6 Años de Casa de Libertad: Una Oración por Nuestra Iglesia


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Esta oración está tomada del devocional del 11 de octubre del libro “Everyday Prayers: 365 Days to a Gospel Centered Faith” de Scotty Smith, un libro que ha sido para mi un bastión de fortaleza durante este año y que creo nos ayudará a pensar mucho y a orar para lo que esperamos este próximo domingo en el servicio de 6 años de Casa de Libertad.  La traducción es de un servidor.

1El Señor puso su mano sobre mí y fui llevado por el Espíritu del Señor hasta un valle que estaba lleno de huesos. 2El Señor me condujo por entre los huesos que cubrían el fondo del valle. Estaban desparramados en el suelo por todas partes y completamente secos. 3Luego me preguntó:

—Hijo de hombre, ¿podrán estos huesos volver a convertirse en personas vivas?
—Oh Señor Soberano —respondí—, solo tú sabes la respuesta.
4Entonces me dijo:
—Anuncia un mensaje profético a estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor! 5Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Atención! ¡Pondré aliento dentro de ustedes y haré que vuelvan a vivir! 6Les pondré carne y músculos y los recubriré con piel. Pondré aliento en ustedes y revivirán. Entonces sabrán que yo soy el Señor’”. (Ezequiel 37:1-6, NTV)
Padre de Gracia que estás en el cielo, siempre he orado anhelando experimentar al menos un avivamiento significativo antes de que tu elijas llevarme al avivamiento de avivamientos, el mismísimo cielo.  Hoy renuevo esa oración, y voy a ser bastante específico.
Para la gloria de Jesús únicamente, te pido que demuestres la verdad, belleza y poder del evangelio derramando tu Espíritu Santo sobre nuestra iglesia de una manera tangible y transformadora.  Mi esperanza está en conocer que tu eres un Dios mucho más generoso de lo que nosotros estamos desesperados, y créeme, estamos desesperados.  Necesitamos lo que solo tu puedes darnos, Padre.   Manifiéstate de manera incuestionable en medio de nosotros como Señor.
Profetiza el evangelio sobre nuestros huesos secos y dispersos.  Empapa nuestra sequía con el rocío del cielo.  Sopla tu aliento dador de vida en nuestros pulmones vacíos.  Vuelve a unirnos como hermanos y hermanas en un cuerpo, porque atravesamos grandes problemas en nuestras relaciones.  La única “piel” que necesitamos es la cobertura que ya nos has dado – la justicia de Jesús.  Que nuestra gloriosa posición ante ti en la gracia nos mueva a humildad, calme nuestros acelerados corazones, restrinja nuestras lenguas y nos ponga rostro en tierra delante de ti, postrados y arrepentidos.
Tú eres un Dios que nos da la gracia para ser humildes, pero también eres un Dios que conoce y resiste a los orgullosos a la distancia.  Ten misericordia de nosotros, ten misericordia de mi.  No puedo imaginarme una mejor historia de la que pueda ser parte que aquella que sea para nuestro arrepentimiento y transformación se noten mucho más que nuestro pecado y quebrantamiento.  Espíritu del Dios viviente, cae sobre nosotros de manera fresca.  Oro en el poderoso y misericordioso nombre de Jesús.  Amén.
Para recordar un poquito, les dejo un video que resume los sueños e ideas que dieron nacimiento a nuestra iglesia hace 6 años: