Esperanza para la Iglesia, para Ti y para Mi

“12Al escucharlo, el ángel del Señor elevó la siguiente oración: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, durante los últimos setenta años has estado enojado con Jerusalén y con las ciudades de Judá. ¿Cuánto tiempo más pasará para que vuelvas a mostrarles compasión?». 13Entonces el Señor le habló palabras buenas y consoladoras al ángel que conversaba conmigo.”

(Zacarías 1:12-13, NTV)

iglesia¡Qué respuesta más dulce a tan ansiosa pregunta!  Esta noche, regocijémonos en ella. Oh Sión, hay buenas cosas esperando por ti; tu tiempo de divagar se acabará pronto; tus hijos serán traídos de vuelta; tu cautividad terminará.  Resiste la vara pacientemente por un tiempo y bajo la oscuridad, sigue confiando en Dios, porque Su amor arde por ti.  Dios ama a la iglesia con un amor demasiado profundo para la imaginación humana: Él la ama con todo su infinito corazón.  Entonces, que sus hijos tomen coraje; ella no podrá estar lejos de la prosperidad sobre quien Dios habla “palabras buenas y consoladoras”.  Lo que estas consoladoras palabras son, el profeta continua diciendo: “Luego el ángel me dijo: «Proclama este mensaje a gritos para que todos lo oigan: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Mi amor por Jerusalén y el monte Sión es intenso y ferviente.” (Zacarías 1:14, NTV)  El Señor ama a Su Iglesia tanto que no puede soportar que ella se pierda siguiendo a otros; y que cuándo lo ha hecho, Él no puede soportar que ella sufra demasiado.  Él no permitirá que sus enemigos la aflijan: Él se desagrada en ellos porque ellos aumentan su miseria. Cuando pareciera que Dios abandona Su Iglesia, Su corazón está más cerca de ella.  La historia nos muestra que cada vez que Dios utiliza la vara para disciplinar a Sus siervos, Él siempre rompe la vara después como si odiara la vara con la que le causó dolor a sus hijos. “El Señor es como un padre con sus hijos,tierno y compasivo con los que le temen.” (Salmo 103:14, NTV) Dios no nos ha olvidado cuando somos castigados por Él sino, Sus golpes no son evidencia de falta de amor.  Si esto es cierto de la Iglesia colectivamente, es necesariamente cierto para cada miembro individual.  Puedes temer que el Señor te pasó por alto, pero no es así: Aquel que cuenta las estrellas y las llama por sus nombres, no está en peligro de olvidar a Sus propios hijos.  Él conoce tu caso de tal manera que es como si tú fueras la única criatura que Él hizo, el único santo que Él amó.  Acércate a Él y está en paz.

(Traducido de la lectura para la noche del 24 de febrero del libro “Morning and Evening” de Charles Spurgeon.  El texto original en inglés está disponible aquí.)

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