Podemos Lamentar


praiseoflament-468x372Nadie nos prometió un camino fácil.  Eventos como la balacera en el Hospital Roosevelt perpetrada para liberar a un criminal y que costó la vida de 7 personas y puso en riesgo a incontables más, llena nuestros corazones de frustración, indignación, rabia e impotencia.  Son sentimientos propios, humanos y necesarios ante la impotencia de no encontrar soluciones de fondo y de alcance largo y ancho para los problemas que nos aquejan a diario.

El cristianismo evangélico que se respira en Guatemala, ha sido muy influido por las corrientes de la falsa teología de la prosperidad y por la corriente filosófica del “nuevo pensamiento“.   Adicional a esto, hemos caído en graves errores teológicos al abrazar como válidas las propuestas que –solapadas en historias bonitas– autores como Paul Young (“La Cabaña”) nos hacen acerca de la naturaleza y el carácter de Dios que nos alejan de la verdad bíblica, histórica y ortodoxa.

El resultado de toda esta influencia ha dejado a la iglesia evangélica sin respuestas al problema del mal y el sufrimiento.  Sin un marco de referencia sólido, profundo y consistente con la Escritura, es muy difícil traer consuelo, restauración y esperanza a situaciones que como lo que sucedió ayer en el Hospital Roosevelt no tienen -y quizás no necesitan porque sería peor saber por qué– una explicación satisfactoria.  El papel redentor del sufrimiento no hace sentido en un evangelicalismo sustentado sobre “El Lado Positivo del Fracaso” y “Su Mejor Vida Ahora“.

Adicional a esto, el contexto mediático en el que vivimos, constantemente bombardeados de la última información -verdadera y/o falsa- a través de las redes sociales y distintos medios digitales profesionales y amateurs, termina entumeciéndonos al mismo tiempo que llena nuestros corazones de enojo.  En su libro Compasión” -originalmente publicado en 1982-, Henri Nouwen, Donald McNeill y Douglas Morrison nos llaman a la reflexión:

“La pregunta es, será que estas altamente sofisticadas formas de comunicación y este aumento en la cantidad de información nos llevan a una solidaridad y compasión más profundas? Es muy cuestionable.

¿Podemos realmente una respuesta compasiva de los millones de individuos que leen los periódicos durante el desayuno, escuchan la radio camino al trabajo, y que ven televisión luego de regresar a casa cansados de su trabajo en oficinas o fábricas? Podemos razonablemente esperar compasión de los muchos individuos aislados que están siendo constantemente recordados en la privacidad de sus hogares o vehículos de lo vasto del sufrimiento humano?

Parece asumirse de manera general que es bueno que las personas sean expuestas al dolor y sufrimiento del mundo.

/…/

Podríamos preguntarnos, sin embargo, si la comunicación masiva dirigida a millones de personas que se experimentan a sí mismas como pequeñas, insignificantes e impotentes, realmente no hace más daño que bien.  Cuando no hay una comunidad que pueda mediar entre las necesidades mundiales y las respuestas individuales, la carga del mundo solo puede ser una carga trituradora.  Cuando los dolores del mundo son presentados a personas que ya están abrumadas por los problemas en su pequeño círculo de familia o amigos, ¿cómo podemos esperar una respuesta creativa? Lo que podemos esperar es lo opuesto a la compasión: entumecimiento y enojo.

La exposición masiva a la miseria humana nos lleva frecuentemente al entumecimiento psicológico.  Nuestras mentes no pueden tolerar el constante recordatorio de cosas que interfieren con lo que estamos haciendo en el momento. /…/ Si dejamos que el contenido completo de los noticieros entre hacia lo más profundo de nosotros, estaríamos tan abrumados por lo absurdo de la existencia que nos paralizaríamos.

/…/

La exposición a la miseria humana en una escala masiva puede llevarnos más allá del entumecimiento psicológico hacia la hostilidad.  Esto puede parecer extraño, pero cuando mientras más de cerca vemos la respuesta humana a información perturbadora, nos damos cuenta que la confrontación con el dolor humano tiende a generar enojo en lugar de preocupación por los que sufren, irritación en lugar de simpatía e incluso furia en lugar de compasión.  El sufrimiento humano, que nos llega de una manera y en una escala que hace casi imposible el poder identificarnos con él, evoca con frecuencia sentimientos negativos muy fuertes. /…/ Cuando ya no somos capaces de reconocer a quienes sufren como seres humanos, su dolor evoca en nosotros más disgusto y enojo que compasión.

/…/

La pregunta es, entonces, ¿cómo podemos ver el sufrimiento en el mundo y ser movidos a compasión de la manera en que Jesús fue movido cuando vio a la multitud sin qué comer (Mateo 14:14)? Esta pregunta se ha vuelto muy urgente en un tiempo donde vemos demasiado y somos movidos muy poco.

 

Gracias a Dios, en Su infinita sabiduría, bondad y misericordia, no se nos ha dejado solos ni vacíos.  En medio del error e incoherencia teológica y su praxis, podemos confiar en lo que Jesús nos prometió: El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás.” (Mateo 24:35, NTV)  Es en ese contexto que hoy, para nosotros los cristianos guatemaltecos, es importantísimo rescatar un cuerpo importante del texto bíblico y una práctica que se nos ha legado a través de la Palabra que necesitamos pero hemos olvidado: el lamento.

En Su Palabra, Dios nos dejó libros como Lamentaciones, y los profetas menores (Miqueas, Habacuc, Amós, Joel, Abdías, Nahúm, Sofonías, Hageo, Zacarías, Oseas y Malaquías) y los 14 Salmos de Imprecatorios y de Lamento (6, 32, 35, 38, 51, 69, 83, 88, 102, 109, 130, 137, 140 y 143) a través de los cuales podemos dar voz a nuestra indignación, frustración, tristeza, congoja y despesperanza de manera abierta, franca y sin rodeos delante de un Dios que escucha, que nos acompaña a tal punto de caminar con nosotros el valle de sombra de muerte (Salmo 23) y aún más allá de eso, hacerse uno de nosotros (Juan 1).

Esta es la esperanza…¡PODEMOS LAMENTARNOS CON LIBERTAD Y HONESTIDAD DELANTE DE DIOS! Es bueno, es sano, es NECESARIO.  El lamento delante de Dios es quizás la expresión más profunda y humilde de fe que, paradójicamente, nos permitirá ver con renovadas fuerzas y esperanza, el futuro.

En su libro “The Political Disciple“, el Dr. Vincent Bacote nos llama a la reflexión:

“…la frustración común acerca de la lentitud del cambio nos revela una verdad teológica importante: los ecos de la caída están alrededor nuestro y de manera rutinaria sabotean nuestras mejores intenciones, ya sean personales, públicas o políticas.  /…/ Y hemos de ser claros de que el pecado tiene implicaciones más allá de las personales; tiene manifestaciones estructurales que dejan el mal allí o lo reintroducen nuevamente a la vida pública.

/…/ debemos encarar la dura realidad de que no podemos manejar fácilmente la dirección de la sociedad (aún si llegamos a tener mucho poder), y que no podemos siempre discernir cuál es el mejor camino para una buena sociedad.”

/…/

“Propongo la práctica del lamento para encarar la frustraciones naturales a la práctica de la vida pública porque esta es una forma en que los cristianos pueden agresivamente decir la verdad acerca del dolor en el corazón que el mundo nos causa.”

Reflexionemos sobre estos textos:

Mi vida está llena de dificultades,
y la muerte se acerca.
Estoy como muerto,
como un hombre vigoroso al que no le quedan fuerzas.
Me han dejado entre los muertos,
y estoy tendido como un cadáver en la tumba.
Soy olvidado,
estoy separado de tu cuidado.” (Salmo 88:3-5, NTV)
“Lloré hasta que no tuve más lágrimas;
mi corazón está destrozado.
Mi espíritu se derrama de angustia
al ver la situación desesperada de mi pueblo.
Los niños y los bebés
desfallecen y mueren en las calles.
 
