Meditaciones de Adviento #3: La tan anhelada visita

https://i2.wp.com/4.bp.blogspot.com/-iERQ6mO2_Kk/TvhV5sckIqI/AAAAAAAAA7M/l76NLY86EXU/s1600/elizabeth_baby.jpgLas palabras que pronuncia el anciano sacerdote Zacarías en Lucas 1 no deben dejar de sorprendernos y maravillarnos:

67Lleno del Espíritu Santo, Zacarías, su padre, profetizó:

68«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a redimir a su pueblo.
69Nos ha levantado un poderoso Salvador
en la casa de David, su siervo,
70tal y como lo anunció en el pasado
por medio de sus santos profetas:
71“Salvación de nuestros enemigos,
y del poder de los que nos odian.” (Lucas 1:68-17 RVC)
Recordemos todo lo que ha acontecido en la vida de este anciano en los últimos 9 meses.  Hace tan sólo 9 meses, Zacarías estaba recibiendo una noticia que seguramente para cualquiera hubiese sido una total locura: en su anciana edad, él y su esposa Elisabet tendrían un hijo.
Veamos dos afirmaciones que hace Zacarías ahora, 9 meses después y lleno del Espíritu Santo:
1. Zacarías se muestra totalmente confiado en la obra redentora del Mesías esperado.  Prueba de la confianza y fe de Zacarías está en que su oración de alabanza al Señor está dicha en sentido pasado.  Para alguien con una fe como la de Zacarías, una promesa de parte de Dios es prácticamente un hecho.  “…ha venido a redimir a su pueblo.”
2. Zacarías entiendo que la llegada de Jesús, el Mesías, al mundo no es nada menos que la visitación misma de Dios a nuestro mundo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido…”.  Luego de 400 años de silencio en los que el pueblo judío estaba prácticamente seguro de que Dios los había abandonado, en dónde la profecía había dejado de fluir y habían caído en manos del Imperio Romano, algunos pocos piadosos aún aguardaban la visitación de Dios (Simeón esperaba la consolación para Israel –Lucas 2:25– y Ana la profetisa esperaba la redención para Jerusalén –Lucas 2:38)
Es difícil imaginar la tremenda expectativa que había en esa época por la visita e intervención de Dios en la historia.  El momento estaba cerca e iba a suceder de la manera menos esperada….en un pesebre, en Belén.
¿Crees que Dios interviene en la historia? ¿En tu vida? ¿Tienes expectativa de Su obra en tu vida? ¡Ánimo!
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