Meditaciones de Adviento #8: La Sobrenatural Estrella de Belén

1Jesús nació en Belén de Judea en los tiempos del rey Herodes. En aquel tiempo, unos sabios que venían desde el oriente llegaron a Jerusalén

2y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y venimos a adorarlo.» (Mateo 2:1-2 RVC)

La Biblia no deja de sorprender y de despertar nuestra curiosidad acerca de cómo ciertas cosas sucedieron.  ¿Cómo fue que esta estrella “guió” a los sabios del Oriente hacia Jerusalén?

En principio, la Biblia no dice que la estrella los haya guiado o haya ido delante de ellos.  Lo único que dice es que ellos vieron una estrella en el oriente (versículo 2), y fueron a Jerusalén.  ¿Y cómo fue que la estrella fue delante de ellos en esa corta travesía de Jerusalén a Belén como nos lo relata el versículo 9?  ¿Cómo fue que una estrella “se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.”?

9Después de escuchar al rey, los sabios se fueron. La estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

10Al ver la estrella, se regocijaron mucho. (Mateo 2:9-10 RVC)

La respuesta es que en realidad no sabemos.  Existe cualquier cantidad de intentos de explicar esto en términos de alineamiento de planetas o cometas o supernovas e incluso, luces milagrosas.  Simplemente, no sabemos.  Mi exhortación aquí es que no nos preocupemos ni dejemos envolver por teorías que son únicamente tentativas y que al final de cuentas, tienen poco significado espiritual.

Quisiera hacer una advertencia.  Preocuparnos por cosas como la estrella y cómo se abrió el Mar Rojo y cómo cayó el maná del cielo o cómo Jonás sobrevivió al gran pez y de cómo la luna se convertirá en sangre puede llevarnos a una mentalidad marginal.  No vemos en estas preocupaciones un amor por las cosas centrales del evangelio –la santidad de Dios, lo horrible del pecado, la incapacidad del hombre, la muerte de Cristo, justificación únicamente por fe, la obra santificadora del Espíritu Santo, la gloria del retorno de Cristo y el juicio final.  Corremos el riesgo de desviarnos al ir detrás del último libro, artículo o documental en el History Channel, NatGeo o Discovery.  Nuestro gozo se desenfoca.

No perdamos el foco.  Existe únicamente una Persona en todo el pensamiento bíblico que puede estar detrás de la intencionalidad de las estrellas – Dios mismo.

Aquí la lección es sencilla: Dios está guiando a hombres extranjeros a Cristo para que le adoren.  Lo está haciendo a través de ejercer Su poder a escala global –incluso universal- para llevarlos allí.

Lucas nos muestra cómo Dios movió al Imperio Romano para que se llevara a cabo el censo en el momento justo para llevar a una virgen hacia Belén y así cumplir la profecía del alumbramiento del Mesías.  Mateo nos muestra a Dios moviendo a las estrellas en el cielo para llevar a estos sabios extranjeros a Belén para que le adoren.

Este es el diseño de Dios.  Lo hizo en ese entonces y lo sigue haciendo ahora.  El objetivo de Dios es que todas las naciones adoren a Su Hijo (Mateo 24:14).  Este objetivo es el mismo para todas las personas con quienes trabajas, estudias, vives y compartes.

En el principio de Mateo, vemos un patrón de “vengan y vean”.  Pero al final de Mateo, el patrón cambia a “vayan y digan”.  Los sabios llegaron y vieron.  Nosotros debemos ir y decir.

En ambos patrones, el propósito de Dios es el mismo: reunir a las naciones para que adoren a Su Hijo.  Esta es la razón por la cual existe el mundo.

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