Dios se hizo hombre…¿Y…? (parte 2)

¿Qué implica que Jesús se haya hecho hombre? ¿Qué significa afirmar que “Dios entró a la historia humana”?  Para el mundo actual, esto tiene un significado mucho más grande del que nos imaginamos.  Filosóficamente, nos ayuda a resolver uno de los problemas más grandes con el que nos encontramos día a día y el que debemos enfrentar con mucha mayor solidez que como le hemos hecho hasta ahora.

Vivimos en un mundo cada vez más relativista.  Todo “depende del cristal con que se mire”.  “Mi verdad” no es necesariamente “tu verdad” y en la medida en que ninguno de los dos afirme tener la “verdad absoluta”, podemos “tolerarnos” y “vivir en paz”.  Hemos relegado la búsqueda de la verdad al plano íntimo y privado, con una expresa prohibición de manifestarlo en público, en el trabajo, la escuela/universidad, el mercado y mucho menos, en el Estado.

Como lo dijo Henri Nouwen en su libro “El Sanador Herido” (traducción mía): “Aquellos que viven en la era moderna ya no creen en algo que sea siempre y en todos lados verdadero y válido.  Vivimos una hora a la vez y creamos nuestras vidas en el momento.”

Dice además:

“Estamos buscando principalmente experiencias que nos den una sensación de valor.  Es por esto que somos bastante tolerantes, ya que no vemos a alguien que tiene convicciones distintas como una amenaza sino como una oportunidad de descubrir nuevas ideas y poner a prueba las propias.  Podríamos escuchar con gran atención a un rabino, un imam, un ministro o a un cura, sin considerar el aceptar ningún sistema de pensamiento, pero con mucha disposición de profundizar nuestro propio entendimiento de aquello que experimentamos de manera parcial y fragmentada.

Cuándo nos sentimos incapaces de relacionarnos al mensaje cristiano, debemos preguntarnos si esto no sea debido al hecho de que, para muchas personas, el cristianismo se ha reducido a una ideología.  Jesús, un judío perseguido por los líderes de su tiempo, normalmente es transformado en un héroe cultural reforzando los puntos de vista ideológicos más divergentes y usualmente destructivos.  Cuándo el cristianismo es reducido a una ideología que abarca todo, aquellos de nosotros que vivimos en la era moderna estamos demasiado dispuestos a ser escépticos acerca de su relevancia a nuestra experiencia de vida.”

Es ante ese escenario que Jesús entra a irrumpir de manera violenta, agresiva y sin compromisos.  Como lo vimos en el artículo anterior, Jesús es Dios.  Esto, entre muchas otras cosas, significa que Él es la Verdad.

Veamos la secuencia:

Jesús es la Palabra encarnada de Dios:

1En el principio la Palabra ya existía.
La Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
2El que es la Palabra existía en el principio con Dios.
3Dios creó todas las cosas por medio de él,
y nada fue creado sin él.
4La Palabra le dio vida a todo lo creado,
y su vida trajo luz a todos. (Juan 1:1-4, NTV)
14Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de fidelidad y amor inagotable. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre. (Juan 1:14, NTV)
Jesús afirmó que Él y la Palabra de Dios son la Verdad:
6Jesús le contestó:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. (Juan 14:6, NTV)
17Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad. (Juan 17:17, NTV)
Jesús afirmó que la obediencia a Sus Palabras nos daría conocimiento de la Verdad, lo cual trae perfecta libertad -especialmente de la esclavitud de las circunstancias para saber decidir en los momentos cruciales de la vida.
31Jesús les dijo a los que creyeron en él:
—Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas; 32y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (Juan 8:31-32, NTV)
No perdamos de vista entonces esto: el hecho de que Dios se haya hecho hombre, el hecho que Jesús se haya encarnado y haya habitado entre nosotros significa, para estos propósitos que: LA VERDAD ES CONOCIBLE.
El relativismo nos esclaviza porque vivimos sujetos a las circunstancias, a los “depende de…” de la vida.  El tener la Verdad en Jesús y el tener al Espíritu Santo entre y dentro de nosotros que: 13Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. (Juan 16:13, NTV), nos libera para poder vivir y decidir con seguridad, fe y esperanza. En Jesús, Dios el Padre nos dio la Verdad y a través del Espíritu Santo, podemos confiar en que la podemos conocer, vivir y enseñar a otros.
¡Qué regalo de Navidad más increíble….LA VERDAD!

 

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