Benedicto XVI, el Gran Agustino


No hace mucho tiempo, el Papa Benedicto XVI hizo una donación personal para la restauración de la Basílica de San Agustín en Annaba, Argelia, el sitio del antiguo pueblo de Hipona Regius, en dónde el más grande teólogo de la iglesia antigua fungió como Obispo del año 395 al 430.  Fue aquí, el 26 de septiembre de 426 en dónde Agustín se reunión con su grey para nombrar a su sucesor como obispo de Hipona a el presbítero Heráclito.

Al reflexionar sobre su largo servicio dentro de la iglesia, Agustín dijo, “Qué tanto más se pueda prolongar la vida de un anciano es incierto…vine a este pueblo – porque era la voluntad de Dios – cuándo estaba en lo mejor de mi vida, fui joven entonces, pero ahora ya estoy viejo” (Ep 213, 1).  El quería pasar el resto de sus días, como lo dijo el propio Agustín, en oración y estudio de las Escrituras (Ep. 213, 6).

Los papas no pueden nombrar a su sucesor, a pesar de que Benedicto y su predecesor eligieron a todos los que escogerían a su sucesor.  Sin embargo, uno sospecha que el precedente del retiro de Agustín no estaba ausente en la mente del papa mientras consideraba como puede mejor cumplir su llamado durante los días que le restan en la Tierra.

Se le preguntó en una ocasión al Papa Benedicto XVI qué dos libros se llevaría para leer en una isla desierta.  Su respuesta fue la Bibia y las Confesiones de San Agustín –precisamente los mismos que yo escogería (aunque trataría de llevar escondidos los dos catecismos de Lutero, el libro de los Institutos de la Religión Cristiana de Calvino y quizás un himnario bautista).

Ahora que se dirige a su retiro cerca de la Basílica de San Pedro para dedicarse a la medicación, oración y reflexión, el Santo Padre –aún podemos llamarlo así hasta el 28 de febrero- no se restringirá a un canon tan limitado.  Con la biblioteca del Vaticano al alcance de su mano y su inventario cada vez más disponible en línea para este papa computarizado, Benedicto quizás continúe sirviendo a la iglesia cumpliendo su primer llamado como teólogo, una vocación que recibió antes de ser llamado a ser obispo, cardenal y papa.

Poco después de que Benedicto emergiera como la elección sorpresiva del cónclave papal de 2005, escribí un ensayo de por qué los Protestantes Evangélicos, dentro de todos los creyentes ortodoxos de todas las persuasiones del cristianismo, deberían estar contentos con su elección.  Resumí la promesa de su nuevo pontificado en cinco puntos.  Enfatizé que:

• él toma la verdad en serio, como antídoto para lo que llamó en la noche de su elección como “la dictadura del relativismo”;

• su teología se enfoca en la Biblia, construyendo sobre la declaración del Concilio Vaticano II de que “el fácil acceso a las Sagradas Escrituras debe proveerse para todos los fieles cristianos”; 

• su mensaje es Cristocéntrico, al afirmar valientemente que Jesucristo es el divino Hijo de Dios y el único Redentor del mundo;

• él es un feroz campeón de la cultura de vida, al defender a los miembros más vulnerables de la comunidad humana, los niños que aún esperan nacer.  Read More

La Dirección Incorrecta


¿No has pensado alguna vez que quizás estés en la dirección incorrecta?  ¿Alguna vez te has preguntado o deseado que las cosas con las que tratas cada día no fueran para ti?  ¿No has volteado a ver las bendiciones de otros y deseado que estas cayeran en tu dirección?

¿No te has sentido perdido en medio de tu propia historia?  ¿No has sentido como si no tienes todo lo necesario para enfrentar todo lo que tienes frente a ti?  ¿No te has sentido sin preparación o sin los recursos para cumplir con las responsabilidades que son tu deber diario?  ¿Te parece a veces que la vida es demasiado dura?  ¿Alguna vez has deseado tener un mayor control sobre tu historia o una mayor capacidad de tratar con todas las cosas que hoy hay en tu vida para las que no planeaste o que no escogiste?

Escucha lo que Pablo (en Hechos 17:24-27) dice acerca de cómo cada uno de nosotros aterrizó en el lugar en dónde ahora vivimos, nos relacionamos y trabajamos.

