Una Propuesta sobre algo que los Cristianos debemos dejar de Decir

Traducido del artículo “The One Thing Christians Should Stop Saying” por Scott Dannemiller

Estaba hablando por teléfono con un buen amigo hace algunos días. Luego de hablar de algunos asuntos importantes, cómo el hablar acerca de nuestras mamás y volver a contar historias semi-verídicas de nuestros días universitarios, nuestra conversación dio un giro hacia lo mundano.

“Entonces, ¿qué tal el trabajo?”, me preguntó.

Para aquellos que no lo saben, yo me gano la vida enseñando liderazgo y ayudando a las personas a llevarse bien las unas con las otras dentro del mundo corporativo de Estados Unidos. Mi esposa me dice que es una excelente excusa que me he inventado para poder pararme frente a grandes grupos de personas y contar historias.

Apelo al principio legal de que nadie puede incriminarse a sí mismo.

Mi respuesta a la pregunta de mi amigo fue, “Definitivamente me siento bendecido. El año pasado fue el mejor año a la fecha para mi empresa. Todo parece indicar que este año va en la misma dirección.”

Dije esas palabras sin siquiera pensarlo. Como que estuviera recitando la jura a la bandera o haciendo mi pedido usual en McDonald’s.

Pero….estaba mintiendo.

Ahora, antes que me juzguen, permítanme explicar. En base a que el año pasado emprendimos el viaje con mi familia de no comprar nada, ustedes podrán pensar que estamos subsistiendo a base de sopas ramen y los nachos y salsa que regalan en los restaurantes mexicanos. Pero no se preocupen, como familia no la estamos pasando mal.

De hecho, el año pasado, sí fue el mejor año para mi empresa.

De hecho, este año las cosas se ven muy bien también.

Sin embargo, eso no es una bendición.

He notado una interesante tendencia dentro de los cristianos, incluyéndome a mí mismo, y eso me preocupa mucho. Nuestra respuesta de cajón ante recibir algo material es el considerarnos bendecidos. Es como el “amén” al final de una oración.

“Este carro nuevo es una bendición.”

“Finalmente vendimos la casa. Me siento bendecido.”

“Acabo de regresar de un viaje misionario. Me doy cuenta lo bendecidos que hemos sido en este país.”

De manera superficial, estas frases parecen inocuas. Parecen incluso piadosas. ¿Por qué no glorificar a Dios por todo lo que tengo? ¿Acaso no es esto lo que debemos hacer?

Al reflexionar acerca de cuando dije “me siento bendecido”, dos ideas vinieron a mi mente. Quizás me acusen de hacer lío por cuestiones semánticas, pero ténganme un poco de paciencia porque considero que esto es crucialmente importante. Es una de esas cosas que no podemos ver porque está tan enraizado en nuestra cultura que se ha vuelto en algo normal.

Sin embargo, esto es algo que debe de parar. A continuación, el por qué.

En primer lugar, cuando digo que mi fortuna material es el resultado de la bendición de Dios, reduzco al Todopoderoso a una especie de hada-en-el-cielo-concede-deseos que de manera arbitraria le regala carros o dinero a sus seguidores. Me costaría no pensar en aquellas ocasiones en que premiaba a mis hijos con dulces cada vez que seguían instrucciones o iban de manera correcta al baño. Claro, Dios quiere que continuamente busquemos Su voluntad, y esto es para nuestro propio bien. Pero…¿Dios se vale de este tipo de retroalimentación positiva?

Dios no es un psicólogo del comportamiento

En segundo lugar, y quizás aún más importante, el considerarme bendecido a causa de mi buena fortuna material es algo sencillamente incorrecto. Para empezar, puede ser ofensivo para los cientos de millones de cristianos alrededor del mundo que viven con menos de US$10 diarios. ¿Si entiendes esto, verdad? Cientos de millones que reciben una “bendición” material de un solo dígito cada día.

