienes -por decreto- se les está obligando a leer un texto con el que no necesariamente comulgan. Recordemos que esta iniciativa no es una iniciativa que viene con un espíritu de leer la Biblia como “cultura general”, sino viene propuesta, de acuerdo al artículo, por “líderes cristianos de la capital” -sería bueno saber quienes.

2. La propuesta exige que sea el Ministerio de Educación quien deba preparar a los maestros en la Biblia.  Nuevamente, se viola la libertad de consciencia del maestro.  Por otro lado, ¿desde cuándo es el Ministerio de Educación un seminario teológico o una escuela bíblica? ¿Quién en el Ministerio de Educación está facultado para enseñar la Biblia a los miles de maestros en Guatemala del sistema público….y de los otros tantos en el privado? Recordemos que la formación de los maestros, de acuerdo a los nuevos requisitos de la carrera de magisterio, está a cargo, principalmente, de la USAC…¿es la USAC el lugar ideal para estudiar Biblia? ¿Es esa la misión de la USAC?

La iniciativa de ley exige lo siguiente también:

La ley establecía como una obligación de los centros educativos privados, de escoger una versión de la Biblia, que se ajuste a sus enseñanzas y asignarla dentro del pénsum de estudios, así mismo se estipula para los centros públicos, asignar la versión de la biblia que elija el Ministerio de Educación.

De nuevo, ¿qué sabe el Ministerio de Educación sobre cuál es la mejor o más apropiada TRADUCCCION (no versión) bíblica que debe enseñarse/imponerse a los alumnos del sistema público?

Mucha gente piadosa argumentará que esto es bueno porque “enseña valores” a los niños.  Nuevamente caemos en una idea paternalista del Estado que usurpa las funciones legítimas de la familia y de la Iglesia y se otorga facultades que no le competen, como la imposición de este tipo de lecturas en el sistema educativo.  ¿Cómo hubiésemos reaccionado si en lugar de la Biblia se hubiese planteado en la iniciativa de ley la lectura del Corán? ¿Del Libro del Mormón?

La formación espiritual y de carácter de cada niño y niña es prerrogativa EXCLUSIVA de la familia y la institución designada por Dios para apoyar a las familias en esto y formar a los padres y cooperar con ellos en la formación de los niños, es la Iglesia.  Ningún gobierno puede atribuirse estas funciones ni violar estos derechos sagrados de cada familia y persona.

La Biblia no es un libro de ética ni debemos seguir cayendo en el error de que es “el manual del fabricante” o el “manual de vida”.  La Biblia es principalmente y por sobre todo, la auto-revelación de Dios al hombre y de la historia de la salvación.  Cualquier lectura bíblica que se haga por fuera de la Meta-Narrativa de la misma (de la Historia de la Salvación en Jesús) resulta incompleta, equivocada y peligrosa.  Es imposible leer y apreciar narrativas como las de Josué y Jueces -por ejemplo- por fuera de la enseñanza del Evangelio, porque de lo contrario, no hay como hacer algún sentido coherente de la cantidad de sangre que se derrama en esas narraciones.   No es posible leer los Evangelios o las cartas de Pablo sin hacer afirmaciones teológicas y doctrinales.  Esto no le compete al Estado.

Recordemos también que los “principios y valores” no son los que transforman el corazón.  Tampoco podemos leer la Biblia en busca solo de frases motivacionales, principios y valores o reglas de conducta ética divorciadas de ideas como: pecado, la Soberanía de Dios, la Fe, la Gracia, la Cruz, el Evangelio y demás conceptos que son centrales a la Metanarrativa bíblica y que no pueden obviarse.  Esto no le compete al Estado.

Recordemos también que la transformación del corazón de cada persona es por obra del Espíritu Santo a través de la convicción de pecado, por lo que no podemos esperar de la simple lectura “cultural” o académica del texto bíblico que las vidas sean transformadas.  No podemos citar Hebreos 4:12 fuera de contexto y asumir que por una especie de osmosis, las vidas se van a transformar por default al leer la Biblia en clase.  Sólo la Cruz salva, solo a través del Espíritu Santo y es allí, en ese caso cuando en nuestro proceso de santificación progresiva, que la Biblia se convierte en esa “espada de dos filos” de la que nos habla Hebreos 4.

