Meditaciones de Adviento #21: Para que Creas

“Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre.” (Juan 20:30-31 RVC)

Creo fuertemente que dentro de nosotros que hemos crecido en la iglesia y que podemos recitar las grandes doctrinas de nuestra fe de memoria y que incluso bostezamos al oír el Credo de los Apóstoles, que dentro de nosotros algo debe ser hecho para ayudarnos a sentir nuevamente el asombro, el temor, la maravilla del Hijo de Dios, uno con el Padre desde la eternidad, el reflejo mismo de la gloria de Dios, la imagen misma de Su Persona, a través de Quien todo fue creado y que sostiene al universo con la palabra de Su poder.

Podemos leer todos los cuentos de hadas jamás escritos, todas las novelas de misterio, todas las historias de fantasmas, y jamás encontraremos nada tan impresionante, extraño y cautivamente como la historia de la encarnación del Hijo de Dios.

¿Acaso estamos tan muertos?  ¡Nos hemos vuelto tan indiferentes a Su Gloria e historia!  ¿Cuántas veces no he tenido que arrepentirme y decir, “Dios, perdóname por dejarme cautivar y emocionar más por las historias inventadas por los hombres que por Tu propia Historia.”

Las historias épicas de ciencia ficción de nuestros días, como la Guerra de las Galaxias, pueden hacernos un gran favor:  pueden humillarnos y llevarnos al arrepentimiento, al mostrarnos que realmente somos capaces de maravillarnos y asombrarnos.  El problema es que esa maravilla y asombro no la llevamos al contemplar al Dios eterno en Jesús.

Cuando Jesús dijo, “Para esto he venido al mundo…” (Juan 18:37), El dijo algo tan loco y raro como cualquier afirmación en ciencia ficción que hayamos leído o escuchado.

Oro que el Espíritu Santo irrumpa en nuestras vidas de una manera impresionante para despertarme a la inimaginable realidad de Dios.

Uno de estos días el cielo resplandecerá y a aparecerá en las nubes uno como el hijo del hombre con sus poderosos ángeles envueltos en llamas.  Lo veremos claramente y ya sea de terror o pura emoción, temblaremos y nos preguntaremos cómo, cómo pudimos vivir tanto tiempo con un Cristo tan inocuo y domesticado.

Estas cosas fueron escritas para que creamos que Jesucristo es el Hijo de Dios que vino al mundo…para que lo creamos de verdad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s