#RenunciaYa: Entre la Astilla y el Tronco


41»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo cuando tú tienes un tronco en el tuyo?42¿Cómo puedes decir: “Amigo, déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo. (Lucas 6:41-42, NTV)

Hoy, sábado 25 de abril de 2015, se perfila como un día con enorme potencial histórico para Guatemala.  Ante una serie de escándalos acumulados -desde los “chismes” en los diarios, el agua mágica para Amatitlán y la defraudación en la SAT- que tienen, al menos en redes sociales y en columnas de opinión- al gobierno en un serio problema de credibilidad y descontento popular.  Sumado a los escándalos del propio gobierno, estamos a pocos días de la convocatoria a elecciones y en cuestión de 2 semanas, el escenario político se convirtió en impredecible, con candidatos nuevos, cambios de partidos, renuncias, acusaciones y con sus propios escándalos -el abuso de las alfombras de Semana Santa para propaganda, los escándalos de algunos partidos en apelar a los bajos instintos de la población para ganar votos, etc.

El resultado de la bomba mediática que ha explotado como consecuencia de toda esta presión que los mismos políticos le han puesto al sistema y al ambiente, hoy muchos llegarán al parque central a manifestar y bajo la “bandera” de #RenunciaYa, exigirán renuncias y exigirán justicia.

Desde el famoso caso Rosenberg, no se había visto un nivel de inconformidad y una capacidad de convocatoria como la que pareciera está gestándose para hoy.   Creo que eso es bueno.  Como ciudadanos y como guatemaltecos, estamos llamados a defender nuestros derechos, la Constitución y a exigir que la ley se cumpla y se aplique para TODOS, y de esa manera, buscar construir un auténtico Estado de Derecho.

Sin embargo, este despertar de nuestro innato sentido de justicia, también debe ser un fuerte llamado a la consciencia individual.  Hemos visto y hemos señalado que nuestro prójimo -y en este caso los reclamos se centran en la señora Vicepresidenta Roxana Baldetti- tiene en su ojo una astilla.  Todo pareciera indicar que así es y aún si no fuera así, pareciera que el veredicto ya se emitió -al menos el veredicto popular. (Gracias a Dios que “Vox Populi” NO ES “Vox Dei”, pero dejemos este tema para otra ocasión.)  Si somos cristianos y tomamos en serio las palabras de Jesús, hemos de tomar consciencia del tronco en nuestro propio ojo.

Debemos recordar que la corrupción es un pecado.  El pecado es personal y ninguno de nosotros está exento del mismo.  ¿Cómo hemos contribuido nosotros a fortalecer un sistema que se sostiene de los dineros que provienen de la corrupción? Pensemos un poco:

  • La compra de piratería – no paga impuestos, atenta contra derechos de propiedad intelectual, financia actividades ilícitas.
  • Sobornos y mordidas – para quitarnos una multa, para acelerar algún proceso, para comprar una licencia de conducir.
  • Sub-facturación de mercadería – para reducir el pago de aranceles de importación
  • Apelar a “conectes” en algún organismo gubernamental – para acelerar procesos, evitar colas, conseguir favores o prebendas especiales, privilegios
  • No pedir o no dar factura – para evitar pago de impuestos, no justificar gastos
  • Comprar facturas – para reducir el pago de impuestos al final de año

¿Hemos participado en esto? ¿Hemos hecho consciencia de nuestra propia contribución al problema? Estas decisiones -que si bien podrán ser producto de un sistema que lo promueve o de leyes mal hechas en dónde los incentivos para burlarlas están en sus mismos reglamentos- van a ser siempre personales, será nuestra decisión individual si caemos o no.

Gloria Zúñiga en el prefacio al libro “Una Teoría de la Corrupción” escribe:

Es fácil tirarle piedras a otros; la tarea difícil es ver y comenzar con nosotros mismos.  De esa cuenta, cada uno de nosotros debe ser parte de la solución a través de la corrección fraternal, el señalar la conducta inapropiada acerca de la cual quizás no hemos reflexionado profundamente como agentes propios de la misma y, de manera más general, involucrándonos en dar forma al clima moral de cada una de las esferas de las cuales formamos parte.  Al mismo tiempo, cada uno de nosotros debe estar consciente que Dios ve aquello que nosotros como personas no podemos ver.  Cuando alguien nos critica, algo que nadie le gusta aceptar, no rechacemos esa crítica, sino que estemos abiertos a considerar la posibilidad de que nuestro crítico pueda ser el instrumento que nuestro sabio Padre ha escogido para alcanzarnos y darnos una nueva oportunidad de tomar la decisión moral.  Seamos guardadores de nuestros hermanos y recordemos que no podemos tener un corazón dispuesto si nuestra mente no lo está.

