De por qué a veces algunos elegimos cambiar de iglesia


country-churchHace poco tiempo el blog de Coalición por el Evangelio publicó un artículo titulado “5 razones por las que es tan doloroso para un pastor perder a un miembro de su iglesia”[1], originalmente publicado en inglés por Thom Rainer.

El artículo invita a los lectores a tratar de entender la parte humana de los pastores y cómo el perder personas tiene, aunque no siempre nos demos cuenta o los mismos pastores no admitan, un impacto personal y emocional que en algunos casos puede ser muy doloroso.  Las 5 razones que el artículo da son:

  1. Se siente como rechazo personal.
  2. Relaciones desarrolladas.
  3. Ha invertido mucho tiempo.
  4. Preocupación por el estado de ánimo general de la iglesia.
  5. Existe el temor de que otros lo sigan.

Es importante entender que este sitio y el contenido que de allí se genera está normalmente escrito por y para pastores o líderes de las iglesias.  Entender esto es crucial para poder reaccionar de una manera contextualizada al mismo y no adelantarse a conclusiones que puedan confundir o dañar.

Sin embargo, considero importante también que en temas como estos que tienen que ver con relaciones entre personas (pastor-miembros, ancianos-miembros, miembros-miembros), exista apertura en considerar también la contra parte.  Es importante entender no solo los efectos en la vida personal de un pastor cuando pierde a un miembro de la iglesia que lidera, sino también es importante entender la causas que llevaron a una persona o familia a cambiar iglesia, así como los efectos que genera un cambio de congregación.

También se debe reconocer que en el contexto consumista que vivimos y la gran cantidad de opciones para encontrar algún tipo de sosiego espiritual entre las personas, el fenómeno de saltar de iglesia en iglesia es un problema real que debe tratarse de manera frontal y honesta.  Aun así, considero que existen razones legítimas por las cuales algunas personas optamos, luego de años de membresía y servicio, hacer un cambio de congregación.

Voy a plantear las razones bajo el mismo esquema de las 5 razones dadas por Rainer:

  • Es una respuesta al rechazo personal: En un mundo que masifica a las personas y las reduce a categorías como la clase socioeconómica, la “generación” a la que pertenecen, o alguna otra generalización, la posibilidad de ser conocido personalmente y conocer personalmente al liderazgo de la iglesia o a otros miembros se ha ido reduciendo. Los modelos nuevos de “hacer iglesia” –multi-sitio, virtualización de los servicios de adoración, la deshumanización de los predicadores al elevarlos al status de celebridades, etc.- han afectado la capacidad de formar relaciones cercanas y de afecto.  Esto hace que algunas personas puedan llegar a sentirse rechazadas por una iglesia –y por extensión, su liderazgo- que pareciera no ser acogedora, humana y cercana.  La relación entre miembro-iglesia se convierte transaccional…bienes espirituales a cambio de diezmos y ofrendas.
  • No se desarrolló una relación: Esta razón se desprende de la primera. Al diseñar los cultos de adoración alrededor de un paradigma de consumo, la capacidad de las personas de conectar entre sí y con los distintos ministerios y líderes en la congregación, se ve reducida al modelo transaccional.  Aunque en el fondo, la gran mayoría de las personas va en busca de una comunidad en donde crecer y sentirse fortalecida, el paradigma bajo el cual se opera hoy dificulta eso.  Muchos auditorios son obscuros, existe poco tiempo y/o espacio para socializar, las familias son separadas los domingos –los niños y jóvenes se ven como obstáculos para los adultos y se les relega a un segundo plano- y las oportunidades para servirse unos a otros no siempre están abiertas a todos.  Esto sumado a una cultura consumista que valora lo instantáneo en lugar de los procesos y no da lugar a la paciencia, impacta en la posibilidad de entablar relaciones de largo plazo que fortalezcan los vínculos con la organización y su liderazgo.
  • No se invierte tiempo: El alto valor por lo instantáneo ha empujado a muchas iglesias hacia un modelo pragmático que ha cambiado la homiléctica por un estilo de conferencias motivacionales que entregan una lista de tips o recetas para alcanzar resultados inmediatos en el caminar espiritual. La lentitud y complejidad de los procesos humanos e individuales se rechaza y en ese rechazo, se pierden las posibilidades de generar genuina amistad, afecto y compromiso los unos con los otros.
  • Preocupación por el estado de ánimo de cada persona: Cuando la cultura nos masifica, la iglesia local tiene el potencial de convertirse en un bastión para recuperar la individualidad. La doctrina del Imago Dei nos invita a valorar a cada individuo con quien tenemos relación de manera profunda.  Los modelos actuales de iglesia no necesariamente conducen a eso.  Normalmente la respuesta de las iglesias a este clamor del as personas por ser conocidas y cuidadas de manera personal e individual es generar más y más programas y/o ministerios.  Se desconecta al pastor de la congregación colocando un sinnúmero de actividades, seminarios, programas y demás que parecieran simular una especie de fábrica en donde se mete a todas las personas a través de diversos procesos para convertirlos en los miembros ideales de cualquier iglesia hoy: los que no molestan y diezman regularmente.  El estado de ánimo individual pasa a segundo plano y eso genera problemas que pasan grandes facturas después cuando esos sentimientos embotellados explotan.
  • Existe el temor de que otros lo sigan: Este es quizás el peor estigma con el cual sale una persona que decide cambiarse de iglesia con su familia, especialmente si su perfil es relativamente alto. Se le tilda de problemático, divisor, rebelde y encima se le acusa de querer llevarse a otros.  No se debe negar que esto ha sucedido en algunas ocasiones cuando la causa raíz de salir de una iglesia es la sed de poder, pero estos casos son los menos.  La mayoría salen para buscar lo que no encontraron allí, ya sea en el contenido del mensaje o en el sentimiento de pertenencia y comunidad que buscaban.

El problema del cambio de iglesia y falta de compromiso es real, pero debe abordarse de manera integral.  Las iglesias se construyen como un trabajo en conjunto en familia, con gracia, sujeción mutua y la genuina búsqueda del bien común.  Cada persona verdaderamente vale y es infinitamente importante.  En la medida en que pastores y miembros entendamos esto, en esa medida lograremos construir no solo comunidad, sino incluso, institucionalidad en medio de una cultura cada vez más egoísta, aislada y solitaria.

[1] https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/5-razones-por-las-que-es-tan-doloroso-para-un-pastor-perder-a-un-miembro-de-su-iglesia

El Castillo de Cartas del Relativismo Moral


1242570310El día de hoy, Carol Zardetto publicó en El Periódico una columna titulada “El miedo a la sexualidad”.  El propósito de su columna es hacer una crítica en contra de quienes sostienen valores tradicionales acerca de la familia y el matrimonio.  Apela a argumentos falaces como que la institución de la familia y el matrimonio “tradicional” existen para sostener una especie de maquiavélico esquema de dominación masculina en la sociedad, perpetrado por élites ricas y conservadoras.  A continuación cito:

“Cuando el poder hegemónico se apropia de un terreno tan resbaloso como la intimidad del deseo no puede sino originar trastorno, dolor, represión e… hipocresía. El poder hegemónico está construido sobre la base de la heterosexualidad, los “sólidos” valores de la “familia normal” fundada en un matrimonio monógamo y que subsiste hasta que la muerte los separe. Este “establecimiento” provee seguridad para la sociedad, el aseguramiento de las herencias y la consolidación de los capitales. Los vientres de las mujeres fecundados por hombres que están en dominio de la situación es un icono inconmovible.”

