¡60 es nota y lo demás es vanidad! La Fábula del Prof. Jaimito


maxresdefaultLa escuela del barrio estaba muy emocionada por el nuevo maestro que contrató para el sexto grado de primaria.  Los padres de familia y los niños se sintieron muy emocionados cuando les anunciaron que el nuevo maestro, quién estaría a cargo de ayudar a los alumnos y alumnas a hacer la transición de la primaria al ciclo básico, sería el Profesor Jaimito.

Por muchos años el Prof. Jaimito había dirigido con mucho éxito la clase de drama de la escuela y lo había hecho muy bien.  Ahora estaba asumiendo un nuevo reto y estaba muy emocionado.  Su carisma, buen humor y creatividad eran las claves bajo las cuales esperaba inspirar a sus alumnos a salir adelante y emocionarse por aprender matemáticas, lenguaje, estudios sociales y educación física.

Esta promoción de la escuela venía de algunos años muy complicados.  Tuvo malos maestros, y además de eso, el entusiasmo personal por aprender de parte de los alumnos había caído.  Muchos alumnos le hacían regalos especiales a los maestros quienes, sin mayor reparo, los aceptaban y con eso les daban una manita con las notas para que ganaran sus clases.

El Profesor Jaimito tenía un gran reto.  Vino enero y el nuevo año escolar inició con mucho entusiasmo.  Con el pasar de los meses, era evidente que esta promoción necesitaba ayuda en muchos sentidos, pero sobre todo, la motivación por aprender de los alumnos y su sentido de responsabilidad, afectaba mucho a la clase y con eso, costaba que se dieran los resultados.  Aún así, había alumnos que destacaban continuamente.  Eran diligentes en el tiempo de clase, prestaban atención, se esforzaban en sus tareas en casa, entregaban todo en tiempo y sus resultados, por ende, eran excelentes.  Estos alumnos estaban muy emocionados de ver su esfuerzo personal rendir frutos muy positivos que les ayudarían, incluso, a obtener becas en las secundarias más prestigiosas de la ciudad.

Al Profesor Jaimito le pareció una excelente idea diseñar un nuevo esquema para ayudar a los alumnos que se estaban quedando atrás.  Se le ocurrió diseñar un nuevo sistema de justicia académica para lograr motivar a los peores alumnos y de esa manera, mejorar el resultado grupa y ganarse el favor de los padres y la comunidad como el mejor maestro.

¿Cómo funcionaría este innovador sistema?  Al Profesor Jaimito se le ocurrió lo siguiente:

  • Si un alumno sacaba entre 90-100 puntos en sus exámenes, este alumno “donaría” 30 puntos al gran “Bolsón de Justicia Académica”.
  • Si un alumno sacaba entre 80-89 puntos, “donaría” 2o puntos.
  • Si un alumno sacaba entre 70-79 puntos, “donaría” 10 puntos.
  • Si un alumno sacaba entre 60-69 puntos, no donaría puntos porque perdería.

Todos estos puntos que se “donaban” al bolsón, el Profesor Jaimito luego los redistribuiría entre los alumnos que sacaban menos de 60 puntos de manera de ayudarlos a subir sus promedios.  La repartición de los puntos dependería completamente del beneplácito del Profesor Jaimito y pronto resultó evidente que los más beneficiados eran los que mejor le caían.

Al poco tiempo, todos los alumnos que sacaban más de 70 puntos en sus clases optaron por esforzarse menos y sacar solo lo suficiente para ganar el curso y evitar donar puntos.  Fue así como en esa aula, de esa escuelita, de ese barrio, de esa ciudad y de ese país que surgió la frase que definió a la promoción de sexto grado de esa escuela por el resto de sus vidas: “¡60 es nota y lo demás es vanidad!”

Nadie destacó. Nadie ganó beca. Nadie fue a la universidad. Todo siguió igual.

 

¿Puede un cristiano hacer una diferencia REAL en una agencia de gobierno? ¡SI!


El ejemplo de Allen Kagina en Uganda nos revela que una comprensión clara del Evangelio realmente transforma e ilumina nuestra vocación que no solo produce resultados eternos, sino que impacta y transforma vidas aquí y ahora.  Un cristiano es fiel en su vocación diaria dónde esté, es técnicamente competente, innovador, valiente y humilde.  Un cristiano fiel en su vocación diaria entiende a la persona humana como Imago Dei y por eso la trata y sirve con dignidad, sean clientes, jefes, subordinados, proveedores, o personas por las que el mundo no daría nada.

Si como Iglesia queremos transformar nuestra nación, debemos centrarnos en el Evangelio de Jesús y sostenidos por la fe y la gracia, aplicar con entusiasmo y fe las técnicas en las que cada uno de nosotros ha sido entrenado para nuestra vocación diaria y servir allí con fidelidad.

4«Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, a los cautivos que él desterró de Jerusalén a Babilonia: 5“Edifiquen casas y hagan planes para quedarse. Planten huertos y coman del fruto que produzcan. 6Cásense y tengan hijos. Luego encuentren esposos y esposas para ellos para que tengan muchos nietos. ¡Multiplíquense! ¡No disminuyan! 7Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad donde los envié al destierro. Pidan al Señor por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes”. (Jeremías 29:4-7, NTV)

#RenunciaYa: Lo que yo pediría


Hemos estado viviendo un mes histórico en Guatemala.  En cuestión de un mes, todo el panorama político y eleccionario cambió, hemos sido testigos del despertar de una renovada consciencia ciudadana, y hemos visto también como el actual gobierno se ha ido desmoronando a costas de un muy mal manejo de la crisis y de querer defender lo indefendible hasta que se les saliera por completo de las manos.

