Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 5 y final)


marchaContinuamos con la reflexión acerca del quinto y último punto del Manifiesto por la Vida y la Familia.   Este punto termina de amarrar el espíritu de lo que se busca alcanzar a través tanto de documentos como este, como a través de la próxima Marcha por la Vida y la Familia el 11 de mayo.

El quinto punto del manifiesto dice así:

Los gobiernos contribuyen al bien común y a la sostenibilidad de la sociedad cuando favorecen políticas que fortalecen a las familias.   

El Estado, a través de las autoridades de gobierno, tiene una responsabilidad muy grande dentro de las funciones básicas que debe cumplir y en las que se debe enfocar: la protección de la vida, la libertad y la propiedad privada de cada ciudadano.

El Estado se organiza para poder dar estructuras básicas de soporte a la sociedad que permitan a cada persona alcanzar su máximo potencial y florecer de manera integral.  Para esto, es necesario recordar y afirmar que el Estado -y de la misma forma, el gobierno- NO es fuente de nuestros derechos individuales, sino simplemente los reconoce y protege.  La importancia de esto es crucial, porque si entendemos esto, entendemos entonces que ningún Estado o gobierno puede hacer suya la prerrogativa de re-definir o ampliar a través del poder coercitivo de la ley, las instituciones fundamentales de la sociedad: el matrimonio y la familia.

Estas instituciones, al igual que nuestros derechos individuales, nacen del corazón de Dios como parte de Su providencia y gracia común para toda la humanidad.  Es a partir de ese entendimiento que vemos en la Biblia un interesante rayado de cancha para el gobierno y su relación con los ciudadanos (al igual que la responsabilidad de cada ciudadano para con las autoridades temporales):

1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen.7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. (Romanos 13:1-6, NTV)
13Por amor al Señor, respeten a toda autoridad humana, ya sea al rey como jefe de Estado 14o a los funcionarios que él ha nombrado. Pues a ellos el rey los ha mandado a que castiguen a aquellos que hacen el mal y a que honren a los que hacen el bien.
15La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes haga callar a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. 16Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal.17Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo.Teman a Dios y respeten al rey. (1 Pedro 2:13-17, NTV)
Vemos la instrucción clara de la responsabilidad que tienen las autoridades temporales de procurar el bien de la ciudadanía.  El servicio público -como cualquier otra vocación humana- es un servicio a Dios, y como tal, está sujeto a sus directrices, principios y preceptos.
La construcción de una sociedad de individuos libres y responsables que genere el mejor ambiente posible para que cada persona florezca, se fundamenta en la fortaleza de la familia y el matrimonio.  Para que la familia y el matrimonio puedan ser fuertes y desarrollarse con libertad, apoyados por las instituciones sociales de carácter privado que la apoyan en fortalecer la cultura, la espiritualidad, salud, educación y formación de los niños y cada miembro de la familia, estas instituciones deben estar protegidas por el Estado.
Las políticas públicas que atentan contra la libertad, que no permiten que cada miembro de la sociedad disfrute plenamente del fruto de su trabajo para proveer de la mejor manera posible a sus necesidades y las de su familia, que limitan el potencial de inversión e innovación, que protegen a unos a expensas de otros con privilegios legales o que buscan re-definir al matrimonio o privilegiar conductas contrarias al diseño bíblico de la persona humana, son políticas que atentan directamente contra la familia y por ende, deben ser rechazadas.
Más que leyes que sean “pro-familia”, el Estado debe limitarse a la protección de la vida, libertad y propiedad de las personas, para que sean ellas, con el apoyo de la Iglesia y demás instituciones sociales, las que desarrollen esa cultura sustentada en profundos valores que dignifican el valor intrínseco de la persona humana.
¡Nos vemos este 11 de mayo!

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 4)


marchaContinuando con la serie de comentarios acerca el Manifiesto por la Vida y la Familia, el día de hoy nos enfocaremos en un punto crucialmente importante y sumamente práctico, el punto 4 del manifiesto que dice así:

Padre y madre son los principales responsables de garantizar una óptima educación de los hijos. Nadie puede sustituirlos en esta tarea.

Este es un punto pivotal en la discusión porque es aquí donde generalmente vamos a encontrar un choque, especialmente en países como el nuestro que tienen una enorme presión de organizaciones internacionales con agendas culturales y educativas bastante definidas y generalmente opuestas a los valores, principios y metas que procuran una sociedad de individuos libres y responsables formados a través del contexto de la familia y matrimonio “tradicional”.

