El Verbo ES Sustantivo

En su columna semanal “Imagen es Percepción” publicada este pasado 19 de diciembre en Prensa Libre, titulada “Verbo, no Sustantivo”, Brenda Sanchinelli nos invita y hace un llamado a la acción en estas fechas de fin de año a favor de los más necesitados y a favor de las causas tan urgentes que necesitan ser resueltas en nuestro país.

La columnista hace alusión al mensaje de la canción del mismo nombre del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona “Jesús, Verbo no Sustantivo” en la que se hace un importante llamado a dejar de un lado la hipocresía religiosa y poner la fe en acción.

Sin embargo, tanto la canción de Arjona como en esta columna, nos estamos perdiendo algo fundamental, algo muchísimo más importante y cierto que lo que tanto Arjona como la respetable periodista Sanchinelli nos dicen.

¿Dónde está el problema? El problema está en el uso que le dan a la palabra “verbo”, tanto en la columna, como en la canción.  La palabra “verbo”, es utilizada en el sentido gramatical de una palabra que denota una acción, una acción por parte de un “sustantivo”.  Al afirmar entonces que Jesús es “verbo” y no “sustantivo”, reducimos a Jesús a una idea, a “buenas obras” que carecen de raíz, de fundamento y del verdadero sentido del por qué de esas buenas obras.

En el primer capítulo del Evangelio de Juan, leemos las siguientes palabras refiriéndose a Jesús como “Verbo”:

1En el principio ya existía el Verbo,
y el Verbo estaba con Dios,
y el Verbo era Dios.
2Él estaba con Dios en el principio.
3Por medio de él todas las cosas fueron creadas;
sin él, nada de lo creado llegó a existir.
4En él estaba la vida,
y la vida era la luz de la humanidad.
5Esta luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no han podido extinguirla.
14Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Este “Verbo” no es una idea, no es una acción, ni siquiera es un llamado a la acción.  Este Verbo es EL Sustantivo.  Es Dios mismo.  Es Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, Dios que se hizo hombre y sin perder nada de Su naturaleza divina, tomó para Sí toda la naturaleza humana para redimirnos a través de Su vida, muerte, resurrección y ascensión.
Antes de hablar de buenas acciones, hablemos de Aquel que vino a redimir aún nuestras buenas acciones, porque aparte de Él, aún nuestras buenas obras están motivadas por nuestro egoísmo, orgullo y falso sentido de superioridad moral.
Sin comprender que el Verbo (el Logos encarnado), es Sustantivo, vamos a creernos falsas ideas de Jesús.  Vamos a querer que sea nuestro gurú, nuestro líder, nuestro maestro, pero nunca nuestro Señor, Rey y Dios.  Nuestra eternidad y el mismísimo sentido y propósito de cualquier buena obra que hagamos depende de esta diferencia.
Admiro a la periodista brasileña Rachel Sheherazade por hacernos ese desafío:
“¿Sabe quién va a faltar en la fiesta de Navidad? ¡El cumpleañero del día! Así como en la noche de Su nacimiento, nadie le abrió las puertas y Jesús no tiene dónde reposar.  No hay espacio para Él en la casa de los hipócritas de cenas hartas y corazones vacíos.  En el teatro de Navidad entre Santa Clauses, árboles relucientes y montañas de regalos, Cristo pasa desapercibido como si el buen viejito fuera un hecho y el Buen Dios fuese la leyenda.  Yo no creo en una Navidad de consumo, en la Navidad de gentilezas fugaces, del altruísmo anual.  Navidad son las buenas nuevas eternas de un Dios que se hizo siervo, del Verbo que se hizo carne, del Profeta que revolucionó el mundo por la paz y por el amor.  Y es nuestro amor a ese Niño Dios que los cristianos genuinos celebran en la verdadera Navidad.  Nació hoy un Salvador, que es Cristo el Señor.  Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”
“Sabe quem vai faltar na festa de natal? O aniversariante do dia! Como na noite do seu nascimento, ninguém lhes abriu as portas e Jesus não tem onde repousar. Não há espaço pra Ele na casa dos hipócritas de ceias fartas e corações vazios. No teatro do natal entre papais noéis, pinheiros reluzentes, embrulhos de presentes, Cristo passa despercebido como se o bom velhinho fosse fato e o Bom Deus é que fosse lenda. Eu não acredito num natal consumo, o natal das gentilezas fugazes, do altruísmo anual. Natal são as boas novas eternas de um Deus que se fez servo, do Verbo que se fez carne, do Profeta que revolucionou o mundo pela paz e pelo amor. E é por amor a esse Deus Menino que os cristãos genuínos celebram o verdadeiro natal. Nasceu hoje o Salvador, que é Cristo Senhor. glória a Deus nas alturas e paz na terra aos homens de boa vontade.”
Rachel Sheherazade – SBT Brasil – 24/12/2013

La canción de Arjona termina diciendo:

“Jesus no bajes a la tierra quedate ahí arriba
todos lo que han pensado como tu hoy estan boca arriba
olvidados en algún cementerio, de equipaje sus ideales
murieron con la sonrisa en los labios
porque fueron verbo y no sustantivo.”

Ese final nos deja sin esperanza.  La verdadera promesa de Navidad, contenida en el final de la Biblia nos dice lo contrario:

12«¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. 13Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
14»Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad.15Pero afuera se quedarán los perros, los que practican las artes mágicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.
16»Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la brillante estrella de la mañana.»
 17El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.
18A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto: Si alguno le añade algo, Dios le añadirá a él las plagas descritas en este libro. 19Y si alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro.
20El que da testimonio de estas cosas, dice: «Sí, vengo pronto.»
Amén. ¡Ven, Señor Jesús!
21Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén. (Apocalipsis 22:12-21, NVI)
Me quedo con este final.

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