No reconoce como “naturales” y mucho menos “anteriores al Estado” las instituciones que han sostenido por tantos siglos a las sociedades: el matrimonio y la familia.  Argumenta una construcción artificial y no la realidad de que desde el punto de vista sociológico, podríamos considerar al matrimonio y a la familia como “órdenes espontáneos” y desde un punto de vista teológico y moral, como instituciones diseñadas por Dios para reflejar Su naturaleza, carácter y amor por la persona humana en todas sus dimensiones.

Friedrich Hayek en su libro “La Fatal Arrogancia” nos recuerda el papel fundamental que estas instituciones, incluyendo a la religión misma, han jugado y juegan en la construcción de sociedades verdaderamente libres:

“Debemos en parte a las creencias místicas y religiosas -y, en mi opinión, especialmente a las monoteístas- el que las tradiciones beneficiosas se hayan conservado y transmitido al menos durante el tiempo necesario para que los grupos que las aceptaron pudieran desarrollarse y tuvieran la oportunidad de extenderlas a través de la selección natural o cultural.  Esto significa que, nos guste o no, debemos en parte a la persistencia de ciertas prácticas, y la civilización que de ellas resulta, al apoyo de ciertas creencias de las que no podemos decir que sean verdaderas -o verificables, o constatables- en el sentido en que lo son las afirmaciones científicas, y que ciertamente no son fruto de una argumentación racional.  Pienso a veces que, por lo menos a algunas de ellas y como señal de aprecio, deberíamos llamarlas “verdades simbólicas”, ya que ayudaron a quienes las asumieron a “fructificar, a multiplicarse y llenar la tierra y dominarla.” (Génesis 1:28)  Incluso aquellos, entre los que me encuentro, que no están dispuestos a admitir la concepción antropomórfica de una divinidad personal deben reconocer que la prematura pérdida de lo que calificamos de creencias no constatables habría privado a la humanidad de un poderoso apoyo en el largo procesos de desarrollo del orden extenso del que actualmente disfrutamos y que, incluso ahora, la pérdida de estas creencias, verdaderas o falsas, crearía graves dificultades.

En todo caso, la visión religiosa según la cual la moral está determinada por procesos que nos resultan incomprensibles es mucho más acertada (aunque no exactamente en el sentido pretendido) que la ilusión racionalista según la cual el hombre, sirviéndose de su inteligencia, inventó la moral que le permitió alcanzar unos resultados que jamás habría podido prever. Si reflexionamos sobre esta realidad, podemos comprender y apreciar mejor a aquellos clérigos que, en cierta medida escépticos respecto a la validez de algunas de sus doctrinas, persisten no obstante en enseñarlas ante el temor que el abandono de la fe conduzca a una degeneración de la conducta moral.  No les falta razón, y hasta el agnóstico tendrá que admitir que debemos nuestros esquemas morales, así como la tradición que no solo ha generado la civilización, sino que ha hecho posible nuestra supervivencia, a la fidelidad a tales requerimientos, por más infundados científicamente que puedan parecernos.”

Pero quizás lo más preocupante de la columna de Carol Zardetto es el apelo que hace al relativismo moral como eje central de la nueva manera que debe dirigir la conducta y toma de decisiones individuales y sociales.  Cito:

“Ni la Iglesia, ni la sociedad, ni el Estado (la roca edípica, según Deleuze) pueden definir los valores del intercambio sexual. Esta ética tiene que ser construida de manera íntima e individual por cada ser humano a través de la experiencia del cuerpo. Ya lo decía Baruck Spinoza “…nadie sabe lo que puede un cuerpo”. Es solamente la experiencia la que nos enseña a establecer los límites de nuestra sexualidad como parte de la amplia interacción que tenemos con el mundo.

Es por eso que la homofobia, la transfobia, la violencia en contra de la mujer, son expresiones de una idea equivocada: ni el Estado, ni la Iglesia, ni la sociedad tienen injerencia sobre la íntima decisión de dos cuerpos que copulan. Y esa sensación de desmoronamiento de los valores que sufren los conservadores ante la diversidad sexual es producto de la errada noción de que existen “verdades” únicas y universales. Vivimos en la era de la subjetividad donde ya no existen verdades únicas, sino múltiples verdades, construidas desde la individualidad. La subjetividad tiene sus riesgos, porque implica una libertad de decisión. Pero eludir el reto de asumir la libertad de escogencia solamente nos mantendrá en un estado de infantilismo perverso.”

article-0-12fbe16e000005dc-573_470x717La Sra. Zardetto cae en la trampa de presentar como verdad absoluta su visión de relativismo moral del mundo.  Al afirmar que “ya no existen verdades únicas, sino múltiples verdades, construidas desde la individualidad”, ella está presentando esto como si fuese, en sí mismo, una verdad absoluta. Es una falacia lógica y no podemos aceptarla.  La vieja fábula de India sobre los ciegos y el elefante, se cae sola ante la más elemental prueba lógica.  Además, someternos al imperio del relativismo moral es someternos a la tiranía de aquellos que, ostentando más fuerza y poder, busquen someter a los demás a sus arranques subjetivos de definir lo que para ellos en ese momento, en ese lugar y bajo esas circunstancias, es “bueno”.  Eso se llama ESCLAVITUD.

La libertad que anhela la Sra. Zardetto solamente se puede encontrar a través de la búsqueda honesta de la verdad y el apego a ella.  Cualquiera de nosotros puede hacer sonar un piano, pero solamente quien se dedica a estudiar las reglas para tocar piano y se somete a ellas, puede verdaderamente tocar piano y hacer linda música a través de él.  Solamente esa persona, que cede su libertad de hacer lo que quiera, y se somete a las reglas de la música, termina siendo verdaderamente libre para interpretar el instrumento.  No en balde Jesús dijo:

Jesús le dijo a la gente que creyó en él:
—Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Juan 8:31-21, NTV)
Busquemos la verdad y no nos dejemos engañar por la seductora trampa del castillo de cartas del relativismo moral.

Esperanza para Sammy y Jose Manuel


esperanza018.jpgEl día de hoy amanecimos con una nueva noticia de acciones de alto impacto por parte del Ministerio Público en Guatemala.  Meses después de que se presentaran algunos indicios de la posible participación de Sammy -hermano del presidente Jimmy Morales- y de Jose Manuel -hijo del presidente Jimmy Morales- en acciones ilícitas relacionadas al Registro de la Propiedad, el día de hoy se produjo la captura de Sammy y se presentó una solicitud para que Jose Manuel se presente a tribunales para someterse al proceso.

Sin duda alguna, esta noticia ocupará mucho de nuestras conversaciones hoy y veremos un sin fin de comentarios, memes, publicaciones y opiniones al respecto.  Sin embargo, creo que debemos ejercer mucha prudencia, especialmente en el adelantar juicio y condena pública hasta que el proceso de nuestro sistema de justicia haya corrido su curso.

