Ministros de la Gracia necesitados de Gracia

Antes, era un hombre muy enojado.  El problema es que no sabía que era un hombre muy enojado.  Mi esposa, Luella, sabía que estaba enojado.  Mis hijos sabían que estaba enojado.  Sin embargo, yo no lo sabia.  Luella era bastante fiel en traer delante de mi ese enojo con sus consecuentes fracasos en amar a mi familia.  Ella lo hacía muy a menudo y con mucha gracia.  Pero yo no escuchaba. Una y otra vez me envolvía a mi mismo en las ropas de la justicia y le recordaba a ella lo buen esposo que era.  Le decía a ella que oraría por su falta de contentamiento.  Era un hombre que estaba destruyendo mi matrimonio, familia y ministerio sin ni siquiera darme cuenta.

Da vergüenza admitirlo, pero incluso sucedió en una ocasión en la que Luella me estaba confrontando le respondí con estas humildes palabras: “El 95% de las mujeres de esta iglesia estarían encantadas de estar casadas con un hombre como yo.”  (¡Luella me respondió rápidamente de que ella era parte del 5% restante!) Yo estaba convencido de que nadie tenía una imagen más exacta de mí que yo mismo.  En mi ceguera también fracasé en ver y temer el desastre que estaba por venirse encima.

Camino a casa luego de un fin de semana de entrenamiento para el ministerio, mi hermano Tedd sugirió que deberíamos llevar a la práctica en nuestras vidas las cosas que aprendimos allí. Inmediatamente empezó a preguntarme acerca de mi matrimonio.  Mientras me hacía preguntas, sentí como si Dios estuviese arrancando las cortinas y podía verme y escucharme a mi mismo por primera vez en años.  ¡Alabado sea Dios por el ministerio de convicción de pecado tan específico del Espíritu Santo!  Al tener mis ojos abiertos, no podía creer lo que había dicho y hecho.  Estaba quebrantado y entristecido.  Me costaba creer que ese hombre que estaba viendo era yo.  No podía esperar para regresar a casa.

Al entrar en mi casa esa noche, Luella se dio cuenta de que algo estaba sucediendo al verme tan serio.  Le pregunté si podíamos hablar.  Luego de sentarnos le dije, “Yo sé que por años has estado tratando de hablarme acerca de mi enojo y mi fracaso en amarte a ti y a los niños como debería y que no he estado dispuesto a escucharte. Lo único que puedo decir honestamente es que estoy listo para escuchar.  Quiero escuchar.”  Nunca olvidaré lo que pasó después.  Luella empezó a llorar, me dijo que me amaba y luego habló por dos horas seguidas. En esas dos horas Dios comenzó un proceso radical de deshacer y reconstruir mi corazón.  Es el tipo de obra que sólo Su gracia puede hacer.  La palabra clave es “proceso”.  No me pegó un rayo divino, pero ahora era un hombre con los ojos abiertos, oídos abiertos y un corazón dispuesto.

Las siguientes semanas fueron extremadamente dolorosas y podía ver mi enojo en todos lados, sin embargo, pude experimentar el dolor transformador de la gracia.  Dios estaba causando que ese enojo se volviera tan repulsivo para mi que nunca más quise estar allí de nuevo.  Por la gracia de Dios ese enojo que dominaba mi vida se fue. Aún soy capaz de irritarme momentáneamente, pero la gracia le quitó el poder a ese enojo de mi corazón.

He relatado mi historia en reuniones de pastores por todo el mundo.  Nunca la he contado sin que otros pastores se me acerquen y confiesen que tienen los mismos problemas.  Cuento mi historia aquí porque captura los temas que serán el centro de mis artículos relacionados con el ministerio.

1. La realidad de la ceguera espiritual en la vida del pastor.

Si el pecado nos trae ceguera, y lo hace, entonces mientras el pecado exista en el corazón del pastor, existirán áreas de ceguera espiritual.  Y como lo he dicho en otras ocasiones, lo terrible es que las personas espiritualmente ciegas están ciegas a su ceguera.  Esto significa que el pastor necesita “instrumentos para la vista” en su vida tanto como la gente a quienes ministra (ver Hebreos 3:12-13).

2. El hecho de que le pastor es un hombre que está atravesando su propio proceso de santificación.

Ser pastor definitivamente no significa que eres un graduado de la gracia.  ¿Qué tan en serio tomamos la continua necesidad de seguir creciendo y de cambio en los corazones que lideramos o en aquellos que nos lideran?  Es imposible para un pastor enseñar o predicar algo que él mismo no necesite desesperadamente.

3. La necesidad del pastor de ser ministrado por el Cuerpo de Cristo

¿Por qué será que en muchas iglesias hemos construido una cultura en dónde el pastor vive por encima o afuera del Cuerpo de Cristo?  Pensemos por un momento:  Si Cristo es la cabeza del cuerpo, entonces todo lo demás es únicamente cuerpo.  Ya que el pastor es un miembro del cuerpo de Cristo, él está en total necesidad de lo que el cuerpo fue diseñado para hacer y producir (vea Efesios 4:1-16).

4. Las tentaciones particulares del ministerio.

Existe un set particular de engañosos y seductores ídolos que acompañan el ministerio pastoral.  En el ministerio, es fácil confundir la edificación del reino del yo con construir el reino de Dios, porque en el pastorado es posible construir ambos reinos al trabajar en el ministerio.

5. La incesante búsqueda de gracia en la vida del pastor.

La seguridad ministerial y personal de un pastor no descansa en su conocimiento, experiencia o capacidad.  No, su lugar de descanso y esperanza es exactamente el mismo de aquellos a quienes ministra:  la transformadora gracia de Dios que nos rescata.  Esa gracia nunca fallará en perseguirle y siempre lo rescatará de sí mismo, muchas veces en momentos en los que no tiene idea de que necesita ser rescatado. Con honestidad en su diagnóstico y con esperanza eterna, y escrito por un pastor hacia otros pastores, es esta misma gracia que espero celebrar con estos artículos.

(Traducción mía del artículo “Ministers of Grace in need of Grace” de Paul David Tripp disponible gratis en inglés aquí)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s