Cerrar filas alrededor de la Cruz


“El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.”
131120131627421Vivimos momentos difíciles como iglesia cristiana en Guatemala.  El entorno cultural y social se ha tornado cada vez más agresivo hacia cualquier institución que simbolice algún tipo de autoridad o que pretenda marcar una dirección moral para la nación.  La “lucha contra la corrupción” ha cobrado sus víctimas a diestra y siniestra.  Sin duda, muchas de las personas sindicadas han sido sindicadas con razón y el tiempo y el debido proceso nos dará los resultados.  Otros han sido arrastrados como parte del maremoto de desconfianza hacia las estructuras tradicionales de autoridad en el país.
En medio de esa tormenta, la Iglesia -y concretamente la Iglesia Evangélica- está atravesando sus propias tormentas.  Cuatro casos paradigmáticos han marcado esta crisis:
  1. El caso de “la bandera” que impactó a Casa de Dios
  2. El caso de irregularidades en un negocio de bienes raíces que impactó a Bethania en Quetzaltenango
  3. El caso contra el hijo de Sergio Enríquez por lavado de dinero que impactó a Eben Ezer
  4. El caso de la demanda de paternidad en contra de Jorge H. López que impactó a Fraternidad Cristiana

De estos casos, el que quizás -a mi juicio- ha sido mejor manejado y que merece todo mi respeto y consideración es la manera en que Fraternidad Cristiana ha manejado la situación (ver comunicado oficial aquí) y más allá de eso, la vulnerabilidad, humildad y esperanza mostrada por Alex López -hijo mayor de Jorge H. López- en su más reciente blog titulado “Llorar de gratitud en la dirección correcta”.  Alex escribe:

“Es el sacrificio del Justo en la cruz del Calvario, el que permite que el Dios justo que no tolera el pecado y castiga al pecador, sea a la vez el que justifica. Es su sacrificio el que aplaca la ira de Dios, es su sacrificio como Jesús me sustituye ante el Padre en el castigo que debía recibir. Es su sacrificio el que me limpia de pecados, mi conciencia, me declara justo ante el Padre, me hace nacer de nuevo en mi espíritu y el que me da el poder para llevar una nueva vida.”

En medio de la crisis, en medio de esta tormenta que a los ojos de la opinión pública busca minar la confianza en la Iglesia Evangélica como institución, párrafos como este revelan el punto de reunión alrededor del cual todos los que hoy en Guatemala afirmamos la fe cristiana evangélica debemos reunirnos: la Cruz.

No es tiempo para excusas, justificaciones e incluso, tampoco es tiempo para echarle la culpa al diablo por todo.  Esta es la gran oportunidad para la Iglesia en Guatemala de mostrarse humana, quebrantada, llena de amor por los suyos y de rodillas clamando por misericordia, perdón y esperanza.

Jesús nos dijo cuando instituyó la Santa Cena, ese momento eucarístico que recuerda y reafirma la esperanza que tenemos en Él:

“Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».” (Juan 13:34-35, NTV)

Al orar por nosotros, Jesús le pidió al Padre:

»Mi oración no es por el mundo, sino por los que me has dado, porque te pertenecen. Todos los que son míos te pertenecen, y me los has dado, para que me den gloria. Ahora me voy del mundo; ellos se quedan en este mundo, pero yo voy a ti. Padre santo, tú me has dado tu nombre; ahora protégelos con el poder de tu nombre para que estén unidos como lo estamos nosotros. Durante el tiempo que estuve aquí, los protegí con el poder del nombre que me diste. Los cuidé para que ni uno solo se perdiera, excepto el que va camino a la destrucción como predijeron las Escrituras.
»Ahora voy a ti. Mientras estuve con ellos en este mundo, les dije muchas cosas para que estuvieran llenos de mi alegría. Les he dado tu palabra, y el mundo los odia, porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo. Y me entrego por ellos como un sacrificio santo, para que tu verdad pueda hacerlos santos.
»No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos. Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:9-21, NTV)
Es tiempo de unidad y de amor.  Es tiempo de mostrar al mundo que no huimos excusando el pecado, sino que lo enfrentamos con humildad y esperanza, confiando en la suficiencia del sacrificio de Jesús en la Cruz.  Como dice el salmista:
“Oh Señor, te entrego mi vida.
¡Confío en ti, mi Dios!
No permitas que me avergüencen,
ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.
Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado,
pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros.
Muéstrame la senda correcta, oh Señor;
señálame el camino que debo seguir.
Guíame con tu verdad y enséñame,
porque tú eres el Dios que me salva.
Todo el día pongo en ti mi esperanza.
Recuerda, oh Señor, tu compasión y tu amor inagotable,
que has mostrado desde hace siglos.
No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud.
Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable,
porque tú eres misericordioso, oh Señor.” (Salmo 25:1-7, NTV)
Es tiempo de vulnerabilidad y de reconocer que necesitamos arrepentirnos aún de aquello de lo que no nos damos cuenta y que sin embargo, es pecado delante de Dios:
“¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón?
Límpiame de estas faltas ocultas.
¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!
No permitas que estos pecados me controlen.
Entonces estaré libre de culpa
y seré inocente de grandes pecados.” (Salmo 19:12-13. NTV)
El testimonio que Guatemala necesita de la Iglesia es ese….el arrepentimiento continuo lleno de esperanza y fe en la obra completa de Jesús, en Su vida sin pecado, Su sacrificio propiciatorio, Su resurrección, ascensión y promesa de retorno como fundamento de nuestra esperanza.  Viviendo a la luz de eso, podremos entre nosotros como iglesia amarnos los unos a los otros en nuestras congregaciones locales, llamarnos al arrepentimiento y exhortarnos a buenas obras.  Solamente la gracia de Dios podrá hacer eso en nosotros y el único camino para eso es Jesús…
No olvidemos que siempre, siempre, siempre hay lugar a los pies de la Cruz y que la promesa de la fiesta en el cielo es para TODO pecador que se arrepiente, cada vez que se arrepiente porque quiere decir, como escribió Alex López, que estamos llorando en la dirección correcta en donde ninguna lágrima de tristeza, quebrantamiento o arrepentimiento pasa desapercibida o es en vano.
Es hora de cerrar filas alrededor de la Cruz…ese es nuestro Castillo Fuerte. ¡Siempre hay esperanza!

