Cuando Dios cumple los deseos de nuestro corazón

Hace aproximadamente dos años, escribí en el post, Pensamientos sobre la Fe, sobre una inquietud honesta que Dios había puesto en mi corazón sobre los motivos de mi Fe. ¿Cuál era realmente la razón por la cual yo lo proclamaba a Él como mi Señor y Salvador? En ese momento, Dios estaba empezando un trabajo sumamente duro  en mi corazón, mostrándome mis ídolos y poco a poco destruyéndolos. Mi decisión hace dos años de caminar por Fe y no por vista.  Fue una decisión que únicamente el Espíritu Santo pudo haber puesto en mi corazón, y únicamente Él me pudo haber llevado de la mano para comenzar una obra que hasta el día de hoy no entiendo y que tardará el resto de mi vida en completar hasta el día que Dios regrese por mí.

No es una vida fácil el entregarle a Dios nuestra vida entera. No es una decisión sencilla decidir confiar plenamente en Dios y su soberanía. ¿Por qué? Esto implica una reingeniería de nuestro corazón, implica estar dispuestos a enfrentarnos a nuestros peores pecados y tentaciones. Implica tener que soltar control, implica tener que dejar ir, implica una sumisión completa y sin reservas. Implica realmente dejar nuestra vieja naturaleza y poner en segundo lugar aquello que en algún momento nos daba identidad y valor.

Sé que Dios no ha terminado conmigo, como no ha terminado con ninguno de los que lo llamamos Dios, pero Él en su infinita misericordia esta semana me dio una de las mejores  lecciones que no quiero dejar de compartir. Rendir nuestros anhelos y sueños ante Él, es la mejor decisión que podemos tomar en nuestra vida. Reconocerlo a Él como el único suficiente para nuestro corazón trae una paz indescriptible en momentos de gran tensión. Estudiar su Palabra es la mejor manera de conocerlo y enamorarse más de Dios. Obedecer sus mandamientos trae bendición. Caminar en comunidad con los hermanos nos ayuda a crecer en humildad y amor. Reconocer nuestra dependencia completa de Dios nos hace crecer en nuestras relaciones con quienes tenemos al lado porque reconocemos que al igual que ellos, tenemos defectos y necesitamos un salvador. Saber que fuera de Dios no podemos hacer nada es la mejor respuesta a nuestras oraciones porque encontramos que el Dios Todopoderoso, creador del universo, se toma el tiempo de atender nuestros caprichos y detalles.  Encontrar nuestro deleite en Dios sobre pasa cualquier emoción o logro que podamos alcanzar ¿Por qué? Porque nada se compara a saber que a pesar de mí soy amada, que no hay nada que yo pueda hacer que pueda separarme del amor de Cristo, que tengo un Dios que conoce mi corazón y cumple mis anhelos conforme a sus propósitos en Gloria.

El trabajo en mi corazón y la batalla dentro de él apenas comienza, pero tengo una esperanza eterna que trae paz y gozo cuando menos me lo espero.

Escribo esto el día después de que aprobé mi examen privado para terminar la carrera por la que tanto me afane por 6 años, y lo único que puedo pensar es esto: Me llamo Natalia Callejas Aquino, soy hija y sierva de Dios por la gracia de Dios, y únicamente después de ese título tan increíble puedo agregarme el Abogada y Notaria.

Soli Deo Gloria

One comment

  1. Nimrod · septiembre 2, 2014

    Definitivamente esta palabra ha tocado mi corazon, estoy por terminar mi tesis que me acreditara como ingeniero electronico, no debo de olvidar que soy primero hijo de Dios y que por su gracia y misericordia soy todo lo demas, bendiciones por este mensaje tan hermoso.

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