7 Cosas que la Paz Financiera No Puede Hacer

Re-examinando algunas de nuestras falsas creencias acerca de las finanzas.

Por Caryn Rivadeneira

Caryn Rivadeneira es escritora, conferencista y autora de: Broke: What Financial Desperation Revealed About God’s Abundance (IVP, 2014). Para más información acerca de Caryn, visiten carynrivadeneira.com.

Hace años caí de estar muy bien a estar en la más vil calle de la amargura de la noche a la mañana. Me dirigí a Dios con los puños al aire, con lamentos acerca de todo lo que había perdido y lo que no podía hacer por estar en la quiebra.

Logré salir de esa época obscura pero, recientemente, el Espíritu Santo me record nuevamente acerca de cuánto crédito le doy al dinero.

O sea, todos sabemos las cosas buenas que el dinero hace (paga las cuentas, pone comida en la mesa, nos viste, reduce el estrés marital y nos compra aquellos gustitos a los que les tenemos puesto el ojo).

Pero mi lista –una lista nacida del quebrantamiento y lamento- es una lista de cosas que el dinero no hace, no puede y jamás podrá hacer.

Esta lista me ha recalibrado, me ha recordado de soy quien soy, en riqueza y en pobreza, que mi vida es buena, llena y rica, tenga o no dinero.

Mi lista ha ido creciendo. Algunos ítems de mi lista son obvios: el dinero no puede comprarme el amor, o la felicidad. Algunas entradas tienen algo de resentimiento: el dinero no me hará sexy, chistoso, bondadoso o alguien agradable a otras personas. Pero aquellos ítems que comparto aquí son mis favoritos, son aquellas ideas a las que regreso una y otra vez.

1. El Dinero No Trae Paz

Por supuesto, esta afirmación va totalmente en contra de lo que normalmente conocemos como “paz mental”. Es una idea bastante común el pensar que mientras más dinero tengas, mayor será tu paz. Por supuesto, esto tiene su contraparte: mientras menos dinero tengas, menor será tu paz.

Cualquier tipo de paz que esté construida sobre algo que no permanece para siempre, no puede ser verdadera paz. El tratar de aferrarse al dinero nos lleva únicamente a la paranoia. En donde existe la paranoia, existe la desesperación por el control, y allí no hay paz. El dinero no puede resolver esto.

2. El Dinero No Da Control

Seguro, el dinero puede asustar a algunas personas lo suficiente para que permanezcan en silencio y permite controlar algunas situaciones en el corto plazo. Pero, ¿es posible lograr esto con aquellas cosas que verdaderamente importan? ¿Es posible controlar con dinero el último resultado de cualquier situación? No. Así que, mientras el dinero puede comprar las elecciones o algún grado de influencia, y quizás puede conseguirnos la mejor mesa en un restaurant sobornando al anfitrión, el dinero no nos hace invencibles. El dinero no hace que el tiempo pase más despacio ni nos permite regresar al pasado. No puede regresarnos a nuestros seres queridos, ni traernos verdadero amor.

3. El Dinero No Te Hace Sabio

Con frecuencia, creemos que el dinero nos da alguna especie de visión especial acerca de cómo funciona el mundo. El dinero nos puede pagar la educación, libros y experiencias que mejoran nuestro conocimiento. Y sí, muchas personas sabias han ganado (o heredado) muchísimo dinero. Pero si hacemos una revisión rápida de cualquier sitio web de farándula, lo que vamos a ver es a personas con mucho dinero actuando de maneras tremendamente tontas.

Para corroborar esto, solo basta con verme al espejo. Parte de mi desesperación financiera resultó de decisiones necias tomadas mientras estábamos llenos de dinero, pensando que nunca dejaría de darnos huevos de oro la famosa gallina.

El dinero no nos hace más sabios. Pero definitivamente, sí puede hacernos muy necios.

4. El Dinero No Nos Hace Más Admirables

Pensamos que admiramos a las personas ricas, pero en realidad, admiramos su dinero –o supuesto dinero- o sus carros, casas, joyas y ropa que pueden comprar con su dinero.

A veces, por supuesto, admiramos a personas que han logrado hacer dinero en formas admirables o que dan grandes cantidades de dinero. Pero al final, esa es una admiración de una ética de trabajo, capacidad innovadora o de generosidad –cosas que el dinero no compra, pero que sin embargo, están disponibles sin costo para todos y cada uno de nosotros.

5. El Dinero No Nos Hace Interesantes

El dinero puede llevarnos a lugares interesantes y comprarnos cosas interesantes. Sin embargo, no puede comprarnos el ser interesantes –en ser alguien que tiene algo qué decir, con fuertes convicciones, con pensamiento profundo, capacidad de escuchar y que vive a plenitud. Una persona interesante aprende, escucha, se atreve, sueña, discute, enfrenta, siente y tiene los ojos abiertos a las maravillas que hay en el mundo.

Nuevamente, todo esto, es gratis.

6. El Dinero No Nos Hace Mejores Personas

Creemos que “mejorarnos” implica ganar más dinero para poder salir de algún lugar o situación. Podemos tener “mejores” trabajos, comprar mejores cosas, vivir en mejores ciudades o ir a mejores centros educativos.

Pero, por supuesto, el dinero no mejora a nadie. Tampoco nos hace mejores que nadie. Cualquier cosa que nos aqueje mientras no tenemos dinero, nos aquejará cuando lo tengamos. (A menos, por supuesto, que lo que nos aqueje sea la incapacidad de pagar las cuentas, allí si, el dinero ayuda.) En última instancia, cualquier cosa que nos haga especiales o dotados en algo, ya era algo que teníamos desde siempre.

7. El Dinero No Nos Hace Ser Más “Bendecidos”

Todos hemos sido bendecidos, solamente que quizás no de las maneras en las que usualmente esperamos. Con certeza, no hemos sido bendecidos de la manera en que vemos “#bendecido” escrito por todos lados y por cualquier cosa en las redes sociales, generalmente en referencia a fotos de carros nuevos, viajes extravagantes o casas en la playa.

A pesar de que el Antiguo Testamento a veces equipara la riqueza material con bendición, Jesús le da la vuelta a esto. No son los ricos los bendecidos, sino los pobres en espíritu. No son los fuertes y poderosos, sino los humildes. Somos realmente bendecidos cuando podemos vivir con perseverancia la presencia de Cristo en nosotros y no cuando estamos disfrutando de lo mejor que la vida tiene que ofrecer.

De acuerdo a Google, la palabra “bless” –“bendición” en inglés- se deriva del antiguo vocablo inglés “blēdsian”, que se cree significa “marcar o consagrar con sangre.” Ahora, quizás algunos argumenten que su #bendecido viaje, carro o crucero caribeño sea el resultado de sangre, sudor y lágrimas, y bien puede ser que así sea.

Si embargo, las bendiciones reales se consagran –se apartan- a través de nuestra propia transformación a través del sufrimiento, la prueba o algún tipo de quebrantamiento que nos lleva directo al Reino de Dios, el cual es gratis y está abierto a todos nosotros, tengamos o no tengamos mucho dinero. Este es el Reino que nos rodea ahora y en el que participaremos por la eternidad si aceptamos la bendición de la gracia. Sin costo alguno.
Traducido del artículo “7 Things Money Can’t Do”, disponible aquí: http://www.relevantmagazine.com/life/7-things-money-can%E2%80%99t-do#emYpJ5pwXApwqxyp.99

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