Por qué debe importarnos a todos los cristianos el nuevo papa

(Traducción mía del artículo “A Pope for all Christians” de Timothy Morgan disponible gratis en inglés aquí)

Cuándo el nuevo papa sea consagrado, heredará una iglesia global en problemas.  Escándalos internos y problemas externos que no han sido atendidos le presentan grandes riesgos a la vitalidad del Catolicismo.  Pero las consecuencias del éxito o fracaso que tengan son inmensas para la Iglesia universal, los 2.1 mil millones de cristianos de todas las denominaciones en el mundo.

Esto es más que un efecto mariposa.  Roma no es Las Vegas – lo que pasa en Roma no se quedará dentro de las fronteras de Ciudad del Vaticano.  Una consecuencia de la globalización es que las paredes que han dividido por tanto tiempo a los católicos de los ortodoxos, protestantes tradicionales, evangélicos y pentecostales se están erosionando.

Brian Stiller, un embajador global de la Alianza Evangélica Global, cuándo comentaba sobre la relación entre católicos y evangélicos, escribió recientemente en su blog: “Nunca antes en 500 años habían estado ambas partes tan cercanas y amistosas.”

Los retos dentro del Vaticano y la iglesia católica son familiares, y deben preocuparle a todo cristiano que anhela un cuerpo sano.  Dos cardenales, Keith O’Brien (Escocia) y Roger Mahony (Los Ángeles), son sólo los últimos líderes católicos que han sido acusados de mala conducta.  Varios sacerdotes han alegado que O’Brien inició conducta “inapropiada”, posiblemente sexual, con ellos.  Documentos judiciales revelan que Mahony reasignó a sacerdotes, conocidos por abuso sexual, para protegerlos de persecución penal.  Además de esto, un escándalo de lavado de dinero ha manchado la reputación de integridad del Vaticano.  Los famosos escándalos de los “Vatileaks” han levantado el velo del faccionalismo y las disputas internas de la curia católica, el liderazgo fundamental de la iglesia.

Nuestro punto no es seguir echando leña al fuego a una institución que ya está siendo golpeada por el escándalo.  Los protestantes, después de todo, están bastante familiarizados con las tentaciones del dinero, sexo y poder.  En cambio, queremos ayudar a los cristianos en todos lados comprender que un cuerpo católico sano y que proclame el Evangelio beneficia grandemente a todas las iglesias – y a la causa de Cristo.

Entonces, ¿cuál es el beneficio de un pontificado y una iglesia católica más sana?

Tanto Juan Pablo II como el Papa Emérito Benedicto XVI ejercieron el oficio de enseñanza de maneras extraordinarias.  Fueron campeones de la santidad de la vida en contra de la cultura de aborto y eutanasia.  Hablaron en contra de los efectos corrosivos del secularismo.  Ambos impulsaron discusiones urgentes entre cristianos y musulmanes y entre estados en guerra.  Exhortaron al diálogo teológico entre académicos católicos y protestantes acerca de la justificación, la autoridad de la iglesia y un entendimiento adecuado de María.

Pocas instituciones cristianas tienen la escala y alcance histórico que tiene la iglesia católica en las áreas de servicios de salud, educación y obras de caridad para alcanzar a los pobres.  La iglesia católica es el proveedor de servicios de salud más grande del mundo, administrando el 26% de todas las instalaciones de servicios de salud.  En Estados Unidos administra la red más grande de colegios privados, sirviendo a más de 2 millones de alumnos.  Sin embargo, menos recursos significa que escuelas, clínicas y ministerios muy necesarios tengan que ser cerrados cada año.  Esta realidad le provee a los protestantes y católicos un nuevo contexto para colaborar en la misión.  Confiamos en que el nuevo papa apoye tales alianzas.

Las relaciones entre católicos y protestantes están mejor que nunca.  Por ejemplo, el Vaticano ha salido a buscar a los episcopales conservadores que han renunciado a la iglesia nacional.  Ha accedido a su deseo de retener su identidad anglicana y ha establecido comunión con ellos.  Existe un plan similar en desarrollo para los luteranos en Alemania.  Pero la era de competencia no ha terminado: en Brasil, el país con la mayor población católica, las tensiones aún hierven.  El impacto en los católicos causado por los millones que se han convertido a las congregaciones evangélicas y carismáticas es histórico.  No parece que vaya a parar.

Las alianzas entre católicos y protestantes, ya sea en la cúpula o en las bases, deben estar ancladas en compromisos mutuos:  hacia la autoridad de las Escrituras, la obra propiciatoria de Cristo, la necesidad de salvación y conversión individual y la expresión del Evangelio a través del evangelismo y la acción social.  Pero dados los monumentales retos espirituales y sociales del siglo 21, es más importante que nunca que los protestantes y católicos encuentre las maneras y ocasiones para trabajar juntos.

Lograr que los protestantes se conecten a la misión no es tan fácil, dado que hay tantas -y muchas veces contrarias- voces en la mezcla protestante.  Lo quieran o no admitir los protestantes, existe una sola persona en Roma que puede influir a los cristianos de todas las confesiones a trabajar con mayor fuerza y corazón por la causa de Cristo, algunas veces juntos (aún con los católicos) y otras fielmente dentro de su propia tradición teológica.

Es por esta razón por la cuál, aún lo no católicos, están orando fervientemente por el nuevo papa.

One comment

  1. ismael carrizales · mayo 6, 2013

    toda una conspiracion religiosa que guele ha Muerte Eterna

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