Durante nuestro año viviendo en Guatemala, Gabby y yo fuimos testigos de primera mano del terrible daño que la teología de la prosperidad hace, en dónde a las personas fieles que hacen lo imposible para alimentar a sus familias se les decía que no estaban siendo lo suficientemente fieles. Si llegaban a serlo, Dios los sacaría de su pesadilla. “Haz un mayor esfuerzo, y Dios te mostrará Su favor.”

¿El problema? En ningún lugar de la escritura podemos encontrar que se nos prometa una vida fácil en este mundo a cambio de nuestra promesa de fe. De hecho, los más devotos santos de la Biblia usualmente morían en la quiebra, luego de recibir un boleto sin retorno a la prisión o a morir torturados.

Si quisiéramos una definición bíblica de lo que es estar bendecido, pongamos atención a las palabras de Jesús en Mateo 5:1-12 (NTV):

El Sermón del monte

1Cierto día, al ver que las multitudes se reunían, Jesús subió a la ladera de la montaña y se sentó. Sus discípulos se juntaron a su alrededor, 2y él comenzó a enseñarles.

Las bienaventuranzas

3«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece.

4Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.

5Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra.

6Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

7Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión.

8Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios.

9Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

10Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.

11»Dios los bendice a ustedes cuando la gente les hace burla y los persigue y miente acerca de ustedes y dice toda clase de cosas malas en su contra porque son mis seguidores. 12¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera.

Sospecho que quizás algunos incisos adicionales al versículo 12 fueron omitidos del texto. Quizá esta era la parte en donde los discípulos de Jesús respondían diciendo algo así como:

“Espera un momento, Señor. ¿Qué de “benditos los cómodos”, o “benditos aquellos que tienen un buen trabajo, una casa modesta y vacaciones anuales?” Y Jesús les respondió diciendo, “Discúlpenme hermanos, pero esos no entraron en la lista.”

Así que allí está. Escrito en letras rojas. Tan claro como la luz del día. Aún así, lo ignoramos todo cuándo secuestramos la palabra “bendecido” y la hacemos encajar nítidamente en nuestros ideales modernos norteamericanos, creando una especie de lotería cósmica en donde toda oración sincera nos compra otro ticket raspable. En el proceso, alienamos a aquellos a quienes esperamos traer a la fe.

Debemos parar de jugar este juego.

La verdad es que no tengo idea de por qué nací en donde nací o porqué tengo las oportunidades que tengo. Eso va más allá de mi comprensión. Pero definitivamente no creo que Dios me haya escogido por encima de otros a causa de la veracidad de mis oraciones o la profundidad de mi fe. Aún así, si tomo ventaja de las oportunidades que me han sido dadas, es posible que pueda tener una vida cómoda. No está garantizada. Pero si llegara a pasar, no creo que Jesús me considere “bendecido”.

Me considerará “cargado”.

Me preguntará:

“¿Qué vas a hacer con todo eso?”

“¿Lo usarás para ti mismo?”

“¿Lo usarás para ayudar a otros?”

“¿Lo resguardarás para sentirte cómodo?”

“¿Lo compartirás?”

¡Tantas opciones difíciles! ¡Tan pocas respuestas sencillas!

Así que mi oración hoy es que pueda entender mi verdadera bendición. NO es mi casa. No es mi trabajo. No es mi nivel de vida.

Mi bendición es esta. Conozco a un Dios que le da esperanza al que no la tiene. Conozco a un Dios que ama a quien no es digno de ser amado. Conozco a un Dios que trae Consuelo al quebrantado. Y conozco a un Dios que ha sembrado ese mismo poder dentro de mi. Dentro de todos nosotros.

Y por esta bendición, que nuestra respuesta siempre esa,

“¡Úsame!”

Desde que tuve esta conversación, mi nueva respuesta es simplemente, “Estoy agradecido.”

__________

Scott Dannemiller is a writer, blogger, worship leader and former missionary with the Presbyterian Church. He writes the blog The Accidental Missionary, where this post first appeared.

Follow Scott Dannemiller on Facebook:facebook.com/theaccidentalmissionary

Follow Scott Dannemiller on Twitter: www.twitter.com/sdannemiller

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