Para el corazón cansado de “la Iglesia”


(Traducción mía del artículo “para o coração que cansou de “Igreja”” de Zoe Lilly, disponible en portugués original aquí.)

Tengo muchos amigos que están “cansados” de ir a la iglesia, se cansaron del sistema, de la liturgia y de la hipocresía que ven por allí.  Me cuentan que continúan amando a Jesús y que leen su Biblia en casa pero que no quieren meterse más con la institución de la “Iglesia”.  Estoy seguro que ellos aún aman a Jesús, que viven de manera santa delante de Dios y que hacen buenas obras en donde están.

No estoy aquí para criticar o juzgar a nadie, sin embargo últimamente he estado reflexionando sobre el “movimiento de los sin iglesia” y por un buen tiempo encontré sus razones y justificaciones válidas y ¿quién era yo para estar en desacuerdo?  Crecí en la iglesia y he visto los peores ángulos imaginables, he visto mucha hipocresía de cerca pero continuamente escuchaba una voz que me decía: “No se trata de los otros, sino de lo que hay entre tu y Yo”.  Esa vez me mantuvo hasta hoy en la iglesia y frecuentando reuniones con otros cristianos.

Últimamente veo que el problema nunca fue de “no ir a la iglesia” aunque si tiene que ver con la situación actual de la Novia de Jesús.  Hay personas que van a la iglesia y se han conformado a la situación actual y tiene aquellos que renunciaron a la Novia, que no quieren ser parte de la cruda y fea realidad en la que ella se encuentra y de esa forma, se han conformado también.

Por mucho tiempo confieso que me daba mucha vergüenza ser tildada “evangélica” por todos los absurdos que escuchaba y veía de aquellos que se llamaban “creyentes”.  Era extremadamente difícil decir que era parte de una Novia tan despedazada y encerrada en sí misma.  Sin embargo, llegó el día en que pude ver que a pesar de que la Iglesia es ese lugar de personas extremadamente problemáticas, también era parte de mi y yo de ella.

Aprendí que amar al enemigo allá afuera es fácil, pero perdonar al “hermano” creyente al lado de mí era un parto de más de 96 horas.  Aprendí que cuando Jesús me llamó a cargar mi cruz, no era a sufrir persecución fuera de la iglesia, sino dentro de ella misma.  Aprendí que perdonar a alguien que no conoce a Jesús es fácil, pero perdonar a aquel que usted estima y que tiene alguna “posición de unción” es mucho más pesado y difícil.  Aprendí con sangre, sudor y lágrimas que ser parte de la Novia me hacía ser más como Jesús.

No estoy en contra de quien no va a la Iglesia ni de aquel que ha sido devorado por el sistema religioso, pero si estoy a favor de pagar el precio para ver cambios, para luchar por una Novia saludable y unida.  Mi iglesia local está lejos de ser perfecta, pero nosotros (mis amigos y compañeros) intentamos juntos -a pesar de nuestros innumerables errores- de vivir un cristianismo verdadero.  El cristianismo no es para los débiles, es para aquellos que logran luchar por la verdad y el amor, aunque estén delante de todo aquello con lo que no están de acuerdo y aún tienen la esperanza de que un día seremos esa Novia sin arruga, mancha o cosa semejante.

Está en ti escoger el precio que vas a pagar.  Lo que cambia al final será el resultado que se precio produce.

Yo escojo el precio más alto, no porque sea mejor que los demás, sino porque aún no para de soñar y luchar…y no pararé hasta el fin.

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Una Propuesta para esta Cuaresma


Hoy es martes de carnaval (17/2/2015) y mañana es el “Miércoles de Ceniza” celebrado en el mundo cristiano más tradicional y que guarda el calendario litúrgico.  Este día marca el inicio de la cuaresma, el período de 40 días que nos motiva a preparar nuestro corazón para una reflexión profunda a través del arrepentimiento, la contrición y el ayuno, acerca de la Crucifixión y Resurrección de Jesús.

Esta no es considerada una “tradición evangélica”, pero hay al menos 5 razones por las cuales vale la pena tomar en cuenta este período del calendario litúrgico.  También debemos siempre recordar la centralidad que tienen el arrepentimiento y la contrición en la vida del cristiano y como esto nos apunta a un futuro lleno de esperanza.  Así que existe, para nosotros en la tradición evangélica y reformada, una gran oportunidad para hacer nuestro este tiempo y usarlo para la gloria de Dios y el gozo de Su pueblo.