Ante todo, debemos siempre tener en nuestra mente y corazón muy presente la admonicion de Jesús:

1»No juzguen a los demás, y no serán juzgados. 2Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás.El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.
3»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo,cuando tú tienes un tronco en el tuyo?4¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo:“Déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? 5¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo. (Mateo 7:1-5, NTV)
1Jesús regresó al monte de los Olivos, 2pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. 3Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud.
4«Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. 5La ley de Moisés manda apedrearla, ¿tú qué dices?».
6Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. 7Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». 8Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.
9Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. 10Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:
—¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?
11—Ni uno, Señor —dijo ella.
—Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más. (Juan 8:1-11, NTV)
También hemos de recordar el papel legítimo de las autoridades temporales en castigar a aquellos que hacen mal y debemos confiar que las nuestras -MP y Organismo Judicial- están cumpliendo con su deber de manera genuina y honesta:
1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. 2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. 3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. 7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. (Romanos 13:1-7, NTV)
Sobre todo esto, hemos de ser muy agresivos e intencionales en recordar que tanto para Sammy, como para Jose Manuel, esto no es el fin de todo.  La ley seguirá su curso y el proceso nos dictaminará si son culpables o inocentes.  Sin embargo, si ellos han puesto su esperanza en Jesús, delante de Él, en lo que respecta a su pecado y las consecuencias eternas del mismo, SON INOCENTES:
22Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
23Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. 24Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. 25Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado,26porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús. (Romanos 3:22-26, NTV)
1Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. 2Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. 3Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
4Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto 5que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) 6Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. 7De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
8Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 10Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. (Efesios 2:1-10, NTV)
Anclados sobre esta esperanza, Sammy y Jose Manuel pueden con libertad asumir la responsabilidad por los actos de los que se les acusa -en el caso de ser culpables de los mismos- y delante de Dios arrepentirse y apegarse a la promesa del Evangelio:
8No lamento haberles enviado esa carta tan severa, aunque al principio sí me lamenté porque sé que les causó dolor durante un tiempo. 9Ahora me alegro de haberla enviado, no porque los haya lastimado, sino porque el dolor hizo que se arrepintieran y cambiaran su conducta. Fue la clase de tristeza que Dios quiere que su pueblo tenga, de modo que no les hicimos daño de ninguna manera. 10Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, al cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual. (2 Corintios 7:8-10, NTV)
14Más tarde, después del arresto de Juan, Jesús entró en Galilea, donde predicó la Buena Noticia de Dios.15«¡Por fin ha llegado el tiempo prometido por Dios! —anunciaba—. ¡El reino de Dios está cerca! ¡Arrepiéntanse de sus pecados y crean la Buena Noticia!». (Marcos 1:14-15, NTV)
8El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.
9Guía a los humildes para que hagan lo correcto;
les enseña su camino. (Salmo 25:8-9, NTV)
En nosotros y en ellos, debe prevalecer una actitud como la del cobrador de impuestos y no como la del fariseo:
9Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban a los demás: 10«Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era un despreciado cobrador de impuestos. 11El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración:“Te agradezco, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! 12Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”.
13»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. 14Les digo que fue este pecador —y no el fariseo— quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados». (Lucas 18:8-14, NTV)
Es el momento de que los pastores que acompañaron a la familia Morales en la campaña, hoy más que nunca puedan ministrarles a todos como familia y buscar allí la restauración de Dios:
13¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. ¿Alguno está feliz? Que cante alabanzas. 14¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado.
16Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. (Santiago 5:13-16, NTV)
Estos días serán difíciles, pero para quienes confían en Jesús, no son días sin esperanza en medio de la disciplina del castigo y el proceso legal:
1Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 2Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.Debido al gozoque le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.3Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores,así no se cansarán ni se darán por vencidos. 4Después de todo, ustedes aún no han dado su vida en la lucha contra el pecado.
5¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo:
«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor
y no te des por vencido cuando te corrija.
6Pues el Señor disciplina a los que ama
y castiga a todo el que recibe como hijo».
7Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre? 8Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos. 9Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre?
10Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad. 11Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.
12Por lo tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y fortalezcan sus rodillas debilitadas. 13Tracen un camino recto para sus pies, a fin de que los débiles y los cojos no caigan, sino que se fortalezcan. (Hebreos 12:1-13, NTV)
¡Qué prevalezca el Estado de Derecho, que se cumpla la ley y que nuestros corazones no se contaminen con atribuirnos justicia que no nos corresponde y juicio que no es prerrogativa nuestra emitir!
14Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga.15Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. 16Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!
17Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. 18Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.
19Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras:
«Yo tomaré venganza;
yo les pagaré lo que se merecen»,
dice el Señor.
20En cambio,
«Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer.
Si tienen sed, dales de beber.
Al hacer eso, amontonarás
carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza».
21No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien. (Romanos 12:14-21, NTV)
12¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón?
Límpiame de estas faltas ocultas.
13¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!
No permitas que estos pecados me controlen.
Entonces estaré libre de culpa
y seré inocente de grandes pecados.
14Que las palabras de mi boca
y la meditación de mi corazón
sean de tu agrado,
oh Señor, mi roca y mi redentor. (Salmo 19:12-14, NTV)
Siempre, siempre, siempre, ¡hay esperanza!

Gracia a los 40


IMG_0573¡Hoy es mi cumpleaños! Se llegó el día de cumplir 40 años de nacido.  Para mí, marcar cada año de vida siempre ha sido algo importante y cada año siempre llama a la reflexión y a revisar un poco dónde he estado, dónde estoy y hacia dónde voy.

Cumplir 40 me invita a escribir algunas de estas reflexiones y agradezco a cada uno de ustedes que tome un tiempo para leer estas líneas.

Este año quiero reconocer y celebrar la gracia de Dios.  Por definición, hablar de la gracia de Dios sobre mi vida -o sobre la vida de cualquier persona- es hablar de lo que no merezco, lo que no he ganado y que a pesar de la falta de mérito e incluso a pesar de mucho demérito, Dios en Su misericordia ha decidido soberanamente otorgarme.

Durante estos años he aprendido a buscar evidencias de la gracia de Dios en mi vida.  Estas evidencias me han llevado a conocerle un poco más, a maravillarme un poco más y a reconocer mi fragilidad e incapacidad un poco más.  Dios ha sido bueno.  He experimentado lo que significa estar rodeado de Su amor al reconocerlo en la incondicionalidad, paciencia y misericordia que mi familia me ha mostrado.  He aprendido del milagro de la vida y un poco del amor del Padre a través de mi corta e sumamente falible experiencia como papá de dos hermosas niñas.  He aprendido a conocerle como verdaderamente suficiente en los momentos cuando verdaderamente no he tenido a nada ni a nadie más, y en eso, conocer la gracia que sostiene y empuja hacia adelante.  He conocido lo mucho que me falta y el gran amor derramado en la Cruz cada vez que el Espíritu me hace doblar rodilla en arrepentimiento.  He degustado -imperfectamente- la libertad del perdón hacia quienes me han lastimado y la libertad que viene cuándo he sido perdonado por mis múltiples ofensas y pecados.

Quienes me conocen, saben de mis imperfecciones, conocen mis debilidades y aún así, algunos han permanecido con paciencia y amor a mi lado.  Sepan que mi gratitud es profunda y que uds. han sido verdaderas fuentes de la gracia de Dios para mi vida, gracia que espero a través de mi amistad, amor y servicio, poder también darles siempre.