Claman a sus madres:
«¡Necesitamos comida y bebida!».
Sus vidas se extinguen en las calles
como la de un guerrero herido en la batalla;
intentan respirar para mantenerse vivos
mientras desfallecen en los brazos de sus madres.” (Lamentaciones 2:11-12, NTV)
¿Sabíamos que podíamos hablarle a Dios de esa forma? Y es justo en ese punto, cuando podemos encontrarnos con Dios de una forma que nunca antes habríamos podido imaginar:
“Recordar mi sufrimiento y no tener hogar
es tan amargo que no encuentro palabras.
Siempre tengo presente este terrible tiempo
mientras me lamento por mi pérdida.
No obstante, aún me atrevo a tener esperanza
cuando recuerdo lo siguiente:
 
¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!
Sus misericordias jamás terminan.
Grande es su fidelidad;
sus misericordias son nuevas cada mañana.
Me digo: «El Señor es mi herencia,
por lo tanto, ¡esperaré en él!».
 
El Señor es bueno con los que dependen de él,
con aquellos que lo buscan.
Por eso es bueno esperar en silencio
la salvación que proviene del Señor.
Y es bueno que todos se sometan desde temprana edad
al yugo de su disciplina:
 
que se queden solos en silencio
bajo las exigencias del Señor.
Que se postren rostro en tierra
pues quizá por fin haya esperanza.
Que vuelvan la otra mejilla a aquellos que los golpean
y que acepten los insultos de sus enemigos.
 
Pues el Señor no abandona
a nadie para siempre.
Aunque trae dolor, también muestra compasión
debido a la grandeza de su amor inagotable.
Pues él no se complace en herir a la gente
o en causarles dolor.” (Lamentaciones 3:19-33, NTV)
“Pero sigo orando a ti, Señor,
con la esperanza de que esta vez me muestres tu favor.
En tu amor inagotable, oh Dios,
responde a mi oración con tu salvación segura.
Rescátame del lodo,
¡no dejes que me hunda aún más!
Sálvame de aquellos que me odian
y sácame de estas aguas profundas.
No permitas que el torrente me cubra,
ni que las aguas profundas me traguen,
ni que el foso de la muerte me devore.
 
Contesta a mis oraciones, oh Señor,
pues tu amor inagotable es maravilloso;
cuida de mí,
pues tu misericordia es muy abundante.
No te escondas de tu siervo;
contéstame rápido, ¡porque estoy en graves dificultades!
Ven y rescátame,
líbrame de mis enemigos.” (Salmo 69:13-18, NTV)
Estoy consciente de que estas propuestas no satisfarán a muchos -sepan que cuando se cansen y el enojo y la frustración los quieran hacer desistir, siempre en la Palabra de Dios habrá agua viva nueva y fresca lista para ustedes-.  Hay decisiones concretas que deben tomarse y soluciones puntuales que debemos encontrar a los problemas que quedaron evidenciados.  Sin embargo, necesitamos urgentemente el tiempo de parar, lamentarnos, llorar y al contemplar a Aquel que sufrió hasta el extremo de la muerte por nosotros, podamos con renovadas fuerzas y esperanza, levantarnos mañana y dar un paso más hacia adelante…aunque cueste, aunque duela….porque valdrá la pena.

La Iglesia y los Políticos


lightstock_240487_medium_tgc(Este artículo lo escribí originalmente para Revista Actitud, y está disponible aquí)

La coyuntura actual de Guatemala, especialmente después del famoso abril de 2015, ha sacado a la luz varios casos de relativo alto perfil en donde se ve lo complejo y desafiante que es para las iglesias administrar su relación con miembros de la congregación que ocupan cargos públicos, especialmente cargos de alto perfil y/o visibilidad.

Existe la tentación, natural en todo ser humano y organización conformada por seres humanos, de dejarnos seducir por el poder, especialmente el poder político o que genera “influencia” sobre otros.  En sociedades presidencialistas o casi estatistas como la nuestra, se idolatra casi todo lo que tiene que ver con el gobierno.  No es de extrañarnos entonces que esto genere problemas en mantener relaciones sanas con miembros de la iglesia que luego de una elección y casi de la noche a la mañana, pasan de ser “simples mortales” a líderes poderosos e influyentes.

La tentación de incorporar a estas personas al “círculo íntimo” del pastor, cederles espacio en el púlpito e incluso, participar en la toma de decisiones que impactan a todos los miembros de la congregación, es sumamente fuerte.  También existe la fuerte tentación de usar la influencia y/o “autoridad espiritual” sobre estos miembros para obtener privilegios, favores o concesiones especiales para “avanzar el ministerio”.

Ante estas tentaciones, ¿cómo debe una iglesia y su equipo de liderazgo proceder a manejar la relación con miembros que ahora ostentan importantes cargos públicos?

El camino es a través de la sana doctrina, la prudencia y el sentido común:

  1. El Evangelio bíblico comienza por recordarnos la soberanía de Dios sobre todas las cosas, la historia, las circunstancias y las personas. Partir desde la soberanía de Dios coloca toda otra esfera de poder –político, económico, eclesiástico, etc- en subordinación a la autoridad de Dios.  Esto nivela la cancha para todos los creyentes.
  2. Adicional a eso, el Evangelio nos recuerda que todos somos pecadores y que ante las tentaciones del poder, todos estamos sujetos a ceder. Esto debe movernos hacia la humildad y hacia la constante búsqueda de Dios y Su gracia y misericordia para ser guardados de la tentación y para recibir perdón y ser restaurados cuando pecamos.  Ni la posición política ni el privilegio de servir a la Iglesia desde un púlpito nos hace más santos.  Todos necesitamos la gracia de Dios en Jesús.
  3. En la Escritura también vemos la clara distinción que se hace en los roles y funciones de la Iglesia y el poder civil. Estamos llamados al respeto de ambas esferas, a la cooperación y a la concordia, pero nunca a cooptar ninguna esfera con la otra.
  4. Estamos también llamados a reconocer, dignificar y valorar el llamado y vocación que algunas personas dentro de nuestras congregaciones tienen al servicio público. El trabajo gubernamental es necesario y cumple funciones importantes que Dios permite sean usadas para el beneficio de miles e incluso millones de personas.  No debemos ni sobre-dimensionar su importancia, ni verlo siempre con desdén o sospecha.  Nuestros hermanos y hermanas en el servicio público necesitan nuestras oraciones, amistad y apoyo.

Una relación sana, humilde y sobre todo, bíblica con cada miembro de la iglesia es la mejor prevención contra las tentaciones del abuso de poder, de la idolatría y de entrar en conflictos de interés que arriesguen la reputación de una iglesia, sus líderes y sobre todo, que traigan afrenta al nombre del Señor.  No es fácil, pero es necesario.  Nuestras iglesias no pueden ni deben ser co-optadas por intereses políticos para avanzar agendas particulares aprovechándose de la influencia que tienen los pastores y líderes sobre las personas.  Las iglesias tampoco deben ni pueden buscar privilegios especiales de sus miembros en cargos públicos para obtener cualquier tipo de ventaja, privilegio, permiso de construcción, etc., a través del tráfico de influencias que, como ya sabemos todos ahora, es un grave delito.

En gran medida, el rescate de la credibilidad de la Iglesia y sobre todo, la posibilidad de servir, discipular y ministrar bien a los miembros de las congregaciones que han sido colocados por Dios en esas posiciones, depende mucho de las decisiones intencionales que tomemos para definir la manera de administrar estas relaciones para la gloria de Dios y el gozo y beneficio de las personas y sus familias.

Nuestros políticos necesitan a Jesús, necesitan el Evangelio y necesitan iglesias donde congregarse en paz con sus familias.  Nuestras iglesias deben prepararse para ello y servirles bien a ellos y a cada persona que asiste.