Este punto del manifiesto se sustenta sobre dos principios bíblicos importantes:

6Dirige a tus hijos por el camino correcto,
y cuando sean mayores, no lo abandonarán. (Proverbios 22:6, NTV)
1»Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. 2Tú, tus hijos y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga vida. 3Escucha con atención, pueblo de Israel, y asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus antepasados, te lo prometió.
4»¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. 5Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio.9Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad. (Deuteronomio 6:1-8, NTV)
Vemos en estos pasajes la designación especial, específica y clarísima de parte de Dios a los padres de familia acerca de su responsabilidad en la educación y formación de sus hijos.  Ahora, hablar de “educación” en este contexto, y en el espíritu del manifiesto, implica muchísimo más que únicamente la formación técnica o académica.  Aquí estamos hablando acerca de la formación para la vida, que incluye todos los aspectos sociales, espirituales, académicos, culturales, éticos y demás aspectos que forman a un ser humano de manera integral.  Esta es la responsabilidad y prerrogativa EXCLUSIVA de los padres de familia y de allí deviene su derecho y responsabilidad de contar con las opciones e instituciones de soporte que le permitan hacerlo de manera adecuada.
El capítulo 9 de “La Fatal Arrogancia” de Hayek, titulado “La Religión y los Guardianes de la Tradición” nos explica claramente como para sostener en el largo plazo una sociedad fundamentada en libertad genuina, estas instituciones -de carácter voluntario y privado- como la Iglesia, asociaciones culturales, educativas, deportivas, etc., son fundamentales y se convierten, por ende, en el punto de apoyo para que las familias puedan -de acuerdo a sus valores, tradiciones, religión y cultura- ELEGIR la trayectoria educativa y formativa de sus hijos.
No es prerrogativa de los gobiernos, ni mucho menos de agencias internacionales con agendas ocultas y contrarias a los valores que predominan en una sociedad, imponer modelos educativos y formativos a los padres de familia.  Es responsabilidad y prerrogativa de los padres de familia exigir más y mejores opciones de educación para sus hijos, tener todas las facilidades para organizarse y formar esas instituciones de apoyo para enriquecer las experiencias formativas de sus hijos.  Es responsabilidad de las asociaciones culturales, las iglesias y demás instituciones privadas de apoyo el actuar de manera proactiva en favor de la familia y de apoyar a los padres en esta crucial, hermosa y crítica tarea para que podamos realmente aspirar con una Guatemala distinta.

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 3)


marchaContinuamos con la serie de comentarios sobre cada uno de los 5 puntos de este importante manifiesto, en apoyo a la Marcha por la Vida y la Familia este próximo 11 de mayo.  En esta ocasión, nos toca comentar sobre el punto 3 del Manifiesto:

“La familia es el punto de apoyo y de partida de una sociedad y del desarrollo de un país: es aquí donde se educa a los futuros ciudadanos.”

Este punto construye de manera muy práctica los puntos anteriores del manifiesto.  Es el resultado práctico de la vida en familia….el entregar a la sociedad individuos libres y responsables que sepan vivir en comunidad, que conocen el valor y dignidad de la persona humana, que saben acerca del trabajo duro y esforzado y a darse a sí mismos antes que buscar solo consumir.

Uno de los valores que más apreciamos en nuestra cultura, un valor crucial para el florecimiento de la sociedad y la persona humana, es el valor de la libertad.  Sabemos que la vida en libertad es imposible sin un profundo sentido de responsabilidad, autocontrol y dominio propio.  Sin estos valores profundamente enraizados, la libertad se transforma en libertinaje y anarquía y eso da pie a que se levanten tiranos y regímenes que busquen suprimir la libertad individual en favor de un falso sentido de orden.

La familia es la primera sociedad en la que entramos como personas, es dónde conocemos a otros y consideramos a otros, es dónde aprendemos a tomar turnos, a servirnos, a esperar.  Es dónde aprendemos a celebrar de manera genuina los éxitos y donde lloramos de manera honesta los fracasos.  La familia es la primera iglesia, la primera empresa y el primer gobierno que conocemos.

Sin familias sólidas en dónde cada niño y niña reciban la formación de sus consciencias, es difícil pedir responsabilidad en el trabajo, ciudadanía, solidaridad y sacrificio por metas más grandes, mejores y que beneficien a más que solo a una persona.

Ahora, la familia no debe estar sola en esta tarea.  Hay instituciones sociales que existen para apoyar en esta formación.  No las sustituyen, pero si son integrales en apoyar, en especial a los padres, a proveerles herramientas y soporte moral, espiritual y social en la construcción de sus familias.  Instituciones como la Iglesia, las asociaciones civiles privadas (clubs, colegios, asociaciones fraternales, religiosas, deportivas, culturales, etc.) y la comunidad de vecinos, son clave fundamental como estructuras de soporte para el desarrollo y fortalecimiento de la familia.

