Una Esposa Excelente no se Encuentra se Forja


Una excelente esposa, quien la hallara? Es mas preciosa que joyas. — Proverbios 31:10

Recientemente leí un articulo que habla de este tema, una esposa excelente se forja con el tiempo con las situaciones. Adjunto comparto lo que aprendí y lo que a diario, pese a que me cueste, estoy tratando de aplicar como esposa.

Por mi forma de ser, a veces creo que mi esposo no ha encontrado una esposa excelente. Cuando he faltado en algo respecto a el, sobre exagerando y enojándome innecesariamente o no dándole su lugar frente las personas, me siento desalentada por mi falta de excelencia. La impaciencia y la falta de respeto han traido vergüenza a él en varias ocasiones.

My forma de ser y corazón, orientado a tareas, llevada por el desempeño me hace intentar componerme haciendo una lista: Una esposa excelente cocina comida saludable (no de lata), cose su propia ropa (o al menos plancha las camisas de su esposo!), habla únicamente palabras abundantes en gracia (no sarcasmo) y lee su biblia 4 horas al dia (¡esta bien, 4 minutos!).

¿Pero a quien estoy engañando con eso? Esta lista me trae mas condenación; evidencia concreta de que no puedo ser una esposa excelente por mi misma. Read More

El verdadero valor de la vida


Mi propósito

En estos días hace 1 año, viví  una de las experiencias más atemorizantes y difíciles de mi vida, pero en la que mas cerca he sentido a Dios y la que más claro me deja el significado de estos dos versos.  Celebrando que ya ha pasado un año de esa victoria, me dispuse a escribir y meditar en esto.

Hechos 20:24 …considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús…

 Filipenses 1:20 …Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.22 Ahora bien, si seguir viviendo en este mundo representa para mí un trabajo fructífero, ¿qué escogeré? ¡No lo sé!…

 El 1 de noviembre pasado, mi esposo sufrió una hemorragia severa, que lo deja sin vida por varios minutos, delante de los médicos, su mama y de mí.  En esos momentos, es que uno se da cuenta lo frágil a insignificante que puede ser la vida y muchas cosas pasan a segundo plano y dejan de tener valor ante el valor mismo de la vida.

 En ese instante de desconcierto, aparte del sufrimiento de pensar que estaba perdiendo a la persona que amo, pensé y ore: “Señor mi esposo ya termino la obra para la cual lo creaste? Si es así te lo entrego.” Y junto con su mama, en aquel cuarto de hospital, se lo entregamos al Señor. Los días pasaron y Dios le regalo nuevamente la vida, pero esto que vivimos nos cambio la perspectiva de vida.

 ¿Cuantas veces nos hemos puesto a pensar, si lo que estamos haciendo, queriendo alcanzar o planificando, va a contribuir para hacer la obra para la cual Dios nos creo?  

 Cuando me recuerdo la importancia de meditar en esto, me doy cuenta que nada tiene mas valor en la vida, que hacer lo que Dios planifico para nosotros. Nuestro trabajo, nuestro hogar y la amistad que ofrecemos a las personas, por ejemplo, deben tener un propósito, darle valor a nuestra vida. Así también las situaciones difíciles en las que nos podamos encontrar, deben servir para recordarnos que nuestra vida vale mas que cualquier problema, esto nos hará ver hacia arriba, ser agradecidos y rendirnos por completo a la voluntad de Dios para nosotros.