Meditaciones de Adviento #12: Reemplazando las Sombras

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que el sumo sacerdote que tenemos es tal que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en los cielos.  Él es ministro del santuario, de ese tabernáculo verdadero, levantado por el Señor y no por los hombres.” (Hebreos 8:1-2 RVC)

 El punto principal del libro de Hebreos es que Jesús, el Hijo de Dios, no sólo vino a encajar dentro del sistema sacerdotal terrenal de manera perfecta, sino que vino a cumplir y a poner fin a ese sistema para llevar nuestra atención hacia Él, quien está ministrando por nosotros en el cielo.

Lo que vemos en el Antiguo Testamento, el tabernáculo, los sacerdotes y los sacrificios, son simplemente sombras.  Las sombras ahora han pasado y lo real entró en escena.

A manera de ilustración, imaginemos que somos niños y nos separamos de nuestra mamá en el supermercado al punto que nos asustamos y empezamos a entrar en pánico.  Corremos al final de un pasillo y rompemos en llanto cuándo de repente vemos una sombra en el piso que se asemeja a nuestra mamá.  Ver la sombra nos alegra mucho y nos da esperanza.  Pero, ¿qué es mejor? ¿La alegría de ver la sombra o ver a nuestra mamá en carne y hueso?

 

Así es exactamente cuándo Jesús viene a tomar el lugar como nuestro Sumo Sacerdote.  De eso se trata Navidad.  Navidad es el reemplazo de las sombras por lo real.

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