¡Démosle la importancia y prioridad a la familia! Busquemos maneras de fortalecer las redes de soporte para que cada vez más familias puedan integrarse y fortalecerse entre sí. Pongamos la familia ¡al centro!

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 2)


marchaContinuando con las reflexiones acerca del Manifiesto por la Vida y la Familia, y en apoyo a la marcha este próximo 11 de mayo y a su organización, hoy nos corresponde comentar algo acerca del punto 2 del manifiesto:

“La familia se funda sobre el compromiso estable entre un hombre y una mujer, en el que ambos hacen donación de sí mismos, comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos.”

Ha varios puntos muy importantes que vale la pena resaltar y que debemos ir tocando en esta reflexión:

  1. Compromiso estable entre un hombre y una mujer:  La piedra angular de la unión familiar es el matrimonio, y este, definido como la unión entre un hombre y una mujer, una sola vez, para toda la vida.  El matrimonio es, como lo vemos en la Biblia, una institución que nace en el corazón de Dios y no es, contrario a la opinión popular, producto de la evolución cultural o una simple convención social que es redefinible de acuerdo a la “sazón de los tiempos”.  Estudios en Guatemala, como el realizado por FADEP titulado “Determinantes del Crecimiento Económico, Población y Familia: el Caso Guatemala” reflejan como las unidades familiares estables -tanto por matrimonio como la figura de “unión de hecho”- tienden a presentar indicadores más positivos de desarrollo económico y social (salvaguardando las enormes distancias que faltan recorrer para llegar a un desarrollo ideal) que aquellas familias monoparentales o desintegradas por el divorcio, la violencia y la migración hacia otros países.  Nuestra mismo Código Civil, en su artículo 78 define el matrimonio de esta forma: El matrimonio es una institución social por la que un hombre y una mujer se unen legalmente, con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí.  Pero, aún sobre todo esto, vemos el corazón de Dios en las Escrituras acerca del matrimonio: en Génesis 2 vemos su diseño e institución como la unión entre un hombre y una mujer de por vida; en Deuteronomio 24 vemos la protección de Dios en temas concernientes al divorcio y vemos a Jesús hacer eco de esto en Mateo 5, Marcos 10 y Lucas 16 en dónde también Pablo se pronuncia al respecto en 1 de Corintios 7.  Vemos también cómo Dios resalta la belleza de la unión matrimonial en Cantar de los Cantares, y vemos cómo la equipara con el Evangelio y la relación misma de Jesús con la Iglesia en Efesios 5, clave para comprender el inmenso amor de Dios mostrado en el libro del profeta Oseas.  El compromiso y estabilidad del matrimonio son el mejor fundamento para construir una familia.  Quisiera recomendar la lectura del libro “Love & Economics” de la Dra. Jennifer Roback Morse y el ensayo “The Estate of Marriage” de Martín Lutero.
  2. Donación de sí mismos: Esta frase es una bella expresión sacada del cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia.  Es una excelente forma de describir el tipo de amor que dirige la unión matrimonial y la familia.  En Juan 15:13, Jesús nos recuerda que “No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos.” y 1 de Corintios 13 nos define el paradigma de amor que debe guiar nuestras vidas.  De estos y otros pasajes como los citados anteriormente, vemos que el amor matrimonial no es uno que consume o busca únicamente la felicidad de cada miembro de la pareja a través de la extracción de placer, alegría personal o comodidad.  El amor entre la pareja es un amor que da, que se entrega y es en esa entrega que encuentra la satisfacción propia y completa.  Es un amor que modela el amor de Dios hacia nosotros expresado en la vida, muerte, resurrección y ascención de Jesús (Juan 3:16).  Es la entrega el uno al otro, y la entrega de los padres hacia los hijos, lo que sostiene en el largo plazo a las familias.  Sobre estos puntos, recomiendo muchísimo la lectura de las encíclicas papales de Benedicto XVI “Deus Caritas Est” y “Caritas in Veritate“.
  3. Comprometidos a la procreación y cuidado de los hijos: Luego de su creación, la primera bendición que vemos a Dios dar al hombre y a la mujer unidos en matrimonio es la siguiente: Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo». (Génesis 1:28, NTV).  La capacidad de procrearnos y criar hijos es una de las mayores bendiciones que Dios nos puede dar.  El Salmo 127 nos dice:  3Los hijos son un regalo del Señorson una recompensa de su parte. 4Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. 5¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad. (Salmo 127:305, NTV)  El principio de la cultura de vida que deseamos crear radica en el valor que le demos a los niños y a la procreación.  No podemos seguirnos tragando la mentira Malthusiana del crecimiento demográfico, ni podemos seguir viendo a los niños como una carga u obstáculo a nuestra felicidad.  La mentalidad anti-conceptiva nos está haciendo muchísimo daño.  Recomiendo ver el documental “Demographic Winter” y leer el capítulo 8 (por lo menos) de “La Fatal Arrogancia” de Hayek.   Comparto también este corto video de Carroll Ríos de Rodríguez para la organización Poverty Cure sobre el tema de población:

Hay muchísimo que decir sobre este tema, y este segundo punto del manifiesto está bastante cargado y debemos abrirlo a la discusión.