“12No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. 13No, amados hermanos, no lo he logrado,pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 3:12-14, NTV)

Mi deseo hoy es que en los años que Dios tiene planificados para mi, me permita vivir para Su gloria siendo obediente, fiel, humilde y agradecido.  Mi anhelo es amar bien, servir bien y hacer el bien.  Espero ser usado por Dios para que mis hijas puedan conocerle, amarle y servirle.  Espero poder dar a conocer a otros la “multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)ser un buen hijo, tío, hermano y amigo.

Sé que jamás podré pagar a Dios el amor, misericordia y gracia que me ha mostrado.  Solo puedo doblar rodilla, agradecer y -tomando una frase de Gloria Estefan- levantar a mi Dios y Salvador esta oración: “…con los años que me quedan por vivir, te mostraré cuánto te quiero…”.

Han sido 40 años…40 años en los que puedo afirmar que en definitiva, la gracia de Dios cambia todo….TODO.

La Fatal Arrogancia del Aborto


provida_mairenaEsta semana, el medio de comunicación digital Nómada, publicó una nota de Lucía Canjura titulada “Nadie quiere abortar”.  El artículo intenta presentar argumentos en favor del aborto buscando hacer la decisión y los valores y ética que la sustentan, algo totalmente relativo y sujeto a las circunstancias, sin anclaje alguno en la realidad objetiva de la dignidad de la persona humana -nacida y no nacida-.

Anclado en el necio ataque a la religión y a nuestra cultura, construye sus argumentos sobre la postura ética de que “lo bueno es lo que se siente bien o conviene en el momento en el que estoy” y que las razones de la exclusión de los más pobres en el país están construídas sobre estas bases culturales y no sobre un sistema legal y político diseñado para coartar las verdaderas libertades de todos los guatemaltecos.

Es importante comprender que la mayoría de mujeres que recurren a abortos ilegales, o a quienes se les niega cuando lo requieren, vienen de un contexto de pobreza. En Guatemala, y muchos países como el nuestro (pobres, moralistas, fundamentalistas religiosos y machistas), el sistema legal se encarga de dejar sin opciones a los más pobres, especialmente a las mujeres.

Es interesante ver, sin embargo, que Lucía acepta la realidad de que dentro del vientre de toda madre, lo que hay es una persona.  Sin embargo, Lucía parece creer en un mundo determinista en donde como personas, somos producto estrictamente de nuestras circunstancias, sin posibilidad alguna de superación en el caso de no haber nacido en alguna cuna privilegiada.

Estoy de acuerdo con esto. Es una verdad irrefutable que hay una personita creciendo dentro de ti que no tiene la culpa de nada. No sabe si es producto de una violación o de un descuido. No sabe si cuando nazca va a tener un hogar, ni si su mamá va a poder darle de comer. Ese bebé no sabe si va a poder ir al colegio o si va a tener que trabajar desde pequeño. No sabe si va a ser víctima de violencia sexual como su mamá, su abuela y las otras mujeres de su familia. Tampoco sabe si lo van a querer.

Reconozco un punto válido que debe llamarnos a la reflexión.  Existe una diferencia entre cuna cultura integral de vida y una limitada a la defensa de que el bebé no nacido pueda nacer sin que como personas podamos solidarizarnos con la mamá y el bebé para apoyarle en su crecimiento y desarrollo.  Este ha sido parte del llamado de la Iglesia y, por supuesto, de la familia.

5Padre de los huérfanos, defensor de las viudas,
este es Dios y su morada es santa.
6Dios ubica a los solitarios en familias;
pone en libertad a los prisioneros y los llena de alegría.
Pero a los rebeldes los hace vivir en una tierra abrasada por el sol. (Salmo 68:5-6, NTV)
3»Hagan justicia al pobre y al huérfano;
defiendan los derechos de los oprimidos y de los desposeídos.
4Rescaten al pobre y al indefenso;
líbrenlos de las garras de los malvados. (Salmo 82:3-4, NTV)
8Luego Zacarías recibió este mensaje del Señor: 9«El Señorde los Ejércitos Celestiales dice: juzguen con imparcialidad y muestren compasión y bondad el uno por el otro. 10No opriman a las viudas ni a los huérfanos ni a los extranjeros ni a los pobres. Tampoco tramen el mal unos contra otros. (Zacarías 7:8-10, NTV)
8Aquellos que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos. (1 Timoteo 5:8, NTV)
Lucía asume, sin embargo, que ipso facto -y aparentemente con un infalible conocimiento del futuro de estas mujeres y niños- que sus vidas han sido “destrozadas” sin aparente remedio o posibilidad de redención.
A mí parecer, es una irresponsabilidad tomar una postura tan radical como la de oponerse rotundamente al diálogo en torno a la despenalización del aborto, dándole la espalda no sólo a las miles de niñas, adolescentes y mujeres cuya vida es destruida con un embarazo forzado, también a los hijos productos de esa violencia.
No debemos pecar de inocentes y hacer la vista gorda a las dificultades que una niña, adolescente o mujer que haya resultado embarazada tendrá y que su hijo o hija puedan llegar a tener.  Aquí es donde la cultura integral de vida debe movernos a la solidaridad y a reconocer la dignidad de cada una de las personas involucradas en esto.  Lo que no podemos hacer es de entrada condenarlas al fracaso, haciendo arrogantes afirmaciones acerca de futuros que no conocemos.  Un hijo o hija es siempre una posibilidad, un “sí” al futuro, una declaración de fe, una oportunidad de un futuro distinto:
3Los hijos son un regalo del Señor;
son una recompensa de su parte.
4Los hijos que le nacen a un hombre joven
son como flechas en manos de un guerrero.
5¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos!
No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad. (Salmo 127:3-5, NTV)
Más triste aún es el argumento de la autora de este artículo de que prohibir el aborto -en defensa de que se le arrebate de manera violenta la vida a la persona que está dentro del vientre de la mujer- es “violencia de género”.   Me pregunto, ¿no sufre de la misma violencia la niña que se está gestando al ser brutalmente asesinada dentro del lugar más seguro que podría tener, el vientre de su madre?   Adicional a eso, la definición de Lucía de “libertad” es tan escueta que la resume a una simplista visión de “vivir libres de obstáculos para hacer lo que se nos de la gana”.  Se le olvida a Lucía que “el respeto al derecho ajeno (en este caso, del bebé no nacido) es la paz” y que “mi libertad termina donde comienza la de mi vecino (nuevamente, en este caso, la libertad del bebé no nacido)”.
El problema es decirle a una mujer que no tiene derecho sobre su vida y su cuerpo, y que tiene que sacrificarse por alguien más, despojándola de toda decisión y libre albedrío. Eso es violencia de género porque a los hombres no les pasa (sí, por razones biológicas,pero no les pasa); violencia de género perpetrada por el Estado.
Lucía no defiende la libertad, ella defiende un infantil y egoísta libertinaje de hacer lo que se me da la gana y que no hay precio lo suficientemente alto para mi “felicidad”, especialmente si eso implica quitarme del camino a otra persona que me estorba….en este caso, mi hijo o hija.
Si somos objetivos, la penalización del aborto es una violación a la libertad de una persona a escoger el tipo de vida que desea vivir, es una violación de los Derechos Humanos, tanto como lo es el genocidio o la esclavitud.
Pareciera ser que a Lucía se le olvidó lo que afirmó tan tajantemente al inicio del artículo, la “verdad irrefutable” que dentro del vientre lo que hay es una persona, y como tal, sujeta de la misma dignidad que su madre y sujeta de los mismos derechos -especialmente el derecho a la vida- y a la posibilidad de elegir libremente el destino de su vida.
La despenalización del aborto debe de ir de la mano con aceptar que la educación sexual integral ya es parte del currículo aprobado por el Ministerio de Educación, cuya obligación es impartirla efectivamente. Se trata de brindar a los estudiantes, no sólo la información sobre las enfermedades y riesgos de tener una vida sexual activa, sino el espacio para hablar de la sexualidad como una parte importante para su desarrollo y plenitud. También es importante aprobar e implementar políticas que aseguren la disponibilidad de métodos de planificación familiar gratuitos para todos, porque no todos los guatemaltecos tienen los medios para costearse pastillas anticonceptivas y condones.

