Meditaciones de Adviento #6: Paz en la Tierra a todos los que gozan de Su favor

¿Para quién es la paz de la que cantaron los ángeles en su encuentro con los pastores esa primera noche de Navidad?

2Esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

13En ese momento apareció, junto con el ángel, una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían:
14«¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!» (Lucas 2:12-14 RVC)

La paz de la que hablan los ángeles es paz para aquellos sobre quienes el favor de Dios descansa.  Es paz para aquellos en los que Dios se complace.  Sin fe es imposible agradar a Dios.  Navidad no le trae paz a todos.

Jesús nos advirtió: “Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombre amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas.” (Juan 3:19 RVC).  El viejo Simeón dijo algo similar cuándo conoció al niño Jesús: “Simeón los bendijo, y a María, la madre del niño, le dijo: “Tu hijo ha venido para que muchos en Israel caigan o se levanten.  Será una señal que muchos rechazarán y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones, aunque a ti te traspasará el alma como una espada.” (Lucas 2:34-35 RVC).  ¡Cuánta gente hay que cree celebrar Navidad y no ve esta realidad!

“La Palabra vino a lo suyo, pero los suyos no la recibieron.  Peor a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios;  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.“ (Juan 1:11-13 RVC)  Fue únicamente a sus discípulos a quienes Jesús les dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da.  No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.” (Juan 14:27 RVC)

Aquellos que gozan la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:6-7 RVC) son aquellos que dan a conocer todas sus peticiones a Dios con oraciones y ruegos.

La llave que abre el cofre del tesoro de la paz de Dios son las promesas mismas de Dios.  Es por esta razón que Pablo ora y nos exhorta: “¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!”  Es allí cuándo glorificamos a Dios, cuándo realmente creemos y confiamos en las promesas de Dios.  Es allí en dónde encontramos verdadero gozo, paz y amor.

¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a quienes en Dios se complace – aquellos que creen!

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