En busca de Teología Centrada en el Evangelio antes de la Reforma

En años recientes, ha existido un marcado movimiento de convertidos evangélicos hacia la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Oriental.  Esta tendencia no ha incluido unicamente evangélicos jóvenes y con poco entrenamiento, sino también pastores establecidos, académicos e incluso uno de los presidentes de la Sociedad Teológica Evangélica.  Mientras las causas para este fenómeno son sin duda complejas y diferentes en cada caso individual, una de las razones más citadas es la sensación de las raíces históricas que estas tradiciones ofrecen.  De tal cuenta, en el sitio web “Why I’m Catholic” (“Por qué soy católico”), un convertido bautista relata la crónica de su conversión hacia el catolicismo romano en términos de su descubrimiento paralelo de la historia de la Iglesia; en el sitio web “Called to Communion” (“Llamados a la Comunión”), un convertido presbiteriano iguala su aceptación del Catolicismo Romano con la aceptación del “cristianismo histórico”; y en el sitio web “Journey to Orthodoxy” (“Viaje a la Ortodoxia”), un convertido anglicano describe la bendición que siente de poder adorar en directa sucesión con los apóstoles a través de la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Oriental.

Dentro del protestantismo hay también una migración hacia tradiciones con raíces históricas más profundas (especialmente el anglicanismo, la llamada “via media”) y expresiones más litúrgicas e históricamente conscientes de la adoración y la espiritualidad.  Para la lectura devocional, muchos de mis amigos protestantes jóvenes prefieren el libro “Imitación de Cristo” de Thomas Kempis y jamás se les encontraría leyendo un libro de John Eldredge.  Cada vez se escriben más himnos y muchos evangélicos están cada vez más interesados en el calendario litúrgico.  ¿Qué está causando este movimiento? Dejando lugar para temas teológicos mas complejos que inevitablemente entrarán en juego, creo que un factor significativo es la sensación de ansiedad y falta de raíces que muchos jóvenes postmodernos sienten hoy.  En el corazón de mi generación hay un profundo vacío – una sensación de aislamiento, desconexión y consecuente malestar.  Anhelamos profundamente lo antiguo y majestuoso, la trascendencia y tradición, por aquello que tiene estabilidad, solidez y substancia.  Eso nos está empujando a muchos hacia afuera del evangelicalismo.

A mis 29 años, puedo relacionarme con esa sensación de sentirse perdido en un mundo sin algún contexto a través del cual interpretarlo.  Sin embargo, no creo que debemos abandonar el evangelicalismo para encontrar alguna sensación de ubicación histórica.  De hecho, creo que esta sed por raíces puede ser completamente satisfecha dentro de un marco protestante y evangélico.  Puedes ser católico sin convertirte en Católico, y ortodoxo sin convertirte en Ortodoxo.  Mientras promovemos un “ministerio centrado en el evangelio para la siguiente generación”¨, debemos aclarar que no hay nada inconsistente en ser tanto evangélico como antiguo, “centrado en el evangelio” e “históricamente enraizado”.  La razón es sencilla:  el ser centrado en el evangelio es en sí mismo algo históricamente enraizado.  De hecho, es tan antiguo como el evangelio mismo. 

Evangélicos y la Historia de la Iglesia Pre-Reforma

¿Cuántos cristianos entre el apóstol Juan y Martín Lutero cree usted que un evangélico promedio puede nombrar hoy?  Pareciera ser que los evangélicos contemporáneos tienden a hacer de lado este período de la historia de la Iglesia, actuando como que lo más importante se saltó del siglo I al siglo XVI.  Sí, reconocemos la importancia de Agustín (especialmente sus Confesiones).  Recordamos que en los primeros años se libraron batallas claves acerca de la Cristología y la Trinidad, y también hubo algunos valientes mártires por allí.  A veces incluso disfrutamos algún sermón de Juan Crisóstomo o algún poema de Bernardo de Claraval.  Pero pareciera que damos la impresión que nuestra verdadera tradición tiene apenas 500 años –con alguno que otro precursor, tal vez- en lugar de una sólida tradición de 2,000 años.  Hay incluso algunos periodos de tiempo para los que no tenemos conexión consciente alguna.  ¿Cómo habrá sido ser un cristiano en el siglo IX, por ejemplo?  ¿Existía la centralidad del evangelio (en realidad, no únicamente el concepto) en ese entonces?  ¿Cómo se relaciona el enfoque ministerial que promovemos hoy con la historia completa de la iglesia?

Si como cristianos contemporáneos hemos fallado en explorar estas preguntas, no es por algún error que hayamos heredado de los primeros protestantes ni es algo intrínseco al protestantismo.  De hecho, los Reformadores se tomaron en serio el enfatizar que lo que buscaban era reformar a la Iglesia, no recrearla, y que el verdadero evangelio no había desaparecido por completo de la Tierra.  Aún los más estridentes críticos de la teología Católica Romana (como Lutero o más adelante Turretin) insistían que durante épocas de gran corrupción y decadencia, Dios siempre había preservado un pueblo regenerado (a pesar de que Lutero, en su típico estilo confrontativo, especulaba que a ratos este pueblo eran apenas algunas empleadas domésticas).  Y cuando los teólogos católicos apelaban a Agustín y a los padres de la Iglesia para vindicar la Contrarreforma, Juan Calvino nunca respondió diciendo, “¿A quien le importa Agustín y los padres? ¡Ellos no son nada!”.  En lugar de esto, se convirtió en un estudiante diligente de los padres de la Iglesia, buscando establecer puntos de continuidad entre la teología reformada y la teología patrística.  Sola scriptura significa que la Escritura por sí misma es la autoridad suprema, pero no que la Escritura es la única valiosa.