Un experimento realizado por la Universidad de Washington, en Estados Unidos, reveló que el acceso a métodos anticonceptivos redujo el número de abortos (legales) en un 40%. Esto, sumado al conocimiento de cómo usar efectivamente estos métodos anticonceptivos, podrían tener un enorme impacto en el número de embarazos no deseados y reducir el número de abortos ilegales y peligrosos que se llevan a cabo actualmente. Podría salvarle la vida a muchísimas niñas y adolescentes y darles la opción de tener un futuro distinto, uno mejor.

Para prevenir abortos necesitamos hacerlos legales y regularlos. Necesitamos poder dialogar sobre el tema sin censuras, sin evadirlo o tacharlo de inmoral. Tenemos todavía mucho de qué hablar sobre nuestros derechos sexuales y reproductivos, pero hay que entender que no se trata de un debate moral, sino de una necesidad urgente de políticas de salud pública, porque mientras el sexo siga siendo tabú, seguiremos siendo más vulnerables las mujeres.

Guatemala necesita más y necesita algo mejor.  Construir una cultura de vida anclada en la inviolable dignidad de toda persona humana -nacida y no nacida- no es fácil, pero es una tarea que no depende del gobierno sino de cada uno de nosotros.  La realidad de la violencia sexual debe atacarse de manera integral, con un fuerte y creíble sistema de justicia que persiga y castigue de manera pronta y ejemplar a quienes sean hallados culpables de estos hechos (sean quienes sean, hombres o mujeres), pero principalmente, se necesita de la reconstrucción de la fibra moral de cada uno de nosotros.  Esa fibra moral no la construye el gobierno con leyes, políticas o programas.  Esa fibra se construye en el seno de cada familia y con el auxilio de instancias privadas y voluntarias -la Iglesia, el comité de vecinos, el grupo en casa, instituciones educativas y culturales, etc- que se dediquen y sacrifiquen en favor de la formación de hombres y mujeres libres, responsables y virtuosos.

Esto solo se construye con libertad y con esperanza en el futuro.  Condenar la vida de las mujeres y niños a un futuro destruido es arrogante y pero aún, deshumanizante.

Propuesta de Manifiesto a Líderes Evangélicos de Guatemala


Ante la coyuntura nacional y dictamen favorable que recibió la Ley Nacional de la Juventud, quisiera someter el siguiente manifiesto como propuesta al liderazgo evangélico de Guatemala.  Es importante asumir posiciones claras y luchar por la defensa del valor y dignidad de la persona humana y por construir una verdadera cultura de vida en nuestro país.

A continuación, la propuesta del manifiesto:

Nosotros

Los Pastores y Líderes Evangélicos de Guatemala

En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo

A las congregaciones que servimos y a la opinión pública:

 

  1. Manifestamos nuestra preocupación y rechazo a la Ley Nacional de la Juventud y sus enmiendas (Iniciativa No.3896), propuesta por los diputados del Congreso de la República de Guatemala, e impulsada por diversas organizaciones de la sociedad civil con el respaldo de otras organizaciones internacionales.
  2. Manifestamos nuestra defensa irrestricta a la persona humana como ser creado a imagen y semejanza de Dios y cuyos derechos fundamentales tienen su origen en Dios mismo, derechos que el Estado únicamente reconoce, garantiza y defiende a partir de su marco jurídico.
  3. Manifestamos que, siendo la familia una institución social voluntaria y privada anterior al Estado, esta goza de autonomía legítima propia y de derechos y responsabilidades inalienables que deben ser defendidos y respetados desde el Estado como lo hace nuestra Constitución Política de la República de Guatemala.
  4. Consideramos que esta ley viola la esfera soberana de la familia en lo que concierne a la crianza, educación y formación moral de los niños, niñas y jóvenes al atentar contra la libre elección por parte de los padres de familia del tipo de educación que sus hijos han de recibir. Esto está garantizado en el Artículo 73 de nuestra Constitución.
  5. Solicitamos sea respetado el legítimo rol subsidiario de las asociaciones intermedias privadas –iglesias, grupos de apoyo, clubs, organizaciones de padres de familia, etcétera- que, al estar más cerca de las familias y de los jóvenes, están en mejor capacidad de atender las necesidades inmediatas de sus comunidades y que, al ser voluntarias y privadas, no están sujetas a agendas de organismos ajenos a nuestro contexto, realidad y cultura.
  6. Solicitamos al Gobierno de la República a dedicar los recursos que esta ley busca a la defensa de la vida, propiedad y libertad de los guatemaltecos y a no generar impuestos adicionales como los contemplados en la ley que limiten nuestras posibilidades de generación de empleo, riqueza y bienestar para la población.
  7. Asumimos nuestro compromiso como pastores y ministros del Evangelio a contribuir de manera más profunda a la formación de los padres de familia y de sus hijos e hijas menores de edad de acuerdo a lo encomendado a nosotros en Efesios 4:11-13.
  8. Exhortamos a los miembros de nuestras congregaciones a cumplir su responsabilidad en apoyar en la educación y formación moral de los niños, niñas y jóvenes de nuestra comunidad de fe, en obediencia a Efesios 4:11-13.
  9. Exhortamos a todos los pastores, pastores de jóvenes, ministros y ministerios a que se unan en fortalecer, profundizar y entregarse en amor sacrificial a favor de las familias, niños, niñas y jóvenes de sus comunidades para fortalecerles en la integralidad de su ser.
  10. Nos hacemos disponibles como pastores y en nombre de nuestras congregaciones, para atender a aquellas familias y jóvenes que necesiten orientación, consuelo y apoyo para orientarles en tomar las mejores decisiones de acuerdo a la Palabra de Dios.
  11. Nos comprometemos públicamente con una cultura integral de vida que defiende a la familia y el matrimonio como el contexto diseñado por Dios para el pleno disfrute de la sexualidad humana, la procreación y crianza de los hijos y la formación de carácter de los niños, niñas y jóvenes de nuestra sociedad.
  12. Manifestamos nuestra esperanza en una Guatemala mejor construida por la sana cooperación de todos los guatemaltecos como individuos, familias, empresas y sociedad civil, la protección y defensa de sus derechos inalienables por parte del gobierno y en poder transformador del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Guatemala, mayo 2016

 

BBQ Challenge 2016: Evidencia de la Gracia


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Foto: Facebook BBQ Challenge

Hoy tuve la oportunidad de ir con mi hermano al BBQ Challenge 2016 organizado por el Club Rotario en Ciudad de Guatemala.  Por sexto año consecutivo, con el objetivo de recaudar fondos para sus diversas obras sociales, los Rotarios han reunido a más de 40 equipos de parrilleros amateur, conformado por familiares y amigos entusiastas de la parrilla, a que puedan dar a conocer su talento culinario y proveer a los asistentes de una experiencia familiar deliciosa y por demás agradable.