24»El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, 25ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.26De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. 27Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros, 28“puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: “De él somos descendientes.” Read More

Ministros de la Gracia necesitados de Gracia


Antes, era un hombre muy enojado.  El problema es que no sabía que era un hombre muy enojado.  Mi esposa, Luella, sabía que estaba enojado.  Mis hijos sabían que estaba enojado.  Sin embargo, yo no lo sabia.  Luella era bastante fiel en traer delante de mi ese enojo con sus consecuentes fracasos en amar a mi familia.  Ella lo hacía muy a menudo y con mucha gracia.  Pero yo no escuchaba. Una y otra vez me envolvía a mi mismo en las ropas de la justicia y le recordaba a ella lo buen esposo que era.  Le decía a ella que oraría por su falta de contentamiento.  Era un hombre que estaba destruyendo mi matrimonio, familia y ministerio sin ni siquiera darme cuenta.

Da vergüenza admitirlo, pero incluso sucedió en una ocasión en la que Luella me estaba confrontando le respondí con estas humildes palabras: “El 95% de las mujeres de esta iglesia estarían encantadas de estar casadas con un hombre como yo.”  (¡Luella me respondió rápidamente de que ella era parte del 5% restante!) Yo estaba convencido de que nadie tenía una imagen más exacta de mí que yo mismo.  En mi ceguera también fracasé en ver y temer el desastre que estaba por venirse encima.

Camino a casa luego de un fin de semana de entrenamiento para el ministerio, mi hermano Tedd sugirió que deberíamos llevar a la práctica en nuestras vidas las cosas que aprendimos allí. Inmediatamente empezó a preguntarme acerca de mi matrimonio.  Mientras me hacía preguntas, sentí como si Dios estuviese arrancando las cortinas y podía verme y escucharme a mi mismo por primera vez en años.  ¡Alabado sea Dios por el ministerio de convicción de pecado tan específico del Espíritu Santo!  Al tener mis ojos abiertos, no podía creer lo que había dicho y hecho.  Estaba quebrantado y entristecido.  Me costaba creer que ese hombre que estaba viendo era yo.  No podía esperar para regresar a casa.

Al entrar en mi casa esa noche, Luella se dio cuenta de que algo estaba sucediendo al verme tan serio.  Le pregunté si podíamos hablar.  Luego de sentarnos le dije, “Yo sé que por años has estado tratando de hablarme acerca de mi enojo y mi fracaso en amarte a ti y a los niños como debería y que no he estado dispuesto a escucharte. Lo único que puedo decir honestamente es que estoy listo para escuchar.  Quiero escuchar.”  Nunca olvidaré lo que pasó después.  Luella empezó a llorar, me dijo que me amaba y luego habló por dos horas seguidas. En esas dos horas Dios comenzó un proceso radical de deshacer y reconstruir mi corazón.  Es el tipo de obra que sólo Su gracia puede hacer.  La palabra clave es “proceso”.  No me pegó un rayo divino, pero ahora era un hombre con los ojos abiertos, oídos abiertos y un corazón dispuesto.

Las siguientes semanas fueron extremadamente dolorosas y podía ver mi enojo en todos lados, sin embargo, pude experimentar el dolor transformador de la gracia.  Dios estaba causando que ese enojo se volviera tan repulsivo para mi que nunca más quise estar allí de nuevo.  Por la gracia de Dios ese enojo que dominaba mi vida se fue. Aún soy capaz de irritarme momentáneamente, pero la gracia le quitó el poder a ese enojo de mi corazón.

He relatado mi historia en reuniones de pastores por todo el mundo.  Nunca la he contado sin que otros pastores se me acerquen y confiesen que tienen los mismos problemas.  Cuento mi historia aquí porque captura los temas que serán el centro de mis artículos relacionados con el ministerio.

1. La realidad de la ceguera espiritual en la vida del pastor.

Si el pecado nos trae ceguera, y lo hace, entonces mientras el pecado exista en el corazón del pastor, existirán áreas de ceguera espiritual.  Y como lo he dicho en otras ocasiones, lo terrible es que las personas espiritualmente ciegas están ciegas a su ceguera.  Esto significa que el pastor necesita “instrumentos para la vista” en su vida tanto como la gente a quienes ministra (ver Hebreos 3:12-13).