Lázaro, un Rico, una Cabaña, Atlas y la Verdad


la-cabana-pelicula-poster-2“19Jesús dijo: «Había un hombre rico que se vestía con gran esplendor en púrpura y lino de la más alta calidad y vivía rodeado de lujos. 20Tirado a la puerta de su casa había un hombre pobre llamado Lázaro, quien estaba cubierto de llagas. 21Mientras Lázaro estaba tendido, deseando comer las sobras de la mesa del hombre rico, los perros venían y le lamían las llagas abiertas.
22»Con el tiempo, el hombre pobre murió, y los ángeles lo llevaron a estar con Abraham.16:22  En griego al seno de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado, 23y su alma fue al lugar de los muertos.16:23  En griego al Hades. Allí, en medio del tormento, vio a Abraham a lo lejos con Lázaro junto a él.
24»El hombre rico gritó: “¡Padre Abraham, ten piedad! Envíame a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua. Estoy en angustia en estas llamas”.
25»Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia. 26Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí”.
27»Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. 28Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.
29»Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.
30»El hombre rico respondió: “¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios”.
31»Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”».” (Lucas 16:19-31, NTV) -énfasis mío-
Vivimos en una época compleja.  Peter Kreeft, filósofo cristiano y catedrático universitario, dijo: “En esta época de relativismo, la ortodoxia es la única rebelión que nos queda.” Esta frase parece ser más cierta y fuerte dentro de la iglesia.  La fluidez y lo turbio de las aguas teológicas que navegamos hoy colocan a quienes quieren pararse sobre la firmeza de la ortodoxia histórica y bíblica del cristianismo en un estado de rebeldía.  Vivimos en una época donde la relevancia importa más que la verdad, la unidad se confunde con el consenso y la espiritualidad privada basada en la experiencia sensorial ha reemplazado el discipulado y formación teológica que la Iglesia debe dar a sus miembros.
La prueba moderna que nos está tocando vivir ahora es con el famoso libro -y ahora película- “La Cabaña” de William Young.  Presentada como una novela de ficción, Young nos presenta una visión de Dios que se acerca lo suficiente a la verdad -hace muchas afirmaciones acerca de la Trinidad que podemos aceptar- que hace muy sencillo introducir de manera sutil su teología universalista y peligroso entendimiento del Evangelio.  Sus ideas se presentan como un billete falso que es tan parecido a los originales, que tomará un buen tiempo hasta que alguien se de cuenta y lo pare y se venga abajo la torre de naipes que ha venido construyendo.  El nuevo libro de Young -un libro de no ficción- titulado “Lies we believe about God” (“Mentiras que creemos acerca de Dios”) presentan de manera explícita su teología y es allí en donde quedan en evidencia para el cristiano, las mentiras que su libro “La Cabaña” comunica (recomiendo mucho la lectura de este artículo de Tim Challies al respecto).  Este video expone, de boca propia de Young, su teología, visión de la Biblia y del cristianismo:
Aclaro, no he leído el libro ni he visto la película.  No quiero hacerlo y en este caso en particular, no considero necesario hacerlo.  Gracias a Dios personas más preparadas e inteligentes que yo se han dedicado a ir desarmando los argumentos del libro para ayudarnos a tomar decisiones informadas y sustentadas en la Biblia para ya optar por leer y/o ver el material de “La Cabaña”.  Se me ha criticado por esto….¿cómo puedo criticar “La Cabaña” sin haber leído el libro o visto la película? Me pregunto si la misma posición debería adoptarse también para libros y películas como “Las 50 Sombras de Grey”…..no lo creo.
La técnica de introducir una filosofía a través de una novela no es nueva.  Una de las personas que mejor lo ha hecho es Ayn Rand, filosofa rusa famosa por su novela “La Rebelión de Atlas“.  A través de esta novela y otras que escribió, Rand logró esbozar una visión atea y darwinista del capitalismo conocida hoy como “Objetivismo“.  En este video, podemos ver algo del pensamiento de Rand que tanta influencia ha tenido en el pensamiento económico y moral a partir de la segunda mitad del siglo XX:
.  El John Galt de “La Rebelión de Atlas” cumple una función mesiánica en la historia…pero queda claro que es una distorsión de Jesús:
Al final, la metodología es la misma: introducir a través de una historia cautivante, una determinada filosofía y cosmovisión en particular y luego, a partir de allí, presentar de manera explícita la filosofía con la que se quiere ganar seguidores y formar su propio movimiento.
¿Qué tiene que ver esto con la parábola de Lázaro y el Rico citada al inicio de este artículo? 
Vivimos en  tiempos de poco conocimiento del Evangelio y poca confianza en el Evangelio.  Ante esta situación, sumado al velado gnosticismo en el que está sumido mucho del liderazgo de las iglesias (la “alta teología” solo está disponible para los “líderes” y/o “iluminados”), se apela a recursos que simplifican -pero a la vez, diluyen- los conceptos principales del evangelio y los hacen más “relevantes” a las masas, que, a saber de los líderes eclesiásticos, “no entenderían conceptos tan complejos”.  Se busca intercambiar el conocimiento objetivo de Dios a través de la Palabra por una experiencia cristiana sensorial y basada en si “me hace sentir bien”, “me revela algo nuevo”, “me da paz”, etc.  El uso del cerebro y la razón en la experiencia evangélica moderna pareciera que se entiende como incompatible con una fe basada principalmente -si no es que únicamente- en corazonadas y lo que “se siente rico”.
En la parábola, el fallecido hombre rico, apeló a Abraham para que a través de una experiencia (que Lázaro -que también había muerto pero no estaba en el infierno- fuera a visitar -o espantar- a sus familiares) se diera el arrepentimiento de su familia y evitaran llegar al infierno a la hora de morir.  La respuesta de Abraham es contundente:
29»Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.
31»Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”». (Lucas 16: 29 y 31, NTV)
Abraham apela a la suficiencia de las Escrituras para poder llegar al arrepentimiento del y conocimiento de Dios y fe en Él.  La confianza no está en las experiencias espirituales o sensoriales, sino en la exposición y conocimiento de la Palabra.  Pareciera ser que hoy estamos perdiendo esa confianza y certeza en la suficiencia, inerrancia e infalibilidad de las Escrituras.  A 500 años de la Reforma Protestante, vale la pena rescatar la idea de Sola Scriptura.
¿Es hacer ficción con temas cristianos algo malo? ¡Por supuesto que no! Somos parte de una Gran Historia, y las historias nos ayudan a conectar con esa idea de una gran narrativa que nos conecta con el pasado, nos da sentido al presente y nos impulsa al futuro.  Hay mucha y muy buena ficción de autores cristianos que a través de sus historias y novelas comunican -sin necesidad de hacerlo explícito- su cristianismo y pasión por el Evangelio.  Autores como C.S. Lewis, J.R.R. Tolkien, Charles Sheldon, John Bunyan, Dostoevsky y otros muchos, que han escrito ficción muy valiosa, literariamente rica, además de cautivante y entretenida.
El llamado es al discernimiento crítico y separar lo verdadero de lo equivocado o incluso, lo herético.  En sí mismo, leer un libro como “La Cabaña” -y/o ver la película- no es malopecado.  Mucho menos es el papel de los líderes de la iglesia el prohibir y/o autorizar a las personas en las congregaciones el hacerlo.  Sin embargo, se debe enseñar cómo hacerlo y estar dispuestos incluso, a hacer las denuncias necesarias cuando la teología de estos libros y/o películas, atenta contra la ortodoxia, la Biblia y el Evangelio.  La Epístola de Pablo a Tito así lo exhorta:
9Debe tener una fuerte creencia en el mensaje fiel que se le enseñó; entonces podrá animar a otros con la sana enseñanza y demostrar a los que se oponen en qué están equivocados.
10Pues hay muchos rebeldes que participan en conversaciones inútiles y engañan a otros. Me refiero especialmente a los que insisten en que es necesario circuncidarse para ser salvo. 11Hay que callarlos, porque, con su falsa enseñanza, alejan a familias enteras de la verdad, y solo lo hacen por dinero. (Tito 1:9-11, NTV)
La primera parte del verso 11 debería ser razón suficiente.  La falsa doctrina y los falsos maestros “…alejan a familias enteras de la verdad…”.  Amar a las personas de la congregación exige coraje, valentía y muchas veces, ser un ortodoxo rebelde.
De nuestro lado, como personas, queda en el ejercicio responsable de nuestra libertad el asignar tiempo y dinero a leer un libro como este y ver la película, o usar ese mismo recurso para algo más.  La exhortación es que no tomemos tal cual todo lo que se muestra y lo que se dice.  Seamos buenos Bereanos:
“10Esa misma noche, los creyentes enviaron a Pablo y a Silas a Berea. Cuando llegaron allí, fueron a la sinagoga judía. 11Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad. 12Como resultado, muchos judíos creyeron, como también lo hicieron muchos griegos prominentes, tanto hombres como mujeres.” (Hechos 17:10-12, NTV)
Para profundizar en el tema, recomiendo estas lecturas:
Además, recientemente el diseñador gráfico del libro “La Cabaña” se arrepintió públicamente de haber participado en el proyecto y de haberlo prometido.  El artículo, en inglés, pueden leerlo aquí. El texto completo en Facebook de su declaración pública pueden leerlo aquí.