Pero quizás, lo más preocupante de todo esto, es lo que una iniciativa de ley dice de nuestra cultura, de la Iglesia y de la familia.  Nuestra cultura sigue esperando soluciones “top-down”, impuestas, mágicas y por decreto (quizás por eso esa fascinación mal informada de andar “decretando” cosas en la vida….pero ese es tema para otro artículo), seguimos esperando que papá gobierno haga todo por nosotros y que la solución son más leyes y más leyes a costas de nuestra libertad, incluso de las libertades más sagradas como la libertad de consciencia.  El hecho también de que se propongan leyes como esta dice muchísimo del decrépito estado de la Iglesia en Guatemala -tanto católica como evangélica- que han dejado de lado la enseñanza de la Palabra de Dios y la formación espiritual y de carácter de los miembros de cada parroquia e iglesia.  Esto también habla del estado decrépito de la familia que ya no forma a los hijos a través de los padres en estos temas.  Es mi responsabilidad como padre de familia cristiano enseñarle a mis hijas la Palabra y no es algo que piense ceder jamás a ninguna institución, mucho menos al gobierno.  Puedo apoyarme en mi iglesia local y en la comunión con otros cristianos para aprender más y fortalecerme para enseñar mejor, pero nunca ceder ese derecho y responsabilidad sagradas que Dios me ha dado sobre mis hijas.  Si hay diputados proponiendo este tipo de cosas a nivel de imposiciones estatales es porque la Iglesia y la familia no están haciendo su trabajo.  Este es el llamado de atención más fuerte que un artículo de estos nos hace.

¡Adelante Guatemala, adelante Iglesia, adelante familias, adelante hombres y mujeres cristianos! ¡Opongámonos a esta tiránica iniciativa de ley y al mismo tiempo, retomemos el llamado que tenemos y la responsabilidad que tenemos hacia nuestros hijos e hijas de enseñarles bien la Palabra de Dios!

Cuándo la Búsqueda de Trabajo se hace Larga


(Traducción mía de un artículo personalmente muy relevante publicado originalmente en inglés aquí, titulado “When Your Are in Between Jobs” de Luke Murry)

“Transición de empleo.” “Entre trabajos.” “Desempleado.” Sea como sea que lo llamemos, estas temporadas suelen caracterizarse por la duda de nosotros mismos y ansiedad respecto al futuro. Mi prueba con el desempleo no fue nada distinta. Diez meses luego de terminar mi maestría, recibí una oferta de trabajo de parte del empleador que soñé en Washington, D.C. . Estaba muy entusiasmado –llevaba 6 años orando por este empleo, haciendo todo lo posible para presentarme como el mejor candidato posible. Finalmente, aquí estaba. Una oferta de trabajo que podía sostener en mis manos. Sentí que estaba hecho por las próximas décadas.

Fue también un gran alivio para mi entonces novia y yo. Luego de sostener una relación a larga distancia, viviendo en lados opuestos –primero del mundo y luego del país-, estábamos muy ansiosos de poder vivir en la misma ciudad. Con esta oferta de trabajo, sabía que podíamos establecernos en Washington y además, sabía que podía sostener financieramente a mi novia. Al mes de recibir la oferta, obtuve el permiso de su padre y le pedí a mi ahora esposa que se casara conmigo. Fijamos la fecha de la boda dos semanas después de mi graduación. No más “buenas noches” por teléfono. No más despedidas en aeropuertos. Todo estaba agarrando forma. Me sentía confiado que no importa que más pasara en mi vida, sería feliz.

Sin embargo, nunca imagine lo que pasaría después (tal como lo narraré abajo). A pesar de que la temporada que nos tocó vivir fue muy dura, viendo hacia atrás, estoy muy agradecido por ella. Me enseñó varias lecciones, de las cuales comparto a continuación 10.

