10 Razones por las que el Evangelio debe estar presente en TODOS los Mensajes


1. Esta puede ser la única vez que una persona visite tu grupo o iglesia y escuche el Evangelio. (1 Corintios 14:24-25)

2. El mismo Evangelio que salva a los no creyentes, santifica a los creyentes. (1 Corintios 1:18)

3. “Predico el Evangelio a mí mismo cada día porque cada día lo olvido”  (Si aplica para Lutero, ¡aplica para todos nosotros!)

4. “Tomo el texto y me encamino a la Cruz.”  ¡Si aplica para Spurgeon, aplica para mí!

5. “Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado.”   (1 Corintios 2:2)

6. Supercarga la atmósfera y crea un clima de entrega y entusiasmo. (Hechos 4:31-33)

7. Aprieta el gatillo de la guerra espiritual que siempre aviva las cosas. (Efesios 6:10-12)

8. Avanza de manera exponencial el Reino de Dios, y esta es la razón por la que tenemos el grupo y/o la iglesia.  ¿Cierto? (Colosenses 1:6)

9. Sana a los quebrantados de corazón…algo que afecta a muchas de las personas que asisten al grupo/iglesia.  (Lucas 4:18)

10. Nos permite probar y ver la gloria de Dios de primera mano. (2 Tesalonicenses 2:13-14)

(Traducido y adaptado del artículo “10 Reasons to Give the Gospel in Every Youth Talk” por Greg Stier disponible aquí.)

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Cuando estás en la punta de la ansiedad


Un pariente que amas está muriendo delante de tus ojos; el ruido del monitor cardiaco anuncia cada latido del corazón.  Bip….bip….bip…. Sin embargo, no es el sonido del equipo hospitalario el que está llevando tu alma a la desesperanza;  es la conflictiva mezcla de pensamientos y emociones que esta dando vueltas dentro de ti.  Las hermosas y tiernas memorias están dando lugar al frío y estéril lecho de muerte.  Buscas aplicar tu fe en la providencia de Dios, pero el torrente de emociones cae sin misericordia sobre ti, causando que pierdas toda esperanza.

Experiencias así pueden replicare en mil escenarios distintos.  Todos hemos estado allí en algún punto de nuestra vida.  Algunos de nosotros estamos viviendo allí en este momento.  Entendemos bien el concepto de Filipenses 4: pensar en aquellas cosas que son dignas de alabanza y verdaderas, con oración y súplica, haciendo a un lado la preocupación para dar lugar a la gratitud, y la paz inescrutable de Dios guardará nuestro corazón.  Con certeza, esta es una preciosa y más que verdadera promesa.  Sin embargo, en algunos momentos de crisis estamos distraídos a tal punto que nos sentimos incapaces de controlar nuestros pensamientos y por ende, incapaces de encontrar paz.

¿Qué hacemos entonces? Read More

¿El libro de Hechos promueve el Socialismo?


“Algo verdaderamente extraño pasa dentro del cristianismo en Estados Unidos,” escribió Gregory Paul en el blog “On Faith” del Washington Post.  El afirma que los cristianos que defienden el libre mercado están en una profunda contradicción porque en los capítulos 2 al 5 de Hechos vemos descrito un “explícito socialismo que siglos después describiría Marx – quien muy probablemente tomó la idea de los Evangelios.”

¿Podemos realmente afirmar que los capítulos 2 al 5 de Hechos nos exigen el socialismo?  Una lectura superficial del texto pareciera indicar que si.  Hechos 2:44-45 nos dice que inmediatamente después del Día de Pentecostés, “44Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.” Luego, leemos en Hechos 4:32-35 en relación a la primera congregación que, “32La congregación (La multitud) de los que creyeron era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. 33Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había abundante gracia sobre todos ellos. 34No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido,35y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.”

A pesar de que estos pasajes puedan sonar a socialismo para el lector promedio, una lectura así de superficial puede hacer que nos perdamos lo que una lectura mas cuidadosa de estos pasajes nos revela.  Existen tres razones principales de por que los capítulos 2 al 5 de Hechos no enseñan el socialismo.