2. El hecho de que le pastor es un hombre que está atravesando su propio proceso de santificación.

Ser pastor definitivamente no significa que eres un graduado de la gracia.  ¿Qué tan en serio tomamos la continua necesidad de seguir creciendo y de cambio en los corazones que lideramos o en aquellos que nos lideran?  Es imposible para un pastor enseñar o predicar algo que él mismo no necesite desesperadamente.

3. La necesidad del pastor de ser ministrado por el Cuerpo de Cristo

¿Por qué será que en muchas iglesias hemos construido una cultura en dónde el pastor vive por encima o afuera del Cuerpo de Cristo?  Pensemos por un momento:  Si Cristo es la cabeza del cuerpo, entonces todo lo demás es únicamente cuerpo.  Ya que el pastor es un miembro del cuerpo de Cristo, él está en total necesidad de lo que el cuerpo fue diseñado para hacer y producir (vea Efesios 4:1-16).

4. Las tentaciones particulares del ministerio.

Existe un set particular de engañosos y seductores ídolos que acompañan el ministerio pastoral.  En el ministerio, es fácil confundir la edificación del reino del yo con construir el reino de Dios, porque en el pastorado es posible construir ambos reinos al trabajar en el ministerio.

5. La incesante búsqueda de gracia en la vida del pastor.

La seguridad ministerial y personal de un pastor no descansa en su conocimiento, experiencia o capacidad.  No, su lugar de descanso y esperanza es exactamente el mismo de aquellos a quienes ministra:  la transformadora gracia de Dios que nos rescata.  Esa gracia nunca fallará en perseguirle y siempre lo rescatará de sí mismo, muchas veces en momentos en los que no tiene idea de que necesita ser rescatado. Con honestidad en su diagnóstico y con esperanza eterna, y escrito por un pastor hacia otros pastores, es esta misma gracia que espero celebrar con estos artículos.

(Traducción mía del artículo “Ministers of Grace in need of Grace” de Paul David Tripp disponible gratis en inglés aquí)

Necesitados de Ayuda


(Traducción mía del artículo “In Need of Help” de Paul David Tripp disponible gratis aquí.)

Es difícil admitir nuestra necesidad de ayuda.  Es difícil admitir que hay cosas que no sabemos y que no entendemos.  Es difícil aceptar que hay cosas que no podemos hacer.  Es difícil salir y pedir ayuda.

Es difícil confesar que somos débiles o ignorantes.  Es difícil tener que depender en otros para aquello que pensamos debemos poder suplir por nuestra propia cuenta.  Es difícil hablar de aquello que no sabemos o de lo que no podemos hacer.  Es difícil admitir nuestro mal juicio o nuestras respuesas equivocadas.  Es difícil recibir corrección y confesar nuestro pecado.

¿Por qué son tan difíciles esas coas?  Porque todos caemos en la seducción de dos mentiras.  Estas mentiras argumentan en contra de cualquier necesidad de ser dependientes y fortalecen ese sentido de independencia que nos atrae a todos.  La primera mentira es la mentira de la AUTONOMIA.  La autonomía me dice que soy un ser independiente, con el derecho de hacer lo que quiera, cuándo,dónde y con quién quiera hacerlo.

Ahora, uds me dirán: “Paul, ¡yo sé bien que no debo creer esas cosas!” Sin embargo, cada vez que nos defendemos de la corrección de otro o le decimos a alguien más que no nos diga qué hacer, caemos en esta mentira.  La segunda mentira es la mentira de la AUTO SUFICIENCIA.  Esta mentira me dice que tengo todo lo que necesito dentro de m mismo para ser lo que debo ser y hacer lo que debo hacer.

Quizás están pensando, “Está bien, algunas veces compro la mentira de mi propia autonomía, pero, ¡definitivamente no creo que sea auto suficiente!”  Sin embargo, cada vez que nos resistimos a buscar ayuda o cada vez que actuamos como si estuviéramos bien cuándo en realidad no lo estamos, hemos caído en esta mentira.

¿Por qué es que estas mentiras están tan equivocadas y son tan peligrosas?  Porque la Biblia nos dice claramente que fuimos hechos para vivir en COMUNIDAD.  Fuimos diseñados para vivir en una comunidad de adoración con Dios y en una comunidad de humildad con otras personas.  No fuimos hechos para vivir solos.  Aun Adán y Eva necesitaban a Dios y el uno al otro.  Piensa por un momento acerca de esto.  Ellos fueron personas perfectas, viviendo en un mundo perfecto y aun así, tenían necesidades porque no fueron creados para vivir en soledad.

