Imago Dei, Buenos Negocios y Libertad

A través de los distintos noticieros y las impactantes imágenes que se han difundido por internet, hemos sido testigos del crudo invierno que azota al sur de Estados Unidos.  Las imágenes de las grandes nevadas y el impacto que esto ha tenido en la vida diaria de las personas que viven en esas regiones son espeluznantes.  Se han cerrado escuelas, algunas iglesias se han visto obligadas a cancelar servicios e incluso, muchas personas han quedado varadas en plena carretera ante la imposibilidad de poder moverse a causa de la nieve y el hielo.

Ante esta situación, ayer tuve la oportunidad de leer una nota periodística acerca de lo que un restaurante de la cadena y franquicia Chick-Fil-A hizo en Alabama.  La nota original, pueden consultarla aquí.

La nota resalta como el dueño de este restaurante y sus empleados (cada restaurante de Chick-Fil-A es propiedad de un tercero y operado independientemente, de acuerdo a los lineamientos de la franquicia), salieron a la tormenta de nieve a REGALAR (sí, REGALAR) comida preparada por ellos a cientos de conductores que se quedaron varados en la carretera -algunos por más de 7 horas sin haber comido o bebido nada- debido a la tormenta de nieve.  Los empleados y el dueño del restaurante salieron a la tormenta, a pararse en ambas vías de la carretera a regalar la comida y se rehusaron a aceptar un solo centavo por ellos.  Incluso, si alguien llegaba al restaurante, se les permitía a las personas dormir y descansar en los sillones disponibles.

¿Por qué hacer esto? ¿Qué mueve a un equipo de trabajo y a su líder a arriesgar sus vidas -sin considerar el costo- para regalar comida y atender a personas que estaban al menos 3 kilómetros de distancia de donde estaban ubicados ellos?

La respuesta de la gerente del restaurante, Audrey Pitts, lo explica todo: “Esta compañía está fundamentada sobre el cuidar a las personas Y amar a las personas antes de preocuparse por el dinero o las utilidades.”

El restaurante actuó de manera consistente con sus valores corporativos que están fundamentados en algo mucho más profundo que el último libro de liderazgo en el mercado.  Va mucho más allá de una receta de alguna superficial conferencia motivacional.  La motivación para actuar de esta manera nace de una plena convicción de la centralidad e importancia de la persona humana y su dignidad como fundamento de toda acción -empresarial, social, eclesial, política, etc..  Esta convicción se desprende de la hermosa doctrina bíblica del “IMAGO DEI”, la doctrina que de acuerdo a Génesis 1:27 establece que cada uno de nosotros fue creado a imagen y semejanza de Dios y por ende, se nos fue dada una dignidad que está por encima de cualquier consideración materialista, utilitaria o de conveniencia.

Poner a la persona humana y su dignidad como centro de nuestra actividad empresarial trae siempre buenos resultados.  Es a la persona a la que servimos, para quien producimos, a quien atendemos y es siempre una persona la que toma la decisión de comprarnos, de visitar nuestro negocio y de considerarnos como proveedor de alguna necesidad o deseo que tenga.  Al hacerlo bien, al dar la milla extra en esa vocación de servicio, al poner a las personas antes que el dinero, vemos hecho realidad aquello que Jesús nos habló en Mateo 25:35-40. Estaremos, en última instancia, sirviéndolo a Él.  Esto sólo podemos hacerlo cuándo somos libres para hacerlo, cuándo como empresarios y empleados estamos facultados con la libertad de tomar decisiones que ven hacia el largo plazo, que están orientadas al bien común y que trascienden la presión de corto plazo por las utilidades -que no dejan de ser importantes y son las que financian este tipo de iniciativas-.   ¡Qué manera más grande de vivir el llamado de Dios en Jeremías 29:5-7!

La presión por la falsa “responsabilidad social empresarial” o la insistencia en la necesidad de que el Estado redistribuya la riqueza en aras de un falso ideal de justicia, lo único que hacen es ahogar ese espíritu voluntario y libre -y por ende, virtuoso- de solidaridad y amor al prójimo.

¡Gran lección para aprender!

One comment

  1. Juan Callejas · enero 30, 2014

    Reblogged this on Asociación de Empresarios Cristianos and commented:
    ¡Mucho que aprender aquí!

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