Mañana es la gran protesta a la que se convocó desde el pasado sábado 25 de abril bajó la ya famosa bandera del #RenunciaYa.  Para muchos, los objetivos de la propuesta están claros.  Para mi, no tanto.  No los tengo claros, porque no he visto aún propuestas concretas, que transformen de fondo el sistema bajo el que vivimos y que, dentro de los marcos institucionales, se hagan los cambios necesarios.

No creo que el esfuerzo que se está haciendo sea inútil o vano. Al contrario, ¡es muy necesario! Sin embargo, consideró importante ir buscando llevar a la mesa propuestas que nos permitan, de la mejor forma posible, evitar que estos problemas se repitan y que al mismo tiempo, nos permita a cada uno de nosotros en Guatemala vivir en mayor libertad y con una mejor oportunidad de ver a nuestras vidas y familias florecer.

Entonces, ¿qué propondría yo en esta nueva protesta? ¿Cuál sería mi propuesta? Aquí van algunas ideas, quizás para algunos irreales y quizás para otros sean lo que se debe hacer, o quizás otros estén en total desacuerdo, pero como de proponer ideas y de debatirlas se trata, a continuación, mis propuestas:

1. Reforma Electoral

  • Eliminar la elección de diputados al congreso por lista y movernos hacia la elección nominal de diputados (o esa, elegimos a cada uno por nombre y no en combo).
  • Alternar la elección de diputados y de alcaldes para que sean a mitad del período presidencial y de esa forma, oxigenar estas instituciones tan importantes para el país.  El período lo mantendría siempre de 4 años, pero electos a mitad del período presidencial.
  • Eliminar el nombramiento a dedo de gobernadores departamentales y someter este puesto también a elección popular y dotar de verdadera capacidad de ejecución y toma de decisiones a los gobernadores departamentales en concierto con los diputados que representan el departamento en el congreso y con los alcaldes de cada municipio.
  • Dejar atrás el PARLACEN.  No tiene mayor sentido seguir con esa organización.
  • Revisar con el TSE las reglas del juego para eliminar los incentivos a la campaña anticipada y demás violaciones a la ley electoral.
  • Restringir el número de períodos consecutivos que un diputado y alcalde puede reelegirse para el mismo cargo público.

2. Reforma Sector Justicia

  • Que los períodos de los distintos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Constitucionalidad sean vitalicios y de esa manera, despolitizar el proceso de su elección y garantizar mayor consistencia y estabilidad en el Organismo Judicial.

3. Reforma SAT y Tributaria

  • Eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias a las importaciones y exportaciones y de esa forma, hacernos más competitivos en el mercado global, atraer inversión extranjera para generación de empleos y tener un impacto positivo en los productos y materias primas importadas.
  • Eliminación de impuestos progresivos que castigan la eficiencia, productividad o buen desempeño y abogar por la justicia en que todos paguemos, porcentualmente, por igual. (ISR, impuesto de circulación de vehículos, etc.)
  • Ampliar la base tributaria para que puedan aportar más personas al funcionamiento del gobierno.
  • Reducir y eliminar impuestos innecesarios u onerosos que nos restan competitividad (ISR, impuestos de distribución de combustibles, impuesto de salida de los aereopuertos, etc.) y que impactan directamente en los precios de los productos de consumo.
  • Trabajar por reducir el tamaño del gobierno y eliminar ministerios y dependencias onerosas, poco productivas y que puedan ser focos de corrupción.
  • Eliminar la “tramitocracia” que produce fuertes incentivos para la corrupción al haber muchas personas y pasos involucrados en trámites simples que tienen alta discrecionalidad y poder de decisión y por ende, son tentados a la corrupción.
  • Desde la SAT, simplificar la formalización de empresas para integrarlas al sistema tributario, a las oportunidades del sistema bancario organizado y el acceso a mercados globales.
  • Desde la SAT, fortalecer los derechos de propiedad privada de los guatemaltecos para de esa forma, fortalecer las bases de capital que pueden generar recursos adicionales para inversión.
  • Eliminar impuestos “con dedicatoria” como protección contra ciertas industrias o contra competidores extranjeros y eliminar privilegios fiscales.

Estas son algunas reformas que considero de fondo y que contribuirían a construir una nación de personas más libres y sobre todo también, más responsables de su propio futuro.  Solo cuando tenemos un ambiente de genuina libertad, podemos cultivar la virtud, y una sociedad de personas libres, responsables y virtuosas solo puede ser buena para todos.

Estoy consciente que esto no es todo y que seguro hay cosas que falta agregar o que incluso puedan corregirse, pero debemos empezar por algún lado y empezar a proponer.

Spurgeon y los Peligros de la Prosperidad


downloadSé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. — (Filipenses 4:12, NTV)

Existen muchos que saben “como vivir con poco” que nunca han aprendido “como abundar”.  Cuando llegan al punto más alto de la vida se marean y están listos para caer.  El cristiano tiene más probabilidad de traer desgracia a su profesión de fe en la prosperidad que en la adversidad.  Es muy peligroso ser próspero.  La caldera de la adversidad es una prueba mucho menos severa para el cristiano que en la refinería de la prosperidad.  ¡Oh, cuánta livianez espiritual y descuido de las cosas espirituales han sido traídas a través de las mismas misericordias y provisiones de Dios!  Sin embargo, esto no es un asunto de mera necesidad, porque el apóstol nos dijo que él sabía como vivir en abundancia.  Cuándo él tenía mucho, sabía como usarlo. La abundante gracia le permitió soportar la abundante prosperidad.  Cuándo su vela estaba llena de viento, sabía navegar con seguridad.  Se necesita mucho más que capacidad humana para poder sostener la rebosante copa de gozo mortal con una mano firme, sin embargo Pablo había aprendido a hacerlo porque él mismo declaró: “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío…”.  Es una lección divina el poder saber como estar lleno, porque los Israelitas en algún tiempo lo estuvieron, pero mientras la carne aún estaba en sus bocas, la ira de Dios cayó sobre ellos.  Muchos han pedido misericordias para poder satisfacer la lujuria en sus corazones.  La llenura de pan muchas veces ha implicado llenura de sangre y ha traído consigo despilfarro de espíritu.  Cuando tenemos mucho de las providenciales misericordias de Dios, usualmente sucede que tenemos muy poco de la gracia de Dios y poca gratitud por la provisión recibida.  Nos llenamos y olvidamos a Dios: satisfechos con la tierra, nos contentamos con hacer de lado el cielo.  Créanme que es más difícil el poder saber como vivir estando llenos que como vivir sufriendo hambre – tan desesperada es la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y a olvidar a Dios.  No olvidemos pedir en nuestras oraciones que Dios nos enseñe como “vivir con abundancia”.

“No permitas que los regalos que tu amor nos otorga alejen nuestros corazones de Tí.”

Adaptado y traducido del devocional “Morning and Evening” de Charles Spurgeon, disponible en inglés aquí.

Cuándo la Búsqueda de Trabajo se hace Larga


(Traducción mía de un artículo personalmente muy relevante publicado originalmente en inglés aquí, titulado “When Your Are in Between Jobs” de Luke Murry)

“Transición de empleo.” “Entre trabajos.” “Desempleado.” Sea como sea que lo llamemos, estas temporadas suelen caracterizarse por la duda de nosotros mismos y ansiedad respecto al futuro. Mi prueba con el desempleo no fue nada distinta. Diez meses luego de terminar mi maestría, recibí una oferta de trabajo de parte del empleador que soñé en Washington, D.C. . Estaba muy entusiasmado –llevaba 6 años orando por este empleo, haciendo todo lo posible para presentarme como el mejor candidato posible. Finalmente, aquí estaba. Una oferta de trabajo que podía sostener en mis manos. Sentí que estaba hecho por las próximas décadas.

Fue también un gran alivio para mi entonces novia y yo. Luego de sostener una relación a larga distancia, viviendo en lados opuestos –primero del mundo y luego del país-, estábamos muy ansiosos de poder vivir en la misma ciudad. Con esta oferta de trabajo, sabía que podíamos establecernos en Washington y además, sabía que podía sostener financieramente a mi novia. Al mes de recibir la oferta, obtuve el permiso de su padre y le pedí a mi ahora esposa que se casara conmigo. Fijamos la fecha de la boda dos semanas después de mi graduación. No más “buenas noches” por teléfono. No más despedidas en aeropuertos. Todo estaba agarrando forma. Me sentía confiado que no importa que más pasara en mi vida, sería feliz.

Sin embargo, nunca imagine lo que pasaría después (tal como lo narraré abajo). A pesar de que la temporada que nos tocó vivir fue muy dura, viendo hacia atrás, estoy muy agradecido por ella. Me enseñó varias lecciones, de las cuales comparto a continuación 10.

