María Chula, Orwell, Hayek y la Libertad que está en Riesgo

“La intención era formar un lenguaje, sobre todo el que versaba sobre materias no neutrales ideológicamente, tan independiente como fuera posible de la conciencia.” (George Orwell, “1984”)

newspeak_2.jpgEstamos enfrentando en Guatemala una crisis sin precedentes.  La reciente polémica desatada por las acciones de CODISRA contra la empresa María Chula, al obligarla a ofrecer una disculpa pública por la marca a través de la cual venden ropa para mujeres inspirada en los diseños “típicos” -entendiendo por típico, los diseños tradicionales de ropa utilizados principalmente por personas, hombres y mujeres, de ascendencia maya-. A pesar de que la denuncia penal que presentó CODISRA quedó desestimada luego de la acción conciliatoria con María Chula y la empresa no está obligada a cambiar el nombre o dejar de operar, queda sentado un precedente peligroso para el futuro en Guatemala que atenta contra varias libertades fundamentales de los ciudadanos.

Lo primero que preocupa que que CODISRA, la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo de los Pueblos Indígenas en Guatemala, sea precisamente eso, una entidad que actúa bajo autoridad presidencial y por ende, difícilmente sea sujeta las mismas exigencias y cuestionamientos que realizan en contra de sus acusados.  Por el otro lado, es importante que de ahora en adelante no nos refiramos a la institución con su nombre abreviado, porque al usar el nombre de esa manera, nos cuesta realmente pensar en qué realmente es esta institución y los riesgos que esta puede presentar dada la autoridad con la que está investida.  George Orwell, en su utopía negativa titulada  “1984” nos explica claramente el por qué el uso de las abreviaturas es ventajoso para quienes ostentan el poder y peligroso para quienes no piensan más allá del nombre corto o simplificado de las instituciones o ideas:

“La finalidad no era sólo ganar tiempo.  Incluso en las primeras décadas del siglo veinte, las palabras y frases abreviadas habían sido uno de los rasgos característicos del lenguaje político y era notorio que la tendencia a usar abreviaturas de este tipo era más marcada en países y organizaciones totalitarias.  Ejemplos de ello son palabras tales como Nazi, Gestapo, Comintern, Inprecorr y Agitrop.  Al principio esta práctica se había adoptado instintivamente, pero en neolengua se utilizaba con un propósito consciente.  Habían observado que abreviando un nombre se estrechaba y alteraba sutilmente su significado, perdiendo la mayoría de asociaciones de ideas que de otra manera habría mantenido. 

/…/

“Esta era la razón del hábito de abreviar siempre que fuera posible, así como también el casi exagerado cuidado que dedicaban a facilitar la pronunciación de las palabras.  En neolengua, la obsesión de la eufonía pesaba más que cualquier otra consideración, salvo la exactitud del significado.  Si era necesario, siempre se sacrificaba la regularidad de la gramática en aras de la eufonía.  Y con razón, ya que lo que se requería, sobre todo por razones políticas, eran palabras cortas y de significado inequívoco que pudieran pronunciarse rápidamente y que despertaran el mínimo de sugerencias en la mente del parlante.”

Piensen solamente en lo fácil que es decir LGBT y lo pesado que es decir “Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales”.  Es lo mismo, pero no es igual.  De la misma forma, en la abreviatura “CODISRA” vemos escondida la palabra “presidencial” y vemos una definición de la palabra “indígena” implícita en el nombre y propósitos de la organización que debe preocuparnos.

En principio, el hecho de que la comisión sea “presidencial”, asume que quien comisiona, o sea, el presidente de la república, debe tener algo que decir al respecto de esta situación y a la fecha, no se pronuncia.  Por el otro lado, la comisión busca defender a los “indígenas”.  ¿Qué significa esto?

El matiz de la organización es la defensa específicamente de las personas de ascendencia maya, garífuna y/o xinca.  Sin embargo, ¿es esta la definición de la palabra “indígena”? Veamos cómo define la palabra “indígena” el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:

indígena

Del lat. indigĕna.

1. adj. Originario del país de que se trata

Bajo esta definición -la oficialmente adoptada y aceptada por todos los países de habla hispana- “indígenas” de Guatemala somos todas las personas –independiente de etnia- que hayamos nacido en el país.  De esa cuenta, el mandato presidencial de la Comisión Presidencial contra la Discriminación y Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala debe atender a todos, incluyendo a los ladinos y a todos aquellos no-mayas, no-garífunas y/o no-xincas a quienes se les agrupa bajo la designación -tipificable de “discriminatoria” bajo los estándares que este precedente busca establecer- de “CANCHES”.