  1. No te aferres de mano cerrada a tus planes delante de Dios. No dejé de orar luego de recibir la oferta laboral –con todo y sus condiciones-. Mi oración siguió siendo, “Que no sea mi voluntad, sino la Tuya.” Dios respondió a mi oración; solo que no de la manera en que yo esperaba. La oferta de trabajo dependía de que superara una prueba de polígrafo. En la providencia de Dios, el polígrafo registró que mentí, a pesar de que dije siempre la verdad. Así que, en plenos finales de la Universidad, dos semanas antes de graduarme, y un mes antes de casarme, recibí la noticia que la oferta del trabajo de mis sueños oficialmente quedaba sin efecto. Por ´mas doloroso que esto fue, me record que Dios es Dios, y no yo. “Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá.” (Proverbios 19:21, NTV)
  2. Examina tu corazón y sé honesto acerca de tus motivaciones. En este mundo caído, aún nuestros mejores deseos pueden ser manchados por el pecado. ¿Realmente quería glorificar a Dios a través del trabajo de mis sueños? Seguro. Pero también este trabajo traía consigo muchos placeres del mundo: un gran sueldo, una (falsa) promesa de estabilidad de largo plazo, una buena dosis de poder y mucha admiración de personas alrededor del mundo. Mientras que me encantaría pensar que yo únicamente quería glorificar a Dios, es difícil creer que cualquiera de esas tentaciones mundanas no se hayan infiltrado en mi deseo de trabajar en ese empleo soñado. ¡Alabado sea Dios por no dejarme caer en ellas! Si el desempleo nos ayuda a eliminar al menos un ídolo, ¿acaso no vale la pena la prueba?
  3. Eso no significa la causa raíz de tu desempleo sea necesariamente el pecado. Sí, el desempleo puede llegar por causa del pecado (Gálatas 6:7), pero como con cualquier prueba, el pecado no siempre es la causa (leer todo el libro de Job). Cuando atravesamos el desempleo en carne propia, o cuando estamos aconsejando a alguien desempleado, debemos tener cuidado de no asumir que el pecado es la causa de su desempleo.
  4. El trabajo es un don de Dios. Luego de nuestra boda, me mudé de vuelta a California para que mi nueva esposa pudiese terminar su maestría. Como alguien que estaba intentando encontrar trabajo en una agencia de seguridad nacional, dejar Washington era lo último que debía haber hecho. Seguí con la búsqueda de empleo a distancia, teniendo como objetivo aplicar a organizaciones que estuviesen, en principio, en mi área de experiencia. Sin embargo, pronto la falta de respuesta comenzó a acumularse y entonces empecé a buscar trabajo donde fuera. Apliqué para ser mesero, recepcionista de hotel y empleado en una cadena de comida rápida –cualquier cosa que pagara las cuentas. Aún allí, me quedaba corto. O estaba sobre calificado, o no lo suficiente. Fue una experiencia en humildad. No importa qué tan duro intenté, no podía forzar a ningún empleador a decir sí. Tenía 24 años y una maestría, y perdía oportunidades de empleo frente a chicos de secundaria. El Señor proveería en Su tiempo. Mi responsabilidad era permanecer fiel en la búsqueda de empleo y confiar el resto a Dios.
