Una Declaración sobre la Enseñanza de la Prosperidad

(Traducción mía del artículo: “A Statement on Prosperity Teaching” disponible en inglés aquí.)

Del Grupo de Trabajo Teológico de Lausana, capítulo de África luego de las consultas en Akropong, Ghana, 8-9 de septiembre, 2008 y 1-4 septiembre 2009

Nota: Esta declaración, ofrecida como una discusión para continua reflexión (teológica, ética, pastoral, misiológica, socio-política y económica) acerca del fenómeno del surgimiento de la enseñanza de la prosperidad a nivel mundial y en África en particular.  Los puntos discutidos a continuación son el resumen de muchos puntos hechos durante la discusión de tres ensayos presentados en la consulta de octubre 2008 y de otros diez ensayos presentados en la consulta de septiembre 2009.

Nosotros definimos el evangelio de la prosperidad como la enseñanza de que los creyentes tienen derecho a las bendiciones de la salud y la riqueza y de que pueden obtener estas bendiciones a través de confesiones de fe positivas y la “siempre de semillas” a través del pago fiel de diezmos y ofrendas.  Nosotros reconocemos que la enseñanza de la prosperidad es un fenómeno que atraviesa todas las denominaciones.  La enseñanza de la prosperidad la podemos encontrar a distintos niveles en iglesias de denominaciones protestantes tradicionales, pentecostales y carismáticas.  En esta declaración tratamos con el fenómeno de la enseñanza de la prosperidad y no contra alguna denominación o tradición.

Además, reconocemos que existen dimensiones de la enseñanza de la prosperidad que tienen sus raíces en la Biblia, y afirmamos esos elementos más adelante como verdad.  No queremos ser exclusivamente negativos, y reconocemos las impactantes realidades sociales dentro de las cuales esta enseñanza florece y la medida de esperanza que le da a gente desesperada.  Sin embargo, mientras reconocemos esos aspectos positivos, es nuestra visión general de que las enseñanzas de quienes más vigorosamente promueven el “evangelio de la prosperidad” son falsas y distorsionan gravemente la Biblia, que su práctica es muchas veces anti-ética y poco parecida a Cristo, y que el impacto en muchas iglesias es pastoralmente desastroso, espiritualmente insano, y no sólo no ofrece una esperanza duradera, sino puede alejar a la gente del mensaje y los medios para la salvación eterna.  En tales dimensiones, únicamente podemos describir esta enseñanza como un falso evangelio.

Hacemos un llamado para mayor reflexión sobre estos temas dentro de la Iglesia cristiana y le solicitamos al movimiento de Lausana declare enfáticamente su rechazo a los excesos de la enseñanza de la prosperidad como incompatibles con el cristianismo bíblico evangélico.

1. Afirmamos la milagrosa gracia y poder de Dios y recibimos con gratitud el crecimiento de iglesias y ministerios que lo demuestran y llevan a la gente a ejercitar una fe con expectativa en el Dios viviente y Su poder sobrenatural.  Creemos en el poder del Espíritu Santo.

Sin embargo, rechazamos como no bíblica la noción de que el poder milagroso de Dios puede ser tratado como automático o a la disposición de técnicas humanas, manipulado por palabras, acciones o rituales.

2. Afirmamos que existe una visión bíblica para la prosperidad humana, y que la Biblia incluye el bienestar material (tanto la salud como la riqueza) dentro de su enseñanza acerca de la bendición de Dios.  Esto necesita un estudio más profundo y una explicación a lo largo de la Biblia completa, en ambos Testamentos.  No debemos caer en un dualismo no bíblico de lo material en dicotomía con lo espiritual.

Sin embargo, rechazamos la noción no bíblica de que el bienestar espiritual puede ser medido en términos del bienestar material, o que la salud es siempre una señal de la bendición de Dios (dado que puede obtenerse a través de la opresión, engaño o corrupción), o que la pobreza, enfermedad o muerte prematura es siempre una señal de la maldición de Dios, falta de fe o maldiciones humanas (dado que la Biblia niega explícitamente que esto sea así).

3. Afirmamos la enseñanza bíblica acerca de la importancia del trabajo esforzado y el uso positivo de todos los recursos que Dios nos ha dado –talentos, dones, la tierra, educación, sabiduría, habilidades, riqueza, etc.  Al punto al que algunas de las enseñanzas de la prosperidad motivan estas cosas, podrían tener un efecto positivo en las vidas de las personas.  No creemos en un ascetismo no bíblico que rechaza tales cosas o un fatalismo no bíblico que ve la pobreza como un mal contra el cuál no podemos pelear.

