¿Qué quieres? – Calderón de la Barca


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¿Qué quiero, mi Jesús?…Quiero quererte,

Quiero cuanto hay en mí, del todo darte

sin tener más placer que el agradarte,

sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,

quiero dejarlo todo por buscarte,

quiero perderlo todo por hallarte,

quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús, abismarme

en ese dulce hueco de tu herida,

y en tus divinas llamas abrasarme.

Quiero, por fin, en Ti transfigurarme,

morir a mí, para vivir tu vida,

perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

Belleza


“Belleza es la palabra con la que iniciaremos. Belleza es la última cosa a la que el intelecto pensante se atreve a acercarse, ya que esta únicamente baila como un esplendor incontenible alrededor de la doble constelación de lo verdadero y lo bueno y su inseparable relación entre sí.  La belleza es aquella que es desinteresada, sin la cual el mundo antiguo se rehusaba a entenderse a sí mismo, una palabra que de forma imperceptible y a la vez inequívoca se ha despedido de nuestro nuevo mundo, un mundo de intereses, dejándole en manos de su propia avaricia y tristeza.  Sin ser amada ni promovida por la religión, la belleza ha sido levantada de su propio rostro cual máscara, y su ausencia expone rasgos en ese rostro que amenazan hacerse incomprensibles al hombre.  Ya no nos atrevemos a creer en la belleza y hacemos de ella mera apariencia para poder así, descartarla con facilidad.  Nuestra actual situación nos muestra que la belleza exige para sí misma al menos tanto coraje y decisión como lo exigen la verdad y la bondad, y que ella no permitirá que se le separe o prohiba estar con sus dos hermanas sin llevárselas con ella en una especie de venganza misteriosa.  Podemos estar seguros que quienquiera que menosprecie su nombre como si fuese el adorno de un pasado burgués -ya sea que lo admita o no- será incapaz de orar y dentro de poco, incapaz de amar.”

— Hans Urs von Balthasar, LA GLORIA DEL SEÑOR: UNA ESTETICA TEOLOGICA, VOL. 1 – VER LA FORMA

“Beauty is the word that shall be our first. Beauty is the last thing which the thinking intellect dares to approach, since only it dances as an uncontained splendor around the double constellation of the true and the good and their inseparable relation to one another. Beauty is the disinterested one, without which the ancient world refused to understand itself, a word which both imperceptibly and yet unmistakably has bid farewell to our new world, a world of interests, leaving it to its own avarice and sadness. No longer loved or fostered by religion, beauty is lifted from its face as a mask, and its absence exposes features on that face which threaten to become incomprehensible to man. We no longer dare to believe in beauty and we make of it a mere appearance in order the more easily to dispose of it. Our situation today shows that beauty demands for itself at least as much courage and decision as do truth and goodness, and she will not allow herself to be separated and banned from her two sisters without taking them along with herself in an act of mysterious vengeance. We can be sure that whoever sneers at her name as if she were the ornament of a bourgeois past — whether he admits it or not — can no longer pray and soon will no longer be able to love.”

— Hans Urs von Balthasar, THE GLORY OF THE LORD: A THEOLOGICAL AESTHETICS, VOL. 1 – SEEING THE FORM

Texto tomado de aquí.