Iglesia y Transparencia


transparencia(Este artículo originalmente lo escribí para Revista Actitud y está disponible aquí.)

Uno de los temas más importantes que como guatemaltecos exigimos de nuestras instituciones es la transparencia.  La crisis que ha afectado a nuestro gobierno ha tenido como causa raíz la falta de claridad en la gestión de los recursos públicos que provienen de los impuestos que la gran mayoría de nosotros paga.

La falta de transparencia provee el caldo de cultivo perfecto para la malversación de fondos, el enriquecimiento ilícito y la conformación de alianzas obscuras que lejos de beneficiar al país o a las personas más necesitadas, benefician únicamente a los actores principales de estas transacciones…tanto en el sector público como el privado.

La iglesia evangélica en Guatemala no es ajena a este flagelo.  Al menos dos casos de notoriedad mediática en los que se ha señalado a personas influyentes en círculos evangélicos, tienen que ver con temas de transparencia en la gestión organizacional y financiera de sus organizaciones específicas.  Sin embargo, estos temas son el resultado de prácticas poco transparentes –aunque quizás no sean malintencionadas- en la manera en que instituciones como las iglesias evangélicas se organizan en Guatemala tanto frente al Estado como entidades legales, como a lo interno como organizaciones de trabajo.

La falta de transparencia en cómo se organiza y gobierna una iglesia por dentro y la poca formalidad en general de las iglesias en Guatemala en su inscripción legal ante el Ministerio de Gobernación, la SAT y otras instituciones, presentan oportunidades para la corrupción.  El utilizar la organización e influencia eclesial para montar negocios paralelos de cualquier índole o valerse de la posición de liderazgo e influencia para obtener privilegios ante las autoridades públicas es un problema real que debe encararse y del que cada uno de nosotros como miembros de distintas iglesias locales debe estar atento y esperar y exigir del liderazgo algo distinto, algo mejor.

Más que criticar, quisiera proponer algunos caminos de acción concretos que toda iglesia puede tomar para convertirse en modelos de transparencia en un contexto y cultura dónde esta idea es casi foránea o en el mejor de los casos, un inalcanzable sueño.  Sin embargo, como cristianos estamos llamados a “andar en la luz como Él está en la luz…” y como resultado, “tendremos comunión los unos con los otros…” (1 Juan 1:5-10).  ¿Cuáles son las propuestas?

  1. Constituirse legalmente: La legislación guatemalteca exige que cada iglesia se registre legalmente en el Ministerio de Gobernación. Este es el primero y más importante paso para operar de manera transparente y legal.
  2. Replantear el modelo interno de gobernanza: Hasta ahora, la mayoría de iglesias se gobiernan bajo un estilo episcopal que gira alrededor de un gran líder o personalidad. La sugerencia es moverse a un modelo de gobernanza presbiteriano, o sea, a que cada iglesia constituya un consejo de ancianos de acuerdo a los requerimientos bíblicos del Nuevo Testamento y que el mismo pastor que encabeza la iglesia se sujete a la autoridad de este cuerpo colegiado y de esa manera, haya mayor y mejor rendición de cuentas.
  3. Transparentar la gestión financiera: Sugiero transparentar la gestión financiera en el manejo de diezmos y ofrendas a través de garantizar la trazabilidad de cada centavo que se reciba. El no aceptar ofrendas en efectivo (a menos que se identifiquen en un sobre con datos del ofrendante), dádivas en especie sin que se haga el cambio de propietario a nombre de la iglesia, y transparentar los presupuestos de ingresos y gastos al consejo de ancianos y a los miembros de la congregación, ayudará a generar confianza y evitará muchos problemas y tentaciones.  Importante también en este proceso es transparentar el lenguaje: a la hora de hacer eventos, es importante cobrar la entrada en lugar de colocar un monto de “ofrenda”.  La ofrenda, por definición es voluntaria.  Un monto para ingresar a un evento es un precio.  Sabemos que se coloca como “ofrenda” por asuntos fiscales, pero termina siendo poco transparente.  Una ofrenda debe tener un propósito específico y además, debe extenderse un recibo contable deducible del ISR.  Si se cobra un precio, se debe extender factura.  Actuar de esta manera nos hará más transparentes y facilitará la rendición de cuentas en todo sentido.
  4. Enfocarse en ser y hacer iglesia: Toda iglesia tiene un mandato de parte de Dios claramente explicado en la Biblia. Las tareas fundamentales de lo que hace y constituye una iglesia se han dejado de lado en la búsqueda de atraer más personas y lamentablemente más recursos económicos a través de la predicación de un evangelio que lo menos que tiene son “buenas noticias”….el falso evangelio de la prosperidad.  Ante tal situación, el llamado es que las iglesias se reformen según la Palabra de Dios y constantemente revisen sus acciones a la luz de la Palabra y se enfoquen en lo que Dios los ha llamado a hacer:
    1. Reunir a los creyentes para adorar a Dios y enviarlos en misión hacia sus vocaciones en la sociedad.
    2. Instruir y discipular a los creyentes a través de la exposición y enseñanza de la Palabra de Dios.
    3. Administrar de manera fiel y consistente los sacramentos del bautismo en agua y la cena del Señor.
    4. Volcarse por amor a Dios y al prójimo, y en respuesta al Evangelio, a servir a la comunidad inmediata en donde han sido plantadas.

Hay esperanza para la Iglesia.  Dios jamás nos abandonará y siempre nos sostendrá por Su Gracia.  Es hora de asumir nuevos compromisos a favor de una Iglesia enfocada en el Evangelio, que verdaderamente ama a las personas, y que huye de las tentaciones de las riquezas, el poder y la influencia.

Hora de ser Evangélicos


(Este artículo fue originalmente escrito para Actitud News y está disponible aquí)

five_solas-1024x764Para la gran mayoría de guatemaltecos, no es ningún secreto que la iglesia evangélica está atravesando una de sus peores crisis de liderazgo y credibilidad.  Los casos que se han vuelto materia de opinión pública que involucran a líderes de alto perfil dentro de la comunidad evangélica en Guatemala generan dudas, sospechas y sin duda, han sido la gota que ha derramado el vaso para personas que hoy han abandonado sus iglesias.

Es difícil ponderar esto contra lo que tuve la oportunidad de vivir en el funeral del Dr. Virgilio Zapata.  Ese día no solo fue de despedir a un venerable anciano, sino también de reflexionar al ver la cantidad de cabezas canadas de hombres y mujeres que sufrieron de maneras inimaginables aquí en Guatemala para entregarnos la libertad que hoy como evangélicos podemos disfrutar en Guatemala, libertad que ha sido bien aprovechada por muchos y despilfarrada por otros tantos.

No es un tiempo para regodearse y señalar a quienes presuntamente han caído.  Lo cierto es que todos nosotros hemos caído.  Que los pecados –o presuntos pecados- de unos sean más públicos que los nuestros no debe ser causa de gozo, burla o señalamiento.  Es un momento de autocrítica, de reflexión, de arrepentimiento y de doblar rodillas.

Como cristianos, confiamos en la suficiencia de la Palabra de Dios.  Un tercio del libro de Salmos –el libro de oración por excelencia- son salmos de lamento, de lágrimas, de rendirse en impotencia ante Dios confiando en Su rescate, perdón y misericordia.  Es tiempo de clamar porque el Espíritu Santo nos convenza de pecado, nos guíe al arrepentimiento y la verdad, nos consuele y recuerde que la garantía de nuestra salvación está en Él y no en la perfección moral de nuestros líderes.

