¿Qué implica agradar a Dios en todo?

9Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, 10para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios 11y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, 12dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. 13Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 14en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (Colosenses 1:9-14 NVI – énfasis mío)

Como todo principio de año (ya adentrados hoy en la primera quincena del año, a escasos 350 días del inicio de 2014), las reflexiones sobre metas, propósitos y buenos deseos para hacer bien las cosas no faltan.  Hay algo importante en los nuevos inicios que nos llena de vigor para emprender en la búsqueda de las metas que nos hemos trazado.  Para muchos, siempre existe una meta de crecimiento espiritual manifestado en diversas expresiones (crecer en la fe, leer la Biblia, acercarnos a Dios, enamorarnos de Dios, etc.).  Lo hemos dicho y lo hemos deseado tantas veces que no estoy seguro que realmente sepamos qué significa esto.

Hoy por la mañana disfruté mucho leyendo la carta de Pablo a los Colosenses.  Una carta que para mí ha sido un pilar importantísimo a lo largo de los últimos años y que no deja de sorprenderme lo práctica que es, pero al mismo tiempo, lo profundamente arraigada en la Gracia y el Evangelio que está.  Les recomiendo se sienten a leerla completa.

En esta ocasión, resaltó mucho el pasaje que sito al inicio de este artículo, Colosense 1:9-14.  Es un pasaje que habla mucho a este propósito que tenemos nosotros de buscar más a Dios, acercarnos a Él y agradarle. Vale la pena que lo exploremos un poco.

1. La petición de Pablo: 

Pablo tiene una oración muy específica para los Colosenses.  Él ora porque ellos puedan conocer plenamente la voluntad de Dios a partir de la sabiduría y la comprensión espiritual.  Es interesante que es a partir de allí, del temor de Dios (el principio de la sabiduría) y la comprensión espiritual (guiada por el Espíritu Santo y revelada plena y suficientemente en las Escrituras) que Pablo nos invita a descubrir la voluntad de Dios.  Pablo no llama a discernir la voluntad de Dios a partir de las circunstancias o de sentimientos.  Hay un esfuerzo intencional por crecer en sabiduría y comprensión de Dios, de Su carácter y naturaleza.  Si queremos conocer la voluntad de Dios, vamos a la Fuente correcta.

2. ¿Por qué vale la pena conocer la Voluntad de Dios?

Pablo nos da dos razones por las cuales vale la pena conocer la Voluntad de Dios.  Nos dice que así podremos vivir dignamente y de esa manera, podremos agradar a Dios en todo.  Una vida digna y que agrada a Dios depende de su conformidad con la Voluntad de Dios.  La Voluntad de Dios para nosotros está revelada de manera plena y suficiente en las Escrituras.  La vida digna y que agrada a Dios está entonces íntimamente arraigada a nuestro conocimiento (ortodoxia) y práctica (ortopraxis) correcta de las Escrituras.

3. ¿Cuáles son las implicaciones prácticas de esto?

Caminar este camino tendrá implicaciones prácticas e importantísimas para nuestra vida.  Pablo nos enumera tres implicaciones que debemos tomar en cuenta y buscar de manera intencional, guiados por el Espíritu Santo, poner en práctica, vivir y disfrutar:

  • Dar frutos en toda buena obra: una vida conformada por la Escritura a la Voluntad de Dios va a ocuparse de buenas obras de manera fructífera y productiva.
  • Crecer en el conocimiento de Dios: mientras vamos avanzando, vamos conociendo más y más profundamente a Dios, Fuente inagotable de sabiduría, amor, gracia y misericordia.  Nunca terminaremos de conocerle plenamente, pero Él nos permitirá disfrutar el viaje de irle conociendo más y más.  Nuestra adoración será más profunda, más genuina, con más entendimiento y sentido.
  • Ser fortalecidos en todo por su glorioso poder: Vivir conforme la Voluntad de Dios nos hará más fuertes, por Su Gracia, en el poder que viene de lo alto.  Crecer en nuestra relación con Dios y en la práctica de Su Voluntad nos empodera a hacer más, a soportar más, a sufrir mejor, a disfrutar mejor el mundo que nos dio y a amar y servir a otros de manos abiertas.

3. ¿Para qué?

Ya vimos un poco del “qué” y del “por qué”.  Pablo nos da también un “para qué” que es importantísimo porque es lo que nos sustenta en el largo plazo y donde anclamos finalmente nuestra esperanza.  Todo lo que hemos venido revisando de este pasaje desemboca en una vida de PERSERVERANCIA PACIENTE y GRATITUD.  ¡Me impresiona el realismo tan esperanzador de Pablo!  Pablo no promete riquezas, salud o una “vida feliz”.  Pablo promete que si vivimos de esta forma, podremos atravesar cualquier situación con paciencia, sin tirar la toalla y de una manera que podremos gozosos dar gracias a Dios por lo que nos permitió atravesar.  La razón por la que lo plantea de esta forma, es porque Pablo tiene los ojos puestos en la meta final:  Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. 13Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 14en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (Colosenses 1:12b-14 NVI)

La meta final es lo que Jesús hizo por nosotros, en nuestro lugar y en favor nuestro para garantizarnos la promesa de la herencia que tenemos en Él.  Los ojos de Pablo no sólo están en el aquí y ahora, sino que él mantiene la perspectiva correcta de cómo el aquí y ahora nos preparan para “aquel día”.  De eso se trata vivir conforme la Voluntad de Dios.

Este año, muchos citarán dos pasajes de Colosenses hermosos:

17Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. (Colosenses 3:17 NVI)

23Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, 24conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. (Colosenses 3:23-24 NVI)

Busquemos darle el sentido y aplicación correcta a estos textos poniéndolos en contexto y bajo la hermosa sombrilla del Evangelio que Pablo nos presenta en toda la carta a los Colosenses.

 

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