Meditaciones de Adviento #1: ¡Preparémonos!

El día de hoy iniciaré una serie de reflexiones diarias durante este período de Adviento, que inicia hoy (4 domingos antes de Navidad) y culminará el 24 de diciembre. Estaré tomando como base para las reflexiones el e-book que está disponible gratis en PDF, EPUB y MOBI titulado “Great News of Great Joy” de John Piper.

En Lucas 1:16-17 leemos cómo Dios destinó la vida de Juan el Bautista como una vida que prepararía al pueblo de Israel para la primera venida de Jesús:

16Él hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan al Señor su Dios,

17y lo precederá con el espíritu y el poder de Elías, para hacer que los padres se reconcilien con sus hijos, y para llevar a los desobedientes a obtener la sabiduría de los justos. Así preparará bien al pueblo para recibir al Señor.»
La temporada de Adviento tiene para nosotros un papel similar a lo que hizo Juan el Bautista con Israel y también es similar a lo que la Cuaresma es para el Domingo de Resurrección. Adviento es un período de preparación.
Usemos estos días para preparar nuestro corazón para de verdad poder celebrar Navidad con nuestra familia, amigos y hermanos de una manera diferente, más profunda, más genuina y mucho más real. Sugiero usemos este tiempo para meditar sobre cuatro temas importantes:
1. Nuestra necesidad de un Salvador: Adviento y Navidad carecen de sentido alguno si no nos damos cuenta de la razón por la cual Dios el Hijo en obediencia a Dios el Padre y movido por Dios el Espíritu Santo, tomó forma humana, habitó entre nosotros y vivió la vida que deberíamos vivir para que, muriendo la muerte que merecíamos vivir, podamos tener esperanza de salvación y vida eterna evidenciada en la Resurrección. No podemos gozar de Navidad sin caer en verdadera cuenta del peso de nuestro pecado y la inmensa e inmerecida provisión que tenemos en Jesús.

14Y la Palabra se hizo carne,

y habitó entre nosotros, y vimos su gloria
(la gloria que corresponde al unigénito del Padre),
llena de gracia y de verdad. (Juan 1:14 RVC)

6Porque a su debido tiempo, cuando aún éramos débiles, Cristo murió por los pecadores.

7Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena.
8Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
9Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él.
10Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
11Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. (Romanos 5:6-11 RVC)
2. Tomemos tiempo para examinarnos a nosotros mismos: Así como durante Cuaresma tomamos tiempo para la contrición, que el período de Adviento prepare nuestros corazones con arrepentimiento genuino y una revisión de nuestro corazón a través de la guía del Espíritu Santo para que podamos llevar delante de Dios más que nuestras necesidades y lista de regalos, un corazón contrito y humillado rendido en adoración y gratitud.

23Señor, examina y reconoce mi corazón:

pon a prueba cada uno de mis pensamientos.
24Así verás si voy por mal camino,
y me guiarás por el camino eterno. (Salmo 139: 23-24 RVC)
10La tristeza que proviene de Dios produce arrepentimiento para salvación, y de ésta no hay que arrepentirse, pero la tristeza que proviene del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:10 RVC)
3. Centremos nuestra expectativa en Dios: Generemos la emoción y expectativa de Navidad alrededor de Dios, de Jesús….de su primera venida y la que anhelamos sea pronto. Demos un ejemplo a nuestros hijos y a los niños alrededor nuestro de esto. Si nos enfocamos en Jesús, ellos lo harán también. No caigamos en la trampa de Santa Claus ni en expectativas vacías sobre una “magia” que no existe y peor aún, en una desmedida expectativa en los regalos y la parte material. Navidad tampoco se trata de la familia, de la armonía o temas que se han hecho populares en los medios. Aprovechemos este momento para profundizar en Dios, en lo que significa el misterio de la Encarnación y el precioso regalo de la Gracia a nosotros como pecadores inmerecedores de tan increíble regalo.
4. Pasemos tiempo en la Palabra: Aprovechemos este tiempo para leer y meditar sobre los grandes pasajes navideños y la promesa de Jesús que encontramos en la Biblia. Memoricemos la historia, meditemos sobre ella y reflexionemos sobre lo que eso hace en nuestras vidas. Que estos días sean tiempo en familia para leer la Escritura para que cuándo cenemos el 24 y nos demos el abrazo a media noche, acompañados por la melodía de los juegos pirotécnicos, esas palabras de “Feliz Navidad” tengan un significado real y transformador en cada uno de nuestros corazones.

111Tengo tu palabra como herencia eterna,

porque ella me alegra el corazón.
112De corazón me dispongo a cumplir tus estatutos
siempre, hasta el fin de mis días. (Salmo 119:111-112 RVC)
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