Estos textos  no ejemplifican una vida comunal verdadera. – Hechos 2-5 nos ilustran un espíritu comunitario de compartir en lugar de una comuna.  La gente no vendía todo lo que legalmente tenían en propiedad, como normalmente se hace en una comuna.  Esto es evidenciado por los verbos imperfectos usados a través de los distintos pasajes.  Craig Blomberg nos dice en su estudio “Neither Poverty nor Riches“, “Los versículos 43-47 del capítulo 2 están dominados por verbos en tiempo imperfecto en lugar de los aoristos (acciones “de una vez por todas” ) que uno normalmente esperaría en las narrativas históricas.  No existe un despojo “de una vez por todas” de la propiedad en lo que leemos aquí, sino actos periódicos de caridad según surgían las necesidades.”

El punto es mas claro aún en Hechos 4-5.  La traducción NVI de Hechos 4:34-35 dice, “34pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas35y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.”  La venta periódica de la propiedad confirma nuestra interpretación de Hechos 2:44.  Esta no era una venta única de todas las posesiones personales.  El tema “según su necesidad” vuelve a aparecer.  Es interesante notar también que lo que no aparece en este párrafo es una igualdad total material dentro de los creyentes.

John Stott confirma las conclusiones de Blomberg acerca de la propiedad en la iglesia primitiva enfatizando también el uso de Lucas del tiempo imperfecto: “Ni Jesús ni sus apóstoles prohibieron la propiedad privada para los cristianos…Es importante notar que aún en Jerusalén el compartir la propiedad y las posesiones era voluntario…También vale la pena notar que el tiempo de ambos verbos en el verso 45 es imperfecto, lo que indica que la venta y el compartir de la propiedad era ocasional, en respuesta a necesidades particulares y no de una vez por todas.”

Tenemos también suficientes razones para creer que los primeros seguidores de Cristo no vendían todo lo que tenían, sino que ocasionalmente vendían parte de sus posesiones y entregaban los ingresos a los apóstoles para su distribución.  Por ejemplo, en Hechos 5, Ananías vendió una propiedad (5:1) y retuvo una porción de los ingresos para sí mismo y su esposa, Safira.  El problema no fue que ellos estaban requeridos a vender sus posesiones y entregar todos los ingresos de la venta a los apóstoles, sino que Ananías mintió acerca del precio verdadero que recibió por la venta (5:7).  Pedro le señala que él pudo haberse quedado con el dinero o darlo, según él hubiese querido (5:4) pero que aún así escogió mentirle a Pedro y al Espíritu Santo (5:5).

Incluso, si concedemos –ánimo de avivar la discusión- de que todos los creyentes vendieron todas sus posesiones y las redistribuyeron dentro de la comunidad, esto no prueba que el socialismo sea bíblico.  Las siguientes dos razones explican por qué. Read More

Malas analogías acerca de la Trinidad


Tengamos cuidado de intentar explicar la Trinidad en base a analogías para evitar caer en errores o herejías:

Una excelente forma de intentar empezar a comprender este hermoso misterio, es a través del credo de Atanasio:

Todo el que quiera salvarse, debe ante todo mantener la Fe Universal. El que no guardare ésta Fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la Sustancia. Porque es una la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; mas la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu es toda una, igual la Gloria, coeterna la Majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu Santo. Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor es el Espíritu Santo. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor, así la religión Cristiana nos prohibe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y coiguales. 

De manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la Unidad en Trinidad, y la Trinidad en Unidad. Por tanto, el que quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad. Además, es necesario para la salvación eterna que también crea correctamente en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Porque la Fe verdadera, que creemos y confesamos, es que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre; Dios, de la Sustancia del Padre, engrendado antes de todos los siglos; y Hombre, de la Sustancia de su Madre, nacido en el mundo; perfecto Dios y perfecto Hombre, subsistente de alma racional y de carne Humana; igual al Padre, según su Divinidad; inferior al Padre, según su Humanidad. Quien, aunque sea Dios y Hombre, sin embargo, no es dos, sino un solo Cristo; 
uno, no por conversión de la Divinidad en carne, sino por la asunción de la Humanidad en Dios; uno totalmente, no por confusión de Sustancia, sino por unidad de Persona. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y Hombre es un solo Cristo; El que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso, de donde ha de venir a juzgar a vivos y muertos. A cuya venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos y darán cuenta de sus propias obras. Y los que hubieren obrado bien irán a la vida eterna; y los que hubieren obrado mal, al fuego eterno. Esta es la Fe Universal, y quien no lo crea fielmente no puede salvarse. AMEN

¡Ya no los hacen como Epafras!