Cierro con unas fuertes palabras de Martín Lutero:

Para que no procedamos ciegamente, sino que nos conduzcamos de una manera cristiana, asegúrate de entender esto, que el hombre y la mujer son obra de Dios.  Mantén una firme postura en tu corazón y en tus labios; no critiques Su obra, o llames malo aquello que Él Mismo ha llamado bueno. /…/ Por esta razón los hombres jóvenes deben guardarse cuándo lean libros paganos y escuchen las quejas comunes acerca del matrimonio, no sea que inhalen veneno.  El estado matrimonial no le sienta bien al diablo, porque es la buena voluntad y obra de Dios. (traducción mía de “The Estate of Marriage” (part 3) de Martín Lutero)

 

Manifiesto por la Vida y la Familia (parte 1)


marchaEste próximo domingo 11 de mayo se estará realizando una Marcha por la Vida y la Familia en Guatemala.  El objetivo es promover dentro de la sociedad guatemalteca la importancia, valor y dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez, para toda la vida, además de también proteger la institución de la familia como núcleo de la sociedad y cómo el contexto ideal para criar y proteger a los niños y niñas que más adelante se convertirán en los forjadores del destino de nuestra nación y que también aspirarán a formar sus propias familias.  Se busca también la promoción de una cultura de vida que la defienda desde su concepción, hasta la muerte natural -tal y cómo lo indica la Constitución Política de la República de Guatemala.

Pueden obtener más información de la Marcha aquí:

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Como parte de este esfuerzo, la organización de la marcha, apoyados por la organización LA FAMILIA IMPORTA, han emitido un manifiesto que me gustaría por este medio compartir y comentar en 5 entregas.  En esta, trataremos el punto 1 del manifiesto:

“La vida desde su concepción, es el derecho fundamental de todo ser humano.  La vida inicia en la familia.”

Esta es una frase bastante sencilla, pero a la vez, sumamente contundente.  Resalta el derecho a la vida que cada persona tiene desde el momento que esta inicia -desde la concepción en el vientre de la madre- y la enmarca dentro del contexto en dónde esa vida puede verdaderamente florecer y alcanzar su máximo potencial: la familia.

No existe otra institución como la familia y no existe mejor marco para el inicio de una familia que el matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez en la vida, para toda la vida.

No es casualidad que esto sea así.  El matrimonio y la familia no son simplemente una convención social producto de alguna especie de evolución cultural.  Ambas instituciones son parte del designio, buena voluntad y misericordia de Dios para la humanidad.  Lo vemos desde el mismo Génesis:

26y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo.»
27Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
29También les dijo: «Yo les doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto les servirá de alimento.
30Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra.»
Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ése fue el sexto día.
 18Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.
 21Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
 25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.
Vemos también cómo la institución del matrimonio es la que Dios designó para modelar el Evangelio y la relación entre Jesús y la Iglesia:
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
 25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. 
Y así, a lo largo de toda la Escritura vemos instrucciones, mandatos, bendiciones y salvaguardas para el matrimonio y la familia, porque es allí en donde por excelencia, la consciencia moral, virtuosa y de plena responsabilidad y libertad de cada individuo es formada.  Es allí donde aprendemos a vivir en sociedad y a ver más allá de nosotros mismos para considerar, servir y dignificar la vida del otro , de nuestro prójimo.
¡Apoyemos este movimiento y unámonos este 11 de mayo a la Marcha por la Vida y la Familia!

Gracias a Dios por Copérnico, Galileo, Kepler y Newton


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La Tierra y los planetas de nuestro Sistema Solar giran al alrededor del Sol, en palabras de Copérnico: “Giramos alrededor del Sol como cualquier otro planeta”, no somos el centro del universo. Una declaración que parece sacada de una lección escolar de Ciencias Naturales, pero que en mi vida ha tenido grandes efectos.

