7 Distorsiones del Evangelio que Normalmente Aceptamos como Cristianismo

Nadie quiere creer una mentira o comprar productos falsos, sin embargo, esto pasa demasiado seguido en la Iglesia.

Este mundo está lleno de distracciones puede cambiar el enfoque de un cristiano del Evangelio verdadero a algo más.  Casi siempre estas son cosas que engañosamente entran y se aprovechan de nuestras buenas intenciones para enmascararse como cristianismo verdadero cuando, en realidad, son falsos evangelios.

Estas distorsiones son peligrosas porque le agregan o sustraen al perfecto y glorioso Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

En su libro How People Change: How Christ Changes Us By His Grace, Paul David Tripp y Timotnhy Lane (disponible en español aquí)comparten varias distorsiones del Evangelio que normalmente se aceptan como parte del cristianismo.

A continuación siguen siete de estas distorsiones a las que debemos ponerle atención:

1. Formalismo

Esta distorsión tiene muchas manifestaciones externas de cristianismo cultural.  Un cristiano que ha caído en la trampa del formalismo piensa que sus acciones externas como asistir a la iglesia y servir son suficientes, y muchas veces descuidan un cambio real del corazón que viene luego de encontrarse con el Dios vivo.

A estas personas les puede ser difícil ver su necesidad por la gracia de Dios porque están conscientes de su desempeño exterior.  Esta visión reduce el Evangelio a “participar en las reuniones y ministerios de mi iglesia.”

2. Legalismo

El legalismo busca alcanzar la justicia de Dios a través de seguir los mandamientos de Dios como si fuesen una rígida lista de “haz esto” y “no hagas esto”.

Tripp y Lane lo explican muy bien, “el legalismo ignora la profundidad de nuestra incapacidad de ganarnos el favor de Dios.  Olvida la necesidad de nuestros corazones de ser transformados por la gracia de Dios. El legalismo no sólo es una reducción del Evangelio, es otro evangelio completamente distinto (ver Gálatas), en dónde la salvación se gana a través de seguir las reglas…”

3. Misticismo

Esta distorsión del evangelio le da mayor importancia a una experiencia o sentimiento espiritual (lo subjetivo) por sobre una genuina fe bíblica que descansa en Cristo (lo objetivo).  El cristianismo es una religión que abarca toda la vida y la experiencia humana, incluyendo las emociones y las experiencias.

El error del misticismo es sobre enfatizar la dimensión emocional y de experiencia del cristianismo, olvidando que Dios obra en nuestras vidas a través del evangelio, aún cuándo no podemos sentirlo directamente.  Hemos de perseguir a Cristo primero y las experiencias vendrán después.  Esta visión “reduce el evangelio a una dinámica emocional y de experiencias emocionales.”

4. Activismo

Este tipo de distorsión del Evangelio usualmente pone al centro alguna causa importante (usualmente un tema como el aborto) como un tema central que funciona como una especie de prueba ácida para determinar si alguien es “verdaderamente cristiano”.  Tripp y Lane nos explican que los activistas sobre enfatizan el mal que existe fuera de ellos a expensas del mal que existe dentro de ellos.  Esta distorsión define la madurez cristiana como “la disposición de defender lo bueno de lo malo” y con frecuencia reduce el evangelio a la participación en este tipo de actividades.

5. Biblicismo

El “biblicismo” toma algo bueno que Dios nos ha dado y lo tergiversa entro algo potencialmente dañino.  La gente que cae en el “biblicismo” usualmente manejan bien la Escritura y la teología (muchas veces a niveles avanzados), pero fracasan en aplicar en sus vidas la fe cristiana de manera práctica.  La fe es reducida a un mero conocimiento de la verdad o en tener “buena teología” a expensas de elementos vitales de la fe como vivir con gracia y en sujeción a Cristo.

Tripp comments, “[The Biblicist] has invested a great deal of time and energy mastering the Word, but he does not allow the Word to master him. In summary, Biblicism reduces the gospel to a mastery of biblical content and theology.”

6. Psicologismo

Esta visión trata al cristianismo principalmente como una filosofía de autoayuda para tratar con las heridas emocionales como el rechazo en lugar de Dios tratando en gracia con el problema humano del pecado y permitiéndonos adorarle a través de una relación personal con Cristo.

El peor pecado de acuerdo a esta visión es el pecado de otros, y usualmente uno es simplemente una víctima del pecado.  Tripp explica, “Cada vez que veas el pecado de otro en contra tuya como mayor que tu propio pecado, tenderás a buscar a Cristo como si fuese un terapeuta en lugar de buscarle como Salvador.  El cristianismo entonces se convierte más en la búsqueda de sanidad que la búsqueda de piedad. El evangelio es reducido a la sanidad de necesidades emocionales.

7. Amiguismo

Esta visión enfatiza las relaciones sociales dentro de la iglesia y usualmente apela a las personas que encuentran un nuevo y especial tipo de aceptación social dentro de un grupo en la iglesia.  Una comunidad fuerte de seguidores de Cristo es una cosa, pero fácilmente puede convertirse en un club social que enfatiza las relaciones por encima del crecimiento en Cristo.

Cuando una comunidad comienza a cambiar o a afirmar programas sociales y elimina los retiros, el cristiano que cae en el “amiguismo” puede desilusionarse en su fe y aún dejar de asistir a la iglesia por completo.  Para esta persona, “la gracia de la amistad reemplazo a Cristo como aquello que le da identidad, propósito y esperanza. El evangelio ha sido reducido a una red de relaciones cristianas que le satisfacen.”

Con frecuencia, estas distorsiones comienzan con buenas intenciones, pero son secuestradas por nuestra carne y transformadas en ídolos destructivos.  Necesitamos batallar en contra de estas distorsiones del Evangelio que pueden muy fácilmente meterse en nuestras vidas.

El Evangelio no se trata simplemente de conocer datos, de tener muchos amigos cristianos o hacer lo correcto afuera;  el Evangelio se trata acerca de la obra salvadora de Jesucristo a través de Su muerte y resurrección que nos reconcilia a Dios a través de la fe en Cristo.

¿Cómo podemos evitar estas distorsiones?

Es muy probable que cada uno de nosotros luche con una o varias de estas distorsiones a lo largo de nuestra vida.  La solución a estas está en no perder de vista el Evangelio de la gracia de Dios revelado en las Escrituras y orar para que seamos transformados y discipulados por el Evangelio verdadero.

Una vez bebamos de las profundas riquezas de la gracia de Dios, podremos colocar en perspectiva correcta del Evangelio todas esas cosas buenas que hemos distorsionado.

Tito 2:11-14 lo explica de esta manera:

11Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. 12Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios, 13mientras anhelamos con esperanza ese día maravilloso en que se revele la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.14Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones.

Recordemos siempre que verdadero Evangelio de la gracia en Cristo y aprendamos a depender cada día más en Él y esa gracia.

Este artículo es una adaptación del contenido del capítulo 1 de How People Change por Timothy S. Lane y Paul David Tripp.

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