Sin embargo, rechazamos como peligrosamente contradictoria a la soberana gracia de Dios la noción de que el éxito en la vida se debe enteramente a nuestra lucha, negociación, esfuerzo o astucia.  Rechazamos aquellos elementos de la enseñanza de la prosperidad que son virtualmente idénticos al “pensamiento positivo” y otros tipos de técnicas de “autoayuda”.

Nos duele también observar que la enseñanza de la prosperidad ha enfatizado la riqueza y éxito individual sin la necesidad de la rendición de cuentas a la comunidad y entonces, ha en realidad dañado una característica tradicional de la sociedad africana, que era el compromiso de cuidarse dentro de la familia extendida y la comunidad social en su sentido más amplio. 

4. Reconocemos que la enseñanza de la prosperidad florece en contextos de terrible pobreza y que para muchas personas, les presenta su única esperanza ante la constante frustración, el fracaso de los políticos, ONG’s, etc., en búsqueda de un futuro mejor o aún para un presente más soportable.  Nos enoja que tal pobreza persista y afirmamos la visión bíblica de que también enoja a Dios y que no es Su voluntad que la gente viva en tales condiciones de pobreza.  Reconocemos y confesamos que en muchas situaciones, la Iglesia ha perdido su voz profética en la arena pública.

Sin embargo, no creemos que la enseñanza de la prosperidad provea una respuesta útil o bíblica a la pobreza de la gente dentro de la cual florece.  Hemos observado que mucho de esta enseñanza viene de fuentes Norteamericanas en dónde las personas no están en las mismas condiciones de pobreza material.

  • Enriquece desmedidamente a aquellos que predican este mensaje, pero deja a las multitudes en la misma condición que antes, con la carga adicional de ver sus esperanzas no cumplidas.
  • Mientras hacen énfasis en varias supuestas causas espirituales o demoniacas de la pobreza, le dan poca o ninguna atención a aquellas causas que son económicas y políticas, incluyendo la injusticia, explotación y prácticas comerciales internacionales injustas. 
  • De esa cuenta, tiende a victimizar a los pobres al hacerles sentir que su pobreza es su culpa (algo que la Biblia no hace), mientras fracasan en enfrentar y denunciar a aquellos cuya avaricia inflige pobreza en otros (algo que la Biblia sí hace en repetidas ocasiones). 
  • Algunas de las enseñanzas de la prosperidad no buscan ayudar a los pobres del todo y no proveen una respuesta sostenible a las verdaderas causas de la pobreza.

5.  Aceptamos que algunos predicadores de la prosperidad buscan sinceramente en la Biblia para poder explicar y promover sus enseñanzas.

Sin embargo, nos preocupa sobremanera que mucho del uso de la Biblia está seriamente distorsionado, es selectivo y manipulador.  Hacemos un llamado para una exégesis más cuidadosa de los textos y a una hermenéutica bíblica más holística, y denunciamos que hay muchos textos que son sacados totalmente de contextos y usados en maneras que contradicen claras enseñanzas bíblicas.

Especialmente deploramos el hecho de que en muchas iglesias en donde predomina la enseñanza de la prosperidad, la Biblia es rara vez predicada de manera cuidadosa o explicativa y las enseñanzas del camino de la salvación, incluyendo el arrepentimiento de los pecados y la fe salvadora en Cristo para el perdón de los pecados, y la esperanza de la vida eterna, están siendo mal representadas y sustituidas por el bienestar material.

6. Nos regocijamos en el crecimiento fenomenal de los cristianos en muchos países en dónde las iglesias han adoptado las enseñanzas y prácticas de la prosperidad.

Sin embargo, el crecimiento numérico o las mega estadísticas no necesariamente muestran la verdad del mensaje que las acompaña, o el sistema de creencias que lo respalda.  La popularidad no es prueba de la verdad y la gente puede ser engañada en grandes números.

7. Nos agrada observar que muchas iglesias y líderes critican y en algunos casos renuncian abiertamente aspectos específicos de la religión tradicional africana y sus prácticas en dónde estas entran en conflicto con la revelación y cosmovisión bíblica.