  1. No te aferres de mano cerrada a tus planes delante de Dios. No dejé de orar luego de recibir la oferta laboral –con todo y sus condiciones-. Mi oración siguió siendo, “Que no sea mi voluntad, sino la Tuya.” Dios respondió a mi oración; solo que no de la manera en que yo esperaba. La oferta de trabajo dependía de que superara una prueba de polígrafo. En la providencia de Dios, el polígrafo registró que mentí, a pesar de que dije siempre la verdad. Así que, en plenos finales de la Universidad, dos semanas antes de graduarme, y un mes antes de casarme, recibí la noticia que la oferta del trabajo de mis sueños oficialmente quedaba sin efecto. Por ´mas doloroso que esto fue, me record que Dios es Dios, y no yo. “Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá.” (Proverbios 19:21, NTV)
  2. Examina tu corazón y sé honesto acerca de tus motivaciones. En este mundo caído, aún nuestros mejores deseos pueden ser manchados por el pecado. ¿Realmente quería glorificar a Dios a través del trabajo de mis sueños? Seguro. Pero también este trabajo traía consigo muchos placeres del mundo: un gran sueldo, una (falsa) promesa de estabilidad de largo plazo, una buena dosis de poder y mucha admiración de personas alrededor del mundo. Mientras que me encantaría pensar que yo únicamente quería glorificar a Dios, es difícil creer que cualquiera de esas tentaciones mundanas no se hayan infiltrado en mi deseo de trabajar en ese empleo soñado. ¡Alabado sea Dios por no dejarme caer en ellas! Si el desempleo nos ayuda a eliminar al menos un ídolo, ¿acaso no vale la pena la prueba?
  3. Eso no significa la causa raíz de tu desempleo sea necesariamente el pecado. Sí, el desempleo puede llegar por causa del pecado (Gálatas 6:7), pero como con cualquier prueba, el pecado no siempre es la causa (leer todo el libro de Job). Cuando atravesamos el desempleo en carne propia, o cuando estamos aconsejando a alguien desempleado, debemos tener cuidado de no asumir que el pecado es la causa de su desempleo.
  4. El trabajo es un don de Dios. Luego de nuestra boda, me mudé de vuelta a California para que mi nueva esposa pudiese terminar su maestría. Como alguien que estaba intentando encontrar trabajo en una agencia de seguridad nacional, dejar Washington era lo último que debía haber hecho. Seguí con la búsqueda de empleo a distancia, teniendo como objetivo aplicar a organizaciones que estuviesen, en principio, en mi área de experiencia. Sin embargo, pronto la falta de respuesta comenzó a acumularse y entonces empecé a buscar trabajo donde fuera. Apliqué para ser mesero, recepcionista de hotel y empleado en una cadena de comida rápida –cualquier cosa que pagara las cuentas. Aún allí, me quedaba corto. O estaba sobre calificado, o no lo suficiente. Fue una experiencia en humildad. No importa qué tan duro intenté, no podía forzar a ningún empleador a decir sí. Tenía 24 años y una maestría, y perdía oportunidades de empleo frente a chicos de secundaria. El Señor proveería en Su tiempo. Mi responsabilidad era permanecer fiel en la búsqueda de empleo y confiar el resto a Dios.
  5. Querer trabajar es algo bueno – desesperarse por la falta de trabajo no lo es. Dios nos creó para trabajar (Génesis 1:27-28 y 2:15). Pablo le recuerda a los tesalonicenses que «Los que no están dispuestos a trabajar que tampoco coman». (2 Tesalonicenses 3:10b, NTV) y a Timoteo le recuerda que si podemos y aún así, nos rehusamos a proveer para nuestra familia, somos peores que los incrédulos (1 Timoteo 5:8). Estaba triste de no poder conseguir trabajo. Eso es normal y hasta bíblico, pero si estamos desesperados por la falta de trabajo, entonces quizás sea una señal de alerta de que estemos buscando nuestra identidad en el trabajo en lugar de Dios. Quizás parezca una contradicción en sí misma, pero aquellos que están luchando por conseguir trabajo pueden ser aquellos más propensos a hacer un ídolo del trabajo. El trabajo es un don de Dios, pero no resolverá todos tus problemas. No es tu salvación. El poder diferenciar entre la tristeza que viene de Dios y aquella que es una desesperanza idólatra es difícil, así que es importante buscar a otros creyentes que nos ayuden a identificar en dónde estamos parados.
  6. Tu identidad es “hijo de Dios”, no es “alguien que trabaja en _____”. Aquellos que conozco que han atravesado la prueba del desempleo también parecen entender mejor que muchos que su empleo no los define. No creo que eso sea coincidencia. La Escritura está llena de ejemplos (Job, Abraham, Daniel, David, etc.) de cuando Dios quita todo para exponer a las personas la realidad de en qué y en quién realmente confían. Principalmente, los cristianos son hijos de Dios (Gálatas 3:26).
  7. Los no-creyentes te están viendo – ¿cuál será tu testimonio? Durante mi desempleo, tanto mi familia como amigos no-creyentes estaban observando cómo manejaba la prueba. ¿Me entregaría a la preocupación o mostraría una férrea confianza en Dios?
  8. La iglesia local es importante. Mi iglesia local fue un lugar en dónde pude encontrar consuelo y esperanza mientras atravesé la prueba del desempleo. No me tildaron como “el desempleado”. En cambio, constantemente era recordado de mi valor eterno a los ojos del Señor soberano y la gran esperanza que tengo en Cristo de que algún día todas estas pruebas llegarían a su fin. ¿Están siendo los desempleados en tu congregación, aún a un nivel subconsciente, vistos como menos valiosos, inteligentes o trabajadores? ¿Está siendo el evangelio predicado cada semana de tal manera que todos recuerden su valor delante del Padre y la esperanza que tenemos en Cristo?
  9. Cuando el señor provee trabajo, aún si este no es el que más nos apasiona, debemos siempre estar agradecidos. Diez meses después de la desaparición del trabajo de mis sueños, Dios me dio trabajo en el área de correo en una agencia gubernamental en Washington. No era mi campo ni tampoco el trabajo de mis sueños, pero al menos era algo. Muchas veces enfatizamos sobre manera lo que hacemos en lugar de cómo o para quién lo hacemos. Sin embargo, la Escritura no podría ser más clara: “23Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. 24Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo;” (Colosenses 3:23-24, NTV) Dios nos llama a ser fieles y trabajar duro, aún si es en un trabajo que no nos gusta.
  10. Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Realmente pensaba que por la manera en que Dios me había hecho, con mis talentos y habilidades, que encajaba perfectamente en el trabajo de mis sueños. Estaba equivocado, pero Dios, a Quién podemos decirle: “13Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.” (Salmo 139:13, NTV) sabía esto de antemano. Siete años después, ahora puedo ver cómo Él estaba dirigiendo mis pasos desde el área de correo a un trabajo en dónde hoy gestiono temas acerca del terrorismo para el Congreso. Encajo mucho mejor aquí que en mi supuesto trabajo de los sueños.

