En qué consiste la firmeza de la paz y el verdadero aprovechar

COLOMBIA-ELECTION-SANTOS-PEACEPaz es algo que todos buscamos en estos tumultuosos tiempos.  Ya sea el estrés del trabajo, la presión de la vida, problemas o la ansiedad de querer cumplir alguna meta o sueño, al final, lo que buscamos es poder vivir y estar en paz.  Tomás de Kempis, en su libro clásico “La Imitación de Cristo” nos ofrece esta “conversación” entre él y Jesús acerca de la paz y el verdadero sentido de la vida (en contraposición a lo que erróneamente creemos que es “paz” o “bendición” detrás de la famosa etiqueta #blessed):

“Hijo, yo dije; La paz os dejo, mi paz os doy, y no os la doy como el mundo la da (Juan 14:27). Todos desean la paz; mas no tienen todos cuidado de las cosas que pertenecen a la verdadera paz.  Mi Paz con los humildes y mansos de corazón.  Tu paz será en mucha paciencia: si me oyeres y siguieres, podrás usar de mucha paz.

Pues, Señor, ¿qué haré?

Mira en toda cosa lo que haces y lo que dices, y endereza tu intención a agradarme a mí solo, y no codicies ni busques cosa fuera de mí.  De los hechos o dichos ajenos no juzgues presuntuosamente, ni te entremetas en lo que no te han encomendado: en esta manera podrá ser que poco o tarde te turbes.

Nunca sentir alguna tribulación, ni sufrir alguna fatiga de corazón o de cuerpo, no es de esta tierra, sino del estado de la eterna holganza.  Por eso no estimes haber hallado verdadera paz si no sintieres alguna pesadumbre.  Ni ya es todo bueno si no tienes algún adversario; ni está la perfección en que todo te suceda según tu querer.  Ni te estimes por muy singular y muy amado si tuvieres gran consolación y gran dulzura; porque en estas cosas no se conoce el verdadero amador de la virtud: que no está en todo es la perfección del hombre.

Pues, ¿en qué, Señor?

En ofrecerte de todo tu corazón a la divina voluntad, no buscando tu interés en lo poco ni en lo mucho, en lo temporal ni en lo eterno.  De manera que en cualquier cosa con rostro igual des gracias a la suma bondad, pesándolo todo con un mismo peso.

Si fueres tan fuerte y sufrido en la esperanza que, quitada la consolación interior, aparejares tu corazón para sufrir mayores cosas, y no te justificares, diciendo que no deberías pasar tales ni tantas cosas; mas si me tuvieres por justo y santo en todo lo que yo ordenare, entonces cree que andas en el camino de la verdadera paz, y tendrás esperanza muy cierta que verás mi rostro otra vez con mucha alegría.  Y si llegares a menospreciarte del todo, sábete que gozarás de abundancia de paz según la posibilidad de esta peregrinación.”

(Tomado de “La Imitación de Cristo”, Tratado Tercero, Capítulo XXIX de Tomás de Kempis)

 

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