Al joven cristiano que aún no se compromete con una iglesia

449246_tumores-huesos-jovenesCreo haberte visto antes.

Visitaste mi iglesia una vez luego de haber visitado otras, y nunca más te volví a ver, y eso está bien, sin embargo, espero que ya hayas encontrado y te hayas conectado a una buena iglesia.

No, no voy a llenarte de culpa con todas las Escrituras que asumen que un seguidor de Cristo también estará conectado a Su cuerpo, la iglesia, a pesar de que esto es cierto.

Esto tampoco va a ser un discurso de por qué necesitas a la iglesia de manera práctica en tu vida, a pesar de que podría ser un largo y significativo discurso.

Solo quisiera pedirte que consideres tu participación actual en la iglesia -o la falta de ella- y como esta repercutirá no solo en el futuro de la iglesia, sino también en tú propio futuro.

Por qué no te has comprometido…

 Si tuviera qué adivinar por qué no te has comprometido con alguna iglesia, yo diría que es porque quizás no has encontrado el encaje correcto, o porque no has tenido el tiempo para hacer una búsqueda seria.

Podría haber otras razones.  Siempre está el miedo del “remordimiento del comprador”.  Quizás sea tu frustración personal.  Estás cansado de que las iglesias te traten como niño grande.  No aprecias los comentarios peyorativos que hacen de los jóvenes o los millenials desde el púlpito, y te rehúsas a seguir siendo usado como mano de obra voluntaria para cuidar niños o poner y quitar sillas.  Quizás también estás harto de la aparente falta de relevancia de la iglesia con el día a día de la vida y la sociedad.  Las preocupaciones sociales parecen ser ignoradas por las iglesias mientras que al mismo tiempo continúan empujando sus propias agendas.

Sé el cambio que quieres ver

Comprendo tus preocupaciones, realmente lo entiendo.

Sin embargo, debes saber que cuando menos lo sientas, tus años de “joven adulto” se terminarán. Tendrás una carrera.  Quizás te hayas casado e incluso seas padre de familia.  Y mientras estés intentando descifrar las complejidades de la vida, la iglesia local estará allí, esperándote a ti y a tu familia.

Si llegarás a aparecerte por la iglesia en algún domingo en el futuro, es posible que te encuentres muchos de los mismos problemas que alguna vez tuviste con la iglesia local.  Es posible que te sientas tentado a preguntarte, “¿Por qué es que la iglesia no ha cambiado desde que estaba en la universidad?”

Y si, a pesar de eso decides quedarte, alguien quizás te pida ayuda liderando alguna iniciativa en la iglesia, y te darás cuenta de que no tienes la menor idea de cómo hacerlo porque nunca antes lo habías intentado.

Y es que, la realidad es esta: el futuro de la iglesia será moldeado por lo que inviertas en ella hoy.  Tú propio futuro será moldeado según tu involucramiento con la iglesia hoy.

¿Y qué pasa si no asumes esta responsabilidad? ¿Qué pasa si nunca te comprometes con una iglesia? ¿Qué significa esto para el futuro de la iglesia y tu propio futuro?

Es hora de que te apropies

 Estoy convencido que llega un punto en cada generación en donde los hombres y mujeres jóvenes de Dios se levantan y dicen: “Esta es la iglesia de Dios -y, entonces, la haré mía, a pesar de sus imperfecciones.”

 Este es un momento crucial para apropiarte e invertirte en la iglesia.

Pero si hacemos caso omiso de esto, si fallamos en invertirnos a través del compromiso, la asistencia, la perseverancia, el servicio y demás, entonces cosecharemos el estado futuro de la iglesia a partir de la ausencia que hoy estamos sembrando.  Y no solo eso, también nos tocará explicarle a nuestros hijos por qué las iglesias son como son, y ellos se darán cuenta de que nos desentendimos cuando éramos jóvenes.

Esta es la razón por la cual decirle “Sí” a ser miembros de la iglesia. “Sí” a reconocer a las autoridades en la iglesia. “Sí” a la rendición de cuentas y “Sí” a la adoración corporativa, es importante – porque esas pequeñas inversiones hoy resultarán en grandes retornos mañana.

No digo que las iglesias están libres de culpa.  Conozco iglesias que pueden hacer un mucho mejor trabajo en escuchar y ser más relevantes, pero está en nosotros el no hundirnos a ser el denominador común más bajo.

Nuestra generación necesita levantarse.

Traducción mía del artículo titulado “To the Young Christian Who Hasn’t Committed to a Church” de Steven Bang Lee, disponible en inglés aquí.

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