En nuestros días, el desempleo puede ser visto como una gran marca de vergüenza, pero no debe serlo. Como manejemos nosotros mismos nuestro desempleo y la forma en la que aconsejamos a otros que están atravesando el desempleo son dos excelentes oportunidades de glorificar el nombre de Dios.

Luke Murry es anciano en Capitol Hill Baptist Church en Washington, D.C. Está casado y es padre de tres hijos. Actualmente trabaja en temas de política exterior para el Congreso de Estados Unidos.

7 Cosas que la Paz Financiera No Puede Hacer


Re-examinando algunas de nuestras falsas creencias acerca de las finanzas.

Por Caryn Rivadeneira

Caryn Rivadeneira es escritora, conferencista y autora de: Broke: What Financial Desperation Revealed About God’s Abundance (IVP, 2014). Para más información acerca de Caryn, visiten carynrivadeneira.com.

Hace años caí de estar muy bien a estar en la más vil calle de la amargura de la noche a la mañana. Me dirigí a Dios con los puños al aire, con lamentos acerca de todo lo que había perdido y lo que no podía hacer por estar en la quiebra.

Logré salir de esa época obscura pero, recientemente, el Espíritu Santo me record nuevamente acerca de cuánto crédito le doy al dinero.

O sea, todos sabemos las cosas buenas que el dinero hace (paga las cuentas, pone comida en la mesa, nos viste, reduce el estrés marital y nos compra aquellos gustitos a los que les tenemos puesto el ojo).

Pero mi lista –una lista nacida del quebrantamiento y lamento- es una lista de cosas que el dinero no hace, no puede y jamás podrá hacer.

Esta lista me ha recalibrado, me ha recordado de soy quien soy, en riqueza y en pobreza, que mi vida es buena, llena y rica, tenga o no dinero.

Mi lista ha ido creciendo. Algunos ítems de mi lista son obvios: el dinero no puede comprarme el amor, o la felicidad. Algunas entradas tienen algo de resentimiento: el dinero no me hará sexy, chistoso, bondadoso o alguien agradable a otras personas. Pero aquellos ítems que comparto aquí son mis favoritos, son aquellas ideas a las que regreso una y otra vez.

1. El Dinero No Trae Paz

Por supuesto, esta afirmación va totalmente en contra de lo que normalmente conocemos como “paz mental”. Es una idea bastante común el pensar que mientras más dinero tengas, mayor será tu paz. Por supuesto, esto tiene su contraparte: mientras menos dinero tengas, menor será tu paz.

Cualquier tipo de paz que esté construida sobre algo que no permanece para siempre, no puede ser verdadera paz. El tratar de aferrarse al dinero nos lleva únicamente a la paranoia. En donde existe la paranoia, existe la desesperación por el control, y allí no hay paz. El dinero no puede resolver esto.

2. El Dinero No Da Control

Seguro, el dinero puede asustar a algunas personas lo suficiente para que permanezcan en silencio y permite controlar algunas situaciones en el corto plazo. Pero, ¿es posible lograr esto con aquellas cosas que verdaderamente importan? ¿Es posible controlar con dinero el último resultado de cualquier situación? No. Así que, mientras el dinero puede comprar las elecciones o algún grado de influencia, y quizás puede conseguirnos la mejor mesa en un restaurant sobornando al anfitrión, el dinero no nos hace invencibles. El dinero no hace que el tiempo pase más despacio ni nos permite regresar al pasado. No puede regresarnos a nuestros seres queridos, ni traernos verdadero amor.

3. El Dinero No Te Hace Sabio

Con frecuencia, creemos que el dinero nos da alguna especie de visión especial acerca de cómo funciona el mundo. El dinero nos puede pagar la educación, libros y experiencias que mejoran nuestro conocimiento. Y sí, muchas personas sabias han ganado (o heredado) muchísimo dinero. Pero si hacemos una revisión rápida de cualquier sitio web de farándula, lo que vamos a ver es a personas con mucho dinero actuando de maneras tremendamente tontas.

Para corroborar esto, solo basta con verme al espejo. Parte de mi desesperación financiera resultó de decisiones necias tomadas mientras estábamos llenos de dinero, pensando que nunca dejaría de darnos huevos de oro la famosa gallina.

El dinero no nos hace más sabios. Pero definitivamente, sí puede hacernos muy necios.

4. El Dinero No Nos Hace Más Admirables

Pensamos que admiramos a las personas ricas, pero en realidad, admiramos su dinero –o supuesto dinero- o sus carros, casas, joyas y ropa que pueden comprar con su dinero.

A veces, por supuesto, admiramos a personas que han logrado hacer dinero en formas admirables o que dan grandes cantidades de dinero. Pero al final, esa es una admiración de una ética de trabajo, capacidad innovadora o de generosidad –cosas que el dinero no compra, pero que sin embargo, están disponibles sin costo para todos y cada uno de nosotros.

5. El Dinero No Nos Hace Interesantes

El dinero puede llevarnos a lugares interesantes y comprarnos cosas interesantes. Sin embargo, no puede comprarnos el ser interesantes –en ser alguien que tiene algo qué decir, con fuertes convicciones, con pensamiento profundo, capacidad de escuchar y que vive a plenitud. Una persona interesante aprende, escucha, se atreve, sueña, discute, enfrenta, siente y tiene los ojos abiertos a las maravillas que hay en el mundo.

Nuevamente, todo esto, es gratis.

6. El Dinero No Nos Hace Mejores Personas

Creemos que “mejorarnos” implica ganar más dinero para poder salir de algún lugar o situación. Podemos tener “mejores” trabajos, comprar mejores cosas, vivir en mejores ciudades o ir a mejores centros educativos.

Pero, por supuesto, el dinero no mejora a nadie. Tampoco nos hace mejores que nadie. Cualquier cosa que nos aqueje mientras no tenemos dinero, nos aquejará cuando lo tengamos. (A menos, por supuesto, que lo que nos aqueje sea la incapacidad de pagar las cuentas, allí si, el dinero ayuda.) En última instancia, cualquier cosa que nos haga especiales o dotados en algo, ya era algo que teníamos desde siempre.

7. El Dinero No Nos Hace Ser Más “Bendecidos”

Todos hemos sido bendecidos, solamente que quizás no de las maneras en las que usualmente esperamos. Con certeza, no hemos sido bendecidos de la manera en que vemos “#bendecido” escrito por todos lados y por cualquier cosa en las redes sociales, generalmente en referencia a fotos de carros nuevos, viajes extravagantes o casas en la playa.

A pesar de que el Antiguo Testamento a veces equipara la riqueza material con bendición, Jesús le da la vuelta a esto. No son los ricos los bendecidos, sino los pobres en espíritu. No son los fuertes y poderosos, sino los humildes. Somos realmente bendecidos cuando podemos vivir con perseverancia la presencia de Cristo en nosotros y no cuando estamos disfrutando de lo mejor que la vida tiene que ofrecer.

De acuerdo a Google, la palabra “bless” –“bendición” en inglés- se deriva del antiguo vocablo inglés “blēdsian”, que se cree significa “marcar o consagrar con sangre.” Ahora, quizás algunos argumenten que su #bendecido viaje, carro o crucero caribeño sea el resultado de sangre, sudor y lágrimas, y bien puede ser que así sea.

Si embargo, las bendiciones reales se consagran –se apartan- a través de nuestra propia transformación a través del sufrimiento, la prueba o algún tipo de quebrantamiento que nos lleva directo al Reino de Dios, el cual es gratis y está abierto a todos nosotros, tengamos o no tengamos mucho dinero. Este es el Reino que nos rodea ahora y en el que participaremos por la eternidad si aceptamos la bendición de la gracia. Sin costo alguno.
Traducido del artículo “7 Things Money Can’t Do”, disponible aquí: http://www.relevantmagazine.com/life/7-things-money-can%E2%80%99t-do#emYpJ5pwXApwqxyp.99

Imago Dei, Buenos Negocios y Libertad


A través de los distintos noticieros y las impactantes imágenes que se han difundido por internet, hemos sido testigos del crudo invierno que azota al sur de Estados Unidos.  Las imágenes de las grandes nevadas y el impacto que esto ha tenido en la vida diaria de las personas que viven en esas regiones son espeluznantes.  Se han cerrado escuelas, algunas iglesias se han visto obligadas a cancelar servicios e incluso, muchas personas han quedado varadas en plena carretera ante la imposibilidad de poder moverse a causa de la nieve y el hielo.

Ante esta situación, ayer tuve la oportunidad de leer una nota periodística acerca de lo que un restaurante de la cadena y franquicia Chick-Fil-A hizo en Alabama.  La nota original, pueden consultarla aquí.

La nota resalta como el dueño de este restaurante y sus empleados (cada restaurante de Chick-Fil-A es propiedad de un tercero y operado independientemente, de acuerdo a los lineamientos de la franquicia), salieron a la tormenta de nieve a REGALAR (sí, REGALAR) comida preparada por ellos a cientos de conductores que se quedaron varados en la carretera -algunos por más de 7 horas sin haber comido o bebido nada- debido a la tormenta de nieve.  Los empleados y el dueño del restaurante salieron a la tormenta, a pararse en ambas vías de la carretera a regalar la comida y se rehusaron a aceptar un solo centavo por ellos.  Incluso, si alguien llegaba al restaurante, se les permitía a las personas dormir y descansar en los sillones disponibles.

¿Por qué hacer esto? ¿Qué mueve a un equipo de trabajo y a su líder a arriesgar sus vidas -sin considerar el costo- para regalar comida y atender a personas que estaban al menos 3 kilómetros de distancia de donde estaban ubicados ellos?

La respuesta de la gerente del restaurante, Audrey Pitts, lo explica todo: “Esta compañía está fundamentada sobre el cuidar a las personas Y amar a las personas antes de preocuparse por el dinero o las utilidades.”

El restaurante actuó de manera consistente con sus valores corporativos que están fundamentados en algo mucho más profundo que el último libro de liderazgo en el mercado.  Va mucho más allá de una receta de alguna superficial conferencia motivacional.  La motivación para actuar de esta manera nace de una plena convicción de la centralidad e importancia de la persona humana y su dignidad como fundamento de toda acción -empresarial, social, eclesial, política, etc..  Esta convicción se desprende de la hermosa doctrina bíblica del “IMAGO DEI”, la doctrina que de acuerdo a Génesis 1:27 establece que cada uno de nosotros fue creado a imagen y semejanza de Dios y por ende, se nos fue dada una dignidad que está por encima de cualquier consideración materialista, utilitaria o de conveniencia.

Poner a la persona humana y su dignidad como centro de nuestra actividad empresarial trae siempre buenos resultados.  Es a la persona a la que servimos, para quien producimos, a quien atendemos y es siempre una persona la que toma la decisión de comprarnos, de visitar nuestro negocio y de considerarnos como proveedor de alguna necesidad o deseo que tenga.  Al hacerlo bien, al dar la milla extra en esa vocación de servicio, al poner a las personas antes que el dinero, vemos hecho realidad aquello que Jesús nos habló en Mateo 25:35-40. Estaremos, en última instancia, sirviéndolo a Él.  Esto sólo podemos hacerlo cuándo somos libres para hacerlo, cuándo como empresarios y empleados estamos facultados con la libertad de tomar decisiones que ven hacia el largo plazo, que están orientadas al bien común y que trascienden la presión de corto plazo por las utilidades -que no dejan de ser importantes y son las que financian este tipo de iniciativas-.   ¡Qué manera más grande de vivir el llamado de Dios en Jeremías 29:5-7!

La presión por la falsa “responsabilidad social empresarial” o la insistencia en la necesidad de que el Estado redistribuya la riqueza en aras de un falso ideal de justicia, lo único que hacen es ahogar ese espíritu voluntario y libre -y por ende, virtuoso- de solidaridad y amor al prójimo.

¡Gran lección para aprender!

Liderando con Amor (Book Review)


Tenía mucho tiempo de no leer un libro completo en un día.  Quizás tenga mucho tiempo en mis manos, o quizás el libro era así de agradable de leer.  Creo que es una combinación de los dos y honestamente me sorprendí lo rápido que avanza la lectura de este libro.  Tenía muchísimo tiempo de no leer a Ken Blanchard, y por cuestiones de una serie de conferencias que tendré la oportunidad de dar en las próximas semanas, fui a buscar lectura fresca y decidí comprar este libro, “Liderando con Amor” (en inglés, “Lead with Luv“) que escribió Blanchard en colaboración con Colleen Barret, Presidente Emérita de Southwest Airlines.

Después de leer muchísimos libros de temas teológicos, de economía y algunas novelas, fue (aunque me cueste admitirlo) refrescante volver a leer un libro de gerencia.  El cambio de temática fue bueno, y me ayudó a aterrizar de manera muy tangible algunas ideas que había estado explorando en los libros “Stewardship: Choosing Service over Self-Interest” de Peter Block y “The Fifth Discipline: The Art & Practice of the Learning Organization” de Peter Senge, dos libros que tratan con las ideas del Liderazgo Basado en Servicio desde una perspectiva más macro y filosófica.

El libro trata, en esencia, de la puesta en acción de la filosofía del Liderazgo Basado en Servicio a través del testimonio de Barret.  Está escrito a manera de entrevista y conversación, así que eso ayuda en la fluidez de la lectura y lo hace más humano.  A ratos el libro abusa de las múltiples referencias a los otros libros de Blanchard (una especie de “product placement“) y la traducción al español se siente un poco forzada a veces, pero a pesar de eso, la lectura es fluida.

Los conceptos del liderazgo basado en servicio son conceptos que debemos considerar de manera profunda y urgente en Latinoamérica.  El paradigma de liderazgo basado en el control, la intimidación, la posición y el abuso de poder ha cobrado demasiadas víctimas en nuestras familias, empresas, iglesias y naciones.  El autoritarismo con el que estamos acostumbrados a mandar (no a liderar) tiene mucha responsabilidad sobre nuestro retraso cultural, social y económico.  El libro plantea una manera distinta de ver las cosas.  El líder sirve antes de dirigir y su meta principal no es su propio engrandecimiento, sino la búsqueda del éxito, prosperidad y florecimiento de las personas que han sido puestas bajo su liderazgo.  De esa cuenta, los resultados extraordinarios se vuelven posibles a través de facultar a las personas que están más cerca de cada situación, problema y oportunidad a tomar decisiones, ser reconocidos por sus éxitos e incluso, a ser más flexibles con las políticas y procedimientos (siempre dentro de los marcos éticos y legales correspondientes), con el único objetivo de servir y servir bien a sus clientes (internos -fundamentalmente- y externos).

Al definir el liderazgo basado en servicio como “amor en acción”, el libro asume una idea que como cristianos debemos aprender, recalcar, vivir y enseñar, que es el del valor y dignidad de la persona humana en tanto persona -extraído esto de la hermosa doctrina del “Imago Dei“-.  Sin un cambio profundo en la mente y el corazón acerca de nuestra concepción de la persona humana, de una visión materialista, consumista y utilitarista, a una fundamentada en la dignidad y valor de la misma por el hecho de ser un ser creado a imagen y semejanza de Dios, las ideas del libro de Blanchard y Barret no tienen sentido alguno.

Jesús lo dijo claramente:

12Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. 13No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos. (Juan 15:13, NTV)

25Jesús les dijo: «En este mundo, los reyes y los grandes hombres tratan a su pueblo con prepotencia; sin embargo, son llamados “amigos del pueblo”. 26Pero entre ustedes será diferente. El más importante de ustedes deberá tomar el puesto más bajo, y el líder debe ser como un sirviente. 27¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues yo estoy entre ustedes como uno que sirve. (Lucas 22:25-27, NTV)

Recomiendo muchísimo la lectura de este libro.  Es un libro que debemos leer para nosotros mismos y vivirlo nosotros mismos, no es un libro de aquellos de “se lo digo a Pedro para que lo oiga Juan”.  Retémonos a nosotros mismos y en oración, busquemos la gracia del Espíritu Santo para verdaderamente liderar con amor.

