¿Qué pasó hoy? Mi opinión:

flag-guatemalaHoy coincidieron sucesos que -al menos en redes sociales- explotaron mediáticamente y generaron una extraña esquizofrenia y un ir y venir de acusaciones y ataques personales y colectivos a diestra y siniestra.
El primero y más importante de los sucesos de hoy fue el sensible fallecimiento del bebé de 11 meses que, por una combinación de un cuadro médico de desnutrición crítico, la incapacidad de un centro de salud de atender la emergencia y las malas condiciones de tránsito en la ciudad, nos revelaron que los problemas estructurales de fondo del país están lejos de ser resueltos. Las imágenes de la madre del bebé son desgarradoras y no existe forma alguna de conciliar como es posible que situaciones así se den en el país.
De manera paralela, corría el proceso de que el delantero nacional Carlos Ruiz hiciera el viaje para unirse a selección nacional y poder jugar contra Estados Unidos hoy. Para que esto sucediera, finalmente se logró que el arraigo que le impidió viajar con el grupo entero el pasado sábado. La manera en que viajó el Pescado fue sumamente inusual, un viaje en vuelo privado costeado por un empresario de renombre en Guatemala. El pescado no viajó solo, iba la presidenta de la comisión normalizadora de la Federación, la Sra. Adela de Torrebiarte y, según dicen, iba el hermano del Presidente de la República, Sammy Morales.
Que estas dos situaciones coincidieran el mismo día fue sumamente chocante. Conciliar cómo es posible que un bebé muera en plena vía pública por la incapacidad de los servicios de salud pública de atenderlo y que al mismo tiempo se agilizara un proceso judicial en favor de un futbolista para que volara en jet privado a disputar un partido de fútbol -del que jugó solo 45 minutos-, es algo imposible.
Para ponerle la guinda al pastel, Estados Unidos nos goleó 4-0 y bueno, ¡no se diga más!
Hubo mucha indignación. Se publicó de todo. Quienes el viernes vitoreaban en favor de la Selección, hoy, a manera de catarsis, depositaron en ella toda la indignación por lo sucedido a primeras horas de la mañana con la muerte de Michael, el bebé de 11 meses. Acusaciones de doble moral, una vuelta de 180º grados para mostrar apoyo a quien el viernes fue el villano más detestable de Guatemala -Faitelson- y una extraña relación causal que se construyó alrededor de las dos circunstancias, contaminaron todo el ambiente hoy. Era algo así como que el bebé falleció porque Carlos Ruiz salió favorecido con el levantamiento de su arraigo y viajó al partido.
¿Qué revela esto de nosotros como guatemaltecos que participamos en redes sociales? Para mí, revela varias cosas:
1. Tenemos una fuerte inclinación a buscar culpables en masas amorfas sin cara: la sociedad, el gobierno, la humanidad. No asumimos o buscamos asumir responsabilidad personal. Pensar que el Centro de Salud no tuvo recursos para atender al bebé porque el dinero se usó para que el Pescado viajara es un gran absurdo. El Centro de Salud se financia a través del presupuesto del Ministerio de Salud y este se genera a través de impuestos que pagamos todos. Pregunta: ¿cuántos impuestos se han dejado de percibir por mordidas, por la compra de contrabando, de piratería o de descarada evasión? Esa pregunta no la hacemos, porque quizás esa pregunta nos toca demasiado cerca a nosotros y no queremos sentirnos culpables de que nuestra corrupción personal sea la causa de muchos de estos problemas.
2. Insistimos en depender del gobierno para todo y no luchamos por nuestra libertad. Se nos olvida que mucha de la razón por la que contamos con menos dinero del necesario en nuestra economía personal tiene que ver con la gran cantidad de impuestos que pagamos. Le hemos endosado muchas de nuestras responsabilidades a papá gobierno y esperamos que nos resuelva todos los problemas. Entiendo que hay un sistema de salud pública que se espera que funcione pero si queremos que el gobierno siga financiando todo y nos lo de todo de gratis, jamás lograremos progresar como sociedad. Parte de la lucha por nuestra libertad es luchar por poder contar con una mayor proporción de los recursos que generamos con nuestro trabajo para que con su uso, se generen más oportunidades de trabajo para más personas y de esa manera, ir dejando de lado esa enfermiza dependencia del aparato estatal.