Una idea que cambio la forma en que vemos al universo
(Planetary Motion: The History of an Idea That Launched the Scientific Revolution, Earth Observatory, NASA. Traducción libre)

Las ideas de los antiguos filósofos griegos dieron forma a la visión del mundo de la civilización occidental. Las ideas de Aristóteles sobre el universo prevalecieron, creyendo que los planetas y el Sol orbitaban alrededor de la Tierra. Durante casi 1,000 años, la idea de Aristóteles dominó la filosofía natural (el nombre para los estudios del mundo físico). Una cosmovisión geocéntrica se arraigó en la teología cristiana, haciéndola una doctrina de la religión tanto como filosofía natural. A pesar de eso, fue un sacerdote quien trajo la idea de que la Tierra se mueve alrededor del sol.

En 1515, un sacerdote polaco llamado Nicolás Copérnico propuso que la Tierra era un planeta como Venus o Saturno, y que todos los planetas giraban alrededor del Sol. La teoría reunió pocos seguidores, y por un tiempo, algunos de los que dieron crédito a la idea enfrentaron acusaciones de herejía. Por ejemplo, el científico italiano Giordano Bruno, quien fue quemado en la hoguera por la enseñanza, entre otras ideas heréticas, de la visión heliocéntrica de Copérnico del Universo.

Cuando Galileo apuntó su telescopio hacia el cielo nocturno, en 1610, vio por primera vez en la historia humana las lunas que orbitaban Júpiter. Galileo también observó las fases de Venus, lo que demostró que el planeta órbita alrededor del Sol. Aunque Galileo no compartió el destino de Bruno, la Inquisición española tenía, bajo amenaza de tortura, obligarlo a retractarse de su apoyo a un sistema solar heliocéntrico, y se le puso bajo arresto domiciliario de por vida a la edad de 69 años.

Casi al mismo tiempo, el matemático alemán Johannes Kepler estaba publicando una serie de leyes que describen las órbitas de los planetas alrededor del Sol. En 1687, Isaac Newton puso el último clavo en el féretro de la visión aristotélica, geocéntrica del Universo. Sobre la base de las leyes de Kepler, Newton explicaba por qué los planetas se movían como lo hicieron alrededor del Sol y nombró a la fuerza que los mantiene bajo control: gravedad.

Una idea que cambió la forma en que nos vemos a nosotros mismos

“De todos los descubrimientos y opiniones, ninguno pudo haber ejercido un mayor efecto sobre el espíritu humano que la doctrina de Copérnico. El mundo apenas se ha conocido como redondo y completo en sí mismo cuando se le pidió renunciar al enorme privilegio de ser el centro del universo”.  Johann Wolfgang von Goethe

“No hay nada más liberador que el mundo no se trate de mí, nada.” Matt Chandler

Realmente disfrute la historia anterior, pensar que durante casi 1,000 años creímos ser el centro del universo, claro leerlo ahora como una historia es fácil, pero definitivamente fue un proceso que cambio no solo ideas, sino acciones y vidas, en el que algunos de sus protagonistas sufrieron persecución y muerte.

Si en historia de nuestra vida, el pecado en nosotros hace que nos cueste tanto renunciar, en palabras de Goethe, al enorme privilegio de ser el centro del universo; ¿Qué tan diferentes somos entonces de aquellos que tuvieron una visión geocéntrica, si seguimos creyendo que somos el centro del universo, con una visión egocéntrica donde las personas y cosas giran alrededor de nosotros? Miremos a nuestro alrededor… el ego, el yo, es exaltado de tal manera que el hombre se coloca en el centro del universo y de todo lo que nos rodea.

El privilegio de ser el centro del universo no nos pertence, nunca ha sido nuestro, el único digno de tal privilegio es el autor del universo Dios es el único que puede ocupar semejante posición (Hebreos 11:3, Romanos 11:36). Y es unicamente a la luz del evangelio que reconocemos quien es Dios y quienes somos nosotros, el lugar que ocupa El y que lugar ocupamos nosotros. Es a través del evangelio y la obra redentora de Cristo Jesús que podemos rendir el centro, el trono de nuestra vida y recibir la libertad de no ser nuestro propio dios. Comprender que la historia no se trata de mí, se trata de El, es un proceso difícil en el que también podemos enfrentar resistencia… nuestro orgullo, vanidad y temor.

Y así como en la historia de la humanidad doy gracias a Dios por Copérnico, Galileo, Kepler y Newton; en mi historia personal doy gracias a Dios por los hombres y mujeres en mi iglesia local Casa de Libertad, a quienes El ha usado a través de su amistad, en Recovery y grupos en casa, amigos que hicieron que el evangelio fuera no solo una idea sino la verdad que cambió la forma en que veo a Dios, a mi y también el universo.