¿Epa quién? ¡Epafras!  No culpo a nadie por no conocer mucho sobre este antiguo “líder” dentro de la primera iglesia en Colosas.  Las referencias bíblicas acerca de este personaje son pocas, pero, a mi criterio, cargadas de significado y relevancia…especialmente para la cultura de hoy que vive obsesionada con el liderazgo y el protagonismo, especial y tristemente, en la Iglesia.

¿Qué nos dice la Escritura sobre Epafras?

“3Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos 5a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio6que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente. 7Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes. 8Fue él quien nos contó del amor que tienen en el Espíritu.” (Colosenses 1:3-8 NVI, énfasis mío)

“12Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios. 13A mí me consta que él se preocupa mucho por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.” (Colosenses 4:12-13 NVI)

“23Te mandan saludos Epafras, mi compañero de cárcel en Cristo Jesús,24y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.” (Filemón 1:23-24 NVI)

Vemos por todos los textos anteriores a un hombre comprometido con el Evangelio y al mismo tiempo, comprometido con su pueblo, su comunidad, su iglesia.  Si bien al final de la carrera vemos a Epafras encarcelado con Pablo, en Colosenses leemos del celo que tenía porque su comunidad conociera bien el Evangelio y diera fruto a través y a partir del Evangelio.

Epafras tiene el privilegio de contarle a Pablo el fruto que ve a través del crecimiento que los colosenses han tenido a partir de su aprendizaje y puesta en práctica del Evangelio.  Epafras no sólo predica y enseña, sino también se mantiene en profunda oración y batalla espiritual a favor de sus hermanos, con una oración muy sencilla, pero muy profunda:

1. Que se mantengan firmes

2. Que cumplan en todo la voluntad de Dios

Epafras no ora por liderazgo, fama, fortuna o prosperidad.  Su oración por sus hermanos es sencilla: que puedan vivir fielmente la vida cristiana en medio de las vicisitudes de la vida y de esa manera, que puedan vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.  Es la misma oración que Pablo hace por la iglesia en Colosas cuándo leemos Colosenses 1:9-14.

¿No les parece un excelente ejemplo a seguir? ¿Qué tal si dejamos de un lado los delirios de grandeza y nos ocupamos de nuestra comunidad local y oramos lo básico, que a la vez, es lo más profundo y esencial?

Quizás ya no los hagan como Epafras….pero podemos confiar y pedir a Dios que nos ayude a seguir su ejemplo.

La Extraordinaria Fidelidad de Dios y Nuestra Fidelidad Ordinaria


La gente siempre tendrá estereotipos; siempre llegarán a sus propias conclusiones.  No podemos controlar cómo la gente ve a la iglesia.  Sin embargo, sí podemos controlar lo que deben ver.

Algunos dirán, “Prefiero estar equivocado junto con los paganos que en lo correcto con los cristianos”.  Ahora, ¿no sería genial si la gente dijera, “No estoy de acuerdo con su fe, pero es difícil estar en desacuerdo con su ejemplo.  Vean cómo se aman entre ellos.  Vean su coraje y su compasión.  Vean su carácter.  Me gustaría tener eso.”?

Eso es lo que esperaríamos que la gente viera, pero no podemos cambiarles los ojos.  Así que debemos seguir trabajando, les guste o no, se den cuenta o no.

Este es el balance que las iglesias sanas deben buscar:  fe en que Dios hará lo extraordinario y nuestro compromiso con seguir haciendo lo ordinario.  Si la iglesia primitiva se hubiese quedado esperando por milagros, la gente no hubiese sido salva, la iglesia no hubiese crecido ni tampoco hubiese sido saludable.  Pero, dado que los primeros cristianos estaban orando, proclamando y resolviendo los problemas de la vida juntos, cuándo Dios decidió hacer lo extraordinario, ellos estaban listos.

¿Están tú y tu iglesia comprometidos con lo básico: la oración, la proclamación de la Palabra y ser una comunidad cristiana practicante?  Si hacemos de eso nuestro objetivo y seguimos haciéndolo año tras año, quién sabe qué tan grande será la llama cuándo Dios decida encender un fósforo y prenderle fuego a nuestra fidelidad.

(Traducción mía del artículo “God’s Extraordinary Work and Our Ordinary Faithfulness” por Kevin DeYoung publicado originalmente aquí.)