Si somos honestos, es muy probable que muchos de nosotros hayamos pecado de maneras más deplorables que lo que se le acusa a estas personas hoy.  Tito nos recuerda que nuestro respeto a las autoridades no nace de un acto de perfección moral de cada uno de nosotros, sino de recordar justamente nuestra imperfección, nuestro pecado y a la vez, la esperanza certera que tenemos en la salvación que nos ha sido provista por Jesús.  Debemos atrevernos a caminar en ese nivel de humildad y vulnerabilidad.  Debemos aprender a perdonar por el perdón que hemos recibido, y al mismo tiempo, a construir un nuevo liderazgo dentro de la iglesia que busque la reforma que tanto necesitamos, una reforma que se centre, gire y nos impulse hacia el frente de acuerdo a la Palabra de Dios.

En donde el liderazgo hoy es cuestionado a todo nivel, es el papel de cada uno de nosotros reconstruir lo que ha sido destruido.  En donde ante la opinión pública se nos invita a desconfiar y despreciar a los caídos, estamos llamados al radical acto del perdón y a la vez, de la restitución de la confianza perdida a través del valiente y esperanzador acto de la confesión y de asumir la responsabilidad en aquellos casos en donde se demuestre culpabilidad.

La iglesia se sostiene por el poder de la Palabra de Dios.  Somos una institución conformada por seres humanos, pero sostenida sobrenaturalmente por Dios.  Esa ha sido, es y seguirá siendo nuestra historia a través de los años hasta el día en que Jesús regrese y nos cambie las vestiduras en cumplimiento con su promesa de hacernos una Novia blanca, pura y sin mancha.

El llamado para los líderes de las distintas congregaciones es el mismo que el llamado para cada uno de nosotros y cada persona que aún no cree: ¡arrepiéntanse y crean en el Evangelio!  No hay lugar más seguro que la Cruz a dónde llevar nuestra culpabilidad y tampoco hay mejor lugar en donde reconstruir nuestra esperanza.  Hoy la caña está cascada.  Hoy el pábilo está humeante.  Hoy podemos confiar fielmente en la promesa de Jesús….que a pesar de nuestra condición, Él no nos dejará así.

Es hora de creer el Evangelio y atrevernos a vivir en respuesta al mismo.  Es hora de ser evangélicos.

Esperanza para Sammy y Jose Manuel


esperanza018.jpgEl día de hoy amanecimos con una nueva noticia de acciones de alto impacto por parte del Ministerio Público en Guatemala.  Meses después de que se presentaran algunos indicios de la posible participación de Sammy -hermano del presidente Jimmy Morales- y de Jose Manuel -hijo del presidente Jimmy Morales- en acciones ilícitas relacionadas al Registro de la Propiedad, el día de hoy se produjo la captura de Sammy y se presentó una solicitud para que Jose Manuel se presente a tribunales para someterse al proceso.

Sin duda alguna, esta noticia ocupará mucho de nuestras conversaciones hoy y veremos un sin fin de comentarios, memes, publicaciones y opiniones al respecto.  Sin embargo, creo que debemos ejercer mucha prudencia, especialmente en el adelantar juicio y condena pública hasta que el proceso de nuestro sistema de justicia haya corrido su curso.

Ante todo, debemos siempre tener en nuestra mente y corazón muy presente la admonicion de Jesús:

1»No juzguen a los demás, y no serán juzgados. 2Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás.El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.
3»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo,cuando tú tienes un tronco en el tuyo?4¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo:“Déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? 5¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo. (Mateo 7:1-5, NTV)
1Jesús regresó al monte de los Olivos, 2pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. 3Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud.
4«Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. 5La ley de Moisés manda apedrearla, ¿tú qué dices?».
6Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. 7Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». 8Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.
9Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. 10Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:
—¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?
11—Ni uno, Señor —dijo ella.
—Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más. (Juan 8:1-11, NTV)
También hemos de recordar el papel legítimo de las autoridades temporales en castigar a aquellos que hacen mal y debemos confiar que las nuestras -MP y Organismo Judicial- están cumpliendo con su deber de manera genuina y honesta:
1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. 2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. 3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. 7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. (Romanos 13:1-7, NTV)
Sobre todo esto, hemos de ser muy agresivos e intencionales en recordar que tanto para Sammy, como para Jose Manuel, esto no es el fin de todo.  La ley seguirá su curso y el proceso nos dictaminará si son culpables o inocentes.  Sin embargo, si ellos han puesto su esperanza en Jesús, delante de Él, en lo que respecta a su pecado y las consecuencias eternas del mismo, SON INOCENTES:
22Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
23Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. 24Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. 25Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado,26porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús. (Romanos 3:22-26, NTV)
1Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. 2Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. 3Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
4Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto 5que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) 6Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. 7De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
8Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 10Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. (Efesios 2:1-10, NTV)
Anclados sobre esta esperanza, Sammy y Jose Manuel pueden con libertad asumir la responsabilidad por los actos de los que se les acusa -en el caso de ser culpables de los mismos- y delante de Dios arrepentirse y apegarse a la promesa del Evangelio:
8No lamento haberles enviado esa carta tan severa, aunque al principio sí me lamenté porque sé que les causó dolor durante un tiempo. 9Ahora me alegro de haberla enviado, no porque los haya lastimado, sino porque el dolor hizo que se arrepintieran y cambiaran su conducta. Fue la clase de tristeza que Dios quiere que su pueblo tenga, de modo que no les hicimos daño de ninguna manera. 10Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, al cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual. (2 Corintios 7:8-10, NTV)
14Más tarde, después del arresto de Juan, Jesús entró en Galilea, donde predicó la Buena Noticia de Dios.15«¡Por fin ha llegado el tiempo prometido por Dios! —anunciaba—. ¡El reino de Dios está cerca! ¡Arrepiéntanse de sus pecados y crean la Buena Noticia!». (Marcos 1:14-15, NTV)
8El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.
9Guía a los humildes para que hagan lo correcto;
les enseña su camino. (Salmo 25:8-9, NTV)
En nosotros y en ellos, debe prevalecer una actitud como la del cobrador de impuestos y no como la del fariseo:
9Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban a los demás: 10«Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era un despreciado cobrador de impuestos. 11El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración:“Te agradezco, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! 12Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”.
13»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. 14Les digo que fue este pecador —y no el fariseo— quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados». (Lucas 18:8-14, NTV)
Es el momento de que los pastores que acompañaron a la familia Morales en la campaña, hoy más que nunca puedan ministrarles a todos como familia y buscar allí la restauración de Dios:
13¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. ¿Alguno está feliz? Que cante alabanzas. 14¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado.
16Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. (Santiago 5:13-16, NTV)
Estos días serán difíciles, pero para quienes confían en Jesús, no son días sin esperanza en medio de la disciplina del castigo y el proceso legal:
1Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 2Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.Debido al gozoque le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.3Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores,así no se cansarán ni se darán por vencidos. 4Después de todo, ustedes aún no han dado su vida en la lucha contra el pecado.
5¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo:
«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor
y no te des por vencido cuando te corrija.
6Pues el Señor disciplina a los que ama
y castiga a todo el que recibe como hijo».
7Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre? 8Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos. 9Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre?
10Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad. 11Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.
12Por lo tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y fortalezcan sus rodillas debilitadas. 13Tracen un camino recto para sus pies, a fin de que los débiles y los cojos no caigan, sino que se fortalezcan. (Hebreos 12:1-13, NTV)
¡Qué prevalezca el Estado de Derecho, que se cumpla la ley y que nuestros corazones no se contaminen con atribuirnos justicia que no nos corresponde y juicio que no es prerrogativa nuestra emitir!
14Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga.15Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. 16Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!
17Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. 18Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.
19Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras:
«Yo tomaré venganza;
yo les pagaré lo que se merecen»,
dice el Señor.
20En cambio,
«Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer.
Si tienen sed, dales de beber.
Al hacer eso, amontonarás
carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza».
21No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien. (Romanos 12:14-21, NTV)
12¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón?
Límpiame de estas faltas ocultas.
13¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!
No permitas que estos pecados me controlen.
Entonces estaré libre de culpa
y seré inocente de grandes pecados.
14Que las palabras de mi boca
y la meditación de mi corazón
sean de tu agrado,
oh Señor, mi roca y mi redentor. (Salmo 19:12-14, NTV)
Siempre, siempre, siempre, ¡hay esperanza!

