¿Qué estás pensando?

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“Je pensé, donc je suis”. René Descartes

La famosa frase de Descartes, en español “pienso, luego existo” o “pienso, por lo tanto existo” se considera como una que representa el pensamiento filosófico moderno. En la filosofía post moderna la expresión podría ser algo como “pienso, publico, luego existo” o “publico, luego existo” por aquellos que no piensan lo que publican.

¿Qué estás pensando?

Seamos honestos las redes sociales son parte de nuestra vida. Soy una persona con una rutina matutina, que generalmente es algo así: temprano en la mañana suena la alarma de mi celular y lo primero que hago, es revisar mi teléfono (yo sé… no es orar, estoy siendo honesta) si tengo algún mensaje de WhatsApp, mi correo electrónico y la agenda del día, hago ejercicio viendo las noticias de la mañana, me ducho y visto (allí es cuando oro), mientras preparo el desayuno y mi almuerzo reviso Twitter e Instagram y cuando estoy desayunando leo los post que me interesan y termino de organizar mi día.

Hoy, en la mañana tuve la oportunidad leer un artículo de Fast Company que habla de la influencia de las redes sociales en nuestra vida, y hace referencia al video de The Higton Bros, “What´s on your mind?” que muestra como la gente utiliza las actualizaciones de estado en Facebook no para compartir lo que esta en su mente o su vida sino lo que quisieran que estuviera. Link al artículo

Por favor no quiero que me mal interpreten, esta publicación no es una campaña en contra de Facebook o las redes sociales que son sólo medios para relacionarnos, no considero que las redes sociales sean un problema, si hay algún problema está en nuestro corazón. Personalmente no uso Facebook, actualmente uso Twitter e Instagram y últimamente que escribo por acá.

Lo verdaderamente importante

Siempre me han apasionado los proyectos, y en su desarrollo soy una persona cuidadosa, vigilante, pues para mí el mundo es un lugar impredecible; busco identificar, evaluar y en la manera posible reducir los riesgos que se esconden debajo de la superficie. Me gusta planificar el futuro con el fin de anticipar lo que podría salir mal. Y aunque disfruto crear redes de contactos y equipos de trabajo, soy una persona bastante seria y reservada.

Por mucho tiempo mi identidad se basó en los logros de mis proyectos y en la aceptación de otros por mis logros. Hasta que Dios en su misericordia me dejo fallar y darme cuenta que me quedo corta, que no soy suficiente y esta bien no ser suficiente pues no fui creada para serlo. Su amor y su gracia fueron tan abrumadoras sobre mí (Efesios 1:7) que no tuve más que rendirme a El sin cautela, admitir mi vulnerabilidad, ser completamente honesta, y por primera vez dejar a alguien atravesar los sistemas de seguridad que siempre habían protegido mi corazón y aprender a confiar.

Riesgos que vale la pena tomar 

Aunque ahora lo describo como un evento ha sido mas bien un proceso, uno del día a día. Un proceso en el que Dios sigue trabajando y transformando mi corazón… pues al dejarlo entrar a mi vida, Dios me ha llevado un paso más allá, me ha enseñado sobre la vida en comunidad y la verdadera amistad, y  me ha retado a dejar entrar a otros (que no significa dejar entrar a todos).

Nunca ha sido fácil para mi compartir asuntos personales (incluso ahora mientras escribo esta nota). En este proceso con Dios y con otros he aprendido que la vida se disfruta más al vivirla con quienes amamos y para eso debemos aprender a amar y ser amados, pero no podemos amar a alguien a quien no conocemos y no podremos conocernos sin aceptar los riesgos.

No soy ingenua, abrirnos a otros es un gran riesgo, pero es uno que vale la pena tomar de la mano de Dios. Es en el proceso de descubrirnos, conocernos, aceptarnos, valorarnos y amarnos que Dios puede cumplir en nosotros Su propósito. Doy gracias a Dios por mis amigos, porque con ellos quiero compartir más de 140 caracteres quiero compartir historias de vida, más que una foto o video quiero compartir momentos que queden grabados como recuerdos en nuestra mente y corazón, más que obtener de ellos un “me gusta”, los quiero a ellos por quienes son.

Nota: para quienes se preguntan cuándo leo mi Biblia y oro más seriamente, lo hago antes de dormir. Es mi tiempo con Dios, El y yo.

6 comments

  1. Fernando Ramos · junio 27, 2014

    Considero que parte de mi vida se ve reflejada también con este artículo, el temor de que no cumplan las espectativas las personas que nos rodean hacia nosotros, nos hacen estar en un solo lugar, sin atrevernos a vivir la vida… pero como tú mencionas tomados de la mano de DIos debemos de darnos ese privilegio de ser personas vivas y alegres…
    Un fuerte abrazo!

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  2. Sandrie Alvarado · junio 27, 2014

    Gracias por tu comentario Fernando!

    De acuerdo contigo, no debemos esperar de las personas más de lo que deberíamos. He aprendido que muchas veces las expectativas que tenemos de las personas se basan en deseos que queremos satisfacer por medio de ellos, lo que se convierte en una receta perfecta para la frustración cuando el único que puede satisfacerlos es Dios.

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  3. teresita3610 · julio 17, 2014

    GRANDE Y PODEROSA SON TUS OBRAS OH AADONAÍ

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