Halloween Reformado #4: Solus Christus

Llegamos a la cuarta parte de nuestra serie acerca de las “5 Solas” de la Reforma Protestante.  La “Sola” de hoy es quizás el punto pivotal de las 5 y una a la que debemos prestar especial atención para apreciarla, valorarla y vivirla con todo nuestro corazón: “Solo Christus” – ¡Solamente Cristo!.

Toda la vida cristiana gira alrededor de la persona y obra de Jesús.  Es únicamente a través de Él, de quién Él es, de Su vida y obra aquí en la Tierra y Su resurrección física y posterior ascensión física a los cielos que podemos tener nosotros esperanza de vida eterna en una relación restaurada con Dios el Padre.

¿Qué es lo más importante que debemos saber acerca de Jesús?

1. ¿Quién es Jesús?

  • Jesús es Dios, es Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, uno con el Padre y con el Espíritu Santo, a la vez una persona distinta, es Dios encarnado. Esta verdad, evidente en todas las Escrituras, a la vez queda muy bien descrita en el Credo de Calcedonia.  En la persona de Jesús están contenidas de manera perfecta Su naturaleza 100% divina y Su naturaleza 100% humana sin confusión alguna, sin mezclarse, pero a la vez, en perfecta unidad.

2. ¡Todo se trata de Jesús!

  • 15Cristo es la imagen visible del Dios invisible.
    Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación
    16porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe
    en los lugares celestiales y en la tierra.
    Hizo las cosas que podemos ver
    y las que no podemos ver,
    tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible.
    Todo fue creado por medio de él y para él.
    17Él ya existía antes de todas las cosas
    y mantiene unida toda la creación.
    18Cristo también es la cabeza de la iglesia,
    la cual es su cuerpo.
    Él es el principio,
    es supremo sobre todos los que se levantan de los muertos.
    Así que él es el primero en todo.
    19Pues a Dios, en toda su plenitud,
    le agradó vivir en Cristo,
    20y por medio de él, Dios reconcilió consigo
    todas las cosas.
    Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra,
    por medio de la sangre de Cristo en la cruz. (Colosenses 1:15-20, NTV / ver también Hebreos 1:1-4)

3. Solamente Jesús es nuestro mediador entre Dios y nosotros los hombres.

  • 1En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos. 2Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad. 3Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, 4quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. 5Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús. 6Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso. (1 Timoteo 2:1-6, NTV / ver también Hebreos 12:1-4 y Juan 10:1-18)

4. Solamente en Jesús hay salvación.

  • 23Hubo muchos sacerdotes bajo el sistema antiguo, porque la muerte les impedía continuar con sus funciones; 24pero dado que Jesús vive para siempre, su sacerdocio dura para siempre. 25Por eso puede salvar —una vez y para siempre— a los que vienen a Dios por medio de él, quien vive para siempre, a fin de interceder con Dios a favor de ellos.
    26Él es la clase de Sumo Sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. 28La ley nombra a sumos sacerdotes que están limitados por debilidades humanas; pero después de que la ley fue entregada, Dios nombró a su Hijo mediante un juramento y su Hijo ha sido hecho el perfecto Sumo Sacerdote para siempre. (Hebreos 7:23-28, NTV / ver también Filipenses 2:6-11 y Hechos 4:12)

¡Qué gran Salvador tenemos en Jesús! Si quieres aprender más de este tema y profundizar en estas ideas, puedes bajar este estudio de Cristología Básica y una propuesta de como vivir esto mejor en América Latina Cristología para Latinoamérica .

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