La Belleza de la Religión Cristiana


dfcbbfa57127ab9882263a158b51a629“La religión no es el lugar en dónde el problema del egoísmo del hombre se resuelve automáticamente.  Al contrario, es allí en donde la batalla entre el orgullo humano y la gracia de Dios se da con más intensidad.  En tanto el orgullo humano gane la batalla, la religión puede y llega a convertirse en uno de los instrumentos de pecado en el hombre.  Pero, en tanto ese sea el lugar de encuentro dónde el “yo” se encuentre con Dios y pueda allí rendirse a algo que va más allá de su interés propio, la religión puede proveer la única posibilidad para la tan necesitada y tan rara liberación que necesitamos de nuestro común egoísmo.” (Reinhold Niebuhr)

¿Cuántas veces hemos escuchado a una persona evangélica definir el cristianismo como “una relación” y afirmar que “no es una religión”?  Esta es quizás una de las primeras cosas que muchos aprendimos y que se nos enseñaba para enfatizar el carácter personal de nuestra relación con Jesús y en cierta forma, presentar la posibilidad de liberarnos de las “cadenas” de la religiosidad o de los sistemas tradicionales de religión que conocíamos.  En el contexto evangélico latinoamericano, la palabra “religión” está casi prohibida y tiende a tener una connotación negativa.  A nuestra mente vienen imágenes de fariseos, saduceos y de todo aquello que, a primera vista, está mal con el cristianismo individualista que hoy se predica y enseña.

Sin embargo, vemos a través de las Escrituras, que el cristianismo no es únicamente esa relación personal con Dios a través del Espíritu Santo, sino que esa relación se vive y florece en su máxima expresión en el contexto de una comunidad muy específica diseñada por Dios para encarnar allí expresiones de Su gracia, amor y misericordia que son imposibles de encontrar en una relación con Él estrictamente vertical.  Esa comunidad es la iglesia local.  La Iglesia -el cuerpo místico de Cristo-, compuesta por todos los cristianos a través de todos los años y en todos los lugares del mundo, se manifiesta al mundo a través de cada iglesia local.  Encontramos iglesias en cada lugar donde se reúnen seguidores de Jesús a escuchar la Palabra de Dios y a ser ministrados a través de los sacramentos, concretamente, los sacramentos del bautismo y de la comunión (o Santa Cena, o eucaristía).

Es inescapable ver también cuánto del Nuevo Testamento está escrito para comunidades.  Pablo escribió a las iglesias en Roma, Corinto, Galacia, Éfeso, Filipos, Colosas y Tesalónica.  La carta a los Hebreos también va dirigida a una comunidad, así como la epístola universal de Santiago, las dos cartas de Pedro y 1 de Juan, sin contar los capítulos dedicados a mensajes a iglesias específicas que encontramos en Apocalipsis.  Las instrucciones que vemos en esos textos son imposibles de cumplir a menos que sean vividos en comunidad.  Es difícil “tolerarse los unos a los otros” si no hay a quién más tolerar o quién lo tolere a uno.  Jesús también nos coloca en una posición en la que se torna inescapable la vida en comunidad si es que queremos dar fiel testimonio de Él: 34Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».” (Juan 13:34-35, NTV)

Todo esto ha ido tomando forma a lo largo de los siglos y se constituye en lo que hoy conocemos como la religión cristiana, una expresión de fe que gira alrededor de una comunidad de creyentes que comparten ideas y prácticas que les ayudan a acercarse y conocer más y mejor a Jesús.  Todos los que nos llamamos cristianos y formamos parte de una iglesia, participamos de esta hermosa vida religiosa y hemos heredado de quienes nos antecedieron al menos las siguientes cosas:

  1. Credos en Común: como cristianos, somos herederos de una serie de afirmaciones que en los primeros siglos del cristianismo ayudaron a defender la sana doctrina y la fe de herejías que tenían el potencial de distorsionar y hasta destruir la fe:
    1. El Credo de los Apóstoles
    2. El Credo de Nicea
    3. El Credo de Calcedonia
    4. El Credo de San Atanasio
  2. Una Liturgia: aunque nos cueste admitirlo y por más “moderna” o “relevante” que sea la iglesia a donde vamos, seguimos una liturgia cada vez que nos reunimos.  La liturgia varía de iglesia en iglesia pero al menos tenemos algunos de estos elementos:
    1. Oración
    2. Alabanza
    3. Tiempo de ofrenda/diezmo
    4. Prédica/Sermón/Homilía
    5. Oración
    6. Alabanza
  3. Sacramentos: Aunque el énfasis e importancia que le demos a cada uno también varía entre iglesias y denominaciones, todos los cristianos alrededor del mundo y en todas las denominaciones observan como mínimo 2 sacramentos:
    1. Bautismo
    2. Comunión/Santa Cena/Eucaristía
  4. Doctrina: Ya sea de manera explícita o quizás implícita, todas las iglesias adoptan una línea doctrinal particular adherida a alguna denominación histórica o construida a partir de elementos de varias denominaciones o incluso que parte de la visión personal del liderazgo de la congregación.

La combinación de estos 4 elementos nos coloca dentro del contexto de una religión y ESO ES BUENO.  Contrario a los prejuicios anti-religión que hoy prevalecen dentro de la iglesia evangélica y que son aún más fuertes fuera del contexto cristiano, afirmar que tenemos y formamos parte de una religión es algo bueno. ¿Por qué?

  1. Es bueno porque nos une con otros cristianos a través de diferencias geográficas, culturales, idiomáticas e incluso históricas.  Nos da una historia común.
  2. Nos ayuda a crecer espiritualmente de una manera consistente, disciplinada y con la oportunidad de aprender de aquellos que nos han precedido.
  3. Nos coloca en el contexto de una comunidad local en donde podemos apoyarnos, a la que podemos servir, en donde somos instruidos, fortalecidos y enviados a servir a los demás.
  4. Nos empuja a salir de nuestro individualismo y nos abre a la consideración del otro y ver en los demás a personas creadas a la imagen y semejanza de Dios que tienen dignidad y valor propio que se desprende de ser portadores de esa imagen.

Al ser justificados individualmente por Dios y Su gracia a través de la fe en Jesús y el poder regenerativo del Espíritu Santo, nacemos de nuevo a una familia de creyentes en dónde nuestro proceso de discipulado y santificación inicia y progresa hasta el día que seamos todos reunidos de vuelta con el Padre por toda la eternidad.  No fuimos hechos para vivir como islas en una relación estrictamente vertical con Dios, sino a extendernos horizontalmente hacia los demás y experimentar de esa manera encarnada y sacrificial, las más altas expresiones del amor, misericordia y la gracia de Dios.

