Nueva Casa de Dios: Una Exhortación


Vi una versión editada de este video en la televisión nacional.  Para bien, o para mal, el momento de la inauguración de esta nueva infraestructura llegó.  Confieso antes de seguir con esta entrada de que no asisto a esta congregación ni comparto mucho de lo que allí se predica.  He criticado abiertamente mensajes que allí se han dado, y parte del contenido que de allí ha sido publicado y presentado a el mundo.

Sin embargo, no puedo negar la tremenda influencia a nivel regional que esta congregación y su liderazgo tienen, tanto en la parte de la enseñanza, cómo en el apoyo a causas sociales a las que se han comprometido de manera diligente y con resultados bastante reales, positivos y tangibles.

Es por esto que al igual que lo hice hace algunos años cuándo escribí una carta abierta a los asistentes al congreso Hechos 29, esta vez, con motivo de este gran evento, quisiera hacer esta exhortación y llamado a la reflexión a quienes asisten y lideran esta ya mega institución.

Este fin de semana dan un paso gigantesco.  Llevan varios años desarrollando y consolidando una organización que ha dejado y está dejando huella en Guatemala y no dudo que haya tenido impacto en otras naciones de la tierra.

Se les ha dado mucho: recurso financiero, infraestructura física, influencia mediática, influencia política, influencia espiritual, talento humano y la confianza de muchas personas que asisten semana a semana en búsqueda de las respuestas a los problemas y preguntas más importantes de la vida.

Este nivel de influencia, esta confianza y estos recursos colocan sobre ustedes un peso de responsabilidad que sin duda, no es fácil de llevar.  A partir de este fin de semana, este peso se incrementará. Quisiera exhortarlos a lo siguiente:

  1. Prediquen el Evangelio y únicamente el Evangelio: Vuelvan a lo primero, a lo de primera importancia, a lo más básico y más preciado que tenemos y que se nos ha confiado por parte del Señor, el Evangelio (1 Corintios 15).  Hemos sido llamados a predicar y compartir el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:11-21).  Por favor, enfóquense y comprométanse a esto.  Que el maravilloso Evangelio de nuestro Señor se haga vida y realidad en cada uno de ustedes -líderes y asistentes- para que la transformación de las vidas sea real, duradera y apunte a otros a la Cruz.
  2. Resistan la tentación de otros mensajes: Les exhorto e imploro, resistan la tentación a llenar los asientos predicando mensajes que cosquillean los oídos de las personas (2 de Timoteo 4:3).  Aléjense del engaño de las teologías de la prosperidad, del deísmo moralista terapéutico, de un evangelio docetista que enseña a escapar el sufrimiento y de una práctica ebionista que enseña a ganarnos la aprobación de Dios a través de la disciplina y esfuerzo humano.  Que la Palabra del Señor sea su base, no las anécdotas personales y que con humildad sean guiados por el Espíritu Santo hacia la verdad, sin cuartearla, sin esconderla y con honestidad e integridad.
  3. No se enseñoreen de la gente: Renueven su vocación y llamado al servicio como pastores, obispos y líderes de sus miembros.  No peleen por posiciones, no busquen subir de escalafón, no anhelen un título, nombre o ministerio.  Sirvan y amen con sinceridad, entrega y sacrificio a las personas.  Lloren con ellas, oren por ellas, celebren con cada una y estén dispuestos a sufrir con y por cada persona que confía en ustedes y el ministerio que Dios les ha encomendado.  Tomen en serio la exhortación de Pedro en 1 de Pedro 5:1-41A los ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar, les ruego esto: 2cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. 3No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño. 4Así, cuando aparezca el Pastor supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.

¡Adelante entonces! Ustedes tienen ahora, mucho más que nunca, un púlpito y palestra como pocos. Aprovechen esta gran oportunidad.  No se enfoquen en un hombre o en un nombre.  Exalten única y exclusivamente el nombre del Señor Jesús.  Pongan atención a la admonición de Pablo:  “5No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús. 6Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.

 7Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.” (2 Corintios 4:5-7)
“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sea con todos ustedes.” (2 Corintios 13:14)

 

Embajadores (parte 3)


“20Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.» 

 (2 Corintios 5:20 NVI)

Una exhortación es un argumento o una rogativa.  Dios te está usando a ti –el/la embajador/a para exhortar algo en la vida de otro.  Definitivamente esto tiene una aplicación evangelística, sin embargo Pablo le está escribiendo a cristianos y diciendo “reconcíliense con Dios”.  Algo más allá del evangelismo está siendo tratado aquí.

Revisemos el verso 15: “Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.”

¿Cuál es el propósito de la Cruz? Pablo diría que no sólo es una eternidad en el cielo, sino también el recapturar los corazones de la gente para el servicio únicamente a Dios.  Nuestro pecado causa que nos volvamos sumamente ego-centristas, reduciéndonos a adoradores del ídolo del yo.

Cristo murió para romper esta idolatría del yo.  ¡El foco de la obra de Cristo es liberarnos de nuestra esclavitud a nosotros mismos!  ¿Por qué necesitan los creyentes reconciliarse con Dios?  Porque mientras sigamos teniendo pecado dentro de nosotros, tenderemos a desviarnos de la adoración al Señor hacia el servicio a nosotros mismos.

La intención de Dios es tener nuestros corazones por completo.  Su meta es que nuestras vidas sean formadas por nuestra adoración a Él y nada más.  Él nos ha enviado como embajadores para llevar esta exhortación al corazón de otras personas.