3. La responsabilidad por aquellos miembros de nuestra sociedad que son más vulnerables es principalmente nuestra, de cada uno de nosotros como personas y familias. Históricamente, las soluciones a los problemas más cercanos se encuentra más cerca del problema que lejos en alguna oficina estatal. La noticia del bebé que falleció nos revela que la familia cercana del niño conocía de su desnutrición. Seguro había una iglesia cerca de dónde ellos estaban que podía ayudar. Vimos cómo de manera espontánea y ante la tragedia, muchas personas se volcaron a ayudar a la señora en su dolor. Es posible encontrar soluciones sin esperan que el gobierno nos resuelva todo, pero debemos asumir esa responsabilidad individual, al mismo tiempo que debemos cumplir con nuestras responsabilidades ciudadanas y fiscales a cabalidad.
4. Somos una sociedad sedienta de buenas noticias y cansada de las tragedias. El viernes, parecía que todos habían apoyado a la selección desde siempre, que conocían a los jugadores y que seguían sus trayectorias y los equipos donde juegan. El viernes fueron héroes, se pedían estatuas para Paulo César Motta y Rafa Morales y el Pescado eran los grandes baluartes de la selección. No aceptábamos críticas. Faitelson fue linchado hasta por las máximas autoridades del país. Hoy, después del 4-0, se nos olvidó todo eso. Nos desarticulamos….perdimos la esperanza y volvimos a demostrar que de corazón nunca apoyamos el fútbol nacional y que desconocemos terriblemente cómo funciona, cómo ser organiza y cómo se financia. “Pan y circo” dicen algunos. En realidad el circo lo armamos nosotros montados sobre una superficial ola luego de una victoria que muchos -estoy más que seguro- no conocían de qué manera impactaba o no nuestros chances de clasificar al mundial. Decir “pan y circo” es pensar que el gobierno orquestó maquiavélicamente ese partido de fútbol del viernes como cortina de humo para cubrir cosas peores. Error. Nuestro “resultadismo” enardece nuestra indignación y nos perdemos cuando nuestro hígado guía nuestro tren de pensamiento.
¿Qué hacer de aquí para el frente?
1. Continuar exigiendo que el gobierno cumpla con sus obligaciones en materia de salud pública de acuerdo a la Constitución y leyes vigentes del país.
2. Luchar por los cambios en la Constitución y leyes vigentes del país para recuperar nuestra libertad y poder liberar recursos que de manera sostenible contribuyen a aliviar la pobreza que somete a muchos niños inocentes a enfermedades innecesarias y a la desnutrición crónica.
3. Cumplir con nuestras responsabilidades ciudadanas y fiscales pagando nuestros impuestos y resistiéndonos a la corrupción cotidiana -incluyendo la piratería, el contrabando, comprar facturas, etc.
4. Organizarnos como familias, comunidades de fe y entidades privadas y voluntarias para atender las necesidades de aquellos que están cerca de nosotros y que necesitan apoyo material, emocional y espiritual. El gobierno no puedo y no lo hará. El llamado a amar al prójimo es un llamado personal y comunitario, no estatal.
5. Aprender a separar los temas y evitar comentarios incendiarios -y muchas veces mal informados- que generen confusión y discusiones que solo nos dividen más y no contribuyen a generar soluciones.
Hoy como guatemaltecos vivimos un muy mal día, lleno de contradicciones, situaciones indignantes y la pérdida de una preciosa vida humana -que hoy, no me queda duda, disfruta de la presencia de Dios-. Un mal día no significa que todo está perdido. Oportunidades habrán y mientras haya vida, siempre habrá esperanza. Dios está con nosotros, Dios sigue siendo bueno, Dios no le ha dado la espalda a los guatemaltecos y podemos confiar en Él.