Francisco la tiene claro….¡grande!


PAPA FRANCISCO
“Pidamos hoy al Señor que este ejemplo de vida, de un hombre que se encuentra continuamente con el Señor y el Señor lo purifica, lo hace más maduro con estos encuentros, nos ayude a nosotros a ir adelante, a buscar al Señor y encontrarlo, a tener un encuentro con Él. Pero lo más importante es dejarse encontrar por el Señor: el siempre nos busca, el está siempre cercano a nosotros. Pero muchas veces nosotros miramos hacia otra parte porque no tenemos ganas de hablar con el Señor o de dejarnos encontrar con el Señor”.
El Papa explicó que la vida de Pedro es un ejemplo porque siempre supo dejarse encontrar por Jesús y rectificar cuando se equivocaba.

8 formas de amar a nuestra esposa


Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. (Colosenses 3:19, NBLH)

Cuándo Dios dice, “Maridos, amen a sus mujeres,” Él se está refiriendo a la mujer como un ser complejo.  Él llama a todos los hombres a que amen a sus esposas de la misma manera en la que el hombre se ama a sí mismo (Efesios 5:29).  Esto significa que un esposo debe hacer todo lo que pueda para entender el mundo de su esposa.  Lo que sigue son ocho recomendaciones a través de las cuales podemos amar a nuestra esposa en varias de sus facetas.

1. Ama su corazón – Amor Emocional

La Biblia usa la palabra “amor” más de 350 veces.  Casi el 10% de esas veces ocurren en el Cantar de los Cantares (que apenas es el 0.5% de toda la Biblia).  Algo que aprendemos de esto es que un esposo debe usar sus palabras para expresar su amor por su esposa.  “Mi amado habló, y me dijo: ‘Levántate, amada mía, hermosa mía, Y ven conmigo.” (Cantares 2:10, NBLH) No conozco a ninguna mujer que no le encantaría escuchar palabras así de su esposo.

2. Ama su mente – Amor Intelectual

Un esposo amoroso convence a su esposa que, para él, ella es la persona más importante en el mundo.  Al decir esto no quiero decir que él la persuade de que nunca la dejará.  Eso no es suficiente, por supuesto.  ¿Sabe tu esposa que la valores por encima de todo?  El amor intelectual significa también relacionarte con la mente de tu esposa.  Muchos hombres ganan el amor de sus esposas a través de conversaciones profundas y bien pensadas.  Muchos hombres fracasan en llevar este hábito a su matrimonio.

3. Ama su cuerpo – Amor Físico

Al nivel más básico, un esposo busca, a través del amor físico, satisfacer las necesidades físicas de su esposa.  Un hombre que está en todas capacidades y elige no proveer  para las necesidades físicas de su esposa, no la ama.  Al mismo tiempo, los hombres deben ayudar a sus esposas a ejercer buena mayordomía sobre la provisión de Dios para poder maximizar sus recursos.

El amor físico también es complementario.  Tu esposa no necesita ser una súper modelo para recibir halagos sinceros de forma regular.  El amor físico debe ser exclusivo.  Ver de reojo a otras mujeres o hablar acerca de su belleza es destructivo.  Cada hombre debe procurar agradar a su propia esposa ( 1 Corintios 7:3 y 33).

4. Amar su alma – Amor Espiritual

Los hombres tendemos a orientarnos hacia las tareas.  Sin embargo, haces de lado una de nuestras mayores responsabilidades; la cultivación de la piedad en nuestras esposas.  Debemos apropiarnos de la frase “…yo y mi casa ” (Josué 24:14-15).  Josué entendió que como cabeza del pacto, sus decisiones tenían un profundo impacto en aquellos bajo su cuidado.   Él debe pensar siempre en el bienestar espiritual de sus dependientes.

Esto significa el tomar decisiones bien pensadas y oradas, aún si estas no son las más populares. “Hoy iremos a la iglesia aunque esa otra señora te haya dicho algo ofensivo la semana pasada.  Debemos tomar tiempo devocional familiar aún a pesar de nuestra apretada agenda.”  Estas son expresiones de amor.

5. Amar sus relaciones – Amor Relacional

Para las parejas con niños, el amor relacionar pueda requerir que el esposo proteja a su esposa de sus “familiares más cercanos”.  Se decisivo y pronto para disciplinar a los niños cuándo le faltan el respeto a mamá.  Resiste la tentación de contradecirla frente a los niños.  Dale un descanso cuándo sea necesario.  Fuera de casa, desarrolla interés por sus amistades.  Ayúdale a enfocarse en aquellas amistades que más bendigan su vida.