Les dejo un par de videos de Ken Blanchard y Colleen Barrett para que conozcan más a los autores:

Cada Persona Importa y Vale


Recientemente leí un tweet de un líder cristiano que me paró los pelos.  El tweet dice lo siguiente: “Sólo las personas talentosas (no sólo las personas) constituyen la verdadera ventaja competitiva de una organización” . El contexto del tweet, intuyo por el “timeline” de la personas, es el Human Capital Forum 2013, una de esas reuniones en dónde un grupo de “gurús” viene a decirle a muchos gerentes y ejecutivos medios que aspiran a la “grandeza” todo lo mal que están haciendo a cambio de algunas frases motivacionales twitteables que poco o nada pueden hacer para rescatar una organización o decadente cultura gerencial…..me estoy yendo por la tangente.

Regresando al tweet en cuestión, es de miedo y verdaderamente preocupante que como cristianos, regurgitemos cualquier basura que nos trae algún extranjero y lo tiremos al ciber espacio como si fuese una verdad absoluta sin tan siquiera reparar en las implicaciones de forma y fondo que una frase como estas dice a la luz del Evangelio -que es nuestra norma final y absoluta de fe y vida-.  Frases como estas reflejan una antropología casi Randiana en la que asignamos valor a una persona únicamente en función de lo que hace y no en función de quién es.  Las personas se vuelven activos con una vida útil y de esa cuenta, son también descartables cuándo cumplen su función o sus talentos ya no son más una fuente de “ventaja competitiva”.  Ayn Rand lo expone en esta entrevista:

Dentro de las doctrinas más importantes del cristianismo bíblico, histórico y ortodoxo, está la doctrina del Imago Dei.  Esta doctrina está anclada en Génesis 1:26-31 y Génesis 2:7-8.  Luego está soportada con el establecimiento del matrimonio y familia humana en Génesis 2:18-25.  La doctrina del Imago Dei nos revela algo importantísimo acerca de la persona humana: su posición única de valor y dignidad como criatura de Dios, hecha a Su imagen y semejanza.

Este valor y dignidad es propio de cada persona por la mera condición de ser persona y no en función de un set de talentos, dones o habilidades que cada persona tenga.  Eso nos mueve por fuera de la dimensión de definirnos por lo que hacemos y empezar a definirnos, apreciarnos y valorarnos por quienes somos. Read More

Una Declaración sobre la Enseñanza de la Prosperidad


(Traducción mía del artículo: “A Statement on Prosperity Teaching” disponible en inglés aquí.)

Del Grupo de Trabajo Teológico de Lausana, capítulo de África luego de las consultas en Akropong, Ghana, 8-9 de septiembre, 2008 y 1-4 septiembre 2009

Nota: Esta declaración, ofrecida como una discusión para continua reflexión (teológica, ética, pastoral, misiológica, socio-política y económica) acerca del fenómeno del surgimiento de la enseñanza de la prosperidad a nivel mundial y en África en particular.  Los puntos discutidos a continuación son el resumen de muchos puntos hechos durante la discusión de tres ensayos presentados en la consulta de octubre 2008 y de otros diez ensayos presentados en la consulta de septiembre 2009.

Nosotros definimos el evangelio de la prosperidad como la enseñanza de que los creyentes tienen derecho a las bendiciones de la salud y la riqueza y de que pueden obtener estas bendiciones a través de confesiones de fe positivas y la “siempre de semillas” a través del pago fiel de diezmos y ofrendas.  Nosotros reconocemos que la enseñanza de la prosperidad es un fenómeno que atraviesa todas las denominaciones.  La enseñanza de la prosperidad la podemos encontrar a distintos niveles en iglesias de denominaciones protestantes tradicionales, pentecostales y carismáticas.  En esta declaración tratamos con el fenómeno de la enseñanza de la prosperidad y no contra alguna denominación o tradición.

Además, reconocemos que existen dimensiones de la enseñanza de la prosperidad que tienen sus raíces en la Biblia, y afirmamos esos elementos más adelante como verdad.  No queremos ser exclusivamente negativos, y reconocemos las impactantes realidades sociales dentro de las cuales esta enseñanza florece y la medida de esperanza que le da a gente desesperada.  Sin embargo, mientras reconocemos esos aspectos positivos, es nuestra visión general de que las enseñanzas de quienes más vigorosamente promueven el “evangelio de la prosperidad” son falsas y distorsionan gravemente la Biblia, que su práctica es muchas veces anti-ética y poco parecida a Cristo, y que el impacto en muchas iglesias es pastoralmente desastroso, espiritualmente insano, y no sólo no ofrece una esperanza duradera, sino puede alejar a la gente del mensaje y los medios para la salvación eterna.  En tales dimensiones, únicamente podemos describir esta enseñanza como un falso evangelio.

Hacemos un llamado para mayor reflexión sobre estos temas dentro de la Iglesia cristiana y le solicitamos al movimiento de Lausana declare enfáticamente su rechazo a los excesos de la enseñanza de la prosperidad como incompatibles con el cristianismo bíblico evangélico. Read More