Recuerda, hay pocas personas que influyen tanto en tu vida como tu mismo, porque nadie te habla tanto como lo haces tu.  ¡Pasas cada día en una conversación constante contigo mismo! Todo aquello que te dices a ti mismo le dará forma a lo que haces y dices cada día.  ¿Te recuerdas constantemente cuánto necesitas a Dios y cuánto necesitas a otros?  ¿Te dices a ti mismo que es bueno admitir tu debilidad y buscar ayuda? Si lo haces, no es una señal de que algo anda mal.  Al contrario, de acuerdo a la definición de Dios, es una señal de que algo muy bueno está pasando dentro de ti.

¿Qué te parece si haces estas tres oraciones cada mañana?

  1. “Señor, soy una persona que desesperadamente necesita ayuda hoy.”
  2. “Señor, ¿podrías, en tu gracia, enviarme quién me ayude?”
  3. “Por favor dame la humildad para recibir la ayuda cuándo la mandes.”

¿Te intimida tu propia debilidad?  ¿Te da miedo abrir tus necesidades a Dios y a otros?  Nunca olvides que Jesús es el Príncipe de Paz.  Él vino para que podamos experimentar la paz con Dios y con otros.  Él vino para que no tengamos que seducirnos a nosotros mismos con las mentiras de la autonomía y la auto suficiencia.  Él vino para que podamos ser el tipo de personas que fuimos creados para ser, viviendo en humilde adoración a Él y humilde dependencia en otros, aquí y ahora.

 

¡Siempre renuncias, Benedicto!


Les comparto este artículo anónimo que recibí hoy por email.  Es una excelente reflexión sobre la reciente noticia de la dimisión de Benedicto XVI.

¡Siempre renuncias, Benedicto!

12Martesfeb 2013

La verdadera causa de la renuncia del Papa.Tengo 23 años y aun no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00am cuando te hablan para decirte escuetamente: “Daniel, el papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “Ósea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!”

El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.

Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, re continué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, sí, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. 

Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos…nos preguntamos ¿por qué? ¿Por qué renuncia señor Ratzinger? ¿Le entró el miedo? ¿Se lo comió la edad? ¿Perdió la fe? ¿La ganó? Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida.

Así de sencillo.

El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.

Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal. Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. 

Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así…ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.

Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Sí, claro.

Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aun siendo Papa: humilde.

Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar.

Sólo quiero pedir mi más humilde y sincera disculpa, si alguien se sintió ofendido o insultado con mi artículo. Considero a cada uno (aún mormones, homosexuales, ateos y abortistas) como un hermano mío, ni más, ni menos. Sonrían, que vale la pena ser feliz

 

10 Errores que Cometemos con la Biblia


Un excelente artículo sobre los 10 errores más comunes que cometemos al leer, comentar, estudiar y enseñar la Biblia.  (Artículo original en inglés disponible aquí).

  1. Pensar que nunca podremos entenderla. (Juan 16:13)
  2. No darnos cuenta de los distintos géneros literarios que contiene la Biblia (profecía, epístola, evangelio, libros históricos, etc.)
  3. Olvidarnos la importancia del contexto (aquellas partes de cualquier afirmación dicha o escrita que preceden o suceden una palabra o pasaje específico que tienen impacto en su sentido o significado).
  4. Leer lo que queremos que diga, en lugar de lo que dice (eiségesis versus exégesis). (2 Pedro 1:20-21)
  5. No orar a Dios para que nos de entendimiento (que usualmente viene luego de mucho estudio).
  6. Colocar a la Biblia al mismo nivel con otros libros. (2 Timoteo 3:16-17)
  7. No haberla leído/escuchado como la carta de amor de parte de Dios que es tanto para el mundo como para uno en lo personal. (Juan 3:16)
  8. Buscar principalmente en comentarios de hombres en lugar de darse cuenta que la Biblia es el mejor comentario de sí misma. (El Antiguo Testamento es el Nuevo Testamento encubierto; el Nuevo Testamento es el Nuevo Testamento revelado.)
  9. Usar la Biblia para ganancias deshonestas y/o egoístas (Tito 1:11)
  10. Confundir el lenguaje metafórico con el literal. (Juan 6:54)

BONO: Perderse el mensaje central de la Biblia (la revelación de Jesús) por enfocarse en asuntos secundarios. (Apocalipsis 1:1)