El mundo afuera necesita algo mejor que el aislamiento y el individualismo que está arrancando la esperanza de tantos corazones y dejándolos vacíos y desconectados.  La iglesia está llamada a ofrecer algo mejor, a ofrecer una comunidad y un sentido de estabilidad a través de la consistencia en la enseñanza, práctica y vivencia de la fe que hemos heredado y que estamos llamados a heredar a las futuras generaciones.  Es allí donde muchos se encontrarán cara a cara con Jesús.

 

Entre el Árbol del Oakland y el Corcovado de Cayalá


Esta ha sido una semana agitada alrededor de dos sucesos comerciales en la Ciudad de Guatemala que han generado revuelo en redes sociales.

El primero suceso tiene que ver con la instalacion de un árbol navideño en Oakland Mall patrocinado por la prestigiosa marca de joyería de cristal Swarovski y el segundo suceso tiene que ver con la campaña “White Weekend Trip” de Paseo Cayalá en donde se utilizó la imagen del Cristo de Corcovado ubicado en Río de Janeiro, Brasil. Read More

La Gratitud que Necesitamos


palabras-de-reflexion-gratitudEste próximo jueves se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias.  En Guatemala, esta fecha ha venido adquiriendo popularidad y no es extraño ver a más familias y grupos de amigos reunirse a celebrar.  Independiente de las razones de por qué o cómo llegó a implantarse esta celebración en nuestra cultura, hay aquí una inmensa oportunidad para recordar y fortalecer uno de los pilares más importantes de la vida cristiana: la gratitud.

El Salmo 100:4 nos recuerda que las llaves a la presencia de Dios son la gratitud y la alabanza.  La gratitud nos mantiene humildes ante la majestad, grandeza y absoluta soberanía de Dios sobre toda las cosas, todas las personas y todas las circunstancias.  Nos recuerda nuestro lugar como criaturas delante de un Creador que es santo y misericordioso y como consecuencia de eso, transforma la manera en que reaccionamos a lo bueno y lo malo en la vida y la manera en que tratamos y nos relacionamos con nuestros semejantes, con nuestro prójimo.

Como cristianos que buscamos vivir constantemente en la presencia de Dios, la gratitud es más que un simple lindo sentimiento que aflora en fechas especiales del año.  La gratitud para el cristiano es una respuesta a la gracia recibida y a la segura esperanza prometida por Dios a través de Jesús.

El apóstol Pablo coloca nuestra necesidad de vivir agradecidos dentro del contexto de exhortaciones e instrucciones que pueden servirnos durante esta semana de Thanksgiving como pie para nuestra reflexión este jueves y las discusiones alrededor de la mesa:

12Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. 13Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. 14Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. 15Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos. (Colosenses 3:12-15, NTV)

  • Pablo nos llama a ser agradecidos bajo la sombrilla de la elección soberana de Dios de nuestras vidas para salvación.
  • Nuestra gratitud y el cambio en nuestras vidas son derivados y respuestas naturales del Evangelio y el poder transformador de la gracia de Dios sobre nuestras vidas.
  • El amor, la comprensión, el perdón y la gratitud son virtudes que son inseparables para quienes han sido tocados y traídos de vuelta a la vida por el Padre a través de Jesús, en el poder del Espíritu Santo.

16Estén siempre alegres. 17Nunca dejen de orar. 18Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:16-18, NTV)

  • En el contexto de las instrucciones finales que Pablo da en esta primera carta a los creyentes de Tesalónica, vemos que ser agradecidos es parte fundamental de nuestro cumplimiento de la voluntad de Dios.
  • Vemos que la voluntad de Dios se define en términos de lo que Dios ya ha ordenado para nosotros en lugar de la noción popular de que la voluntad de Dios es todo lo bueno que nosotros queremos y que deseamos que Dios nos conceda.
  • El gozo, la oración y la gratitud son nuevamente virtudes inseparables en la vida de aquellos que han sido verdaderamente transformados por la gracia de Dios.

Ante esto, ¿cómo enfrentar esta semana especial en que hablar de gratitud estará a la orden del día? ¿Cómo darle significado a la fecha más allá de la imitación de una costumbre foránea y de un artificial pico comercial?  La respuesta va más allá del simple buscar razones por las cuales estar agradecidos.  La Biblia nunca nos manda a eso, la Biblia nos manda a ser y estar agradecidos.  Pero….¿agradecidos por qué? Agradecidos por Jesús….nada más es necesario y ninguna otra razón podría superar jamás la inmensa misericordia mostrada por nosotros los pecadores en Jesús.

El Salmo 23, en su primer versículo nos recuerda que porque “El Señor es mi pastor”, entonces “tengo todo lo que necesito”. Otras traducciones lo dicen de esta manera: “…nada me faltará.” La tradicional traducción en inglés de este texto lo refuerza más aún: “I shall not want…” (“No querré nada más”).  Meditemos en el peso de estas palabras y que nuestra oración y vida sea cada vez más volcada a agradecer con humildad y rodilla doblada.  Allí nos encontraremos en la hermosa presencia de Dios….no necesitamos más.

 

La Reforma que sigue pendiente 499 después


05c69f81cffdecc4353988c0830f7425Este próximo 31 de octubre se marcan 499 años del día cuando un valiente monje agustino, convencido de que podía desde adentro traer los cambios a la institución a la que había dedicado su vida que la hicieran más fiel a su llamado original y al mensaje que busca transmitir, enseñar y defender.

En aquella iglesia en Wittenberg, Martín Lutero clavó sus 95 tesis con un objetivo: hacer públicas sus ideas para poder debatirlas y buscar los cambios que en ese momento tan complejo de la historia, la Iglesia –como institución universal- necesitaba. Su intención no era crear una nueva iglesia o denominación. Lutero creía que Roma no estaba enterada de lo que Tetzel estaba haciendo con la venta de indulgencias y eso le indignó y por eso alzó la mano. Lo que sucedió ese día tomó la fuerza de una pequeña bola de nieve rodando en la cima del Everest y creó una avalancha que fue imposible detener. Si bien se marca el comienzo de la Reforma el 31 de octubre de 1517, quizás fue el día que finalizó la Dieta de Wörms -17 de abril 1521-, que marcó el cisma y trazó la ruta que el protestantismo siguió hasta nuestros días, casi 500 años después.

De allí para acá el escenario es muy distinto. El cristianismo –católico, protestante y ortodoxo- tiene alcance global y las relaciones entre estas tres grandes expresiones de la fe son más amigables. Existe un espíritu de colaboración por causas comunes como la dignidad de la persona humana, la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de la familia y el matrimonio. Además, doctrinalmente el espacio de diálogo es más abierto y sano. Documentos como la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación –firmada en 1999 por el Vaticano y el liderazgo Luterano de Alemania- muestran esa voluntad entre la Iglesia Católica y algunos grupos protestantes como los Luteranos, de encontrar puntos en común e intentar cerrar heridas antiguas. Por supuesto, hay aún muchos temas de fondo que hace falta dialogar y hemos de aceptar que en varios va a ser muy difícil llegar a acuerdos o posiciones comunes. En eso, hemos de confiar en la gracia de Dios y Su guía a través del Espíritu Santo. Sin embargo, no son esos puntos pendientes los que quiero tratar en este artículo.

Cuando Lutero clavó sus 95 Tesis, su primer enunciado reza lo siguiente: “1. Cuando nuestro señor y maestro Jesucristo dijo “haced penitencia”, quiso decir que toda la vida de los fieles fuese penitencia.” En este contexto, para Lutero la palabra “penitencia” significa “arrepentimiento”, por lo que para él, la distintiva principal de la vida cristiana es el arrepentimiento continuo [1], lo que implica reconocer los pecados y volver continuamente a la Cruz para recibir perdón y esperanza.