Normalmente, asociamos la idea de la cuaresma con el ayuno o el negarnos algunas cosas que nos gustan a manera de sacrificio.  Eso es una parte importante de este período de reflexión pero quisiera proponer algo más aquí.  ¿Por qué no empezamos a hablar sobre lo que VAMOS A HACER durante estos 40 días? ¿De qué manera viviremos diferente este período para que, más allá de los 40 días estrictos de la cuaresma, hayamos cultivado una forma distinta de vida que nos impulse hacia el futuro?

Estemos claros, no estoy hablando de “nuevos hábitos” o únicamente leer uno de los tantos devocionales disponibles en YouVersion acerca de la cuaresma.  Estoy proponiendo empezar cambios importantes de vida a través de enfatizar de manera más profunda aspectos importantes de la disciplina cristiana.  Aquí algunas propuestas:

1. Leamos los Evangelios durante estos 40 días: Los 4 Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) suman 89 capítulos.  Leyendo 2.225 capítulos diarios (propongo 3 diarios), habremos tenido la oportunidad de encontrarnos con Jesús de manera completa durante este tiempo.  Quizás si hacemos eso, dejaremos de depender de “memes” motivacionales o algoritmos en redes sociales que tratan la Biblia cual horóscopo y podremos compartir verdades profundas y transformadoras con todos los que nos rodean, más allá de la burbuja de las redes sociales.

2. Leamos Salmos durante estos 40 días: El libro de Salmos cuenta con 150 capítulos.  Leyendo 4 Salmos al día, habremos leído todo el libro y a la vez, habremos encontrado un renovado y más honesto, orgánico y hasta crudo idioma para hablar con Dios, para encontrarnos con Él en medio de cualquier situación que la vida nos arroje y poder llevarla a Sus pies con súplica, ruego, grito, celebración, llanto, desesperación y esperanza.

3. Volvamos a ser amigos durante estos 40 días: Si algo hemos perdido como sociedad y más aún, me atrevería a decir, como iglesia, es la capacidad de ser verdaderos amigos y de disfrutar de la amistad como fin en sí mismo.  El Whatsapp y las demás redes sociales nos han complicado el poder relacionarnos cara a cara, frente a frente, de manera encarnada, vulnerable y genuina. Sin embargo, estos 40 días pueden ser la oportunidad de volver a tomar el teléfono y llamar en lugar de enviar un texto, de invitar a un café y tener una conversación solo por el hecho de tenerla, porque es agradable.  De ver y tratar a la persona, al otro, al amigo y amiga como fines en sí mismos y no con agenda escondida, como proyecto o como medio de consumo.

4. Compartamos la esperanza del Evangelio con otras personas durante estos 40 días: Más allá de las tradiciones cuaresmales, el calendario litúrgico o la Semana Santa, si de algo se trata este tiempo es del Evangelio.  No existe otra esperanza para el mundo.  El Evangelio es la esperanza para todo y para todos (vale la pena escuchar este mensaje).  Seamos evangelistas durante este tiempo.  Hablemos de Dios, hablemos de nuestras luchas y de la gracia que nos ha salvado, que nos sostiene y que nos impulsa hacia adelante.  ¿Cuándo fue la última vez que compartiste el Evangelio con alguien más? ¡Esto es más urgente de lo que imaginas!

Mañana inicia cuaresma.  Aprovechemos este tiempo.  Oremos, ayunemos, adoremos, leamos y vivamos este espacio de manera distinta, profunda y transformadora.  Que esta cuaresma sea apenas el trampolín para una vida espiritual renovada, fortalecida y catapultada por el Espíritu Santo para disfrutar más a Dios, disfrutar más a los demás y disfrutar más la esperanza del Evangelio.

Spurgeon y los Peligros de la Prosperidad


downloadSé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. — (Filipenses 4:12, NTV)