El BBQ Challenge de este año abrió mis ojos a una nueva manifestación de la gracia de Dios, una que nos debe abrir los ojos sobre la posibilidad real de ver en nuestras iglesias algo de lo que todos hablamos y que la gran mayoría de las veces, nos deja con nuestras expectativas cortas.  El BBQ Challenge hoy me reflejó la posibilidad real de hacer, tener, experimentar y compartir en una comunidad orgánica, genuina y libre.

Varias cosas suceden en un BBQ Challenge a las que hoy pude poner atención:

  1. Vemos a grupos de familias y amigos que pagan para poder tener la oportunidad de servir a otros a través de hacer su máximo y mejor esfuerzo en preparar los platillos con los que buscan agradar y sorprender a los comensales que llegamos.
  2. Vemos a familias completas, amigos y personas de todas las edades compartir en el caótico orden espontáneo de ir de puesto en puesto degustando, respetándose los unos a los otros, esperando turno -sin que nadie se los diga u ordene- y cediendo lugar de manera natural, fluida, orgánica.
  3. Sobre todo, vemos que el BBQ Challenge nos hace capaz de reunirnos en un ambiente de alegría, paz y del simple disfrute de la buena comida, bebida y compañía.  El BBQ Challenge nos reúne alrededor de un punto focal muy importante para nuestra vida, nos reúne alrededor de la mesa.

Como cristianos, alrededor del mundo, la mesa del Señor ha sido -y debe seguir siendo- el

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Foto: Facebook BBQ Challenge

punto focal que nos une como comunidad y que nos mueve a fortalecer nuestra vida en comunidad con gozo y alegría.  La mesa del Señor nos afianza en un hecho histórico concreto que es el punto central de nuestra fe y la restauración de nuestras vidas: la Cruz.  La mesa del Señor también nos catapulta en fe hacia el futuro, hacia el retorno del Señor, hacia la restauración de todas las cosas, hacia la vida eterna.

Si el BBQ Challenge nos ayuda a recordar el poder de reunirnos a celebrar la gracia de la buena comida, bebida y compañía, nuestra fe nos permite unirnos como comunidad alrededor del espíritu genuino de celebración.  Josef Pieper, en su ensayo acerca del “Ocio y la Vida Intelectual” nos lo plantea de esta manera:

El alma del ocio, puede decirse, descansa en la “celebración”. La celebración es el punto en donde los tres elementos del ocio emergen juntos: la calma y relajación, la sencillez y su superioridad a toda y cualquier actividad funcional.  

Pero si la “celebración” es el corazón del ocio, entonces el ocio solo puede ser posible e incluso justificable sobre la misma base que un banquete de celebración: la adoración divina.

No existe tal cosa como un banquete “sin los dioses”- sea este un carnaval o una boda.  No existe fiesta alguna que no derive en última instancia su vida de la adoración divina y que no obtenga su vitalidad de esa misma adoración divina.”

Celebrar, en última instancia, es el punto más alto de nuestro reconocimiento de las evidencias de la gracia de Dios en nuestra vida.  Cuando nuestra celebración -de un cumpleaños, de una boda, de Semana Santa, de un hito importante en la vida, de Navidad, etc.- nos orienta de manera orgánica y genuina a ver hacia arriba, entonces nuestros ojos nos permiten contemplar la hermosura de Dios y literalmente “probar” que Él es bueno.

Que nos inspire lo que sucedió en la vida de las personas que compartieron la mesa con el Señor: los discípulos en la Última Cena, los dos discípulos en el camino a Emaús, el desayuno con Pedro y los otros discípulos a la orilla de la playa.  El Salmo 23 y el libro de Apocalipsis nos recuerdan también que estamos invitados a celebrar alrededor de la mesa con Jesús.

Como cristianos, familias e iglesias, necesitamos abrir los ojos a la simpleza de la comunidad orgánica reunida para celebrar las evidencias de la gracia de Dios con buena comida, bebida y compañía.  Estamos llamados a servirnos los unos a los otros y si algo nos enseña el BBQ Challenge, es que esto es verdaderamente posible.

¡Gracias a los Rotarios y a todos los equipos que hoy pusieron a nuestro servicio su increíble talento culinario! ¡Gracias por enseñarme lecciones tan valiosas! ¡Gracias por haber reflejado -de manera consciente o inconsciente- algo de la gracia de Dios sobre la vida de todos los que hoy estuvimos allí!

Catalina ve Personas, Carol ve animales


En el corazón del debate acerca de la Ley Nacional de la Juventud en Guatemala está una discusión filosófica/metafísica acerca de la naturaleza de la persona humana.

Quienes nos oponemos a esta iniciativa de ley, lo hacemos sobre la base de una idea acerca de la naturaleza de la persona humana fundamentada principalmente en la idea de que cada uno de nosotros, en tanto personas, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y que, en virtud de esta realidad, tenemos una dignidad inherente y ciertos derechos inalienables que son anteriores al gobierno, las leyes o los antojos culturales del momento.

De estas ideas acerca de la dignidad de la persona humana, se desprende una concepción acerca del matrimonio y la familia que proveen una base sólida para el desarrollo de una sociedad de personas libres y responsables que tienen la capacidad de organizarse para apoyarse mutuamente en los desafíos que la vida les presenta, que tienen la capacidad de emprender y crear sus propias fuentes de desarrollo y riqueza que en el libre intercambio con otros, enriquecen sus vidas no sólo en el aspecto material, sino también social y espiritualmente.  Dentro de estos intercambios y asociaciones libres entre personas, no solo está la institución de la familia, sino de otras como las iglesias, empresas, instituciones académicas, grupos culturales y artísticos, equipos deportivos, los grupos de apoyo, clubs, organizaciones de sociedad civil y otras que permiten el desarrollo pleno e integral de los niños, niñas y jóvenes sin necesidad de la intervención del gobierno.

Esta visión se resalta muy bien en el video que nos presenta Catalina Castillo de Colombia en donde no solo defiende el papel de la familia, sino que también nos advierte, más de 10 años después de que una iniciativa similar se aprobara en Colombia, de las consecuencias de tomar el rumbo que hoy se nos está presionando a tomar:

Del otro lado del espectro, entre quienes apoyan que se pase esta ley en Guatemala, destaca una visión de la persona humana diametralmente opuesta.  Esta versión de la persona humana nos reduce a cada uno de nosotros -y en este caso particular, a los niños, niñas y jóvenes- a seres dominados por nuestros instintos biológicos a los que debemos dar rienda suelta y que, una vez liberados de las “cadenas opresivas” de la religión y la moral, podemos vivir vidas de pleno disfrute e incluso, libres de las “consecuencias negativas” de este desenfreno (a lo que ellos equivocadamente entienden como “libertad”).