Adicional a esto, existe un problema filosófico con hablar de “pueblos indígenas”.  En realidad, no existe tal cosa. Existen “personas indígenas”, por lo que cada caso de discriminación es, por definición, individual y debe tratarse como tal.  Hablar en nombre de los “pueblos indígenas” es asumir mucho de lo que cada persona piensa y siente, y por ende se anula su identidad individual al colectivizarlos y despersonalizarlos.

En este respecto, Hayek nos ayuda mucho con su libro “La Fatal Arrogancia”  cuando traba en el capítulo 7 el espinoso tema de “Nuestro Envenenado Lenguaje”.

“Ahora bien, aplicar un mismo apelativo a realidades tan dispares como el compañerismo de individuos en constante contacto personal y la estructura formada por millones de personas conectadas entre sí tan sólo por las señales emitidas por una larga e infinitamente ramificada cadena de relaciones mercantiles no sólo constitute un error de apreciación, sino que, lo que es más grave, implica también una mera argucia orientada a disimular el intento de moldear el orden extenso según los cánones establecidos por ese instintivo compañerismo que tan grato nos resulta.  Bertrand de Juvenel ha descrito así esa instintiva nostalgia por el grupo de reducida dimensión: <<Se trata del primer ambiente que hemos encontrado en nuestras vidas y que, por tal razón, sigue pareciéndonos atractivo en extremo; pero todo intento de introducir en una sociedad moderna cualquier concreto aspecto del mismo es utópico y conduce a la tiranía.>>”

La demanda interpuesta -y ya desestimada- por CODISRA es entonces peligrosa por ser colectivista y cae entonces en el error de contradecirse a sí misma porque acusa a María Chula de lo mismo, de anular la identidad individual de las mujeres mayas al aducir que a todas se les trata de manera discriminatoria con el uso de “María Chula” en el curso de las relaciones diarias -extremo que debe evidenciarse con pruebas concretas.

Por el otro lado, existe un peligro cuando en materia legal y de acusaciones tan fuertes y de impacto penal como las de racismo y discriminación, se procede a pre-juzgar intenciones que escapan lo que la evidencia concreta muestra.  No se demostró de manera fehaciente y con evidencias objetivas que la empresa en cuestión tuviese intenciones de discriminación y/o racismo, sino se asumió la intención para presentar de esa manera la denuncia ante el Ministerio Público.  Eso es muy peligroso.

Aquí es donde la libertad de expresión y la de conciencia entran a peligrar.  Si se nos juzgará por nuestras intenciones por este tipo de organizaciones que trabajan bajo mandato presidencial, no es descabellado pensar en una eventual persecución a todas aquellas personas que piensen diferente del “regimen”.  Incluso, la libertad de religión entraría en juego porque podrían considerarse discriminatorias palabras como “pecado”, “pagano”, “falso”, entre otras que dentro de la esfera de la actividad privada -y por privada no me refiero a estrictamente “individual”- de las comunidades de fe.

Adicional a esto, es evidente también el atentado a la libertad de empresa y de comercio.  Desde hace tiempo, se ha buscado limitar la libertad de empresa en relación a la comercialización de las telas con motivos mayas y sobre todo, limitar los procesos de valor agregado que empresas como María Chula y muchas otras en Guatemala están realizando.  Por el otro lado, al atacar a estas empresas, no se revisa también las acciones legalmente cuestionables de utilizar -usando técnicas antiguas de tejido o de elaboración de artesanías y piñatas- personajes de otras culturas sin las licencias respectivas, lo que pareciera indicar una doble moral en la aplicación de criterios.

Es un tema sumamente complejo y hemos estar conscientes de las consecuencias a largo plazo de cada decisión que se tome en casos como estos.  Los precedentes que se sientan son importantes y tienen repercusión para cada persona en nuestra sociedad.

¿Existe discriminación en Guatemala? ¡Sí! ¿Existen acciones de corte racista en contra de personas de distintas etnias? ¡Sí! No podemos negar este problema y debemos atacarlo de manera decisiva, firme y frontal.  No hay soluciones fáciles y en todos los caminos, el diálogo humilde y considerado para todos es esencial. Sin embargo, hemos de hacerlo bajo criterios claros de justicia, con el uso de la razón y midiendo siempre el impacto a largo plazo de cada acción procurando siempre que nunca se menoscabe la dignidad de cada persona y sus derechos fundamentales de vida, libertad y propiedad.

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