Meditaciones de Adviento #16: La Salvación más Grande

31»Vienen días en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

—Palabra del Señor. (Jeremías 31:31 RVC)
Dios es justo, santo y está separado de los pecadores como nosotros.  Nuestro mayor problema esta Navidad (y en cualquier otra temporada del año) es este.  ¿Cómo podemos resolver nuestra relación con un Dios justo y santo?
Dios es misericordioso y nos prometió en Jeremías 31 (¡500 años antes de que viniera Jesús!) que el haría algo nuevo un día.  Él reemplazaría las sombras que teníamos por el Mesías. Él entraría en nuestras vidas y escribiría Su voluntad en nuestras corazones para que, libres de cualquier obstáculo externo, podamos amarlo, seguirlo y confiar en Él de manera voluntaria y dispuesta.
Esta es la salvación más grande que nos podríamos imaginar.  Dios nos ofrece la máxima Realidad en el universo para que la disfrutemos y luego entra a morar en nosotros para que podamos disfrutarla con la mayor libertad y gozo posible.  ¿Qué mejor regalo de Navidad que este?
Esta fue la promesa de Dios desde siempre.  Sin embargo, había un gran obstáculo: nuestro pecado.  Estábamos separados de Dios por causa de nuestra injusticia.
¿Cómo puede un Dios santo y justo tratarnos con tanta bondad en darnos a la Realidad más grande del universo (Su Hijo) para que podamos disfrutar del mayor gozo posible?

La respuesta está en que Dios tomó nuestro pecado y lo puso sobre Su Hijo para juzgarlo allí, descartarlo y poder tratarnos con misericordia sin perder Su Justicia y Santidad.  Como leemos en Hebreos 9:27-28:

27Y así como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después venga el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; pero aparecerá por segunda vez, ya sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.”

Jesús tomó nuestro pecado sobre Su propio cuerpo al morir, tomó nuestro juicio.  Él canceló nuestra culpa y con eso, eliminó nuestros pecados.  Nuestros pecados ya no están más en la mente de Dios como base para ser condenados.  Ya fueron consumidos en la muerte de Cristo.
Ahora ya hemos sido liberados por Dios para disfrutar de este nuevo pacto que Él preparó para nosotros.  Nos ha dado a Cristo, la más grande Realidad del universo, para que la disfrutemos.  Él ha escrito Su Voluntad -que viene de Su Corazón- en nuestros corazones para que podamos amar, confiar y seguir a Jesús de adentro hacia afuera en completa libertad y gozo.

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