Cada decisión pecaminosa personal destruye el ambiente, y cada decisión moral y correcta que tomamos ayuda a construirlo.  La pregunta clave aquí es si estamos hoy con la justa acción de protesta construyendo algo a voces y gritos que mañana vamos a destruir con la compra de una película pirata, una mordida a algún policía que nos quiera multar o aceptar alguna prebenda para acelerar un proceso o ganar un negocio.  ¿Qué va a pasar a partir de mañana? ¿Cómo vamos a reconstruir el ambiente? ¿Si se logra el objetivo de hoy, qué será de mañana? ¿Está la respuesta únicamente en cambiar gobernantes? Recordemos la advertencia de C.S. Lewis sobre nuestra excesiva confianza en el Estado:

El Estado moderno no existe para proteger nuestros derechos, sino para hacernos algún bien o hacernos buenos -de cualquier forma, para hacernos alguna cosa o convertirnos en algo.  Es por esto que en lugar de “gobernantes”, hoy les llamamos “líderes”.  Ya no somos tanto sus súbditos como sus protegidos, pupilos o animales domésticos.  No nos han dejado nada a lo que podamos decirles: “¡No se metan en mis asuntos!”  Todas nuestras vidas son su asunto. (C.S. Lewis, “¿Es Posible el Progreso? Esclavos Voluntarios del Estado de Benefactor”)

Como cristianos, nuestro clamor por justicia hoy necesita ir acompañado por las exigencias del amor cristiano y la necesidad de proclamar el Evangelio para buscar la genuina transformación de nuestro corazón para que de verdad impacte en nuestro círculo inmediato de influencia y con eso permear la sociedad.  Pero actuar así no será fácil, exige:

  • Un corazón arrepentido por nuestro pecado personal y contribución a la corrupción, así como por el pecado de juzgar a otros de manera hipócrita si no nos hemos juzgado a nosotros mismos.
  • Un corazón abierto a perdonar a nuestras autoridades si hemos sido ofendidos y/o afectados de manera personal en esto.
  • Un corazón dispuesto a restituir si hemos cometido alguna injusticia o participado de algún acto de corrupción o ilícito.
  • Una disposición a actuar rectamente de ahora en adelante.
  • Ceder la venganza a Dios por la injusticia y no querer tomarla en nuestras propias manos.
  • Predicar y compartir las buenas noticias del Evangelio de Jesús con otros y confiar en la transformación que solo el Espíritu Santo puede hacer en nuestros corazones. (Contrario a la opinión popular, la transformación NO ESTA en mi).  Solo Dios puede transformarnos y cambiar nuestro corazón inclinado al pecado.

¡Qué se escuche hoy el clamor de cada ciudadano guatemalteco! ¡Qué prevalezca la justicia y el Estado de Derecho! ¡Qué sea la ley la que juzgue las consecuencias temporales de los pecados cometidos! ¡Qué Dios guarde nuestros corazones de deseos pecaminosos de venganza, del arrogante e hipócrita juicio contra otros, de la calumnia, el insulto y la violencia!

Hoy vemos expuesto el pecado de nuestros gobernantes.  Espero hoy podamos reflexionar sobre nuestro pecado personal.  Pero recordemos lo siguiente:

Tanto para el gobernante corrupto como para el individuo que mintió para obtener alguna ventaja en su vida privada, las consecuencias ETERNAS de su pecado son las mismas.  Tanto para el gobernante corrupto como para el individuo que mintió para obtener alguna ventaja en su vida privada, la SOLUCION ETERNA para su pecado es la misma: el Evangelio.  Las consecuencias temporales del pecado cometido siempre serán, para aquellos que respondan al Espíritu Santo, una muestra de la gracia de Dios al concederles a través del sufrimiento, una oportunidad de conversión, reconciliación y perdón.

¡Ánimo Guatemala!