Quizás la mejor ilustración que ejemplifica esta visión de la persona humana fue publicada por El Periódico en su edición del 19 de febrero de 2016 en la columna escrita por la columnista Carol Zardetto y titulada “Iglesia versus Educación Sexual”.  A continuación reproduzco algunas frases y párrafos de la columna que ilustran mi punto:

“Los jóvenes guatemaltecos tienen una vasta exposición a la sexualidad, sus hormonas los inclinarán indefectiblemente al deseo del cuerpo (que no es pecaminoso sino natural) y, seguramente, tendrán sexo antes del matrimonio.  Le gusto o no a la Iglesia, le guste o no a sus padres. Lo harán.”

“La información que reciben de los medios masivos probablemente no los ayudará.  Y si sus padres son unos mojigatos, o simplemente ignorantes, no acudirán a ellos.”

“Según la Iglesia católica y la poderosa red de asociaciones que la secundan, no debe informarse a los jóvenes de cosas tan horrendas como la diversidad sexual. /…/ la Iglesia promueve la discriminación.”

En una mezcla de argumentación anti-cristiana que ignora la verdadera ética sexual cristiana y argumentos que exponen una extraña especie de moral circunstancial (es bueno si en el momento se siente bien para mi), Carol Zardetto expone su visión de la persona humana como:

  • Separada de cualquier asidero moral que le de estabilidad en su toma de decisiones.
  • Incapaz de confiar en personas (sus padres) e instituciones (la Iglesia) que están más cerca de él/ella y que pueden acompañarle sobre la base del amor (¿puede acaso la ley o el gobierno amar o enjugar una lágrima o cuidar a un bebé?), el sacrificio y la entrega.
  • Sujeta a sus impulsos e instintos biológicos e incapaz del dominio propio y mucho menos de integrar a su sexualidad algún tipo de dimensión moral, social y de trascendencia de futuro.

La visión que defiende a lo que hoy se conoce como “educación tradicional” lo hace porque defiende la dignidad inherente de la persona humana en todas sus dimensiones (física, emocional y espiritual).  La visión que promueve un modelo “progresista” lo hace sobre la base de una visión de la persona humana que la arranca precisamente de eso, su humanidad, y la reduce a un simple animal más que lo único que puede hacer es dar rienda suelta a sus instintos y si tiene suerte, prevenir únicamente los efectos físicos de su desenfreno….pero se le olvida a los promotores de esta visión que somos más que mera biología….somos personas.

Usted y sus hijos e hijas que son….¿personas o animales?

 

Ley de Juventud, Kuyper y el Artículo 73 de la Constitución


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Foto: Emisoras Unidas

Como padre de dos niñas de 11 y 9 años, me preocupa sobremanera la injerencia que se pretende dar al gobierno de Guatemala en la vida de mis hijas a través de la polémica Ley de la Juventud.

La familia es una institución anterior al Estado y por ende, sujeta principalmente a la autoridad de Dios como su Creador.  Esta se rige por las normas propias de su mismo diseño y es en el seno de la misma en dónde los hijos, niños y jóvenes, encuentran las mejores oportunidades de realización personal, en donde aprenden las virtudes y valores morales que los guiarán durante sus vidas y donde se siembran las semillas de fe que, con la ayuda de Dios, fructificarán en esperanza mientras encaran los desafíos de este mundo.  Abraham Kuyper, teólogo y estadista holandés, lo expresó claramente cuando disertó sobre la idea de las “Esferas de Soberanía” en la Universidad de Princeton en 1898:

“..que la familia, los negocios, la ciencia, el arte y demás son esferas sociales que no deben su existencia al Estado y que no derivan su norma de vida de la superioridad del Estado, sino que obedecen a una autoridad superior dentro de su propio seno; una autoridad que gobierna, por la gracia de Dios, de la misma forma que lo hace la soberanía del Estado.”

De la misma forma, vemos estas ideas encarnadas en el pensamiento católico y en el pensamiento de Alexis de Tocqueville con sus ideas acerca del “principio de subsidiariedad” y de las “asociaciones intermedias” (leer este artículo).

Adicional a esto, vemos en la Constitución Política de la República de Guatemala el artículo 73 que defiende claramente las prerrogativas de la familia, especialmente en relación a la educación de los hijos:

“Artículo 73.- Libertad de educación y asistencia económica estatal. La familia es fuente de la educación y los padres tienen derecho a escoger la que ha de impartirse a sus hijos menores. El Estado podrá subvencionar a los centros educativos privados gratuitos y la ley regulará lo relativo a esta materia. Los centros educativos privados funcionarán bajo la inspección del Estado. Están obligados a llenar, por lo menos, los planes y programas oficiales de estudio. Como centros de cultura gozarán de la exención de toda clase de impuestos y arbitrios. La enseñanza religiosa es optativa en los establecimientos oficiales y podrá impartirse dentro de los horarios ordinarios, sin discriminación alguna. El Estado contribuirá al sostenimiento de la enseñanza religiosa sin discriminación alguna.”

Es por esta razón que preocupa que desde el uso inadecuado del poder coercitivo del gobierno, se pretenda imponer a los jóvenes un tipo de instrucción que, desde el mismo texto de las enmiendas a la ley, es vaga ya que no dimensiona la integralidad de la persona humana sino que lo reduce a la calidad de animal, sujeto e incapaz de restringir sus instintos e impulsos biológicos y que por ende, pretende únicamente prevenir el resultado biológico de la relación sexual sin considerar sus dimensiones morales y espirituales.

Al pretender esta ley de “dotar de derechos” a los jóvenes, envía un mensaje confuso a la población, especialmente a los menores:

Lo más preocupante es el impacto colateral que una ley de esta naturaleza tendrá sobre la familia porque tiene el potencial de llegar a poner en posiciones antagónicas la legítima autoridad de los padres sobre sus hijos menores de edad contra la “autoridad” que estos derechos le dan a los hijos a su mal entendida “libertad”.  Esto no ha sido dimensionado y las consecuencias que esto puede generar son demasiado fuertes para atreverse a pensar.

El camino que nos señala esta ley es un camino cuyo destino es el totalitarismo.  Cuando se destruye a la familia, se monta el escenario perfecto que Orwell predijo en 1984: la cooptación total del gobierno “cientificista” de las vidas públicas y privadas de los ciudadanos. Gracias a Dios C.S. Lewis nos prevenía de lo mismo también en su magistral novela “That Hideous Strength” y nos da la salida que Orwell no pudo encontrar.

Debe respetarse la esfera de soberanía de la familia como la mejor salvaguarda y garantía del desarrollo de la juventud guatemalteca y dar lugar a las asociaciones intermedias, como la Iglesia, a cumplir su papel en orientar, educar y apoyar a los padres de familia y a los jóvenes a lo largo de las distintas etapas de sus vidas y en medio de los desafíos que hoy viven.