¡60 es nota y lo demás es vanidad! La Fábula del Prof. Jaimito


maxresdefaultLa escuela del barrio estaba muy emocionada por el nuevo maestro que contrató para el sexto grado de primaria.  Los padres de familia y los niños se sintieron muy emocionados cuando les anunciaron que el nuevo maestro, quién estaría a cargo de ayudar a los alumnos y alumnas a hacer la transición de la primaria al ciclo básico, sería el Profesor Jaimito.

Por muchos años el Prof. Jaimito había dirigido con mucho éxito la clase de drama de la escuela y lo había hecho muy bien.  Ahora estaba asumiendo un nuevo reto y estaba muy emocionado.  Su carisma, buen humor y creatividad eran las claves bajo las cuales esperaba inspirar a sus alumnos a salir adelante y emocionarse por aprender matemáticas, lenguaje, estudios sociales y educación física.

Esta promoción de la escuela venía de algunos años muy complicados.  Tuvo malos maestros, y además de eso, el entusiasmo personal por aprender de parte de los alumnos había caído.  Muchos alumnos le hacían regalos especiales a los maestros quienes, sin mayor reparo, los aceptaban y con eso les daban una manita con las notas para que ganaran sus clases.

El Profesor Jaimito tenía un gran reto.  Vino enero y el nuevo año escolar inició con mucho entusiasmo.  Con el pasar de los meses, era evidente que esta promoción necesitaba ayuda en muchos sentidos, pero sobre todo, la motivación por aprender de los alumnos y su sentido de responsabilidad, afectaba mucho a la clase y con eso, costaba que se dieran los resultados.  Aún así, había alumnos que destacaban continuamente.  Eran diligentes en el tiempo de clase, prestaban atención, se esforzaban en sus tareas en casa, entregaban todo en tiempo y sus resultados, por ende, eran excelentes.  Estos alumnos estaban muy emocionados de ver su esfuerzo personal rendir frutos muy positivos que les ayudarían, incluso, a obtener becas en las secundarias más prestigiosas de la ciudad.

Al Profesor Jaimito le pareció una excelente idea diseñar un nuevo esquema para ayudar a los alumnos que se estaban quedando atrás.  Se le ocurrió diseñar un nuevo sistema de justicia académica para lograr motivar a los peores alumnos y de esa manera, mejorar el resultado grupa y ganarse el favor de los padres y la comunidad como el mejor maestro.

¿Cómo funcionaría este innovador sistema?  Al Profesor Jaimito se le ocurrió lo siguiente:

  • Si un alumno sacaba entre 90-100 puntos en sus exámenes, este alumno “donaría” 30 puntos al gran “Bolsón de Justicia Académica”.
  • Si un alumno sacaba entre 80-89 puntos, “donaría” 2o puntos.
  • Si un alumno sacaba entre 70-79 puntos, “donaría” 10 puntos.
  • Si un alumno sacaba entre 60-69 puntos, no donaría puntos porque perdería.

Todos estos puntos que se “donaban” al bolsón, el Profesor Jaimito luego los redistribuiría entre los alumnos que sacaban menos de 60 puntos de manera de ayudarlos a subir sus promedios.  La repartición de los puntos dependería completamente del beneplácito del Profesor Jaimito y pronto resultó evidente que los más beneficiados eran los que mejor le caían.

Al poco tiempo, todos los alumnos que sacaban más de 70 puntos en sus clases optaron por esforzarse menos y sacar solo lo suficiente para ganar el curso y evitar donar puntos.  Fue así como en esa aula, de esa escuelita, de ese barrio, de esa ciudad y de ese país que surgió la frase que definió a la promoción de sexto grado de esa escuela por el resto de sus vidas: “¡60 es nota y lo demás es vanidad!”

Nadie destacó. Nadie ganó beca. Nadie fue a la universidad. Todo siguió igual.

 

Banderas e Iglesias


El pasado 13 de junio de 2016, el diario El Periódico reportó sobre el posible uso de dinero de dudosa procedencia para la compra de la bandera de Guatemala y el asta que hasta el día de hoy, ondeaba en el nuevo edificio de la iglesia Casa de Dios.

El escándalo no se hizo esperar y conforme avanzó la semana con la cobertura de los casos de “cooptación del Estado” y “la cooperacha”, la noticia de ese día tomó fuerza propia.  Como reacción a la presión, el 16 de junio Casa de Dios emitió el siguiente comunicado.

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Comunicado Casa de Dios 16/6/2016

Este primer comunicado, a mi juicio, demuestra una actitud abierta y la disposición del equipo de Casa de Dios de cooperar con las autoridades y esclarecer la situación.

Posterior a eso, el día de ayer 17 de junio se comunicó la decisión de quitar la bandera y el asta físicamente y de esa manera, entregar al MP las pruebas necesarias para la investigación.

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Comunicado Casa de Dios 17/6/2016

De nuevo, otra decisión que va en la línea correcta y que demuestra un compromiso sincero con el país y la necesidad de que el debido proceso funcione.

Quizás lo que más debe llamar nuestra atención de esta situación es la complejidad de las relaciones que cualquier iglesia y/o líder eclesiástico -católico, evangélico o de cualquier otra denominación o religión- deba o pueda tener con las autoridades civiles electas -ya sea a nivel nacional o a nivel municipal-.

Para los líderes con alto nivel de exposición así como para las congregaciones grandes, la complejidad es mayor por el potencial nivel de influencia y alcance que pueden tener.  Para los políticas -especialmente en tiempo de elecciones- la tentación a buscar generar apoyo a través de la influencia de los líderes religiosos o de congraciarse con cierto porcentaje de la población a través de oportunidades fotográficos con otros personajes de influencia a nivel nacional es muy grande.

En Guatemala, vemos la importancia que llevarse bien con la iglesia católica y evangélica tiene para los políticos, algo que vemos en su más alta expresión en las ceremonias del Te Deum (actividades que he cuestionado en este blog antes) que con su carácter casi oficial, hacen evidente el alto nivel de influencia política que tiene el cristianismo en Guatemala….al menos por ahora.

Como institución, la Iglesia tiene una responsabilidad cívica que cumplir al poder asumir su responsabilidad profética para la denuncia de aquellos grandes males que afectan a los ciudadanos: corrupción, pobreza, injusticia y cualquier otro mal que atente contra la dignidad de la persona humana, la verdad, la vida y la libertad.

Por el otro lado, un ministro cristiano -católico, ortodoxo o evangélico- tiene una responsabilidad pastoral hacia los miembros de su congregación, sin importar quienes sean -incluso si estos ocupan cargos de alta incidencia pública-. Esta responsabilidad es algo que no se puede evadir o evitar y que debe asumirse con carácter, humildad y prudencia.

Vemos esto reflejado en la Biblia ejemplificado a través de distintas historias y narrativas, por ejemplo:

  1. La confrontación del profeta Natán al rey David por su culpabilidad en el adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo (2 Samuel 12 y Salmo 51).
  2. La denuncia profética del profeta Miqueas a un sistema y nación sumidos en la corrupción.
  3. La confrontación de Juan el Bautista a Herodes por su inmoralidad (Mateo 14).
  4. Defensa y testimonio de Pablo ante Félix, Festo y Agripa (Hechos 24 al 26).

Creo que a la luz de los acontecimientos recientes y con el ánimo de ver hacia el futuro, la Iglesia en Guatemala, a través de la acción libre y responsable del liderazgo de las distintas iglesias locales -y con una firme exigencia e incluso fiscalización de los miembros activos de las distintas congregaciones- debe replantear la manera en que busca relacionarse con las autoridades civiles de la nación.