13 comments

  1. sionbv · marzo 30

    Aunque no soy guatemalteco, puedo decir que cosas como esas también pasan en Colombia.
    Muy buen análisis de su articulo.
    Y como termina:Sigamos pegados de la mano del SEÑOR, que él no nos abandona.

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  2. Brenda · marzo 30

    Definitivamente, una gran artículo que nos hace reflexionar y ver tanto las cosas positivas como las negativa, ya que a veces nos enfocamos en solo lo negativo.

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  3. Marco · marzo 30

    Estimado Juan, sin duda alguna estos últimos eventos han generado todo estos efectos sociales que usted menciona, pero hay algo que es repetitivo en muchas de estas teorías de la cual se interpreta también dentro de su publicación (o al menos eso interpreto)y son los “males” de nuestra sociedad de ver al estado como el proveedor y el posible culpable de todos los males y en cierta proporción nosotros mismos al no pagar impuestos, al comprar discos piratas en general al no cumplir nuestras obligaciones como ciudadanos responsables, entre otras posturas que crean un distanciamiento entre la existencia de un Gobierno hacia los requerimientos y las necesidades de la población. Sin embargo hay cosas que son superlativas y que como usted lo menciona es ilógico creer que el fallecimiento del menor fue causa de un vuelo privado costeado de forma voluntaria y de “buena fe” por un empresario que ha generado fuentes de empleo, que quizá si paga sus impuestos (o aparenta hacerlo) y estaba en su total libertad un derecho humano primordial. Dejando a un lado la “doble moral” que es algo realmente subjetivo. Es que por más que trate de encontrar una lógica para hacer un encadenamiento de estos hechos no se encontrarán por que el verdadero contexto no es ese. La indignación y hasta quizá la “esquizofrenia” (entendida como enfermedad mental, no cabe esta definición) que se desato en redes sociales sin duda alguna para algunos si tiene una razón y muy lógica y es la que se deja fuera dentro de su artículo y es que se olvida que Guatemala es uno de los países más desiguales de américa latina, y debido a esa desigualdad es que hay empresarios que en el ejercicio de su libertad patrocinan vuelos privados; Sobre la muerte del menor es imposible dejar a un lado la subjetividad de las cosas y más cuando se es padre, la culpa y la responsabilidad se puede dividir en infinitas porciones en donde cada uno de nosotros tiene una proporción por más pequeña que sea. Un sistema y un tejido social podrido en donde la prioridad de todos los gobiernos en turno es tener privilegios tanto para sus amigos, familiares y financistas y hacer plata de la manera más fácil; un sistema de gobierno en donde se tergiversa el derecho a la salud, el cual se trata de que existan las condiciones mínimas para un desarrollo humano adecuado garantizar “el buen vivir” y solamente cuando esta no se cumple se brinde una atención DIGNA y adecuada, en qué momento el derecho a la salud se ha convertido en sinónimo de negocio y por de más rentable; en que momento el derecho a la educación se mide de forma cuantitativa en base a mayor número de grados académicos y títulos, dejando a un lado la formación de generaciones criticas y analíticas de lo que sucede a su alrededor para proponer cambios y que rompan con esta maldita cadena que los ata a su individualismo y la adoración por los bienes materiales y exigen la extinción de la vida como el mayor y mejor mecanismo de castigo a sus males. Perdidos y hundidos hasta el cuello entre la podredumbre de este tejido social orquestado por el payaso de turno, como no estar indignado? dígame usted como no reprochar todos estos males cuando una, dos o cientos de vidas se extinguen por un sistema caduco! como no indignarse?

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    • Juan Callejas · marzo 30

      Gracias por su excelente comentario. La indignacion es justa y por eso el llamado a la exigencia a que todos cumplamos nuestro rol, especialmente el rol individual, voluntario y privado de amar al prójimo, además del llamado a las instituciones de gobierno a cumplir su mandato. El llamado también va más allá, a desafiar nuestro pensamiento de seguir dependiendo del gobierno y a reclamar de vuelta nuestras libertades individuales para poder, a través de nuestros recursos generados a partir del trabajo duro, esforzado y honesto, contar con más y mejores opciones para nuestras familias y así, generar más oportunidades para todos.

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  4. NunKTAtreviste · marzo 30

    Muy buen articulo, lo unico que podria agregar/debatir es la agilizacion del proceso, nos dimos cuenta de lo rapido por ser mediatico el personaje del arraigo, pero creanme, he visto procesos solucionados mas rapidamente. Y una aclaración, los vuelos, porque fue el de Hamilton y el del Pescado, fueron “un favor” de un empresario en particular, no de una empresa o de un consorcio de empresas, y si el es el dueño de su aeronave y de su gasolina esta en todo su derecho de hacer con ellos lo que el quiera.

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  5. Libny Orozc · marzo 30

    Esta si es una discusion inteligente, les animo no solo a leerla sino tambien a cambiar nuestra propia actitud y en consecuencia nuestras acciones en bien de nuestra gente. Excelente documento señor Juan Callejas y por eso publicare su pagina.

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  6. Bani · marzo 30

    Una reflexion muy precisa y en hora buena! Espero que muchos hayan leido su publicacion.

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  7. gavo · marzo 31

    Felicitaciones con tan acertado artículo

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  8. Pingback: Entre el Árbol del Oakland y el Corcovado de Cayalá | Discusión Inteligente

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