Dominio y Pies Limpios

¿Qué es lo que hace Jesús en Juan 13 sabiendo que “el Padre había puesto todas las cosas en sus manos” y que “de Dios había salido y a Dios volvía” (Juan 13:3, NBLH)? ¿Reclama el trono? ¿Utiliza su autoridad en contra de sus detractores? ¿Llama a diez mil ángeles? ¿Usa la coerción para que sus discípulos sigan sus órdenes?

4se levantó de la cena y se quitó el manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida. (Juan 13:4-5, NBLH)

Lavamiento de pies.  El dominio de Jesús sobre todas las cosas no es un dominio de mano dura y manipulación, sino un señorío de servicio y deferencia y humildad.  Jesús, teniendo ya todas las cosas en sus manos, no se desvió de atender las necesidades de otros, sino precisamente fue hacia atender sus necesidades al lavar sus pies y mas significativamente, al morir por ellos y por todos aquellos que con gozo aceptan ser servidos de tal forma.

Es precisamente esta definición de la idea de “dominio” la que mueve a aquellos por quienes El murió a hacer lo mismo.

“13Ustedes Me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque Lo soy. 14Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan.” (Juan 13:13-15, NBLH)

El hecho de que Jesús ejerza su dominio universal a través del lavamiento de pies no es simplemente un mero ejemplo.  Su auto sacrificio es nuestra salvación.  Pero tampoco podemos considerar esto como algo menos que un ejemplo.  Aquellos que han sido aceptados por Dios a través de su sacrificio aman replicar ese sacrificio único en el servicio hacia otros.  Piensan en la fuerza en términos de servicio.  Piensan en el privilegio en términos del sacrificio.  Piensan en el poder en términos de darse a sí mismos.

Que esta nueva definición de Jesús acerca del dominio en su singular sacrificio produzca en nosotros un sabor distinto de la fuerza, privilegio y poder en aquellos que nos hacemos llamar cristianos.

(Traducción mía del artículo “The Dominion of Foot-Washing” escrito por David Mathis, disponible aquí.)

David Mathis (@davidcmathis) es anciano en Bethlehem Baptist Church, Twin Cities, y es director y editor ejecutivo en Desiring God. Él escribe regularmente en www.desiringGod.org.

 

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