De ese anhelo central de Lutero que debía ser la guía para la Iglesia que él buscaba reformar, poco queda dentro del protestantismo del siglo 21. Nunca fue tan cierto y tan necesario tomar en serio el viejo adagio de los primeros reformadores: “Ecclesia reformata semper reformanda et secundum verbum Dei” –“Iglesia reformada, siempre reformándose, y de acuerdo a la palabra de Dios.” Vivimos en una época en donde el espíritu de la Reforma se ha diluido en la cultura del entretenimiento, donde la doctrina se sacrifica en aras de la “relevancia”, donde se llenan las conferencias de “liderazgo” y nunca se realizan conferencias de “servicio” y dónde el Evangelio de Jesucristo ha sido sustituido por el engaño del falso “Evangelio de la Prosperidad”.

Han pasado 499 años y la Reforma es más necesaria que nunca…pero no para dividir, sino para que la Iglesia Protestante…la Iglesia Evangélica, se reencuentre con aquellas 5 grandes ideas que le dan su razón de ser y el mensaje que se ha de predicar:

  1. Sola Scriptura: La centralidad de la Biblia como Palabra inspirada, inerrante e infalible de Dios como máxima autoridad y guía para la fe y vida cristiana. No podemos seguir reduciendo la Biblia a tweets y memes de versículos sacados fuera de contexto.
  2. Solus Christus: La centralidad de la Persona, vida, obra, sacrificio, resurrección y ascensión de Jesús como foco central de la vida y enseñanza cristiana. Debemos cuidarnos de la cultura de “celebridades” cristianas, de nuestra obsesión por el liderazgo y de crear “magisterios paralelos” colocando a pastores, predicadores o autores por encima de Jesús.
  3. Sola Fide: Nuestra salvación es únicamente a través de la fe. El moralismo y legalismo que busca agregar a nuestra fe cualquier obra o coartar la libertad y responsabilidad de cada cristiano es contrario al Evangelio.
  4. Sola Gratia: Nuestra salvación es únicamente a través de la gracia, expresada a través del sacrificio de Jesús en la Cruz, cuando murió en nuestro lugar para pagar el precio por nuestros pecados.
  5. Soli Deo Gloria: Como cristianos, vivimos para la gloria de Dios. Nuestras vidas han de reflejar gratitud a Dios, adoración genuina hacia Él y evitar la búsqueda de gloria personal y medir el “éxito” de la iglesia usando los mismos criterios con los que se mide el éxito de una empresa u organización humana cualquiera.

Poco a poco se ven luces dentro del movimiento evangélico de Guatemala que buscan retomar la asignatura pendiente de la Reforma en nuestro país. Tenemos una gran tarea por delante, pero confiamos en la gracia y soberanía de Dios para ver un nuevo, más brillante y glorioso amanecer. En palabras de los reformadores del siglo XVI: “Post tenebras, lux” – “Después de las tinieblas, luz”.

Si hemos de impactar Guatemala de una manera que nos ayude a echar raíces profundas de fe, esperanza, libertad y amor, como evangélicos tenemos la ardua tarea de empezar a hacer esto en casa. ¡Ánimo, Dios ha estado, está y estará con nosotros en esto!

[1] Mateo 4:17

Desayuno Nacional de Oración, Laicismo y Jimmy


No cabe duda que en esta etapa de la historia en la que estamos viviendo y en particular, en la Guatemala conectada a redes sociales, cualquier cosa que se haga, diga o se deje de decir o hacer, en particular por un funcionario público, tiene el potencial de estallar en mil distintas direcciones.  Es evidente también que -al menos en redes sociales y empujada también por muchos medios de comunicación digitales que han surgidos en los últimos 2-3 años- en Guatemala existe un particular prejuicio e animosidad en contra de la expresión evangélica del cristianismo.

El día de ayer en un hotel de la capital se llevó a cabo -por tercer año consecutivo- el Desayuno Nacional de Oración– organizado por Guatemala Próspera y concurrido por reconocidos funcionarios públicos, líderes religiosos (particularmente evangélicos) y otras personalidades representativas de diversos sectores sociales, así como la visita de un miembro del Senado de Estados Unidos.  Ya de todos, o de muchos, son conocidas las anécdotas del evento y cualquier guatemalteco conectado a redes sociales o que leyó algún periódico hoy, estará enterado de la diversidad de opiniones y reacciones a lo acontecido.

Quisiera compartir algunas reflexiones al respecto del evento para motivar una discusión más profunda y abierta del tema.  Antes de hacerlo, quisiera aclarar algunos puntos para aclarar desde dónde estoy partiendo en mi reflexión:

  1. No asistí al evento, así que tomo como base de mi reflexión lo que en los medios se citó del evento.
  2. No tengo relación directa con Guatemala Próspera.  Tengo el gusto de conocer a muchas de las personas que allí trabajan y por quienes tengo gran admiración y aprecio, a pesar de que no necesariamente comparto la manera en que la organización trabaja.

Aquí mis reflexiones:

1. Del evento en general:

  • Es muy importante entender que este evento fue organizado por una entidad privada y no lucrativa que busca aportar -desde su particular visión de Guatemala- al desarrollo del país.
  • El evento no lo organiza una iglesia, ni mucho menos podríamos afirmar que es representativo de toda la iglesia evangélica en Guatemala.  
  • Tampoco es un evento realizado ni mucho menos financiado con dinero del erario público.  Cosa distinta es el Te Deum que en los últimos traspasos de mando ha adquirido un carácter oficial y que he cuestionado en este mismo foro.
  • Al evento asistieron las personas invitadas de manera voluntaria, sin que existiera obligación alguna por hacerlo, de manera que en el libre ejercicio de su consciencia y de acuerdo a lo que sus agendas particulares permitieran, quienes fueron, fueron porque quisieron y porque pudieron.
  • Quizás lo que sí me preocupó del evento es lo mediático que fue.  Dentro de lo sacro que contiene la idea de que personas con ideas afines se reúnan a orar por el país, existe ese elemento de intimidad que siento se vulnera al exponer a todos los medios expresiones de vida que si bien tenemos todo el derecho de manifestarlas públicamente y sin vergüenza alguna, no deben reducirse a generadoras de likes, tweets y titulares de prensa.  Algo nos habló Jesús de la importancia de la intimidad en la oración (Mateo 6:5-15).

2. Del Laicismo Chapín

  • En varios medios, a través de varios analistas y también en la opinión de varios lectores en redes sociales, se hizo reiteradas alusiones a:
    • Guatemala es un “Estado Laico”
    • “Dios y la política no se mezclan”
  • Es importante aclarar que en nuestra Constitución Política de la República de Guatemala nunca se define a Guatemala como “Estado Laico”.  De hecho, en el preámbulo se hace una invocación al nombre de Dios (es una invocación algo vaga, pero es lo que está escrito allí) y ciertos artículos defienden derechos fundamentales ligados a la libertad de consciencia, culto y religión:
    • Artículo 33: Derecho de reunión y manifestación
    • Artículo 34: Derecho de asociación
    • Artículo 35: Libertad de emisión del pensamiento
    • Artículo 36: Libertad de religión
    • Artículo 37: Personalidad jurídica de las iglesias
  • Para ser más precisos, debemos de hablar más de un gobierno laico que de un Estado laico, y por ende, de la correcta separación Iglesia/Gobierno como parte de la sana laicidad del gobierno (algo que la Doctrina Social de la Iglesia Católica ha sabido expresar muy bien, particularmente desde el pontificado de Pio XII, pasando por el Vaticano II, Juan Pablo II y Benedicto XVI).
  • De esa cuenta, se debe distinguir muy claramente entre “laicidad” y el peligroso “laicismo” que se promueve en Guatemala, particularmente desde la Asociación de Humanistas Seculares de Guatemala y que también critiqué en este foro. El laicismo busca privatizar la fe y la religión y relegarla únicamente al plano individual y privado, sin lugar en la plaza pública.  El laicismo pide que las personas que quieran llevar sus ideas a la plaza pública -sean funcionarios públicos o no- dejen de lado sus convicciones y actúen contrario a los dictados de su consciencia y la cosmovisión que la formó.  El laicismo al final termina siendo deshumanizante y nos deja con grandes vacíos éticos y morales.
  • El laicismo busca limitar derechos inalienables de cada ser humano al buscar restringir su vida y expresión religiosa que, por definición, tiene un carácter personal y privado, pero también a su vez público y social por el impacto que tienen en su relación con todas las personas de la sociedad.

3. De Jimmy

  • Jimmy no es el presidente de Guatemala, Jimmy tiene el trabajo de ejercer la presidencia de Guatemala.  Esa es una distinción fundamental porque en definitiva, no podemos definir ni reducir a Jimmy a lo que el hace como trabajo.  Sin embargo -y en palabras de él mismo- Jimmy sí es cristiano.  Su esencia como persona la define allí y es allí donde él encuentra su identidad.  En ese sentido, es perfectamente legítimo que en un evento privado y el el libre ejercicio de sus derechos ciudadanos (garantizados por la Constitución), Jimmy pueda expresar de manera pública su fe en su calidad de hombre cristiano y ciudadano en el pleno ejercicio de su calidad como tal.  Jimmy no está imponiendo su fe a nadie ni está obligando a nadie a escucharle, ni mucho menos usando fondos públicos para eso.  Jimmy está actuando conforme a los dictados de su consciencia y como diría Martín Lutero cuando fue juzgado en la Dieta de Wörms, “…no es sabio ni prudente ir contra los dictados de la consciencia.”
  • Las sospechas de las lágrimas de Jimmy no deben tomarse a la ligera.  Como actor que es, es comprensible que se sospeche de alguien que ha sido entrenado para poder llorar “bajo demanda”.  Sin embargo, tampoco es prudente juzgar intenciones cuando nosotros mismos no tenemos la capacidad de conocer qué es lo que pasa por su mente o qué hay en su corazón.  Solamente Dios puede juzgar eso y es ante Él que tendrá que comparecer Jimmy y rendir cuentas.  No es nuestro lugar juzgarlo por eso y de un mal juicio, construir una narrativa que solo llene nuestros corazones de amargura sin fundamento.
  • Ahora, de Jimmy si me preocupó escuchar la parte final de su discurso (ver video aquí) en el que, dentro del contexto de la reforma fiscal que está impulsando, afirmó que es “más bienaventurado dar que recibir”.  Es preocupante ver la manipulación del texto bíblico para el propósito de defender un alza de impuestos.  Los impuestos no son ofrendas o donaciones, sino que son extraídos usando la fuerza y poder coercitivo del gobierno de la bolsa de cada guatemalteco y guatemalteca que trabaja y produce.  Me preocupa también que se ponga al lado de Melquisedec -quién es figura de Jesús en la Biblia-.
  • Confío en la soberanía de Dios y en la obra que Él esté haciendo en la vida de Jimmy. Espero de verdad que ilumine su camino, fortalezca su fe en Él solamente, aclare en su mente y corazón Su Palabra y en Su Presencia pueda encontrar gracia y el socorro oportuno que necesite.

Al final, queda como un evento más para la historia en la que como cristianos debemos sentarnos a reflexionar de cuál debe ser nuestro aporte a la nación y cómo es la mejor forma de poderlo hacer.  Quiero creer en las sanas y honestas intenciones de todos los que participaron en el evento.  No dudo que Dios escucha nuestras oraciones y que puede transformar nuestro país.  Lo que sí quisiera proponer es que nos alejemos de tanta pompa y circunstancia en eventos como estos y podamos hacerlos de manera más discreta, más humilde y en plena intimidad y comunión con Dios y entre hermanos y hermanas en la fe.

Banderas e Iglesias


El pasado 13 de junio de 2016, el diario El Periódico reportó sobre el posible uso de dinero de dudosa procedencia para la compra de la bandera de Guatemala y el asta que hasta el día de hoy, ondeaba en el nuevo edificio de la iglesia Casa de Dios.

El escándalo no se hizo esperar y conforme avanzó la semana con la cobertura de los casos de “cooptación del Estado” y “la cooperacha”, la noticia de ese día tomó fuerza propia.  Como reacción a la presión, el 16 de junio Casa de Dios emitió el siguiente comunicado.

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Comunicado Casa de Dios 16/6/2016

Este primer comunicado, a mi juicio, demuestra una actitud abierta y la disposición del equipo de Casa de Dios de cooperar con las autoridades y esclarecer la situación.

Posterior a eso, el día de ayer 17 de junio se comunicó la decisión de quitar la bandera y el asta físicamente y de esa manera, entregar al MP las pruebas necesarias para la investigación.

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Comunicado Casa de Dios 17/6/2016

De nuevo, otra decisión que va en la línea correcta y que demuestra un compromiso sincero con el país y la necesidad de que el debido proceso funcione.

Quizás lo que más debe llamar nuestra atención de esta situación es la complejidad de las relaciones que cualquier iglesia y/o líder eclesiástico -católico, evangélico o de cualquier otra denominación o religión- deba o pueda tener con las autoridades civiles electas -ya sea a nivel nacional o a nivel municipal-.

Para los líderes con alto nivel de exposición así como para las congregaciones grandes, la complejidad es mayor por el potencial nivel de influencia y alcance que pueden tener.  Para los políticas -especialmente en tiempo de elecciones- la tentación a buscar generar apoyo a través de la influencia de los líderes religiosos o de congraciarse con cierto porcentaje de la población a través de oportunidades fotográficos con otros personajes de influencia a nivel nacional es muy grande.

En Guatemala, vemos la importancia que llevarse bien con la iglesia católica y evangélica tiene para los políticos, algo que vemos en su más alta expresión en las ceremonias del Te Deum (actividades que he cuestionado en este blog antes) que con su carácter casi oficial, hacen evidente el alto nivel de influencia política que tiene el cristianismo en Guatemala….al menos por ahora.

Como institución, la Iglesia tiene una responsabilidad cívica que cumplir al poder asumir su responsabilidad profética para la denuncia de aquellos grandes males que afectan a los ciudadanos: corrupción, pobreza, injusticia y cualquier otro mal que atente contra la dignidad de la persona humana, la verdad, la vida y la libertad.

Por el otro lado, un ministro cristiano -católico, ortodoxo o evangélico- tiene una responsabilidad pastoral hacia los miembros de su congregación, sin importar quienes sean -incluso si estos ocupan cargos de alta incidencia pública-. Esta responsabilidad es algo que no se puede evadir o evitar y que debe asumirse con carácter, humildad y prudencia.

Vemos esto reflejado en la Biblia ejemplificado a través de distintas historias y narrativas, por ejemplo:

  1. La confrontación del profeta Natán al rey David por su culpabilidad en el adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo (2 Samuel 12 y Salmo 51).
  2. La denuncia profética del profeta Miqueas a un sistema y nación sumidos en la corrupción.
  3. La confrontación de Juan el Bautista a Herodes por su inmoralidad (Mateo 14).
  4. Defensa y testimonio de Pablo ante Félix, Festo y Agripa (Hechos 24 al 26).