Traducción mía del artículo “Ambassadors” de Paul David Tripp, disponible gratis en inglés aquí.

Jesús y los Chapines: un domingo en Pasos y Pedales con On Fire


Les comparto este video realizado por el grupo de jóvenes On Fire en el que en un domingo, le preguntaron a varios guatemaltecos acerca de sus opiniones de Jesús.

Las preguntas realizadas son quizás las preguntas más importantes de la vida, porque la respuesta tiene implicaciones eternas.  Hay poco lugar realmente para opiniones.  Hay respuestas correctas y respuestas equivocadas.

Abramos la discusión aquí:

1. ¿Existió Jesús?

2. ¿Quién es Jesús?

3. ¿Qué hizo Jesús?

4. ¿Qué implicaciones tiene esto en mi vida?

Para quienes estén interesados en aprender un poco más, pueden bajar este estudio sobre Cristología Básica aquí.

Embajadores (parte 2)


En el primer artículo examinamos la elección de palabra que hizo el Apóstol Pablo en 2 de Corintios 5:20.  Él se refiere a nosotros como embajadores de Cristo.  Un embajador representa a algo o a alguien.  Todo lo que hacen debe ser intencional.  No es un llamado de medio tiempo.  Es un estilo de vida.

Cuándo nos convertimos en embajadores para Cristo, nuestras vidas dejan de ser nuestras.  Debemos reconocer que nuestras vidas pertenecen al Rey.  Aquí es dónde nos metemos en problemas porque realmente no queremos vivir como embajadores.

Quisiéramos en lugar vivir como mini reyes.  Sabemos lo que nos gusta y las personas con quienes queremos estar.  Sabemos el tipo de casa que quisiéramos tener y el carro que quisiéramos manejar.  Sin tan siquiera reconocerlo, caemos rápidamente en un estilo de vida de “mis deseos, mi voluntad y a mi manera”.

Si somos honestos, la oración principal de nuestro corazón es “venga mi reino, hágase mi voluntad”.  Es por esta razón que Cristo dijo que para ser Sus discípulos, debemos morir a nosotros mismos.  Nadie puede servir a dos maestros.  Los embajadores deben morir a su propio reinado antes de poder representar al único y verdadero Rey.

¿Por qué parece que hay gente, cosas y situaciones que nos estorban?  ¿Por qué nos es que casi nunca tenemos un día sin algún tipo de conflicto?  La respuesta es porque pensamos que nuestras vidas nos pertenecen.  Estamos más comprometidos con los propósitos de nuestro propio reino que con los de Dios.

¿Qué vas a hacer al respecto esta semana? ¿Cómo te va siendo un embajador para Cristo?

Traducción mía del artículo “Ambassadors” de Paul David Tripp disponible gratis en inglés aquí.

Embajadores (parte 1)


“Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.» “

(2 Corintios 5:20 NVI)

Me encanta la palabra que escogió aquí el Apóstol Pablo – embajador.

El trabajo de un embajador es representar a algo o a alguien.  Todo lo que hace y dice debe representar intencionalmente a un líder que no se encuentra en el lugar físicamente.  Su llamado no se limita a 40 horas por semana, a ciertos eventos de estado o a crisis internacionales.  Siempre es el representante del rey.

En otras palabras, el trabajo de un embajador es encarnado.  Sus acciones, carácter y palabras representan a un rey que no está allí.  De la misma manera, Pablo dice de que Dios nos ha llamado a todos a funcionar como Sus embajadores.  Todo lo que hacemos y decimos tiene importancia por causa del Rey que representamos.

Este no es un llamado de medio tiempo.  Es un estilo de vida.  Representamos los propósitos de Dios para la gente que Él pone en nuestras vidas.  La pregunta clave es, “¿Cómo puedo representar al Rey de la mejor forma posible en este lugar, con esta persona en particular?”  Esto implica mucho más que un compromiso a un ministerio formal que ocupa parte de nuestra agenda diaria.

Cuándo nosotros, como embajadores, asumimos nuestras responsabilidades, nuestras vidas dejan de ser nuestras.  Debemos reconocer que nuestras vidas pertenecen al Rey.  Nuestras vidas no nos pertenecen para nuestra propia satisfacción.

¿Puedes ver dónde es que nos metemos en problemas? Muchas veces no queremos vivir como embajadores.  Queremos vivir para nosotros mismos.  Este tema lo discutiremos en el siguiente artículo.

Traducción mía del artículo Ambassadors de Paul David Tripp disponible gratis en inglés aquí.

The Rise of Evangélicos


Interesantísimo y esperanzador artículo para la iglesia en USA.

U.S.

One Sunday late last summer, I saw a sign on the side of the road in Adelphi, Md. It was small, wedged between dozens of presidential campaign signs, and it was in Spanish: Iglesia de Dios del Evangelio Completo. Down the road I found another sign: Primera Iglesia Bautista Hispana de Maryland. Soon I started seeing signs for Protestant Latino churches everywhere. There was even one right behind my apartment in Virginia. And so I decided to visit two of the largest Latino Protestant churches in the area—La Roca de la Eternidad in Adelphi and Iglesia Cuadrangular el Calvario in nearby Silver Spring.

What I discovered signaled a Latino Reformation. Both churches were doubling in size every few years. Many of the congregants were Catholic converts, and even more may have been undocumented. All were fervent believers—they sang with hands high, danced during worship, and often brought…

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