4 Razones por las que los hombres no leen (y una sugerencia práctica)

(Artículo original en inglés escrito por Tony Reinke disponible aquí)

Los hombres en la iglesia no leen bien.

En realidad, no tengo estadísticas o estudios que comprueben esto, sin embargo mi conclusi´n viene tanto de mi experiencia, como de una intuición educada.  Hace poco compartí esta conclusión con Albert Mohler, y el estuvo de acuerdo: “Es una intuición bastante correcta y perceptiva.”  Me imagino que eso significa algo.

Por supuesto, no todos los hombres cristianos luchan con la lectura.  Muchos hombres en las bancas de nuestras iglesias son lectores competentes y estas iglesias se fortalecen gracias a esto.

Sin embargo, muchos hombres si luchan con la lectura.  Expongo aquí cuatro razones del por qué esto es así:

  1. Muchos hombres no leen libros porque no saben por dónde empezar.  Vivimos en una época dorada de publicación de libros.  Esto es bueno para los lectores ávidos, sin embargo, es abrumador para muchos hombres.
  2. Muchos hombres no leen libros porque las atracciones visuales apelan más a su gusto. Muchos hombres no leen libros por el simple hecho de que los libros no compiten con el entretenimiento visual y pasivo que el mundo ofrece.
  3. Muchos hombres no leen libros porque creen que es una pérdida de tiempo.  Muchos hombres no leen libros porque no están convencidos de que el tiempo invertido en un libro “hará algo” para mejorar sus vidas.
  4. Muchos hombres no leen porque carecen de disciplina literaria. Leer podrá ser un hobby, pero no deja de ser una disciplina.  Leer bien requiere enfoque, atención y un compromiso de tiempo.

Estas razones se traslapan hasta cierto punto.  ¿Qué podemos hacer para combatir estos cuatro obstáclos en la vida de los muchachos?

Una Solución

En cualquier iglesia local, un pastor sabio posee el activo más valioso que podrá influir a los hombres que no leen libros.  Este activo es la experiencia de lectura.  Un pastor sabio es un hombre que ha aprendido por experiencia a discernir los libros valiosos de los menos útiles (razón #1 arriba). Un pastor sabio es un hombre que ha aprendido a enfocar su atención en la palabra escrita por largos períodos de tiempo sin distracciones (razones #2 y #4).  Un pastor sabio es un hombre que ha sido personalmente alterado por sus descubrimientos en la palabra escrita (razón #3).

Tan siquiera sin pensarlo, la mayoría de pastores fieles ya están atacando estos cuatro factores culturales por los cuales los hombres no están leyendo libros.  En una cultura movida por lo visual, el poder efectivo de la palabra escrita brilla en un pastor que ha meditado cuidadosamente y repasado el texto de su sermón en las Escrituras.

Sin embargo, podemos hacer mucho más.

Sugerencias Prácticas

Una de las mejores formas prácticas en las que los pastores pueden motivar a los hombres es organizando grupos de lectura.  Pero no un tradicional grupo de lectura que tienden a ser sumamente subjetivos y hacen preguntas como: ¿te gustó el libro? ¿fue significativo para ti? ¿qué parte del libro fue la más profunda para ti?

Los grupos de lectura subjetivos son muy poco efectivos para motivar a los hombres a iniciarse en la lectura de buenos libros.

¿Por qué es esto? Simplemente porque es un asunto de hombres.  Los grupos de lectura para hombres efectivos necesitan al centro de la reunión un propósito para leer.  Necesita haber un problema qué resolver.

Cualquier pastor sabio ya estará al tanto de las deficiencias teológicas en sí mismo, en su predicación y en su iglesia.  Él también estará al tanto de los problemas prácticos urgentes que deben ser atendidos.  Un pastor puede ir y encontrar un libro que le hable a esas necesidades en su iglesia, y luego reunirse con hombres en su iglesia y discutir posibles soluciones.  Es una forma creativa de poner a los hombres a leer y también fue una sugerencia que me hizo el Dr. Molher en la última entrevista que tuve con él.

“Los hombres leen un libro seriamente para poder resolver un problema, para encontrar la respuesta a una necesidad,” me dijo.  “Algo debe ser el catalizador.  Lo que busco es tomar a los hombres jóvenes y decirles, ‘Lean esto porque vamos a hablar de eso luego.’ Decirles, ‘Lean esto y me cuentan si les gusta’, no es suficiente.” 

Luego me ofreció un ejemplo.  En una iglesia, un pastor escogió a 12 hombres (que tradicionalmente no leen libros) para leer la Teología Sistemática de Wayne Grudem (un capítulo semanal). Es un libro largo, pero realizable porque él sugirió áreas concretas en la iglesia que necesitaban claridad en una variedad de temas.  Funcionó.  No sólo funcionó, sino que la influencia del grupo de lectura tuvo en efecto cascada.  Por el siguiente año estos 12 hombres iniciaron sus propios grupos de lectura y atacaron varios problemas y cuestiones nuevas.  Lo mismo sucedió el año siguiente.  Ahora, luego de 3 años, 600 hombres han leído este gran libro de teología de Grudem porque un pastor invirtió en 12 hombres durante un año.

Así de poderosa es la influencia que los pastores tienen en la vida de los hombres.

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