Sin embargo, parece claro que hay muchos aspectos de la enseñanza de la prosperidad que tienen sus raíces en esa tierra.  Nos preguntamos, entonces, si mucho del cristianismo popular es una súper-estructura sincretista por encima de una cosmovisión fundamental que no ha sido radicalmente transformada por el evangelio bíblico.  Nos preguntamos también si la popularidad y lo atractivo de la enseñanza de la prosperidad es una indicación del fracaso de contextualizar correctamente el Evangelio en África.

8. Hemos observado que muchas personas testifican de la forma en que la enseñanza de la prosperidad ha de hecho impactado de manera positiva sus vidas – motivándoles a tener una mayor fe, buscar mejorar su educación y su vida laboral.  Nos regocijamos en esto.  Hay gran poder en tales testimonios y le damos gracias a Dios cuándo cualquiera de Sus hijos disfruta Sus bendiciones.

Sin embargo, nos damos igualmente cuenta de que mucha gente ha sido engañada por esta enseñanza hacia una fe falsa y falsas expectativas, y cuándo estas no son satisfechas, desisten de Dios, o pierden su fe totalmente y dejan la iglesia.  Esto es trágico y algo muy grave para Dios.

9. Aceptamos que muchas personas que enseñan esta teología de la prosperidad tienen sus raíces en iglesias y tradiciones evangélicas, o crecieron bajo la influencia de ministerios evangélicos para-eclesiásticos.

Sin embargo, deploramos la clara evidencia de que muchos de ellos han abandonado prácticamente las verdades fundamentales de la fe evangélica, incluyendo la autoridad y prioridad de la Biblia como la Palabra de Dios y la centralidad de la Cruz de Cristo.

10. Sabemos que Dios a veces coloca líderes en posiciones de fama e influencia pública significativa.

Sin embargo, hay aspectos del estilo de vida y comportamiento de muchos predicadores de la enseñanza de la prosperidad que nos parecen deplorables, no éticos y francamente idolátricos (al dios Mamón), y en muchos de estos aspectos podremos ser llamados a identificar y rechazar tales cosas como marcas de falsos profetas, de acuerdo a los estándares de la Biblia.  Estos aspectos incluyen:

  • Estilos de vida de riqueza excesiva, extravagante y jactanciosa.
  • Técnicas de comunicación poco éticas y manipuladoras.
  • Constante énfasis en el dinero, como si fuese un bien supremo –lo que apunta a mamón.
  • Reemplazar el tradicional llamado al arrepentimiento y a la fe con el llamado a dar dinero.
  • Avaricia que es idolatría.
  • Vivir y comportarse de formas que son totalmente inconsistentes ya sea con el ejemplo de Jesús o el patrón de discipulado que El enseñó. 
  • Ignorar o contradecir la fuerte enseñanza del Nuevo Testamento acerca de los peligros de la riqueza y el idolátrico pecado de la avaricia.
  • Fracasar en predicar la Palabra de Dios de una manera que alimente la grey de Cristo.
  • Fracasar en predicar el mensaje completo del Evangelio acerca del pecado, arrepentimiento, fe y esperanza eterna. 
  • Fracasar en predicar el consejo completo de Dios, y reemplazarlo con lo que la gente quiere oír. 
  • Reemplazar el tiempo para el evangelismo con eventos y apelaciones para recaudar fondos.

Desarrollado por Rev. Dr. Chris Wright (Cabeza, Lausanne Theology Working Group); editado por Rev. Dr. John Azumah (Miembro, Lausanne Theology Working Group); en colaboración con Rev. Prof. Kwabena Asamoah-Gyadu, Cabeza de las consultas de Akropong.

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3 comments

  1. Juan Callejas · julio 3, 2013

    Reblogged this on Asociación de Empresarios Cristianos and commented:
    ¡Muy oportuno para nuestros tiempos!

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  2. rudy catun · julio 4, 2013

    Gracias por compartir este artículo tan interesante como revelador de la triste realidad que se vive hoy en todo el mundo y, específicamente, en Guatemala donde se dice que existe una tasa muy alta de población cristiana y no se logra ver cambios profundos en la manera de hacer negocios, política, cimentar la familia, sevir al prójimo, sevir al país, etc. parece que vamos de mal en peor.

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    • Juan Callejas · julio 4, 2013

      ¡Gracias Rudy! Ahora el reto es trabajar fuerte dentro de nuestras familias e iglesias para ser más fieles a la Palabra y transformar de verdad la Iglesia y el país para la gloria de Dios.

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