¿De qué manera puede hacer esto fielmente y evitar caer en malos entendidos y/o mal interpretaciones de sus acciones y relación con políticos y funcionarios públicos?

  1. Un fuerte compromiso con la prédica y enseñanza del Evangelio.  Debemos recordar que el Evangelio nos llama a dos acciones muy concretas: el arrepentimiento y la fe. En tiempos de escándalos y corrupción, el llamado al arrepentimiento y la fe para todos los creyentes y no creyentes de parte de la Iglesia es un llamado que no podemos hacer de lado.
  2. La activa defensa de la dignidad y valor de la persona humana y la búsqueda de la protección de la misma de cualquier acción –especialmente aquellas que vienen a través de la legislación y el poder coercitivo del gobierno– que puedan atentar contra ella.
  3. La resistencia activa y la disciplina para miembros de las congregaciones locales -sin importar el puesto o función pública o privada de liderazgo que tengan en el gobierno o en cualquier otro sector- que caigan en pecado, con el objetivo de restaurar al pecador en su relación con Dios, con otros y con su iglesia local.
  4. La enseñanza y preparación de la congregación en temas de incidencia pública desde una sana perspectiva bíblica, evitando caer en la retórica de las campañas o de un mal uso de la Biblia en campañas donde se busca generar consciencia y/o influencia.
  5. Defender el derecho de los funcionarios públicos y líderes en otros ámbitos de la actividad privada que son miembros de congregaciones locales a su libertad de culto y de vivir de acuerdo a los dictados de su consciencia formada e iluminada por la fe. Aquí es crucial que los pastores sean precisamente eso, pastores y que cumplan con su rol y función pastoral en el cuidado y discipulado de los miembros de las congregaciones que sirven.
  6. Evitar pronunciamientos públicos y mediáticos en favor de actores privados o públicos que puedan poner en entredicho la credibilidad de la Iglesia.
  7. Abstenerse de apoyar iniciativas de ley que atenten contra la libertad religiosa en Guatemala y afecten la credibilidad de la Iglesia y le den al gobierno la oportunidad de usurpar funciones legítimas de la familia y la iglesia:
    1. Propuesta de “Día Nacional de Oración”
    2. Propuesta de “Enseñanza Obligatoria de la Biblia en Escuelas y Colegios”
  8. Evitar el uso y/o tráfico de influencias con funcionarios públicos a cualquier nivel (tanto miembros como no miembros de sus congregaciones) para la obtención de privilegios que favorezcan cualquier iniciativa y/o proyecto de la iglesia (construcciones, proyectos educativos, proyectos mediáticos, etc.).

La experiencia de Casa de Dios debe ser una lección para todos.  Hemos de agradecer la humildad y disposición de sujetarse y acatar la ley.  Esperemos todo se esclarezca bien y si hay personas involucradas en actos contrarios a la ley (ver avances de la investigación al 26/6/2016 aquí y aquí), que puedan someterse a las autoridades y desde allí, dar testimonio de Jesús.

Como cristianos que no somos miembros de esa iglesia, estemos o no de acuerdo con su forma de trabajar o incluso, que tengamos puntos fuertes de diferencia doctrinal, nuestro trabajo es extender gracia y no caer en la tiranía de la opinión pública que juzga y condena sin esperar el debido proceso.  Confiemos en el debido proceso y sobre todo, en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.  Todas estas situaciones son parte de nuestro proceso de santificación y por eso, deben llenarnos de esperanza porque nos ayudan a ser moldeados cada día más a la imagen de Jesús.

Tranquilo Jimmy, no te toca hacerlo todo


151026-morales-0405_7045b5051ee99a6faa02cc8c0d5473f5-nbcnews-ux-2880-1000¡Tenemos nuevo presidente! Jimmy Morales tomó posesión este pasado 14 de enero de 2016. Electo por la mayoría de personas empadronadas que se acercó a las urnas a votar, el más inesperado de todos los candidatos de esta reciente contienda pasará a una posición única, importante y que seguramente, tendrá impacto en muchas áreas de nuestra nación.

Por si eso fuera poco, la candidatura de Jimmy (al menos a partir de que ganó la primera vuelta) y de manera aún más fuerte a partir de su victoria electoral definitiva, fue secuestrada por el evangelicalismo guatemalteco. Digo “secuestrada” porque sin haberlo buscado, pedido o usado intencionalmente, el liderazgo evangélico de Guatemala lo auto-designó como su “ungido” y las redes sociales parecieran haber respondido de igual forma. Jimmy es evangélico, con estudios de seminario teológico, y a pesar de que no se congrega, ya tiene su círculo de consejeros que buscarán apoyarle en esta nueva aventura.

Lo que debemos tener claro como guatemaltecos, es que Jimmy no será el presidente de los evangélicos, sino que ahora tiene la difícil tarea de, desde el organismo ejecutivo, representar a todos los guatemaltecos y trabajar arduamente para cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de la República, documento que, en teoría, nos une como ciudadanos.

El mesianismo con el que se vive la política en Guatemala, aunado a nuestra obsesión por seguir viviendo bajo un “estado benefactor paternalista” hace que muchos de nosotros –cristianos y no cristianos- depositemos demasiada fe y esperanza en las autoridades que hemos elegido. Debemos corregirlo. Ni Jimmy ni su equipo de trabajo, ni el Congreso o el Organismo Judicial deben o tan siquiera pueden cargar con toda la responsabilidad por el destino de Guatemala.

La incertidumbre que rodea a Jimmy en estos momentos pone a tambalear ese mesianismo y es justo en medio de esa incertidumbre que debemos levantarnos y tomar el papel que como ciudadanos nos corresponde. Ahora, la pregunta clave es: ¿cuál es ese papel?

Debemos dejar atrás el espíritu de desconfianza que ha permeado en Guatemala desde que empezaron las protestas en abril de 2015. Cuestionar todo y cuestionar a todos no es sano, constructivo o productivo. Cuestionar a todos y a todo nos hace muy fácil estar en la continua búsqueda de la paja en el ojo ajeno y de evitar la desagradable realidad que es ver hacia adentro.

Si logramos movernos más allá de este marco mental, podremos verdaderamente empezar a contribuir al país siendo fieles y obedientes en el lugar dónde Dios nos ha puesto, con las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor, y cumpliendo con las responsabilidades que nos han sido encomendadas y asignadas. No se trata de buscar la gran solución universal a todos los problemas, sino de comenzar nosotros a vivir en nuestras familias, trabajos, gimnasios, lugares de estudio, lugares de entretenimiento e iglesias con libertad y responsabilidad creando, agregando valor, enseñando, aprendiendo, sirviendo y amando al prójimo. Cada uno es responsable “de su pedacito” y en la medida que tomemos consciencia de eso, podremos aspirar a ver pequeñas señales de progreso y avance pero a la vez entendiendo algo muy importante: vivimos en la tensión del “ya estuvo, pero todavía no”, la realidad del pecado sigue estando presente y las cosas buenas que hacemos no debemos hacerlas como fin en sí mismas, sino como señales que apuntan hacia el Bien Mayor, hacia la esperanza del Evangelio, hacia Dios que nos ha prometido la restauración final de todas las cosas. Como cristianos nos proyectamos al futuro llenos de esperanza y por eso anhelamos vivir un presente cada día más humano, más lleno y movido por el Espíritu Santo.

Vincent Bacote, en su libro “The Political Disciple” (“El Discípulo Político”) nos recuerda de la conexión entre la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas y la posibilidad de vivir como verdaderos seres humanos y tener un impacto en nuestra comunidad:

“El proceso de santificación es una obra continua del Espíritu Santo en los cristianos que debe llevarnos a una vida pública que revele nuestra identidad.”