Existen muchos que saben “como vivir con poco” que nunca han aprendido “como abundar”.  Cuando llegan al punto más alto de la vida se marean y están listos para caer.  El cristiano tiene más probabilidad de traer desgracia a su profesión de fe en la prosperidad que en la adversidad.  Es muy peligroso ser próspero.  La caldera de la adversidad es una prueba mucho menos severa para el cristiano que en la refinería de la prosperidad.  ¡Oh, cuánta livianez espiritual y descuido de las cosas espirituales han sido traídas a través de las mismas misericordias y provisiones de Dios!  Sin embargo, esto no es un asunto de mera necesidad, porque el apóstol nos dijo que él sabía como vivir en abundancia.  Cuándo él tenía mucho, sabía como usarlo. La abundante gracia le permitió soportar la abundante prosperidad.  Cuándo su vela estaba llena de viento, sabía navegar con seguridad.  Se necesita mucho más que capacidad humana para poder sostener la rebosante copa de gozo mortal con una mano firme, sin embargo Pablo había aprendido a hacerlo porque él mismo declaró: “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío…”.  Es una lección divina el poder saber como estar lleno, porque los Israelitas en algún tiempo lo estuvieron, pero mientras la carne aún estaba en sus bocas, la ira de Dios cayó sobre ellos.  Muchos han pedido misericordias para poder satisfacer la lujuria en sus corazones.  La llenura de pan muchas veces ha implicado llenura de sangre y ha traído consigo despilfarro de espíritu.  Cuando tenemos mucho de las providenciales misericordias de Dios, usualmente sucede que tenemos muy poco de la gracia de Dios y poca gratitud por la provisión recibida.  Nos llenamos y olvidamos a Dios: satisfechos con la tierra, nos contentamos con hacer de lado el cielo.  Créanme que es más difícil el poder saber como vivir estando llenos que como vivir sufriendo hambre – tan desesperada es la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y a olvidar a Dios.  No olvidemos pedir en nuestras oraciones que Dios nos enseñe como “vivir con abundancia”.

“No permitas que los regalos que tu amor nos otorga alejen nuestros corazones de Tí.”

Adaptado y traducido del devocional “Morning and Evening” de Charles Spurgeon, disponible en inglés aquí.

El Trueno que Ama


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Voz de Trueno

Sabiduría forjada en fuego

Sonrisa viva e indeleble

Rony

Una esposa

Cuatro semillas

Fruto infinito

Rony

Siempre un abrazo

Siempre un aliento

Siempre presente

Rony

Canas que destilan amor

Abrazos que duran toda la vida

Saludos que nunca faltan

Rony

El trueno que ama

Retumba en mi corazón

Ejemplo de fidelidad en la longevidad

Rony

El abrazo es aquí y ahora

El cariño se proyecta a la Eternidad

El testimonio es fiel y seguiremos su ejemplo

Rony

Esperanza en el Día Malo


“Solo Tú eres mi esperanza en el día de la calamidad.”
(Jeremías 17:17b, NTV)

El camino del cristiano no siempre alumbra como con la luz del sol; tiene sus temporadas de oscuridad y de tormenta.  Es verdad, está escrito en la Palabra de Dios , “Te guiará por sendas agradables, todos sus caminos dan satisfacción;” (Proverbios 3:17, NTV) y esta es una gran verdad, de que estimamos que la religión le de tanto placer al hombre arriba (en el cielo) como abajo (en la tierra); pero la experiencia nos dice que el camino del justo debe ser  “…como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.” (Proverbios 4:18b, NTV), aún así esa misma luz se ve eclipsada. Llegan momentos en que las nubes cubren el sol del creyente y él camina en oscuridad y no puede ver luz alguna.  Hay muchos creyentes que se han gozado en la presencia de Dios por un tiempo; han podido disfrutar de la luz del sol en sus primeros pasos en su vida cristiana; han caminado a través de los “verdes pastos” al lado de las “aguas mansas”, pero de repente ven que ese glorioso cielo se nubla; en lugar de la Tierra de Gosén, han entrado en el arenoso desierto; en lugar de agua dulce, encuentran ríos turbulentos de aguas amargas al gusto, y dicen, “Ciertamente si fuera hijo de Dios, esto no me pasaría.” ¡Oh! ¡No digas esto tú que caminas en oscuridad! Los mejores santos de Dios deben tomar del agua amarga; sus hijos más queridos deben llevar su cruz.  Ningún cristiano ha disfrutado jamás de prosperidad eterna; ningún creyente puede siempre mantenerse libre de problemas.  Quizás el Señor te colocó en un camino plano y sin nubes porque eras débil y tímido.  Los vientos fueron suaves para la oveja recién rasurada, pero ahora que eres fuerte en la vida espiritual, debes entrar a una experiencia más madura y áspera reservada a los hijos ya crecidos de Dios.  Necesitamos vientos y tempestades para ejercitar nuestra fe, para arrancar el podrido yugo de la auto-dependencia, y afirmar más firmemente nuestras raíces en Cristo.  El día malo revela a nosotros el valor de nuestra gloriosa esperanza.

Tomado, traducido y adaptado de las reflexiones diaras de Charles Spurgeon, disponibles en inglés aquí.