De cuatro cosas que causan gran paz

Hijo, ahora te enseñaré la vía de la paz y de la verdadera libertad.

Señor, haz lo que dices, que mucho huelgo de oírlo.

Hijo, trabaja de hacer antes la voluntad de otro que la tuya; escoge siempre tener menos que más; busca siempre el lugar más bajo y estar sujeto a todos; desea de continuo que se cumpla en ti enteramente la voluntad de Dios.  Este tal entra en los términos de la paz y reposo.

Señor, este tu breve sermón mucha perfección contiene en sí; pequeño es en la plática, mas lleno de sentencia y abundoso en fruto. Que si pudiese por mí ser fielmente guardado, no debería nacer en mí tan presto la turbación; porque cuantas veces me siento desasosegado y pesado, hallo haberme apartado de esta doctrina.  Mas tú Señor, que puedes todas las cosas y siempre deseas el provecho del ánima, acrecienta en mí mayor gracia, para que pueda cumplir tu palabra y hacer lo que cumple a mi salud.

(Tomás de Kempis, Imitación de Cristo -Libro Tercero, capítulo XXV)

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