 “Toda la preocupación acerca de cómo los cristianos operan el público es en última instancia una cuestión de si hay o no evidencia de que el Espíritu Santo esté obrando; ¿nos indica de alguna manera la disposición y el discurso de que Cristo está siendo formado en las personas? Si Cristo está siendo formado en el pueblo de Dios a través del Espíritu Santo, ¿ha penetrado esa obra en aquellas regiones del corazón que se revelan a sí mismas en la esfera de la responsabilidad pública?”

 “Es interesante observar que muchos de los reclamos y reportes de desilusión hacia los cristianos son muchas veces acompañados por el deseo de que haya más evidencia de humanidad en la manera que los cristianos viven públicamente.”

 “…la obra transformadora del Espíritu Santo es en última instancia un proceso de hacernos más y más humanos. Es una re-humanización.”

 “…aquellos que son reunidos con Dios a través de Jesús llegan a ser verdaderos humanos nuevamente. “Sólo soy humano” es una frase que para muchos de nosotros indica nuestras deficiencias y debilidades (esto es, las maneras en las que no somos perfectamente humanos), pero esto es ceder el terreno a nuestra condición caída. Si Cristo es el humano perfecto y nuestra meta es ser como Cristo, entonces nuestra meta es alcanzar una humanidad plena. La santificación es el camino y la experiencia de movernos hacia esta meta.”

 Ante los desafíos de un nuevo gobierno, no carguemos a Jimmy con toda la responsabilidad. Asumamos la propia, vivamos con fidelidad, obediencia, humildad y esperanza haciendo siempre lo mejor que podamos en donde estemos. Aprendamos a verdaderamente amar a nuestro prójimo y veamos poco a poco a Dios obrar.  Permitamos que Jimmy haga su trabajo y cumplamos nosotros con el nuestro. Comportémonos como verdaderos ciudadanos, cumplamos nuestras obligaciones y de esa manera, tendremos una mayor oportunidad de buscar mayor libertad para hacer, para crear, para emprender y para disponer de nuestros recursos y usarlos de maneras más sabias, creativas, productivas e inteligentes.

Si no nos va bien con Jimmy, no perdamos la esperanza. Jimmy no es ningún ungido. Jimmy es un ser humano que tiene un trabajo que cumplir y que, esperamos, haga su mayor y mejor esfuerzo por que lo haga bien, tanto él como su equipo. Pero aún así, si no nos va bien o si la cosa alrededor del mundo se pone complicada, tomemos el consejo que C.S. Lewis nos dejó cuando reflexionaba sobre el miedo que aquejaba a los británicos ante la inminente amenaza de una bomba atómica luego de la Segunda Guerra Mundial:

“Si hemos de ser destruidos por una bomba atómica, que esa bomba al venir nos encuentre haciendo cosas sensibles y humanas – orando, trabajando, enseñando, leyendo, escuchando música, bañando a los niños, jugando tenis, hablando con nuestros amigos mientras bebemos cerveza y jugamos dardos – que no nos encuentre atrincherados como ovejas miedosas y pensando acerca de bombas. Las bombas podrán destruir nuestros cuerpos (un microbio también puede hacer eso) pero no necesitan dominar nuestras mentes.” (C.S. Lewis, “On Living in an Atomic Age” – Present Concerns)

 ¡Adelante! Jimmy y su equipo de trabajo a lo suyo, los diputados a lo suyo, los jueces y magistrados a lo propio. Nosotros como ciudadanos a cumplir nuestras obligaciones, a vivir y trabajar con esperanza y todos, gobernantes y ciudadanos, a ser cada día más humanos por la gracia de Dios en Jesús y el poder del Espíritu Santo.

(Este artículo fue originalmente escrito para Actitud News y publicado en su edición impresa del 17 de enero, 2016.)

Arrepiéntanse y crean en el Evangelio


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Otto y Roxana:

Me dirijo a ustedes con todo respeto y con un corazón triste por lo que el país está viviendo.  Es cierto, debemos gozarnos cuando vemos que la justicia se aplica y los procesos se siguen.  Es parte de un buen Estado de Derecho, uno que estamos empezando a aprender a querer vivir.  Sin embargo, no deja de ser sumamente triste verlos a ustedes en esta situación.  No tengo la más mínima duda que sus corazones han sido afectados por el proceso, por las acusaciones, los insultos, la burla y todo el ambiente que viven.  Estoy seguro que sus familias están sufriendo también y eso es doloroso.

En estos momentos, ya no es oportuno hablar de “errores” o de “equivocaciones”.  Hoy debemos hablar de pecado.  Pecados serios han sido cometidos por parte de ustedes y algunos miembros de sus equipos de trabajo.  Estos pecados han sido principalmente contra Dios y en segunda instancia, contra todas las personas que ustedes han afectado con sus decisiones, empezando por sus cónyuges y sus hijos.

Hablar de pecado es hablar de algo serio, con consecuencias serias, no solo en el aquí y ahora, sino más importante aún, en la eternidad.  No hay esfuerzo alguno que podamos hacer aquí y ahora para evitar esas consecuencias.

Sin embargo, es precisamente porque hablamos de pecado, es que podemos hablar de LA solución definitiva al mismo, podemos hablar de esperanza, podemos hablar del Evangelio.

Cuando Jesús inició su ministerio en la Tierra, al regresar de Su período de 40 días de ayuno y habiendo superado la tentación a la que fue sometido, dijo estas palabras:

15«¡Por fin ha llegado el tiempo prometido por Dios! —anunciaba—. ¡El reino de Dios está cerca! ¡Arrepiéntanse de sus pecados y crean la Buena Noticia!». (Marcos 1:15, NTV)

Jesús vino a traer la esperanza de que el problema del pecado tendría solución, y esta solución resultaría en una respuesta por cada persona dividida en dos partes:

  1. Arrepentimiento
  2. Fe (creer)

¿Cómo logró Jesús traer esta solución? Lo hizo a través de poner Él Su vida en sustitución de todos y cada uno de nosotros que hemos admitido nuestra condición pecadora y hemos depositado nuestra fe y esperanza en Él. ¿Por qué podía hacerlo Jesús? Porque Él es Dios, y al encarnarse, asumió toda nuestra naturaleza humana para que así, a través de una vida perfecta (sin pecado) y un sacrificio propiciatorio, completo y suficiente, pudiese pagar la pena que debía ser imputada a cada uno de nosotros.  Todo esto, lo hizo Dios a través de Jesús, sin que nosotros lo hubiésemos pedido o buscado, lo hizo por gracia:

1Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. 2Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. 3Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
4Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto5que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) 6Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. 7De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
8Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 10Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. (Efesios 2:1-10, NTV)
Además,
3En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.
4Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, 5él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. 6Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna». 8Esta declaración es digna de confianza, y quiero que insistas en estas enseñanzas, para que todos los que confían en Dios se dediquen a hacer el bien. Estas enseñanzas son buenas y de beneficio para todos. (Tito 3:3-8, NTV)
Hay, pues, esperanza, para ustedes y para todos los que reconocemos en esto el amor de Dios para con Sus hijos.  Y es por esto el llamado que atentamente les hago a arrepentirse y creer en el Evangelio.
El arrepentimiento, esa acción interna, profunda, genuina y humilde delante de Dios nos abre la puerta a la esperanza y a la vida eterna.  Este arrepentimiento viene producto de la profunda convicción y tristeza por el pecado cometido (algo que solamente el Espíritu Santo puede hacer en nosotros) y va mucho más allá del simple remordimiento por haber sido descubiertos en algún pecado:
10Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, al cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual. (2 Corintios 7:10, NTV)
La invitación es entonces a arrepentirse y a creer y a acercarse con confianza a Dios.  Gracias a Jesús, el camino ha sido abierto y el Espíritu Santo nos muestra como llegar allí:
14Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. 15Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. 16Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos. (Hebreos 4:14-16, NTV)
Hay esperanza para ustedes. Las consecuencias temporales de todo lo sucedido habrá que enfrentarlas, pero una vez re-establecida su relación con Dios a través de Jesús, delante de Dios, ahora son inocentes -justificados- de las consecuencias eternas del pecado y eso es muchísimo mejor que cualquier cosa que podamos desear, incluso mejor que la libertad de prisión.  En lo que ese momento llega, les tocará llevar con dignidad la consecuencia del pecado cometido y usar ese tiempo para enmendar, buscar a Dios y construir una vida nueva.
1Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.2Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.
3También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. 5Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
6Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores. 7Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena; 8pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. 9Entonces, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios. 10Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. 11Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios. (Romanos 5:1-11, NTV)
Entonces, Otto y Roxana, hay esperanza…los exhorto a considerarla y seguir lo que el Apóstol Pedro escribió:
6Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor. 7Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes. (1 Pedro 5:6-7, NTV)
¡Ánimo! Enfrenten a la justicia con humildad, reconociendo la culpabilidad de los hechos de los que sean responsables, arrepiéntanse de sus pecados delante de Dios y depositen su confianza enteramente en Él.

