Orando por nuestra esposa: 10 sugerencias

Vivimos en una cultura pseudo cristiana en donde la responsabilidad por las “cosas espirituales” y la formación espiritual en el contexto del hogar la hemos relegado al segundo plano y de manera irresponsable los hombres la hemos cargado sobre nuestras esposas quienes deben ahora agregar un peso más a sus ya agitadas tareas.

El sacerdocio del hogar es responsabilidad del hombre como esposo y papá.  Cumplir con esa responsabilidad debe ser una tarea que hagamos con gozo porque en la medida que cada miembro de nuestra familia aprenda y viva la fe cristiana, en esa medida estaremos no sólo más cerca de Dios, sino más cerca los unos de los otros.

Se hace mucho énfasis en los círculos cristianos sobre la necesidad de las esposas de orar e interceder por sus maridos.  Esto es algo sumamente importante que debemos seguir motivando e impulsando, sin embargo, es de crucial y vital importancia también que cada uno de nosotros como esposo doble rodilla y ore por su esposa.

Debemos renovar en este año nuestra vida de oración, y es importante que en ella apartemos de manera intencional un tiempo especial para orar e interceder por nuestras esposas.  Ellas son una de las mayores y más hermosas bendiciones que el Señor nos ha dado.  Son una muestra evidente y tangible de la hermosa gracia de Dios.  No las merecemos y sin embargo, el Señor nos ha amado tanto al permitirnos encontrar en ellas el bien para nuestras vidas (Proverbios 18:22).

A continuación, mi traducción de un artículo más que oportuno para ayudarnos en este privilegio de llevar delante de Dios a nuestra esposa.  El artículo original en inglés, escrito por Jonathan Parnell, está disponible aquí.

10 Peticiones de Oración para nuestra Esposa

No dejaremos que nuestra hambre por Dios quede guardada en el clóset.  Conforme vamos conociéndole y vamos encontrando nuestro placer en todo lo que Él es para nosotros en Jesús, nuestro gozo en Él va más allá de nuestra experiencia personal a buscar que esta se reproduzca en otros.  Una de las maneras más simples en que nos damos cuenta de esto es tomando en serio nuestra vida de oración al querer y pedir para otros las mismas cosas que queremos y pedimos para nosotros mismos.

Es algo verdaderamente hermoso – un milagro – cuándo invertimos nuestras vidas en la santificación de otros de la misma manera que lo hacemos por nosotros mismos.  El mejor lugar para empezar es con nuestras esposas.

Así que, hombres, a continuación encontrarán 10 peticiones que debemos hacer a Dios en favor de nuestras esposas:

  1. Qué Él sea su Dios: que sea su máximo y mayor tesoro, que sea su todo.  Que la haga celosa por Su exclusiva supremacía sobre cualquiera de sus afectos como mujer, madre y esposa. (Salmos 73:24-25)
  2. Que incremente su fe: que reciba una sólida confianza de que Su incomparable poder siempre está obrando para su absoluto bien en Cristo. (Romanos 8:28-30)
  3. Que su gozo sea intensificado: un gozo en Él que abandona todo en favor de las riquezas de la gracia en Jesús y que firmemente puede decir, de manera clara y gozosa: “Iré a cualquier lado y haré cualquier cosa si Tú estás allí.” (Éxodo 33:14-15)
  4. Que suavize su corazón: que sea rescatada del cinismo y la haga sensible a Su presencia aún en los detalles más complicados desde pañales sucios y cada una de las múltiples necesidades que ha sido llamada a suplir. (Hebreos 1:3)
  5. Que ame su iglesia: que construya relaciones en su vida que la reten y la motiven a caminar en la verdad del Evangelio y la muevan a amar las reuniones corporativas, la Mesa del Señor y la vida diaria del cuerpo. (Marcos 3:35)
  6. Que le de sabiduría: que pueda ver todas las dimensiones de la realidad que yo como hombre paso por alto y que su visión sea acompañada por un espíritu quieto y gentil que se sienta seguro y celebrado. (1 Pedro 3:3-4)
  7. Que sostenga su salud: que siempre cuente con el don de la salud en su vida y que siempre tenga presente que es únicamente a través de Su gracia, comprada con Su sangre. (Salmo 139:14)
  8. Que su influencia sea multiplicada: que sea motivada a profundizar su impacto en nuestros hijos.  Que pueda ver Tu obra en ellos a través de ella.  Que pueda servir en amor a otros y que reciba maneras creativas de comunicarles el mensaje del Evangelio. (Juan 12:24)
  9. Que escuche Su Voz: que pueda leer la Biblia y aceptarla como Su Palabra, Su Palabra para ella en dónde está, llena de gracia y poder y de todo lo que necesita para llevar una vida piadosa.  (2 Pedro 1:3)
  10. Que sea tomada por Jesús: que sea unida a Él, que sea una nueva criatura en Él, que sea Su hija en Él…Ya no más en Adán y muerta por el pecado; sino que en Cristo y viva para Dios, por siempre. (Romanos 6:11)

Aquí tenemos 10 cosas para empezar.  Seamos diligentes y disciplinados con esto, amando bien a nuestras esposas al dedicar tiempo de oración por ellas.  El Señor seguramente irá añadiendo más peticiones a nuestro corazón.

2 comments

  1. Juan Callejas · enero 3, 2013

    Reblogged this on Asociación de Empresarios Cristianos and commented:
    Un tema más que oportuno que debemos poner en práctica.

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  2. luz mayela · marzo 15, 2013

    AMENNNNNNNNNNNNN¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡DIOS LES BENDIGA GRANDEMENTE.

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