  5. Querer trabajar es algo bueno – desesperarse por la falta de trabajo no lo es. Dios nos creó para trabajar (Génesis 1:27-28 y 2:15). Pablo le recuerda a los tesalonicenses que «Los que no están dispuestos a trabajar que tampoco coman». (2 Tesalonicenses 3:10b, NTV) y a Timoteo le recuerda que si podemos y aún así, nos rehusamos a proveer para nuestra familia, somos peores que los incrédulos (1 Timoteo 5:8). Estaba triste de no poder conseguir trabajo. Eso es normal y hasta bíblico, pero si estamos desesperados por la falta de trabajo, entonces quizás sea una señal de alerta de que estemos buscando nuestra identidad en el trabajo en lugar de Dios. Quizás parezca una contradicción en sí misma, pero aquellos que están luchando por conseguir trabajo pueden ser aquellos más propensos a hacer un ídolo del trabajo. El trabajo es un don de Dios, pero no resolverá todos tus problemas. No es tu salvación. El poder diferenciar entre la tristeza que viene de Dios y aquella que es una desesperanza idólatra es difícil, así que es importante buscar a otros creyentes que nos ayuden a identificar en dónde estamos parados.
  6. Tu identidad es “hijo de Dios”, no es “alguien que trabaja en _____”. Aquellos que conozco que han atravesado la prueba del desempleo también parecen entender mejor que muchos que su empleo no los define. No creo que eso sea coincidencia. La Escritura está llena de ejemplos (Job, Abraham, Daniel, David, etc.) de cuando Dios quita todo para exponer a las personas la realidad de en qué y en quién realmente confían. Principalmente, los cristianos son hijos de Dios (Gálatas 3:26).
  7. Los no-creyentes te están viendo – ¿cuál será tu testimonio? Durante mi desempleo, tanto mi familia como amigos no-creyentes estaban observando cómo manejaba la prueba. ¿Me entregaría a la preocupación o mostraría una férrea confianza en Dios?
  8. La iglesia local es importante. Mi iglesia local fue un lugar en dónde pude encontrar consuelo y esperanza mientras atravesé la prueba del desempleo. No me tildaron como “el desempleado”. En cambio, constantemente era recordado de mi valor eterno a los ojos del Señor soberano y la gran esperanza que tengo en Cristo de que algún día todas estas pruebas llegarían a su fin. ¿Están siendo los desempleados en tu congregación, aún a un nivel subconsciente, vistos como menos valiosos, inteligentes o trabajadores? ¿Está siendo el evangelio predicado cada semana de tal manera que todos recuerden su valor delante del Padre y la esperanza que tenemos en Cristo?
  9. Cuando el señor provee trabajo, aún si este no es el que más nos apasiona, debemos siempre estar agradecidos. Diez meses después de la desaparición del trabajo de mis sueños, Dios me dio trabajo en el área de correo en una agencia gubernamental en Washington. No era mi campo ni tampoco el trabajo de mis sueños, pero al menos era algo. Muchas veces enfatizamos sobre manera lo que hacemos en lugar de cómo o para quién lo hacemos. Sin embargo, la Escritura no podría ser más clara: “23Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. 24Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo;” (Colosenses 3:23-24, NTV) Dios nos llama a ser fieles y trabajar duro, aún si es en un trabajo que no nos gusta.
  10. Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Realmente pensaba que por la manera en que Dios me había hecho, con mis talentos y habilidades, que encajaba perfectamente en el trabajo de mis sueños. Estaba equivocado, pero Dios, a Quién podemos decirle: “13Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.” (Salmo 139:13, NTV) sabía esto de antemano. Siete años después, ahora puedo ver cómo Él estaba dirigiendo mis pasos desde el área de correo a un trabajo en dónde hoy gestiono temas acerca del terrorismo para el Congreso. Encajo mucho mejor aquí que en mi supuesto trabajo de los sueños.