Foro #YoSoySamuel: Algunas Reflexiones


11947503_414238428760920_6856584934104593997_nTuve el privilegio de haber sido invitado a asistir del “Foro Presidencial Cristiano” organizado por el grupo de pastores que se hicieron llamar a sí mismos como los “Pastores de la Próxima Generación” y que, bajo el mensaje de campaña “#YoSoySamuel“, nos ofrecieron a los ciudadanos guatemaltecos un foro de candidatos a presidente diferente, orientado principalmente a conocer aspectos más íntimos de pensamiento y vida de cada uno de los aspirantes a la presidencia de Guatemala.

Comparto a continuación algunas reflexiones personales acerca del foro al que asistieron 13 de los 14 candidatos y candidatas al puesto más codiciado de la nación.

  1. Familia:
    1. Es interesante y admirable ver la estabilidad matrimonial de la mayoría de los candidatos y la importancia que dicen darle a la familia.
    2. Luis Pérez del PRI fue el único que mencionó venir de un hogar quebrantado por el divorcio y de como impactó eso su crecimiento y vida familiar.
    3. Ambas candidatas mujeres (Sandra Torres y Zury Ríos) no tocaron el tema de sus divorcios cuando se les preguntó acerca de su vida familiar.
  2. Viudez
    1. Fue duro escuchar a Mario Estrada y a Mario David García hablar acerca de la pérdida de sus respectivas esposas luego de muchos años de matrimonio.
    2. La realidad de los hombres solteros (por viudez o divorcio) es una a la que la iglesia aún no sabe como atender bien, y creo que estos testimonios pueden ser un importante llamado de atención.
  3. Dilemas Éticos
    1. La gran mayoría de los candidatos, al responder la pregunta de cómo habían manejado dilema éticos, se plantearon a sí mismos(as) como paladines de la justicia, siempre víctimas, siempre buscando hacer lo correcto y con certeza plena de qué es lo correcto e incorrecto.
    2. Pérez y Sosa hicieron un intento de dar ejemplos concretos de situaciones en las que se vieron en dilemas éticos a comparación de los demás candidatos que dieron respuestas genéricas.
    3. En esta pregunta, destaco la respuesta de Jimmy Morales quién fue el único que se atrevió a asumir el dilema ético como propio, personal, y públicamente confesó haber caído en adulterio y producto de eso, concebir un hijo fuera de matrimonio.  Fue la intervención más genuina de la noche, la más humana.
    4. Decepcionó la respuesta de Mario David García quién manifestó un criterio ético de “el fin justifica los medios” a la hora de responder al potencial dilema ético de haber aceptado la candidatura del Partido Patriota a pesar de ser uno de los más fuertes críticos del gobierno de turno a través de su programa de radio.
  4. Aborto y Matrimonio Homosexual
    1. Pocas sorpresas en estas preguntas, todos los candidatos consistentes con sus respuestas en otros foros y entrevistas.
    2. Pro-aborto:
      1. Mario David García
      2. Miguel Ángel Sandoval
      3. Jimmy Morales y Aníbal García se abstuvieron de votar (el que calla otorga….)
    3. Pro-Matrimonio Homosexual
      1. Mario David García
      2. Miguel Ángel Sandoval
      3. Aníbal García se abstuvo de votar
  5. “El Otro” o “La Dinámica Rompehielo de Monte Sión en Fronesis”
    1. En un intento de ser positivos, esta parte del foro se enfocó en pedir a cada candidato que dijera algo positivo de otro de los candidatos presentes.
    2. Fue un momento tenso/chistoso al ver las respuestas tan “políticas” -a excepción de quien trajo algo de realidad a la discusión, Miguel Ángel Sandoval- que los participantes intentaron dar con la mejor intención.
    3. Nos queda de lección lo difícil que es para nosotros en pensar, considerar y mencionar algo bueno de alguien más en Guatemala.
  6. Fe
    1. Los candidatos fueron bastante claros en su definición en cuanto a su vida personal de fe.
    2. Como buenos políticos, saben manejar bien el discurso para el público al que le están hablando
    3. Dos candidatos se mostraron como “no religiosos” o “no creyentes”
      1. Mario David García se presentó como “católico de cuna” pero desencantado de la religión por la Teología de la Liberación.  Se declaró como ávido lector de la Biblia y que simpatiza con el pensamiento calvinista.  Sus ideas acerca del aborto y el matrimonio homosexual no son consistentes con esto.
      2. Miguel Ángel Sandoval fue muy consistente en su pensamiento de izquierda y su aversión a la religión, a pesar de que dice estar atraído por la Teología de la Liberación de corte católico/revolucionario.

Al final, fue una experiencia interesante y un foro distinto que nos ayudó a conocer otra faceta, muchas veces desconocida, de quienes aspiran a cargos públicos.  Hay muchos importantes aprendizajes para candidatos, participantes y organizadores.  Quizás el foro haya despertado más preguntas que las respuestas que todos esperábamos, pero de eso se trata….mientras más y mejor información tengamos, mejores decisiones podremos tomar.

El llamado para nosotros como cristianos no creo que deba ser buscar “ser Samuel”.  Foros como estos destapan la necesidad profunda que tenemos de prepararnos y participar de manera más consciente de la vida pública de nuestro país, departamento, ciudad, vecindario y familia.  Nos llama al uso responsable de nuestra razón, nuestra libertad y nuestra consciencia a la hora de votar.  Nos llama también a la esperanza.  Cuando vemos a tantos candidatos que no inspiran o que no nos dan mayor esperanza, es un motivo más para alzar la mirada al cielo y confiar en Dios, en Su soberana voluntad, Su control absoluto de todo lo que sucede y sobre todo, la gracia y misericordia del Evangelio de Jesucristo.

Con mayor confianza que antes puedo decir que #YoNoSoySamuel, #YoSoyJuan, y es como Juan que saldré a votar este próximo domingo con la mejor decisión que pueda tomar en base a la información a la que tuve acceso y que busqué y que, con la esperanza puesta en Dios, confiaré en que las autoridades que sean electas, están bajo la autoridad de Dios, no porque ellos se quieran someter, sino porque Dios es Soberano. Y después de las elecciones, a continuar trabajando duro, amando a mi familia, sirviendo al prójimo y siendo/haciendo Iglesia….es así como construimos nación y ciudadanía.

Felicito al grupo organizador de este evento y los motivo a seguir adelante en su participación activa en la coyuntura nacional, no solamente la actual, sino en lo que seguirá sucediendo en los años que se vienen.  La voz profética de la Iglesia debe sonar, el Evangelio debe ser el centro de sus púlpitos y el amor por las personas a las que sirven debe ser el motor de su trabajo diario, todo esto siempre para la gloria de Dios.

El foro estará disponible a partir del 1 de septiembre en www.YoSoySamuel.org para quienes quieran verlo de nuevo o por primera vez.