6. Ama su humanidad – Amor Realista

Se tierno durante los fracasos de tu esposa.  Ella necesita saber que tu la amas aún si su pecado te entristece.  Se agradecido de que ella es diferente a ti.  Un esposo amoroso ve a su esposa como un regalo de Dios para él, aún si ella no es perfecta.

7. Ama su llamado – Amor que Apoya

Si el llamado más alto de una esposa es el sujetarse a su esposo (Colosenses 3:18), un esposo amoroso ayuda a su esposa a sujetarse.  Algunas esposas nunca aprenden lo que es la sujeción bíblica porque sus esposos rara vez les dan un ejemplo positivo.  Ellos se pelean contra el consejo de la iglesia, hablan de manera blasfema en contra de las autoridades civiles o alegan siempre acerca de las políticas de sus empleos.  Aún así, ellos demandan la total sujeción de sus esposas.  Dios dice que todos los hombres deben someterse a la autoridad (Romanos 13:1).  Apenas podrás ayudar a tu esposa hacer esto si no lo estás haciendo tu mismo.

8. Ama a su Hacedor – Amor Teológico

En última instancia, carecemos de amor porque nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios y estamos insatisfechos con Su provisión.  Esto significa que mientras más amemos a Dios, mejor equipados estaremos para verdaderamente amar a nuestra esposa.

Por Su incomparable gracia, Dios nos atrae para amarle y nos faculta para amar a otros.  Matthew Henry recalca que las epístolas que más se enfocan en la gloria de la gracia divina y en la majestad del Señor Jesús, “son las que más se enfocan en las responsabilidades entre las distintas relaciones entre personas”.  El Evangelio contiene las buenas nuevas de que el Hijo de Dios “…me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gálatas 2:20).  Cristo ama al cristiano entero -corazón, mente, cuerpo, alma- y todo lo demás.  Únicamente cuándo nos damos cuenta de lo que esto significa es que podremos realmente obedecer la Palabra de Dios.  Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.

(Traducción mía del artículo “Husbands, 8 Admonitions to Love Your Wife” escrito por William Boekestein y disponible en inglés aquí.)

La Iglesia: Una Comunidad Triste y Celebradora


En la vida normal no intersectamos nuestras celebraciones con los momentos tristes y tampoco hacemos de nuestros tiempos tristes, tiempos de celebración.  Cuándo estás triste, no te sientes con ganas de celebrar mucho.

Lo opuesto también es cierto; cuando estás celebrando, no quieres que tu buen ánimo se vea empañado por alguna razón para entristecerte.  Hacemos un gran esfuerzo para separar lo triste de aquello que celebramos.  Eso hace que nuestra vida no sea tan complicada.

Sin embargo, Jesús nos ha llamado a conformar una comunidad tristemente celebradora o, lo que es lo mismo, una comunidad celebradora triste.  ¿Por qué es que podemos afirmar que esto es cierto?  Es cierto porque Jesús te llama a vivir una vida de honestidad sin compromisos y una vida de completa esperanza al mismo tiempo.

Si vas a ser honesto –verdaderamente honesto- entonces terminarás triste. ¿Por qué? Porque no puedes ser honesto sin reconocer el horrible legado de daños que el pecado ha dejado en cada uno de nosotros y en el mundo que nos rodea.

El pecado nos daña, daña nuestras relaciones y también daña nuestro ambiente.  No hay nada que vivamos de este lado de la eternidad que no haya sido, de alguna forma u otra, dañado por el pecado.

La destrucción está tan extendida que casi te deja sin aliento.  Cuando eres verdaderamente honesto acerca del quebrantamiento en el mundo, no puedes evitar entristecerte de manera muy profunda.

Sin embargo, no estamos llamados a ser gente únicamente honesta, hemos sido llamados a ser gente de esperanza también.  Cuando empiezas a considerar lo magnífico que es el amor de Dios, empiezas a entender lo poderosa que es Su gracia, y cuando empiezas a darte cuenta de que Dios está ahorita ejerciendo Su amor y Su gracia para que este mundo pueda llegar a ser completamente restaurado, no te queda más opción que celebrar.