En nuestros días, el desempleo puede ser visto como una gran marca de vergüenza, pero no debe serlo. Como manejemos nosotros mismos nuestro desempleo y la forma en la que aconsejamos a otros que están atravesando el desempleo son dos excelentes oportunidades de glorificar el nombre de Dios.

Luke Murry es anciano en Capitol Hill Baptist Church en Washington, D.C. Está casado y es padre de tres hijos. Actualmente trabaja en temas de política exterior para el Congreso de Estados Unidos.

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 3)


marchaContinuamos con la serie de comentarios sobre cada uno de los 5 puntos de este importante manifiesto, en apoyo a la Marcha por la Vida y la Familia este próximo 11 de mayo.  En esta ocasión, nos toca comentar sobre el punto 3 del Manifiesto:

“La familia es el punto de apoyo y de partida de una sociedad y del desarrollo de un país: es aquí donde se educa a los futuros ciudadanos.”

Este punto construye de manera muy práctica los puntos anteriores del manifiesto.  Es el resultado práctico de la vida en familia….el entregar a la sociedad individuos libres y responsables que sepan vivir en comunidad, que conocen el valor y dignidad de la persona humana, que saben acerca del trabajo duro y esforzado y a darse a sí mismos antes que buscar solo consumir.

Uno de los valores que más apreciamos en nuestra cultura, un valor crucial para el florecimiento de la sociedad y la persona humana, es el valor de la libertad.  Sabemos que la vida en libertad es imposible sin un profundo sentido de responsabilidad, autocontrol y dominio propio.  Sin estos valores profundamente enraizados, la libertad se transforma en libertinaje y anarquía y eso da pie a que se levanten tiranos y regímenes que busquen suprimir la libertad individual en favor de un falso sentido de orden.

La familia es la primera sociedad en la que entramos como personas, es dónde conocemos a otros y consideramos a otros, es dónde aprendemos a tomar turnos, a servirnos, a esperar.  Es dónde aprendemos a celebrar de manera genuina los éxitos y donde lloramos de manera honesta los fracasos.  La familia es la primera iglesia, la primera empresa y el primer gobierno que conocemos.

Sin familias sólidas en dónde cada niño y niña reciban la formación de sus consciencias, es difícil pedir responsabilidad en el trabajo, ciudadanía, solidaridad y sacrificio por metas más grandes, mejores y que beneficien a más que solo a una persona.

Ahora, la familia no debe estar sola en esta tarea.  Hay instituciones sociales que existen para apoyar en esta formación.  No las sustituyen, pero si son integrales en apoyar, en especial a los padres, a proveerles herramientas y soporte moral, espiritual y social en la construcción de sus familias.  Instituciones como la Iglesia, las asociaciones civiles privadas (clubs, colegios, asociaciones fraternales, religiosas, deportivas, culturales, etc.) y la comunidad de vecinos, son clave fundamental como estructuras de soporte para el desarrollo y fortalecimiento de la familia.

¡Démosle la importancia y prioridad a la familia! Busquemos maneras de fortalecer las redes de soporte para que cada vez más familias puedan integrarse y fortalecerse entre sí. Pongamos la familia ¡al centro!

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 2)


marchaContinuando con las reflexiones acerca del Manifiesto por la Vida y la Familia, y en apoyo a la marcha este próximo 11 de mayo y a su organización, hoy nos corresponde comentar algo acerca del punto 2 del manifiesto:

“La familia se funda sobre el compromiso estable entre un hombre y una mujer, en el que ambos hacen donación de sí mismos, comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos.”

Ha varios puntos muy importantes que vale la pena resaltar y que debemos ir tocando en esta reflexión:

  1. Compromiso estable entre un hombre y una mujer:  La piedra angular de la unión familiar es el matrimonio, y este, definido como la unión entre un hombre y una mujer, una sola vez, para toda la vida.  El matrimonio es, como lo vemos en la Biblia, una institución que nace en el corazón de Dios y no es, contrario a la opinión popular, producto de la evolución cultural o una simple convención social que es redefinible de acuerdo a la “sazón de los tiempos”.  Estudios en Guatemala, como el realizado por FADEP titulado “Determinantes del Crecimiento Económico, Población y Familia: el Caso Guatemala” reflejan como las unidades familiares estables -tanto por matrimonio como la figura de “unión de hecho”- tienden a presentar indicadores más positivos de desarrollo económico y social (salvaguardando las enormes distancias que faltan recorrer para llegar a un desarrollo ideal) que aquellas familias monoparentales o desintegradas por el divorcio, la violencia y la migración hacia otros países.  Nuestra mismo Código Civil, en su artículo 78 define el matrimonio de esta forma: El matrimonio es una institución social por la que un hombre y una mujer se unen legalmente, con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí.  Pero, aún sobre todo esto, vemos el corazón de Dios en las Escrituras acerca del matrimonio: en Génesis 2 vemos su diseño e institución como la unión entre un hombre y una mujer de por vida; en Deuteronomio 24 vemos la protección de Dios en temas concernientes al divorcio y vemos a Jesús hacer eco de esto en Mateo 5, Marcos 10 y Lucas 16 en dónde también Pablo se pronuncia al respecto en 1 de Corintios 7.  Vemos también cómo Dios resalta la belleza de la unión matrimonial en Cantar de los Cantares, y vemos cómo la equipara con el Evangelio y la relación misma de Jesús con la Iglesia en Efesios 5, clave para comprender el inmenso amor de Dios mostrado en el libro del profeta Oseas.  El compromiso y estabilidad del matrimonio son el mejor fundamento para construir una familia.  Quisiera recomendar la lectura del libro “Love & Economics” de la Dra. Jennifer Roback Morse y el ensayo “The Estate of Marriage” de Martín Lutero.
  2. Donación de sí mismos: Esta frase es una bella expresión sacada del cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia.  Es una excelente forma de describir el tipo de amor que dirige la unión matrimonial y la familia.  En Juan 15:13, Jesús nos recuerda que “No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos.” y 1 de Corintios 13 nos define el paradigma de amor que debe guiar nuestras vidas.  De estos y otros pasajes como los citados anteriormente, vemos que el amor matrimonial no es uno que consume o busca únicamente la felicidad de cada miembro de la pareja a través de la extracción de placer, alegría personal o comodidad.  El amor entre la pareja es un amor que da, que se entrega y es en esa entrega que encuentra la satisfacción propia y completa.  Es un amor que modela el amor de Dios hacia nosotros expresado en la vida, muerte, resurrección y ascención de Jesús (Juan 3:16).  Es la entrega el uno al otro, y la entrega de los padres hacia los hijos, lo que sostiene en el largo plazo a las familias.  Sobre estos puntos, recomiendo muchísimo la lectura de las encíclicas papales de Benedicto XVI “Deus Caritas Est” y “Caritas in Veritate“.
  3. Comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos: Luego de su creación, la primera bendición que vemos a Dios dar al hombre y a la mujer unidos en matrimonio es la siguiente: Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo». (Génesis 1:28, NTV).  La capacidad de procrearnos y criar hijos es una de las mayores bendiciones que Dios nos puede dar.  El Salmo 127 nos dice:  3Los hijos son un regalo del Señorson una recompensa de su parte. 4Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. 5¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad. (Salmo 127:305, NTV)  El principio de la cultura de vida que deseamos crear radica en el valor que le demos a los niños y a la procreación.  No podemos seguirnos tragando la mentira Malthusiana del crecimiento demográfico, ni podemos seguir viendo a los niños como una carga u obstáculo a nuestra felicidad.  La mentalidad anti-conceptiva nos está haciendo muchísimo daño.  Recomiendo ver el documental “Demographic Winter” y leer el capítulo 8 (por lo menos) de “La Fatal Arrogancia” de Hayek.   Comparto también este corto video de Carroll Ríos de Rodríguez para la organización Poverty Cure sobre el tema de población:

Hay muchísimo que decir sobre este tema, y este segundo punto del manifiesto está bastante cargado y debemos abrirlo a la discusión.

Cierro con unas fuertes palabras de Martín Lutero:

Para que no procedamos ciegamente, sino que nos conduzcamos de una manera cristiana, asegúrate de entender esto, que el hombre y la mujer son obra de Dios.  Mantén una firme postura en tu corazón y en tus labios; no critiques Su obra, o llames malo aquello que Él Mismo ha llamado bueno. /…/ Por esta razón los hombres jóvenes deben guardarse cuándo lean libros paganos y escuchen las quejas comunes acerca del matrimonio, no sea que inhalen veneno.  El estado matrimonial no le sienta bien al diablo, porque es la buena voluntad y obra de Dios. (traducción mía de “The Estate of Marriage” (part 3) de Martín Lutero)

 

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 1)


marchaEste próximo domingo 11 de mayo se estará realizando una Marcha por la Vida y la Familia en Guatemala.  El objetivo es promover dentro de la sociedad guatemalteca la importancia, valor y dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez, para toda la vida, además de también proteger la institución de la familia como núcleo de la sociedad y cómo el contexto ideal para criar y proteger a los niños y niñas que más adelante se convertirán en los forjadores del destino de nuestra nación y que también aspirarán a formar sus propias familias.  Se busca también la promoción de una cultura de vida que la defienda desde su concepción, hasta la muerte natural -tal y cómo lo indica la Constitución Política de la República de Guatemala.

Pueden obtener más información de la Marcha aquí:

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Como parte de este esfuerzo, la organización de la marcha, apoyados por la organización LA FAMILIA IMPORTA, han emitido un manifiesto que me gustaría por este medio compartir y comentar en 5 entregas.  En esta, trataremos el punto 1 del manifiesto:

“La vida desde su concepción, es el derecho fundamental de todo ser humano.  La vida inicia en la familia.”

Esta es una frase bastante sencilla, pero a la vez, sumamente contundente.  Resalta el derecho a la vida que cada persona tiene desde el momento que esta inicia -desde la concepción en el vientre de la madre- y la enmarca dentro del contexto en dónde esa vida puede verdaderamente florecer y alcanzar su máximo potencial: la familia.

No existe otra institución como la familia y no existe mejor marco para el inicio de una familia que el matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez en la vida, para toda la vida.

No es casualidad que esto sea así.  El matrimonio y la familia no son simplemente una convención social producto de alguna especie de evolución cultural.  Ambas instituciones son parte del designio, buena voluntad y misericordia de Dios para la humanidad.  Lo vemos desde el mismo Génesis:

26y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo.»
27Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
29También les dijo: «Yo les doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto les servirá de alimento.
30Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra.»
Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ése fue el sexto día.
 18Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.
 21Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
 25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.
Vemos también cómo la institución del matrimonio es la que Dios designó para modelar el Evangelio y la relación entre Jesús y la Iglesia:
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
 25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. 
Y así, a lo largo de toda la Escritura vemos instrucciones, mandatos, bendiciones y salvaguardas para el matrimonio y la familia, porque es allí en donde por excelencia, la consciencia moral, virtuosa y de plena responsabilidad y libertad de cada individuo es formada.  Es allí donde aprendemos a vivir en sociedad y a ver más allá de nosotros mismos para considerar, servir y dignificar la vida del otro , de nuestro prójimo.
¡Apoyemos este movimiento y unámonos este 11 de mayo a la Marcha por la Vida y la Familia!

53 Cosas que un Caballero Sabe (parte 5 y final)


Última entrega de la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero se esfuerzo por mantener sus manos, especialmente sus uñas, limpias en todo momento.  Él nunca sabe cuándo será presentado a una nueva persona y nunca quiere tener que pensar dos veces antes de extender su mano para saludar.
  2. Un caballero siempre lleva consigo un pañuelo limpio y está preparado para ofrecerlo en tiempos de gran tristeza – o gran alegría.
  3. Cada vez que un caballero solicita algún servicio o favor, siempre recuerda de decir, “por favor”.  Es pronto para decir, “gracias” cada vez que algún servicio o favor se le es ofrecido.
  4. Cuándo se le invita a participar en alguna experiencia agradable -sea esta una cena o un evento deportivo- un caballero pierde tiempo antes de aceptar.
  5. Un caballero entiende el significado de la palabra no.
  6. Un caballero sabe escuchar.
  7. Un caballero sabe que escuchar es una habilidad que mejora cuándo esta se practica regularmente.
  8. Cuándo un caballero siente que ha sido insultado, el inmediatamente sabe la respuesta correcta: responde sin decir nada.
  9. Un caballero tiene creencias definidas, pero piensa antes de expresar sus opiniones.  Él reconoce que las creencias de otras personas son válidas.  El argumenta únicamente sobre aquellos temas en dónde una vida puede ser salvada.
  10. Al entablar una conversación fuera del trabajo, un caballero es sabio en dejar su trabajo en la oficina.
  11. Un caballero no intenta corregir el comportamiento de sus amigos en público.  En lugar de eso, enseña a través del ejemplo.
  12. Un caballero no toma partido en discusiones inútiles sobre temas importantes.  En lugar de esto, toma acciones para efectuar un cambio.
  13. Un caballero sabe cómo concluir una conversación.

