Lo que María sí sabía….

En las últimas semanas, la canción “Mary Did You Know?” se ha vuelto sumamente popular en redes sociales gracias a una lindísima versión que grabó el grupo acapella “Pentatonix”.  Es una canción que abre nuestros ojos a una mayor comprensión de lo que celebramos en Navidad.  Navidad deja de ser, luego de escuchar esta canción, una especie de “baby shower” en esteroides, y regresa a ser lo que siempre fue desde el principio…la celebración de la entrada de Dios mismo a la historia humana para redimirla a través del servicio y del sacrificio de la vida misma.

La canción está planteada como una serie de preguntas a María, madre de Jesús.  Esta jovencita, quizás adolescente de no más de 15-16 años, electa por Dios para ser, a través del Espíritu Santo, Theotokos, la portadora misma de Dios, la mamá de Dios, la mamá terrenal de Jesús, quizás no tenía, en el momento de la Anunciación, respuesta a todas esas preguntas….pero quizás, por lo que vemos en la Biblia, sabía más de lo que creemos y fue creciendo en ese conocimiento y experiencia a lo largo de los 33 años que fue madre de Jesús en la Tierra.

¿Qué sabía María?

1. María, aunque sorprendida, sabía que había sido electa por Dios:

28El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
—¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
29María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo.  (Lucas 1:28-29, DHH)
2. María sabía que su Hijo sería muy especial:
30El ángel le dijo:
—María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. 31Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, 33para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.
34María preguntó al ángel:
—¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
35El ángel le contestó:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. (Lucas 1:30-35, DHH)
3. María sabía que servía a Dios mismo:
38Entonces María dijo:
—Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue. (Lucas 1:38, DHH)
4. María sabía que sería madre del Señor mismo:
41Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se le estremeció en el vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo. 42Entonces, con voz muy fuerte, dijo:
—¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! 43¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? 44Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre. 45¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho! (Lucas 1:41-45, DHH)
5. María sabía que necesitaba un Salvador, y que este era Dios:
46María dijo: «Mi alma alaba la grandeza del Señor; 47mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. (Lucas 1:46-47, DHH)
6. María sabía que, aunque había sido electa de forma especial para tener un papel crucial en la historia del Evangelio, esto no se trataba de ella, sino de Dios, el cumplimiento de Sus promesas y Su plan de redención de la humanidad:
48Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora siempre me llamarán dichosa;
49porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
50Dios tiene siempre misericordia
de quienes lo reverencian.
51Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
52derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
53Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
54Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
55Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.» (Lucas 1:48-55, NTV)
7. María sabía que lo que estaba viviendo era demasiado profundo y había que atesorarlo, meditar sobre ello y procesarlo con fe y esperanza:
15Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros:
—Vamos, pues, a Belén, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.
16Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el establo. 17Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño, 18y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores. 19María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente. (Lucas 2:15-19, DHH)
8. María sabía que el destino de su Hijo no sería algo fácil, pero sería algo glorioso y que para ella, personalmente, sería algo muy difícil y doloroso de llevar:
25En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón, 26y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría. 27Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él, para cumplir con lo que la ley ordenaba,28Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios, diciendo:
 29«Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
puedes dejar que tu siervo muera en paz.
30Porque ya he visto la salvación
31que has comenzado a realizar
a la vista de todos los pueblos,
32la luz que alumbrará a las naciones
y que será la gloria de tu pueblo Israel.»
 33El padre y la madre de Jesús se quedaron admirados al oír lo que Simeón decía del niño. 34Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
—Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. Él será una señal que muchos rechazarán, 35a fin de que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma. (Lucas 2:25-35, DHH)
9. María sabía que le faltaba mucho qué aprender acerca de su Hijo y que debía tomar eso con paciencia y sabiduría:
48Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo:
—Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.
49Jesús les contestó:
—¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?
50Pero ellos no entendieron lo que les decía.
51Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en su corazón. 52Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres. (Lucas 2:48-52, DHH)
10. María sabía que debía obedecer a Jesús:
1Al tercer día hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, 2y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda. 3Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
—Ya no tienen vino.
4Jesús le contestó:
—Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía.
5Ella dijo a los que estaban sirviendo:
—Hagan todo lo que él les diga. (Juan 2:1-5, DHH)
11. María sabía su lugar:
31Entre tanto llegaron la madre y los hermanos de Jesús, pero se quedaron afuera y mandaron llamarlo. 32La gente que estaba sentada alrededor de Jesús le dijo:
—Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera, y te buscan.
33Él les contestó:
—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?
34Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, añadió:
—Éstos son mi madre y mis hermanos. 35Pues cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. (Marcos 3:31-35, DHH)
27Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer entre la gente gritó:
—¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!
28Él contestó:
—¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen! (Lucas 11:27-28, DHH)
12. María estuvo allí hasta el final y sabía que Jesús la amó hasta el final:
25Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena. 26Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su madre:
—Mujer, ahí tienes a tu hijo.
27Luego le dijo al discípulo:
—Ahí tienes a tu madre.
Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa. (Juan 19:25-27, DHH)
13. María sabía que necesitaría de la comunidad de la iglesia el resto de sus días:
14Todos ellos se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1:14, DHH)
En todos estos pasajes, vemos en la vida de María, una vida fiel, humilde y radicalmente transformada por las promesas de Dios, el poder del Espíritu Santo y por la vida del Hijo.  Vemos en ella un ejemplo de perseverancia y fe, aún a pesar de su corta edad al momento de concebir, del cuidado del resto de sus hijos e hijas (Mateo 13:55-56), y del tremendo sufrimiento al ver a su Hijo mayor sufrir en la Cruz.  Vemos que como madre, no sólo crió bien a Jesús sino incluso, dos de sus hijos –Santiago y Judas–  llegaron a ser grandes siervos de la Iglesia y autores inspirados por el Espíritu Santo para dejarnos su legado en la Biblia.
Tenemos mucho que aprender de la María que nos presenta la Escritura.  Ella quizás nunca supo las respuestas a las preguntas de la canción “Mary did you know?”, pero Dios aún así usó a esta humilde jovencita y nos dejó en su ejemplo plasmado en la Biblia, un modelo digno de imitar por su humildad, obediencia, sujeción y fe.
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