Dios, quien es la más pura definición de amor y sabiduría, no nos dejará a nosotros y al mundo que nos rodea solos hasta que seamos total y completamente restaurados para ser lo que fuimos diseñados para ser desde el inicio.

Esto significa que deberíamos ser la comunidad más triste y más celebradora en el planeta.  Estamos tristes porque sabemos lo mal que están las cosas y celebramos porque sabemos que la ayuda que Jesús nos ofrece llega a lo más profundo de nuestra necesidad.

¿Estás triste por la condición de tu mundo y a la vez haces bailar a tu tristeza con tu celebración de saber lo grande y transformadora que es la gracia de Dios?  Cuándo ves el mundo de manera completamente honesta, ¿te recuerdas de que Dios no descansará hasta renovar todas las cosas?

¡Que tanto la celebración y la tristeza bailen en tu corazón al ritmo del Evangelio de Jesucristo, y que puedas llorar con gozo y celebrar con tristeza hasta que Él haga todas las cosas nuevas!

(Traducción mía del artículo “A Sad and Celebratory Community” por Paul David Tripp, publicado originalmente en inglés aquí.)

En busca de Teología Centrada en el Evangelio antes de la Reforma


En años recientes, ha existido un marcado movimiento de convertidos evangélicos hacia la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Oriental.  Esta tendencia no ha incluido unicamente evangélicos jóvenes y con poco entrenamiento, sino también pastores establecidos, académicos e incluso uno de los presidentes de la Sociedad Teológica Evangélica.  Mientras las causas para este fenómeno son sin duda complejas y diferentes en cada caso individual, una de las razones más citadas es la sensación de las raíces históricas que estas tradiciones ofrecen.  De tal cuenta, en el sitio web “Why I’m Catholic” (“Por qué soy católico”), un convertido bautista relata la crónica de su conversión hacia el catolicismo romano en términos de su descubrimiento paralelo de la historia de la Iglesia; en el sitio web “Called to Communion” (“Llamados a la Comunión”), un convertido presbiteriano iguala su aceptación del Catolicismo Romano con la aceptación del “cristianismo histórico”; y en el sitio web “Journey to Orthodoxy” (“Viaje a la Ortodoxia”), un convertido anglicano describe la bendición que siente de poder adorar en directa sucesión con los apóstoles a través de la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Oriental.

Dentro del protestantismo hay también una migración hacia tradiciones con raíces históricas más profundas (especialmente el anglicanismo, la llamada “via media”) y expresiones más litúrgicas e históricamente conscientes de la adoración y la espiritualidad.  Para la lectura devocional, muchos de mis amigos protestantes jóvenes prefieren el libro “Imitación de Cristo” de Thomas Kempis y jamás se les encontraría leyendo un libro de John Eldredge.  Cada vez se escriben más himnos y muchos evangélicos están cada vez más interesados en el calendario litúrgico.  ¿Qué está causando este movimiento? Dejando lugar para temas teológicos mas complejos que inevitablemente entrarán en juego, creo que un factor significativo es la sensación de ansiedad y falta de raíces que muchos jóvenes postmodernos sienten hoy.  En el corazón de mi generación hay un profundo vacío – una sensación de aislamiento, desconexión y consecuente malestar.  Anhelamos profundamente lo antiguo y majestuoso, la trascendencia y tradición, por aquello que tiene estabilidad, solidez y substancia.  Eso nos está empujando a muchos hacia afuera del evangelicalismo.

A mis 29 años, puedo relacionarme con esa sensación de sentirse perdido en un mundo sin algún contexto a través del cual interpretarlo.  Sin embargo, no creo que debemos abandonar el evangelicalismo para encontrar alguna sensación de ubicación histórica.  De hecho, creo que esta sed por raíces puede ser completamente satisfecha dentro de un marco protestante y evangélico.  Puedes ser católico sin convertirte en Católico, y ortodoxo sin convertirte en Ortodoxo.  Mientras promovemos un “ministerio centrado en el evangelio para la siguiente generación”¨, debemos aclarar que no hay nada inconsistente en ser tanto evangélico como antiguo, “centrado en el evangelio” e “históricamente enraizado”.  La razón es sencilla:  el ser centrado en el evangelio es en sí mismo algo históricamente enraizado.  De hecho, es tan antiguo como el evangelio mismo.  Read More