F.A. Hayek, a pesar de ser agnóstico, lo reconoció claramente en su libro “La Fatal Arrogancia”:

“Debemos en parte a las creencias místicas y religiosas -y, en mi opinión, especialmente a las monoteístas- el que las tradiciones beneficiosas se hayan conservado y transmitido al menos durante el tiempo necesario para que los grupos que las aceptaron pudieran desarrollarse y tuvieran la oportunidad de extenderlas a través de la selección natural o cultural.  Esto significa que, nos guste o no, debemos en parte la persistencia de ciertas prácticas, y la civilización que de ellas resulta, al apoyo de ciertas creencias de las que no podemos decir que sean verdaderas -o verificables, o constatables- en el sentido en que lo son las afirmaciones científicas, y que ciertamente no son fruto de una argumentación racional.  Pienso a veces que, por lo menos a alguna de ellas y como señal de aprecio, deberíamos llamarlas “verdades simbólicas”, ya que ayudaron a quienes las asumieron a “fructificar, a multiplicarse y llenar la tierra y dominarla” (Génesis 1:28).  Incluso aquellos, entre los que me encuentro, que no están dispuestos a admitir la concepción antropomórfica de unan divinidad personal deben reconocer que la prematura pérdida de lo que calificamos de creencias no constatables habría privado a la humanidad de un poderoso apoyo en el largo proceso de desarrollo del orden extenso del que actualmente disfrutamos y que, incluso ahora, la pérdida de estas creencias, verdaderas o falsas, crearía graves dificultades.” (Capítulo 8)

El camino para la juventud en Guatemala pasa por la justicia -igual para todos-, la libertad y la familia.  Ninguna ley adicional nos proveerá eso y ningún código legal impreso enjugará las lágrimas de un o una joven necesitados de amor.  Eso únicamente puede hacerlo papá, mamá y en última instancia, Dios.

Aborto: Razonamiento Causal Erróneo


bb1-599x275El debate acerca del aborto en Guatemala fue reiniciado de manera bastante agresiva hoy con dos notas de Prensa Libre: la primera que presenta el tema como uno de los puntos que no permiten que sea aprobada la nefasta “Ley de la Juventud” en el Congreso (disponible aquí) y la segunda, es una columna escrita por Carolina Vásquez Araya titulada: “El aborto, como la espina en el ojo”.  Es a esta columna a la que quiero referirme el día de hoy.

La señora Vásquez Araya manifiesta en la columna su preocupación porque Guatemala -y muchos países de latinoamérica- se resisten a abrir su normativa legal a una regularización del aborto, especialmente a la luz de que la ONU hiciera manifiesta su agenda abortista usando como bandera la reciente “crisis” del virus del zika como excusa y defensa de su causa.  La ONU defiende este tema como un “derecho humano”, y al hacerlo, politiza la discusión haciendo totalmente de lado el derecho a la vida digna del ser humano no-nacido en el vientre y de su madre.

En su columna, la señora Vásquez Araya cae en al menos dos grandes errores que vale la pena aclarar porque sobre estos errores se ancla su razonamiento y por ende, de estos mismos errores se derivan sus erróneas conclusiones:

  1. Afirma que la “cultura católica” es un obstáculo para nuestro desarrollo: De acuerdo al artículo: “La prevalencia de la doctrina católica en los países latinoamericanos, cuya influencia ha sido estampada hasta en los textos constitucionales —aun cuando la mayoría de Estados se autodenomina laico— constituye un obstáculo aparentemente infranqueable para uno de los problemas sociales de mayor impacto en estos países de población mayoritariamente pobre y sin acceso a la salud, y mucho menos a la educación sexual y reproductiva.” La señora Vásquez Araya ignora la rica cultura de vida que existe en el cristianismo y que coloca las salvaguardas más seguras para la prevención de todos los males generados a partir de una sexualidad desordenada, sino también provee a la sexualidad humana de la dignidad, valor y riqueza con y para la cual fue creada por Dios y por ende, dignifica a las personas -hombres y mujeres- que la viven así y a los niños que son resultado de esta.  Ha sido el cristianismo -de todas las denominaciones- la que ha estado siempre dispuesto a través de sus distintas instituciones, a atender a la viuda, al pobre, al menesteroso, al enfermo, al huérfano y a la madre soltera.  La cultura cristiana es, entonces, defensora de la vida, dignificadora de la vida y la mejor orientadora de la misma hacia los propósitos para los cuales Dios permitió que existamos, vivamos y nos reproduzcamos de la manera que Él lo diseñó.  Por el otro lado, el párrafo citado parecería atribuir a nuestra “cultura católica” la pobreza y las faltas de acceso a la salud y la educación que tanto afectan a los guatemaltecos.
  2. Culpa la existencia de los abortos ilegales a la inexistencia de abortos legales: De acuerdo al artículo: “De ahí que el temor de un incremento incontrolado de abortos clandestinos con consecuencias fatales surja como derivado de restricciones a la práctica del aborto en establecimientos sanitarios legales y bien equipados.”  La señora Vásquez Araya nuevamente se equivoca en asignar culpa.  La existencia de abortos ilegales no puede atribuirse a que nuestra legislación proteja la vida desde la concepción hasta la muerte natural.  Un poco de análisis nos hace ver que en realidad, la existencia de estas prácticas ilegales y peligrosas son causadas por médicos y otros personajes inescrupulosos que se prestan a ofrecer estos “servicios” a cambio de altas sumas de dinero, a la falta de diálogo entre las familias que enfrentan el desafío de un embarazo no planificado, a la decisión de los padres del bebé de terminar con su vida como solución inmediata a su “problema”, a la falta de estructuras de apoyo sociales y privadas (iglesias, grupos de apoyo, fundaciones, etc.) que puedan dar soporte a las madres y a sus hijos. Se olvida también, en todo esto, la decisión individual de exponerse a procrear fuera del marco de referencia del matrimonio, y la falta de la pronta y eficaz persecución penal a los violadores. En fin, son muchas las causas por las cuales existen estas prácticas criminales de asesinato de niños, no es una cuestión de falta de leyes, es una cuestión de falta de ética, de moral y de cultura de vida.

Por último, vale la pena mencionar que al abrir un poco la puerta, como lo hace en su columna la señora Vásquez Araya, al aborto para prevenir el zika, ¿qué impide que ahora se busquen más excusas para terminar con la vida de bebés no-nacidos? La vida de incontables personas está en juego, de niños y niñas con síndrome de down que no nacerán, de niños y niñas con discapacidad que no vendrán a traer esa alegría única que solo ellos pueden traer a sus familias y además, ¿contempla la señora Vásquez Araya las consecuencias físicas, emocionales y espirituales en la vida de las madres que consienten al asesinato de su bebé?

Como cristianos, debemos prepararnos para discutir de mejor manera estos temas.  No podemos dejar que nuestras voces se ahoguen bajo los gritos y la intolerancia de la supuesta “agenda progresista” que atenta contra nuestro futuro y contra la vida.  Recomiendo a continuación algunos libros (en inglés) que pueden ayudar a abrir esta discusión en nuestras familias, grupos en casa e iglesias:

  1. Disability and the Sovereign Goodness of God (John Piper)
  2. Exposing the Dark Work of Abortion (John Piper)
  3. Abortion: A Rational Look at an Emotional Issue (R.C. Sproul)
  4. Encíclica “Evangelium Vitae” (Juan Pablo II) -en español-

Por último, un video de Matt Chandler donde toca de manera directa y contundente el tema:

Quizás, al final de cuentas, la “espina en el ojo” sea que no estamos haciendo lo suficiente para defender a toda costa la vida y como cristianos en Guatemala, nos urge levantarnos de manera más fuerte, agresiva, intencional y estratégica para librar una batalla que de verdad, vale la pena.