 

Apropiándonos del Álbum Familiar de Fotos

Soy protestante y creo que la teología reformada protege al Evangelio.  También creo que es posible ser un protestante robusto y estar vitalmente conectado con, por ejemplo, el cristianismo medieval.  La iglesia no terminó de hundirse durante la era de los castillos, catedrales, monjes, monasterios, arcos, flechas y caballeros de brillante armadura – para de repente re-emerger con las 95 tesis de Lutero.  No, hay una parte sólida y estable de cristianismo subsistiendo al lado de Caedmon y Carlo Magno.  Y ya que Jesús a continuado construyendo Su Iglesia (Mateo 16:18, Isaías 42:4) a través de muchos avances, retrocesos, corrupciones y renovaciones, podemos aprender mucho de la teología medieval.  Puede servirnos de recurso para el ministerio en nuestra divagante cultura post-cristiana.

Para estar seguros, es posible –y peligroso- enfatizar tanto el “mero cristianismo” que perdamos nuestras distintivas protestantes.  Pero también es posible atrincherarnos tanto en nuestro claustro denominacional que perdamos el contacto con toda la tradición cristiana.   Necesitamos como protestantes contemporáneos una identidad histórica balanceada.  Necesitamos enfrentar los últimos 500 años y también los anteriores 1,500, reconociendo las áreas de discontinuidad y también fortaleciendo los puntos de traslape.  Como en alguna ocasión dijo un cristiano africano en la era patrística, “Soy un cristiano, y nada de lo que concierne al cristianismo lo considero como extraño para mi.”

Creo que la siguiente afirmación captura exactamente lo que nuestra actitud debe ser al tratar con la historia de la Iglesia pre-reforma:  esto es parte de mi herencia, mi identidad.  La imagen que se me viene a la mente es la de un álbum familiar de fotos.  En estos álbumes puede ser que haya fotos que nos avergüencen, y puede ser que estemos mas orgullosos de estar relacionados con algún tío abuelo más que con otro.  Pero, aún con todo esto, mi familia sigue siendo mi familia – y sería tonto intentar separarme de ella.  Después de todo, ni siquiera estaría aquí sin ellos.

¿Dónde empezar?

Si queremos incrementar nuestra exposición a nuestras raíces pre-reforma, ¿dónde empezamos?  Los primeros seis capítulos del libro de Mark Noll “Turning Points: Decisive Moments in the History of Christianity” (“Puntos Clave: Momentos Decisivos en la Historia del Cristianismo”), son excelentes como punto inicial en términos de literatura secundaria, pero permítanme mencionar aquí tres textos primarios.  Estas son todas obras clásicas de teología que creo merecen una lectura más amplia entre los protestantes contemporáneos.

1. La Consolación de Filosofía, de Boecio

A pesar de ser uno de los libros más influyentes a través de la historia de la Iglesia, esta obra ha sido casi olvidada en siglos recientes.  De esto, C.S. Lewis comentó: “Hasta hace unos doscientos años hubiese, pienso, sido difícil encontrar un hombre educado en cualquier nación europea que no amara este libro… Adquirir un gusto por él es casi como naturalizarse en la era medieval.”  Escrito alternando la poesía y prosa mientras Boecio esperaba su ejecución en el año 524 d.C., La Consolación explora los temas del sufrimiento y divina providencia.  El trato de Boecio de la clásica dificultad del pre-conocimiento divino y el libre albedrío humano en el Libro 5 hace que la lectura de este libro valga la pena.

2. Regula Pastoralis, de Gregorio Magno

Calvino llamó a Gregorio (540-604 d.C.) el “último buen papa”.  Este libro es un clásico de la teología pastoral; todo ministro debería considerar leerlo.  La tesis de Gregorio es que el ministerio pastoral requiere de un balance delicado entre cualidades internas y externas –teoría y práctica, contemplación y actividad, administración y ascetismo, santidad sobrenatural y sabiduría terrenal.  Este es un útil recordatorio ya que los pastores tienden a gravitar hacia alguno de estos extremos más que al otro.

3. Proslogion, de San Anselmo

Aunque es famoso por su “argumento ontológico” de la existencia de Dios, la rica teología y apasionadas oraciones de este volumen lo hacen una lectura tanto nutritiva como edificante.

 

(Traducción mía del artículo “Searching for Gospel-Centered Theology Before the Reformation” por Gavin Ortlund publicado originalmente en inglés aquí.)

Gavin Ortlund es un estudiante del doctorado en teología histórica en el Seminario Teológico Fuller y trabaja en el staff de Sierra Madre Congregational Church en Sierra Madre California en dónde vive con su esposa e hijo.  Gavin escribe de manera regular en Soliloquium

3 comments

  1. Este es un tema que seguirá siendo incomprendido por muchos. Gracias por compartirlo con nosotros. Saludos

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  2. Rodrigo · mayo 17, 2013

    Queres conectar con la iglesia antes de la reforma recomiendo la de Hechos de los apostoles😉 En los padres de la iglesia hay tal diversidad de puntos de vista unos mas biblicos que otros. Lo unico que tenian en comun todos los padres de la iglesia talvez era el Monoteismo.

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