Creo que a la luz de los acontecimientos recientes y con el ánimo de ver hacia el futuro, la Iglesia en Guatemala, a través de la acción libre y responsable del liderazgo de las distintas iglesias locales -y con una firme exigencia e incluso fiscalización de los miembros activos de las distintas congregaciones- debe replantear la manera en que busca relacionarse con las autoridades civiles de la nación.

¿De qué manera puede hacer esto fielmente y evitar caer en malos entendidos y/o mal interpretaciones de sus acciones y relación con políticos y funcionarios públicos?

  1. Un fuerte compromiso con la prédica y enseñanza del Evangelio.  Debemos recordar que el Evangelio nos llama a dos acciones muy concretas: el arrepentimiento y la fe. En tiempos de escándalos y corrupción, el llamado al arrepentimiento y la fe para todos los creyentes y no creyentes de parte de la Iglesia es un llamado que no podemos hacer de lado.
  2. La activa defensa de la dignidad y valor de la persona humana y la búsqueda de la protección de la misma de cualquier acción –especialmente aquellas que vienen a través de la legislación y el poder coercitivo del gobierno– que puedan atentar contra ella.
  3. La resistencia activa y la disciplina para miembros de las congregaciones locales -sin importar el puesto o función pública o privada de liderazgo que tengan en el gobierno o en cualquier otro sector- que caigan en pecado, con el objetivo de restaurar al pecador en su relación con Dios, con otros y con su iglesia local.
  4. La enseñanza y preparación de la congregación en temas de incidencia pública desde una sana perspectiva bíblica, evitando caer en la retórica de las campañas o de un mal uso de la Biblia en campañas donde se busca generar consciencia y/o influencia.
  5. Defender el derecho de los funcionarios públicos y líderes en otros ámbitos de la actividad privada que son miembros de congregaciones locales a su libertad de culto y de vivir de acuerdo a los dictados de su consciencia formada e iluminada por la fe. Aquí es crucial que los pastores sean precisamente eso, pastores y que cumplan con su rol y función pastoral en el cuidado y discipulado de los miembros de las congregaciones que sirven.
  6. Evitar pronunciamientos públicos y mediáticos en favor de actores privados o públicos que puedan poner en entredicho la credibilidad de la Iglesia.
  7. Abstenerse de apoyar iniciativas de ley que atenten contra la libertad religiosa en Guatemala y afecten la credibilidad de la Iglesia y le den al gobierno la oportunidad de usurpar funciones legítimas de la familia y la iglesia:
    1. Propuesta de “Día Nacional de Oración”
    2. Propuesta de “Enseñanza Obligatoria de la Biblia en Escuelas y Colegios”
  8. Evitar el uso y/o tráfico de influencias con funcionarios públicos a cualquier nivel (tanto miembros como no miembros de sus congregaciones) para la obtención de privilegios que favorezcan cualquier iniciativa y/o proyecto de la iglesia (construcciones, proyectos educativos, proyectos mediáticos, etc.).

La experiencia de Casa de Dios debe ser una lección para todos.  Hemos de agradecer la humildad y disposición de sujetarse y acatar la ley.  Esperemos todo se esclarezca bien y si hay personas involucradas en actos contrarios a la ley (ver avances de la investigación al 26/6/2016 aquí y aquí), que puedan someterse a las autoridades y desde allí, dar testimonio de Jesús.

Como cristianos que no somos miembros de esa iglesia, estemos o no de acuerdo con su forma de trabajar o incluso, que tengamos puntos fuertes de diferencia doctrinal, nuestro trabajo es extender gracia y no caer en la tiranía de la opinión pública que juzga y condena sin esperar el debido proceso.  Confiemos en el debido proceso y sobre todo, en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.  Todas estas situaciones son parte de nuestro proceso de santificación y por eso, deben llenarnos de esperanza porque nos ayudan a ser moldeados cada día más a la imagen de Jesús.

El Silencio del Sábado


2557237a2276406ad2b3feff46134314Hoy es el sábado que está en medio del Viernes Santo -en dónde recordamos la Crucifixión de Jesús- y el Domingo de Resurrección.  Es un día dentro del calendario litúrgico un poco extraño.  Lo único que tenemos registrado en las Escrituras acerca de ese día es lo siguiente:

“62Al día siguiente, que era el día de descanso, los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato. 63Le dijeron:
—Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”. 64Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio.
65Pilato les respondió:
—Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
66Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran.” (Mateo 27:62-66, NTV)
Mientras el cuerpo de Jesús yacía en la tumba muerto, lo único que vemos de lo que pasó al día siguiente es la conspiración que se empezó a tramar para “protegerse” de lo que pudiera llegar a significar una potencial resurrección de Jesús o algún intento de falsearla.
Sin embargo, de los seguidores de Jesús no sabemos nada hasta el día siguiente.  De ellos solo sabemos que estaban todos reunidos en un mismo lugar, atemorizados, cuándo recibieron la noticia de la Resurrección.
Pero…regresemos al sábado.  En Guatemala lo conocemos como “Sábado de Gloria”, pero no vemos mucho de eso en la narrativa bíblica, al menos no en el mundo de los vivientes, con los discípulos de Jesús.  El día de reposo después de la Crucifixión parece ser ese extraño silencio en medio de una conversación incómoda en dónde cualquier cosa que se diga es un error.  ¿Cómo se habrán sentido los discípulos?
Dos noches antes, luego de que Jesús les había lavado los pies (Juan 13:1-17) y que Jesús los reconfortara en su misión e incluso, orara la más bella oración jamás pronunciada (Juan 14 al 17), ellos mismos abandonaron a Jesús de la manera más cobarde (Marcos 14:43-52).  Pedro niega a Jesús, Judas se suicida…todo es un desastre.  Al día siguiente, el juicio más injusto y los discípulos no les queda otra que seguir de lejos el drama y allí le vieron morir, colgado de una Cruz, gritando “¡Consumado es!” y expirando.  Vieron la lanza, escucharon los gritos y el horror de esa cruel escena y de allí, no les quedó otra que retirarse a sus casas a “celebrar” el Día de Reposo….y no cualquier día, el que caía justo en la celebración de la Pascua.
Ese sábado seguro fue silencioso.  Para nosotros, es difícil imaginarnos la escena porque conocemos la historia.  El día que sucedió, ese grupo de discípulos no tenía la más mínima idea de que esperar.  Entre la vergüenza de traicionar a Jesús, la tristeza y angustia de saber que yacía en una tumba, el miedo al Sanedrín y a las tropas romanas…no les quedaba otra que esconderse y guardar silencio.
En teoría musical, se nos enseña que pocas cosas hacen tan bella una melodía y pocas cosas son tan importantes para la estructura de una obra que los silencios.  Los silencios marcan ritmo, cadencia y son los puentes que nos ayudan a navegar de una sección de la pieza musical hacia otra.
Me pregunto si el extraño silencio del sábado no es así.  No sabemos cómo observar ese día, no existen mayores actividades en las iglesias.  Quizás lo único que nos queda es el silbido del viento apacible (1 Reyes 19:9-13) y suave susurro de aquellas palabras de antaño que nos recuerdan:
“¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios!”