53 Cosas que Un Caballero Sabe (parte 4)


Continuando la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero no alardea, especialmente acerca de sus propios logros.
  2. Un caballero sabe que las mejores conversaciones consisten en hacer buenas preguntas, no en divulgar información acerca de sí mismo de entrada.
  3. Un caballero nunca dice, “¡Te lo dije!”.
  4. Un caballero sabe cómo pedir disculpas – y cómo aceptarlas.
  5. Un caballero sabe cómo extender un cumplido – y cómo recibirlo.
  6. Un caballero evita a toda costa cumplidos cuya intención es insultar.
  7. Un caballero sabe como presentar a alguien.
  8. Un caballero sabe cómo dar un buen apretón de manos, y está preparado para hacerlo.
  9. Un caballero no divulga rumores.  Es cuidadoso aún de divulgar hechos sensibles.
  10. Un caballero siempre intenta asegurar que su aliento está fresco, especialmente si espera estar cerca de otros al hablar.  Si es necesario, siempre lleva -y utiliza- mentas.

53 Cosas que un Caballero Sabe (parte 3)


Continuando con la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Cuándo un caballero inicia una conversación telefónica, el sabe que es su responsabilidad terminar esa conversación.
  2. Un caballero nunca utiliza su teléfono celular cuándo está en la mesa con otros.
  3. Una vez un caballero descubre que debe declinar una invitación que ya ha aceptado, el alerta a sus anfitriones inmediatamente.  Él da una descripción franca de las razones para cambiar planes y ofrece una disculpa sincera.
  4. Cuándo un caballero recibe varias invitaciones a través de distintos servicios de mensajería, él acepta la primera.  Aún en el mundo del correo de voz, es grosero sopesar una invitación contra otra.
  5. Cuándo se trata de aceptar invitaciones sociales, un caballero nunca espera a que salga algo mejor.
  6. Un caballero no se enfrasca en discusiones de ningún tipo al estar en la mesa a la hora de comer.
  7. Cuándo un caballero se ve confrontado por argumentos que él considera necios, él no intenta refutarlos con la razón.  En cambio, él permanece en silencio sabiendo que la lógica es inútil en la guerra contra lo irracional.
  8. Un caballero da respuestas directas, especialmente a preguntas controversiales.  Ser directo, sin embargo, no significa ser grosero.
  9. Un caballero nunca afirma haber visto una película que no ha visto o leído un libro del cuál únicamente ha leído críticas.  Él sabe como decir, “No he leído (o visto) eso aún, sin embargo por lo que escucho de ello, suena muy interesante. ¿Qué le parece a usted?”.
  10. En una conversación civilizada, y cuándo se intenta conocer a nuevos amigos, un caballero pregunta, “¿Qué piensas?” lo más posible.

53 Cosas que Un Caballero Sabe (parte 2)


Continuando con la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” por John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero no utiliza frases extranjeras, a menos que esté completamente seguro de su significado -y su pronunciación.
  2. Un caballero no pretende hablar idiomas de los que no se ha apropiado aún.
  3. Un caballero es cuidadoso de lo que dice en presencia de personas que hablan otros idiomas.  Ellos podrán entender lo que está diciendo aún que él no pueda entenderlos a ellos.
  4. Aún cuándo habla en su propio idioma, un caballero no utiliza palabras que solamente puede definir luego de buscarlas en el diccionario.
  5. Una vez un caballero ha aprendido una palabra nueva del diccionario, él intentará usarla de manera correcta para así, apropiársela.
  6. Un caballero nunca le pregunta a una mujer si está embarazada.
  7. Aún en una discusión fuerte, un caballero evita alzar su voz.  Él no gana el argumento gritándole a otros.
  8. Cuándo un caballero incomoda a alguien más al pedirle que se mueva para pueda pasar a través de un salón lleno, el dice, “Con permiso.”  Él no dice, “disculpe”, ya que no hay razón para pedir disculpas.  De hecho, un caballero nunca dice, “disculpe” a menos que haya ofendido a alguien.
  9. Un caballero nunca inicia una oración diciendo, “No quiero avergonzarle, pero…”.
  10. Un caballero nunca le pide a nadie -hombre o mujer- que divulgue su edad.