La mentira del orgullo y la autosuficiencia

La mentira del orgullo y la autosuficiencia, es creer que nos vamos a salir con la nuestra. Siempre supe lo que quería, y no sólo qué quería sino cómo lo quería, cuándo lo quería, dónde lo quería y con quién lo quería. Además tenia la autoestima suficiente para creer que podía alcanzarlo.

Sin embargo, al llegar el momento de obtener lo que quería, la satisfacción era pasajera y solo alimentaba mi orgullo para definir cual sería la siguiente meta. Y así, una y otra vez mi orgullo crecía alimentando mi egoísmo y endureciendo mi corazón con la idea de no necesitar a nadie.

Esto puede parecer común hoy en el post modenismo. Las personas viven de y para si mismos caminando en un sendero hedonista. Algo aceptable y hasta familiar, la descripción de políticos, celebridades, jefes, compañeros de trabajo o estudios, algún familiar, amigo o conocido. Pero ¿Qué tal si esta descripción encaja conmigo, con una persona que se considera cristiana, con un miembro del cuerpo de Cristo, o la misma iglesia?

La mentira del orgullo y la autoestima ha estado presente desde el inicio de la historia, desde Adán y Eva en el jardín del Edén (Génesis 3:1-7), y de la misma forma se presenta a cada uno de nosotros. Cuando quitamos nuestros ojos de Dios y los ponemos en nosotros mismos, cuando usurpamos el trono de Dios queriendo ser nuestros propios dioses, cuando queremos y creemos que no le necesitamos y podemos salirnos con la nuestra, estamos en serios problemas.

Dios es el perfecto proveedor, y nosotros no sabemos como proveernos nada fuera de El; no fuimos creados para hacerlo, no está en nuestro diseño, cada vez que lo intentamos fracasamos. Cada vez que he tratado o trato de darme algo a mi fuera de El, aunque parezca que “me salí con la mía” y obtuve lo que quería, me estoy conformando con una mentira, con un fracaso disfrazado de logro. Porque fuera de El lo alcanzado se desvanecerá y la satisfacción anhelada no permanecerá. Reconocer a Dios como Jehová Jireh, Dios proveedor, va más allá de pensar en Dios como aquel que provee para mis necesidades económicas, es enfrentar la mentira del orgullo y la auto suficiencia.

Y la única forma de enfrentar una mentira es con la verdad, para mi la verdad no es un concepto sino una persona, Cristo Jesús. Es sólo a través de El que puedo conocer quién soy y quién es El, que fui creada para ser suya y que mi existencia y vida dependen de El (Romanos 11:33-36); es sólo a través de la verdad de Dios en mi que puedo rendirme delante de El y cederle el trono de mi vida, tener libertad de reconocer mi insuficiencia y morir día a día a mi orgullo y egoísmo (Juan 15:4-6), es El quien me da el valor para ser vulnerable y reconocer que lo necesito, es El que con su amor me seduce para amarlo.

Es sólo a través de la verdad de Dios en Cristo Jesús que aprendí que para disfrutar verdaderamente la vida no se trata de “salirme con la mía” sino que Dios “se salga con la suya”.

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