¡Maranatha! La esperanza olvidada…


maranatha-watermarkEstamos iniciando Semana Santa en este 2016.  Mañana miércoles arranca de manera oficial el descanso para la gran mayoría de personas que tienen la oportunidad de tomarse dos días y medio y descansar, participar de las actividades religiosas de la época o salir de viaje a algún destino turístico doméstico o extranjero.

Al mismo tiempo, y de manera paradójica, leemos de terribles acontecimientos que suceden a nuestro alrededor.  El crimen y corrupción diarios que nos afectan aquí en Guatemala, el terrorismo del Estado Islámico que está pegando fuerte en Europa y los pequeños problemas del día a día nos van desgastando y nos van pintando un panorama futuro que, lejos de ser motivador, pareciera jalarnos cada vez más profundo en un hoyo negro de desesperanza.

Como cristianos, somos herederos y a la vez, heraldos de esperanza. Nuestra fe está hecha para ser proclamada.  Anunciamos una gran noticia -el Evangelio- y pregonamos una gran esperanza -la Vida Eterna-.  Lamentablemente, y más en los últimos tiempos, hemos cambiado ese anuncio.  Hemos reducido el Evangelio a un mero recetario de tips para una vida mejor -aquí y ahora- y nuestra esperanza anclada en cuántas etiquetas de #blessed podamos escribir en nuestras redes sociales o el nivel de “liderazgo” o “influencia” podamos alcanzar en nuestra vida.  Vemos las tragedias a nuestro alrededor y pedimos al “mesías” gobierno que nos rescate y colocamos nuestra esperanza en un nuevo líder, una nueva campaña, un nuevo movimiento social.

Nuestra pobre eclesiología -derivada de un entendimiento de Jesús empobrecido y alejado de la historia y ortodoxia de la Iglesia- ha llevado a que perdamos el sentido encarnado y comunitario de la comunidad de fe que se reúne a recordar y a anunciar la esperanza del Evangelio.  Abandonamos la iglesia a favor de una pantalla, abandonamos la vida sacramental en favor de la conveniencia y hemos dejado que la cultura dicte la manera en que proclamamos el Mensaje…sustituyéndolo por motivación, culpa y semana tras semana de anécdotas personales desconectadas de la narrativa bíblica.

Pero no todo está perdido.  Dispersada a lo largo de varios pasajes del Nuevo Testamento, encontramos una idea que muchas veces pasamos de largo pero que encierra en sí misma el corazón de la esperanza cristiana: Maranatha. ¿Qué significa esta pequeña palabra tan llena de significado?

La definición de MIAPIC (Ministerio de Apologética Cristiana) la define así:

La palabra Maranatha no es una palabra Griega (“marán athá”) sino una transliteración de la palabra Aramea “mâran’athâ’” la cual ha sido traducida como: “[nuestro] Señor ha venido [viene]” o “[nuestro] Señor es el signo.” También es posible dividir la palabra “mâranâ’thâ” cambiándola a la frase en imperativo “(nuestro) Señor, ¡ven!”

Esta expresión solamente aparece en 1ª Corintios 16:22 y parece ser que era usada como un saludo recordatorio con relación a la Segunda Venida del Señor:

  • Filipenses 4:5: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.”2
  • Santiago 5:8: “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.” (Ver también Apocalipsis 1:7).

En estos dos versículos —de autores diferentes— se nos muestra la eminente venida del Señor; y vemos, particularmente en el versículo de Santiago, que el Cristiano no debe perder la paciencia frente a las adversidades sino que ha de fortalecer su corazón con la venida del Señor.

La esperanza cristiana descansa en la promesa del regreso del Señor Jesús.  Como cristianos afirmamos que Dios el Hijo (la Segunda Persona de la Trinidad) tomó forma de hombre (Juan 1, Filipenses 2) y a través de Su vida en la Tierra sin pecado y Su sacrificio propiciatorio en la Cruz, satisfizo la ira de Dios por el pecado de toda la humanidad.  Porque Jesús es Dios, la muerte no pudo retenerlo y tres días después de haber muerto, Él resucitó de entre los muertos, derrotando una vez y para siempre al diablo, el pecado y la muerte.  Cuarenta días después de haber resucitado, Jesús ascendió a los cielos y mientras subía, el ángel del Señor le recordó a Sus discípulos:

“11«Hombres de Galilea —les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!».” (Hechos 1:11, NTV)
La vida cristiana toda debe girar alrededor de esta promesa.  ¡Jesús va a regresar! En Navidad, los cristianos en el mundo recuerdan la Encarnación, el momento definitivo en que Dios entra en la historia de la humanidad para reconciliarnos de vuelta con el Padre (Colosenses 1).  Durante Semana Santa recordamos el sacrificio de Jesús en la Cruz y Su Resurrección.  En medio de todo esto, la Iglesia tiene la oportunidad de semanalmente recordar y anunciar.  Recordar que Jesús vino a morir por nuestros pecados y que resucitó, y a la vez, anunciar que regresará:
23Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo. La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan 24y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo:«Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí». 25De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre. Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban». 26Pues, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva. (1 Corintios 11:23-26, NTV
La Biblia termina clamando por el pronto regreso de Jesús:
20Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto!».
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
21Que la gracia del Señor Jesús sea con el pueblo santo de Dios. (Apocalipsis 22:20-21, NTV)
Como cristianos, ¿dónde estamos poniendo nuestra esperanza? La pésima lectura apocalíptica de los últimos 20 años, han causado que le tengamos miedo al estudio de la escatología.  Las constantes discusiones entre las distintas corrientes de pensamiento escatológicos confunden más de lo que construyen y generalmente, terminan frustrando a los creyentes  La obsesión de cómo, cuándo y dónde serán los “últimos tiempos” ha nublado nuestra visión de la realidad objetiva más importante acerca de esto: ¡Jesús viene! Y no solamente que viene….¡Jesús viene y ESO ES BUENO! El regreso de Jesús no es una tragedia.  El mundo no se acaba…es mundo se restaura.  La paz que anhelamos se transformará en el verdadero shalom de Dios y todo, todo, todo, estará verdadera y eternamente bien.  Pero de todo eso, lo más importante es que Él estará con nosotros:
3Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. 4Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más». (Apocalipsis 21:3-4, NTV)
3Ya no habrá más maldición sobre ninguna cosa, porque allí estará el trono de Dios y del Cordero, y sus siervos lo adorarán.4Verán su rostro y tendrán su nombre escrito en la frente. 5Allí no existirá la noche —no habrá necesidad de la luz de lámparas ni del sol— porque el Señor Dios brillará sobre ellos. Y ellos reinarán por siempre y para siempre. (Apocalipsis 22:3-5, NTV)
Anhelar el retorno de Jesús no es escapismo.  Anhelar el retorno de Jesús, especialmente cuando vemos cara a cara la tragedia, es lanzarnos en fe hacia la esperanza, hacia el futuro.  Cuando todo a nuestro alrededor apunta a la destrucción y la desesperanza, la fe nos apunta a la restauración, hacia la oportunidad, hacia la esperanza…y a una esperanza que no está restringida al orden temporal, a la decadencia, al deterioro….es una esperanza eterna, objetiva y más tangible de lo que nos podemos imaginar.
Esta Semana Santa hablemos de esperanza, de la esperanza que hay en Jesús.  Sentémonos  alrededor de la mesa con un pedazo de pan y una copa de vino y recordemos Su muerte, resurrección y ascensión…y no dejemos de anunciar con alegría Su retorno.
Los dejo con una canción vieja que nos ayuda a tener en mente que como Iglesia, como cristianos, debemos anhelar y pedir por el pronto retorno de nuestro Señor a la Tierra: